Inicio


CASTILLA LA MANCHA; Page carga contra PACMA y vuelve a defender que CLM de toros desde julio: "Hay que mantener la llama de la afici贸n"

26 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 emiliano garcia page

Page carga contra PACMA y vuelve a defender que CLM de toros desde julio: "Hay que mantener la llama de la afici贸n"

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano Garc铆a-Page, ha defendido su postura de mantener algunos festejos taurinos a lo largo de los meses de julio, agosto y septiembre en la Comunidad Aut贸noma

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano Garc铆a-Page, ha defendido su postura de mantener algunos festejos taurinos a lo largo de los meses de julio, agosto y septiembre en la Comunidad Aut贸noma, algo que ha justificado asegurando que de esa manera se podr谩 "mantener la chispa encendida" de la afici贸n.

En una entrevista con Trece Tv recogida por Europa Press, ha aprovechado sobre este asunto para salir al paso de las cr铆tica de Pacma, que este mismo lunes le acusaba de que celebrar festejos es "ilegal".

"No es ilegal. No deber铆a serlo ni en Catalu帽a. Lo que es ilegal es no mantener la distancia, y eso lo hace de momento inviable. Pero en julio, agosto y septiembre s铆 queremos organizar festejos, con el sector y con ayuda econ贸mica para mantener la llama encendida, aunque sea en una temporada at铆pica", ha aseverado.

CULTORO



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

LIBROS ; LA SENCILLEZ HUMANA SE VISTE DE TABACO Y AMARILLO CANARIO... EL LIBRO PIEDRAS NEGRAS. SITIO, VIDA Y MEMORIA

26 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

LA SENCILLEZ HUMANA SE VISTE DE TABACO Y AMARILLO CANARIO... EL LIBRO PIEDRAS NEGRAS. SITIO, VIDA Y MEMORIA

QUIERO -Y lo debo de hacer- agradecer al se帽or Carlos Casta帽eda G贸mez del Campo, ganadero de las reses bravas que se lidian a su nombre con la divisa tabaco y amarillo canario, su caballerosa atenci贸n para permitirnos transcribir la totalidad de su libro sobre la ganader铆a de Piedras Negras. Una "biograf铆a autorizada" 鈥"PIEDRAS NEGRAS... SITIO, VIDA Y MEMORIA"- sobre la centenaria dehesa afincada en los campos bravos de Tlaxcala.

DOCUMENTO INTERESANTE e infaltable para todo aquel aficionado que le guste conocer, y/o rescatar, los cimientos de la verdadera encastada campi帽a mexicana. Fin que perseguimos y nos lo concede Carlos Casta帽eda G贸mez del Campo.

LARGA ES la obra, por eso mismo iremos present谩ndola en secciones, agregaremos un espacio amplio cada tres d铆as, as铆 los leyentes ver谩n formar dicho libro conforme vayan pasando las semanas.

DEBO DE decirlo... "PIEDRAS NEGRAS... SITIO, VIDA Y MEMORIA", ya fue presentado en Sevilla cuando esa dehesa se herman贸 con Miura, y tuvo una excelente aceptaci贸n. La edici贸n primera "vol贸" literalmente, por lo mismo es un honor reproducir los escritos de este sano taurino.

Creo que Carlos entender谩 mis pocas, pero sinceras palabras...

隆Gracias Carlos!... 隆Gracias ganadero!

Pedro Julio Jim茅nez Villase帽or.

INICIAMOS...    

PIEDRAS NEGRAS SITIO, VIDA Y MEMORIA

Carlos Casta帽eda G贸mez del Campo

A mis tres 芦requetrespiedras禄:

Cuca: sin ti, ni esta ilusi贸n ni mi vida estar铆an completas. Gracias por la paciencia y el cari帽o de estos a帽os y los que nos faltan por vivir.

Mar铆a e Isabel: gracias por acompa帽arme siempre en esta pasi贸n que M茅xico y la ganader铆a representan para m铆.

PR脫LOGO

S铆, Carlos, esto es un viaje.

Dicen que viajar es vivir m谩s vidas. Otras vidas.

Vidas de arrieros, de tlachiqueros, de vaqueros, de toreros, de curas, de ganaderos...

Aunque la ganader铆a es tu pasi贸n; la historia tu afici贸n; y Piedras Negras, tu ilusi贸n, las vidas que aqu铆 viviste y que nos haces vivir p谩rrafo a p谩rrafo son, en resumen, el viaje hacia nosotros mismos.

Ra铆ces, polvo, recuerdos, sue帽os que nos transportan a siglos de vida y memoria.

El Sitio es Piedras Negras.

El protagonista es uno mismo.

La Vida es el intenso transitar por los a帽os que fueron de otros, pero que nos hace ser y sentirla como propia. Es parte de lo que nos lleva a vivir el hoy con admiraci贸n y respeto hacia quienes forjaron un rumbo bien definido, digno de ser vivido con todo el orgullo Gonz谩lez de hoy y de siempre.

Para eso es y trabaja la Memoria.

Para conocernos y comprometernos a honrar el pasado, disfrutar el presente y so帽ar el futuro.

Sitio, Vida y Memoria.

Gracias por el viaje

Antonio de Haro Gonz谩lez

INTRODUCCI脫N

Desde hace tiempo tuve la inquietud de escribir un libro sobre Piedras Negras. El lance ha sido para m铆 un largo y complicado viaje a lo desconocido, pero tambi茅n muy enriquecedor. El reto ha sido encontrar en el entorno hist贸rico y taurino de M茅xico, as铆 como en la intimidad de la familia Gonz谩lez, la historia del sitio, su vida y su memoria. Creo que si algo tiene de innovador el presente texto es tratar de insertar el tema de la crianza del toro bravo en la vida de M茅xico.

La historia de M茅xico es una gran aventura; sobre el tema existe una cantidad incre铆ble de libros, estudios, monograf铆as, ensayos y an谩lisis, muchos accesibles en la actualidad, gracias a la tecnolog铆a. Gran parte de la informaci贸n general aqu铆 contenida proviene de este tipo de fuentes.

Si bien es cierto que lo que van a leer no tiene un inter茅s ni un m茅todo de investigaci贸n cient铆fica, busqu茅 acercarme a la mayor cantidad de fuentes hist贸ricas disponibles que me permitieran, despu茅s de analizarlas, obtener mis propias conclusiones, y con el encuadre de algunas fechas y datos, poder expresar mis ideas de la mejor manera posible en un contexto adecuado.

Mientras me fue posible, acud铆 a fuentes originales. Busqu茅 informaci贸n en los siguientes archivos: el General de la Naci贸n, el General Agrario, y el propio archivo documental y fotogr谩fico de Piedras Negras, este 煤ltimo conservado en esta hacienda en propiedad de su actual due帽o, mi fraternal amigo, Marco Antonio Gonz谩lez. Tambi茅n acud铆 a la Hemeroteca Nacional y extraje informaci贸n de diversas colecciones privadas con publicaciones de cada 茅poca.

Conservo 鈥搚 son parte fundamental de este trabajo鈥 las copias de los libros de la ganader铆a, libretas y hojas de trabajo, que hace m谩s de veinticinco a帽os me compartieron don Ra煤l Gonz谩lez, Jorge de Haro y Gonzalo Iturbe, todos ellos ganaderos de toros bravos y descendientes de sangre y esp铆ritu de quienes iniciaron la crianza profesional del ganado bravo en nuestro pa铆s. La lectura y comprensi贸n de lo anterior fue la semilla que hizo que creciera en m铆 el aprecio y la admiraci贸n por la sangre de esta ganader铆a, y por su gente. Mucho tiempo dedic贸 don Manuel de Haro, otro gran ganadero, a explicarme, en sabrosas pl谩ticas, lo que en muchos casos no puede escribirse o no est谩 escrito. De estas charlas guardo un grat铆simo recuerdo y son tambi茅n origen de mi inter茅s por esta tierra, su gente y sus toros.

Cada visita al campo tlaxcalteca, donde me ha abierto su casa Antonio de Haro 鈥揼uardi谩n de lo mejor de su tierra鈥, me ha dado la oportunidad de buscar, aunque sea en el imaginario del paisaje, lo que fueron las tierras de la hacienda. El fr铆o matinal, a veces persistente, el sol que quema fuerte y la gente del campo, tambi茅n han sido fuente del presente trabajo.

Ricas y muy agradables horas han sido las que he pasado conversando con todos los Gonz谩lez. Los de Piedras Negras, La Laguna, Zotoluca, Zacatepec, Coaxamalucan y Rancho Seco, me han regalado un tesoro invaluable al abrirme las puertas de sus ganader铆as, pero, sobre todo, de sus recuerdos.

La historia de la finca y de sus distintos propietarios, su devenir, su transitar en manos de los Gonz谩lez, la ganader铆a vista por dentro, en el campo, y por fuera en la plaza, donde la Bravura, eje y prop贸sito de la casa de la familia Gonz谩lez, tiene forzosamente que rematar, es lo que espero, querido lector, que en las p谩ginas de este libro puedas encontrar. Letras que representan para m铆: una ilusi贸n cumplida.

Carlos Casta帽eda G贸mez del Campo

I. SAN MATEO HUISCOLOTEPEC

Escribir sobre Piedras Negras es hacer un viaje fant谩stico por las venas de la historia de M茅xico. En cada 茅poca de esta propiedad se reflejan los momentos de la vida pol铆tica, econ贸mica y social de nuestro pa铆s. Los Se帽or铆os Tlaxcaltecas, la llegada de los espa帽oles, el virreinato, la Independencia, el periodo de Benito Ju谩rez y del general D铆az, la Revoluci贸n y el M茅xico moderno se pueden ver en las paredes y son parte del devenir econ贸mico de San Mateo Huiscolotepec.

Piedras Negras est谩 ubicada en Tlaxcala, 芦cuna de nuestra naci贸n禄, sobrado calificativo, si tomamos en cuenta que el poblamiento del norte del pa铆s naci贸 aqu铆 junto con la catequizaci贸n de los indios y el mestizaje.

Ah铆, en lo que despu茅s ser铆an tierras de los Gonz谩lez, se dieron los primeros encuentros b茅licos entre indios y espa帽oles; ah铆 se formaron las primeras haciendas del estado; despu茅s, el clero, siempre poderoso, ser铆a su propietario; los arrieros primero y el ferrocarril despu茅s le dieron forma y destino, para finalmente ser tambi茅n cuna, pero ahora del Toro Bravo, hasta llegar a los a帽os del desarrollo industrial. Si cre谩ramos una l铆nea de tiempo con los hitos trascendentales de la historia y tauromaquia nuestras, de seguro coincidir铆an con los principales momentos de Piedras Negras.

Cada vez que llego a Mena, al girar a la derecha para cruzar lo que en sus tiempos fue el potrero el Pescadero, me surge la misma pregunta: 驴C贸mo habr谩 sido esto? En lo que era un camino de terracer铆a ahora hay una moderna carretera de cuatro carriles. Del lado izquierdo sale el camino que lleva a la actual plaza de tientas de Piedras Negras, otrora de Zotoluca. Un poco m谩s adelante se ve lo poco que queda del embarcadero original de la ganader铆a. Al llegar a la v铆a del tren, dando la vuelta conforme al camino de hierro, del lado izquierdo busco las ruinas del lienzo y la plaza donde tantos Gonz谩lez dejaron pasi贸n y vida, donde se prob贸 la bravura de las vacas y se le dio forma y sustancia a una ganader铆a. Me imagino a aquellos hombres vestidos de charro, perfectamente montados, arreando sus vacas acompa帽adas de la parada de bueyes para la tienta del d铆a. Polvo, silbidos y gritos a la sombra de los canosos sabinos 鈥搚a muy pocos hoy鈥, mudos testigos de ese hacer cotidiano. Despu茅s, ah铆 de frente, las ruinas de 芦La Venta禄, tristes y silenciosas, para finalmente admirar al fondo, bajo el cielo azul tlaxcalteca, el casco de Piedras Negras. Casa, trojes, pante贸n e iglesia, llenos de vida y memoria.

Despu茅s de atravesar la modernidad que ahora rodea a la hacienda, dejamos atr谩s El Derribadero, donde los machos mostraron su bravura. M谩s all谩 est谩 Coaxamalucan, y pasando por lo que fueron los potreros de los toros, hoy ya casi sin 谩rboles, al cruzar el r铆o, contin煤o haci茅ndome la misma pregunta: 驴C贸mo habr谩 sido esto? Amos, vaqueros, toros, magueyes, vida...

Antes de llegar al casco de La Laguna, un camino que sube a la derecha lleva a los vestigios de un poblado ind铆gena. Juego de pelota, mercado, casas y enterramientos de siglos atr谩s descansan bajo los actuales potreros de la ganader铆a De Haro, hija por sangre, tierra y tradici贸n de Piedras Negras.

Ah铆 comienza esta historia, en la b煤squeda de la respuesta a mi pregunta, o al menos por el gusto de viajar en el tiempo.

1. TLAXCALA: LA LLEGADA DE LOS ESPA脩OLES

A principios del siglo XVI, Tlaxcala era un peque帽o territorio situado en las tierras altas de M茅xico, que precaria y valientemente manten铆a su independencia del Imperio Azteca. Con la llegada de Cort茅s, pas贸 a ser parte de la Monarqu铆a Espa帽ola, despu茅s de las batallas sostenidas entre espa帽oles y tlaxcaltecas en 1519.

Al momento de la conquista, el centro del pa铆s estaba poblado principalmente por indios nahuatlacas, cuya organizaci贸n pol铆tica era el Imperio Azteca, que para ese entonces se hab铆a desarrollado por los 煤ltimos ciento cincuenta a帽os. Quitando peque帽os se帽or铆os, la 煤nica gran excepci贸n a la unidad y dominaci贸n azteca eran las fronteras del estado tlaxcalteca, ubicado al este de Tenochtitl谩n. Ah铆, sus habitantes hab铆an defendido con 茅xito su territorio de la dominaci贸n del Imperio, mientras este se expand铆a por toda la geograf铆a central del pa铆s.

El territorio tlaxcalteca era m谩s o menos el mismo que actualmente ocupa el estado. Estaba compuesto por veinticuatro se帽or铆os gobernados, cada uno, de forma independiente. Maxixcatzin de Ocotelulco, Xicot茅ncatl de Tizatl谩n, Tlehuexolotzin de Tepectipac y Citlalpopoca de Quiahuictl谩n eran los cuatro m谩s importantes se帽ores de Tlaxcala al momento del inicio de la conquista espa帽ola. Las principales actividades eran la agricultura y el comercio, este 煤ltimo, el medio para conseguir cacao, textiles y sobre todo, sal, productos de los que carec铆an.

Hacia el noreste, el lugar estaba defendido por una muralla localizada cerca del actual casco de La Laguna. Cuando llegaron los espa帽oles, la muralla se encontraba desatendida, ya que los tlaxcaltecas, sabiendo de la llegada de Cort茅s, prefirieron esperarlo dentro de las fronteras del territorio.

Cort茅s lleg贸 a Tlaxcala con un grupo de indios totonacos de la regi贸n de Zempoala. Al llegar a Zacatl谩n, Cort茅s ten铆a que tomar una decisi贸n estrat茅gica: pasar por Tlaxcala, donde sin duda habr铆a que luchar contra los indios, o buscar una ruta alterna y evitar el enfrentamiento. Sus propios estrategas suger铆an lo segundo; sin embargo, los zempoaltecas, explic谩ndole la animadversi贸n de los tlaxcaltecas hacia Moctezuma, lo convencieron de que ser铆a bien recibido y que era mejor entrar al territorio. As铆, ellos aceptaron de buena gana ser enviados a pactar con los oficiales tlaxcaltecas. Xicot茅ncatl hijo sospech贸, como siempre lo hizo, de la oferta, arguyendo que 芦los castillos flotantes eran resultado del trabajo humano, que se admira porque no se ha visto禄 y que se deber铆a mirar a los extranjeros como 芦tiranos de la patria y de los dioses禄. Desde la llegada del ej茅rcito espa帽ol hubo diferencias entre los se帽ores tlaxcaltecas. Los enviados zempoaltecas llevaban como oferta de buena fe un sombrero flamenco, una espada, una ballesta y cartas de paz firmadas por Cort茅s, todo lo cual fue regresado sin respuesta alguna. Maxixcatzin estaba a favor de aceptar la oferta espa帽ola, sin embargo Xicot茅ncatl se opon铆a. Por su parte, Temilotecutl propon铆a una estrategia: aceptar la oferta de Cort茅s mientras se preparaba un ej茅rcito que, bajo las 贸rdenes de Xicot茅ncatl, en el momento en que los espa帽oles menos lo esperaran, los atacara, asegurando as铆 la victoria. Si ganaban, la gloria era de ellos; si perd铆an, pretend铆an culpar a los vecinos otom铆es del ataque y recibir a los espa帽oles como amigos. Al no tener una respuesta amigable a su oferta, Cort茅s decidi贸 entrar al territorio, acompa帽ado por trescientos guerreros de Ixtacamaxtitl谩n y por veinte jefes de Zacatl谩n. Las primeras batallas se dieron en el desfiladero de Teocantzingo y, al d铆a siguiente, en los llanos, ah铆 mismo. En ambos casos, los resultados fueron adversos para Xicot茅ncatl el Mozo, hijo del se帽or de Tizatl谩n.

Ambos ej茅rcitos tomaron tiempo para recuperarse. Los espa帽oles, con muy pocas bajas, pero seriamente heridos, permanecieron en su campo, mientras los tlaxcaltecas analizaban la posibilidad de la rendici贸n.

Cort茅s atacaba de manera furtiva por las noches tomando diversos asentamientos, de tal forma que un disminuido ej茅rcito de Tlaxcala iba rumbo a la capitulaci贸n. Al fin, despu茅s de varios intentos por ganar la guerra, discusiones respecto a la divinidad de los espa帽oles, la posibilidad de que estos fueran aliados de Moctezuma y la p茅rdida de numerosos jefes de guerra hicieron que Maxixcatzin y Xicot茅ncatl el Viejo se decidieran a hablar de paz, para dar entrada a los espa帽oles a Tlaxcala. Grandes esfuerzos tuvieron que realizar estos para demostrar la sinceridad del ofrecimiento.

La paz se firm贸 en el cerro de Tzompantepec, el 7 de septiembre de 1519, concertada como una alianza entre dos naciones. Finalmente, entre el 18 y el 23 de septiembre, Cort茅s entr贸 a tierras de Tlaxcala.

La ayuda militar de los tlaxcaltecas a Cort茅s no fue inmediata. Incluso, Maxixcatzin trat贸 de disuadirlo de la idea de atacar Tenochtitl谩n. La primera gran aportaci贸n de los tlaxcaltecas fue informar a Cort茅s de los planes de Moctezuma de formar un gran ej茅rcito para emboscarlos cerca de Cholula. De ah铆 en adelante, hasta la ca铆da de Tenochtitl谩n, el auxilio de los tlaxcaltecas se dio pr谩cticamente en todas las actividades militares llevadas a cabo por el ej茅rcito espa帽ol. Sin embargo, los guerreros de Tizatl谩n 鈥搒in duda, el grupo militar m谩s diestro鈥, comandados por Xicot茅ncatl hijo, nunca fueron de la confianza de los espa帽oles, ya que sab铆an de la resistencia de su l铆der en apoyarlos. Se dice que seis mil tlaxcaltecas acompa帽aron a Cort茅s en su primera entrada a Tenochtitl谩n. M谩s de veinte mil participaron en el ataque final a la capital del Imperio Azteca. Formalmente aliados, una 煤ltima duda acech贸 a Xicot茅ncatl el Mozo despu茅s de la batalla de la Noche Triste. A cambio de terminar con los espa帽oles, los aztecas le ofrecieron su alianza y compartir con 茅l la mitad del Imperio. Tanto Maxixcatzin como Xicot茅ncatl el Viejo prefer铆an la alianza con los espa帽oles contra los aztecas. Por su parte, Xicot茅ncatl el Mozo prefer铆a los t茅rminos de los aztecas. Al final, estos no se aceptaron, y los tlaxcaltecas acompa帽aron a los espa帽oles en el 煤ltimo golpe a Tenochtitl谩n.

No hay que olvidar que el odio de los tlaxcaltecas hacia Tenochtitl谩n era terrible. El de los tlaxcaltecas era un pueblo pobre que viv铆a sitiado sin posibilidad de comercio con el Imperio que los rodeaba, que ten铆a que defenderse constantemente de los ataques de este 煤ltimo, que jam谩s encontr贸 la forma de llegar a una paz duradera con los aztecas y que nunca claudic贸 en la defensa de su territorio y su independencia. Tambi茅n hay que tomar en cuenta que M茅xico no exist铆a como pa铆s, era una serie de reinos con complicadas relaciones pol铆ticas entre ellos, donde el principal centro de poder era Tenochtitl谩n.

Sin duda, el apoyo militar de los tlaxcaltecas a los espa帽oles era el resultado de condiciones pol铆ticas y militares. No es un tema de traici贸n, ellos tomaron una decisi贸n estrat茅gica con los elementos e informaci贸n de los que dispon铆an en ese momento y para su propio beneficio. La ayuda fue solo ofrecida despu茅s de haber sido vencidos en diversas batallas. Por otra parte, la determinaci贸n de los espa帽oles de tomar Tenochtitl谩n no dejaba otra salida a los tlaxcaltecas. El historiador Romero Res茅ndiz presenta una audaz hip贸tesis:

芦驴Fueron ciertamente los espa帽oles los que conquistaron M茅xico, o acaso fue su llegada lo que produjo el incendio de la insurrecci贸n?禄.

Terminada la Conquista, el patriotismo local tlaxcalteca continu贸. Los privilegios obtenidos de la alianza fueron muy importantes y respetados por los espa帽oles. Despu茅s de la conquista muchos tlaxcaltecas tomaron parte en la colonizaci贸n y fundaci贸n de pueblos y ciudades. La colonizaci贸n del centro y norte del pa铆s se llev贸 a cabo con el acompa帽amiento de familias tlaxcaltecas que echaron ra铆ces que contin煤an vivas en las principales ciudades al d铆a de hoy.

As铆, despu茅s de la ca铆da del Imperio Azteca, los tlaxcaltecas gozaron de ciertos privilegios de gobierno, realeza, propiedad, trabajo, tributos... los m谩s importantes otorgados en la esquela del 13 de mayo de 1535, en donde, a solicitud de Diego Maxixcatzin, 芦en recompensa por los servicios de los tlaxcaltecas, la provincia jam谩s dejar铆a de ser parte de la Corona Espa帽ola禄, liber谩ndola as铆 del sistema de la encomienda.

Originalmente, el gobierno espa帽ol excluy贸 a colonizadores blancos de la provincia de Tlaxcala. La estructura poblacional y la situaci贸n geogr谩fica de dicho territorio hicieron esto inejecutable. Las posibilidades de generar riqueza en la agricultura, la ganader铆a y el comercio eran enormes, de tal forma que, para los indios, el incumplimiento de esta pol铆tica, fue desastroso al paso del tiempo.

La primera violaci贸n del decreto real de 1535 es atribuible al monarca Carlos V, quien en 1538 concedi贸 una merced real de tierra a Diego de Ordaz, sobrino del conquistador, quien al mismo tiempo obtuvo el cargo de regidor perpetuo en Puebla, situaci贸n que lo dejaba en posici贸n perfecta para seguirse haciendo de tierra o de autorizar la ocupaci贸n de esta, de tal forma que en a帽os subsecuentes hubo una gran cantidad de otorgamiento de tierras a espa帽oles dentro de la provincia.

El campo tlaxcalteca estaba dedicado a la agricultura. A su llegada, los espa帽oles iniciaron la introducci贸n de ganado bovino, ovino y caprino; esto cre贸 un conflicto serio, derivado de los destrozos causados por los reba帽os a los sembrad铆os de los indios. El asunto lleg贸 a manos del rey, quien en 1550 orden贸 al virrey Luis de Velasco que las estancias que estuviesen causando da帽o a los tlaxcaltecas fueran removidas. As铆, en enero de 1551, el virrey emiti贸 una orden para dar cumplimiento a las instrucciones del monarca. La disputa continu贸; para 1554 solo quedaba una estancia de ganado mayor, propiedad de Pedro de Meneses. Poco dur贸 el logro. A partir de 1560, la provincia de Tlaxcala comenz贸 a ser ocupada por sus nuevos due帽os por los cuatro costados. Aun y cuando las ventas de tierras por parte de los indios estaban prohibidas, estos encontraban siempre la forma de desobedecer la orden, por ser una manera f谩cil de hacerse de dinero. Esto solo tra铆a m谩s pobreza, debido al bajo precio que se les pagaba y porque se introduc铆a m谩s ganado, con el consecuente da帽o que este causaba. Lo poco que pudo hacer la Corona para evitar los abusos fue ordenar que todas las ventas de tierras de los indios, cuyo valor fuera mayor a treinta pesos, se hicieran por subasta p煤blica. As铆, a partir de 1580, los espa帽oles fueron legalmente reconocidos por el virrey como propietarios.

La formaci贸n de las congregaciones tambi茅n alej贸 en mayor o menor medida a los indios de sus tierras, dej谩ndolas disponibles para los espa帽oles. Los nativos fueron llevados a centros urbanos organizados a la usanza castellana con el objeto de controlar mejor la mano de obra y la evangelizaci贸n. Las primeras congregaciones se formaron despu茅s de la epidemia, en tiempos del virrey Luis de Velasco, entre los a帽os de 1550 y 1564. Despu茅s, entre 1593 y 1605, suceder铆a el mismo fen贸meno.

Sin el detalle de la precisi贸n de los a帽os y los aspectos legales que reg铆an la tenencia y posesi贸n de la tierra, la forma de hacerse de ella por parte de los espa帽oles fue en gran parte mediante el uso de influencias en los distintos niveles de Gobierno. El procedimiento era mediante una solicitud en la cual se especificaba la tierra que se quer铆a cultivar. Si lo solicitado era aceptable, el virrey emit铆a la merced real, que era registrada en un libro. Por otra parte, tambi茅n hab铆a mercedes otorgadas no por explotaci贸n de tierras, sino en recompensa de servicios prestados, sobre todo de orden militar. Con el tiempo, estos mecanismos se fueron corrompiendo, y muchos lograron hacerse de grandes propiedades de tierra, en algunos casos mediante simulaci贸n de operaciones de concesi贸n, cesi贸n y compraventa.

La introducci贸n del ganado provoc贸 un cambio trascendental en la econom铆a del nuevo reino. Con esta actividad ahora pod铆an producir tierras no aptas para el cultivo. Esto provoc贸 un crecimiento explosivo de los hatos animales y, poco a poco, la desaparici贸n de la propiedad de los indios, lo cual los oblig贸 a subordinarse o a buscar otra fuente de ingresos, como la explotaci贸n de los bosques, ser pe贸n de campo, la artesan铆a y el comercio.

Es as铆 que la lucha por la tenencia de la tierra ser铆a un com煤n denominador en todas las 茅pocas de Tlaxcala hasta nuestros d铆as. El resultado fue que, para finales del siglo XVI, en Tlaxcala hab铆a ya propietarios espa帽oles.

2. LA HACIENDA

'Hacienda' es el t茅rmino utilizado para denominar el patrimonio de una persona. Al paso del tiempo, sin perder este significado, el t茅rmino se transform贸 en el de 'empresa o sociedad creada para la explotaci贸n de cualquier bien'. As铆, existieron haciendas ganaderas, mineras, agr铆colas y de otros tipos.

La imagen f铆sica de estas propiedades era el casco, a cuyo derredor se constru铆an todas las instalaciones necesarias para el desarrollo de las actividades que le daban existencia. Asimismo, en sus contornos crec铆an pueblos o las propias calpaner铆as, viviendas construidas con materiales de la regi贸n, para quienes laboraban en ella.

La hacienda fue el sistema econ贸mico que permiti贸 el desarrollo y la formaci贸n del pa铆s durante muchos a帽os. Las grandes extensiones de tierra y la existencia de capital suficiente permitieron el desarrollo y crecimiento de la miner铆a, la agricultura y la ganader铆a en todo el territorio. De distintas extensiones 鈥搈ucho m谩s grandes en el norte, donde, por otro lado, la mano de obra era escasa鈥, las haciendas fueron polos de desarrollo diseminados por todos los lugares de un pa铆s de gran extensi贸n territorial, que posibilitaron su colonizaci贸n y tambi茅n la generaci贸n de su desarrollo econ贸mico. La gran mayor铆a contaba con tierras de cultivo, explotaciones forestales y terrenos dedicados al ganado, y eran los proveedores de las grandes ciudades donde se comercializaban sus productos. Las haciendas se consolidaron hasta que lograron tener un sistema propio de mano de obra, el llamado peonaje por deudas. Socialmente, esto tuvo muchas implicaciones. A trav茅s de la historia, las relaciones entre peones y hacendados fueron complejas y diversas, e 铆ntimamente ligadas a la vida pol铆tica y social de M茅xico.

No se tiene la fecha exacta de la fundaci贸n de la hacienda de San Mateo Huiscolotepec, conocida como Piedras Negras. Sabemos, por los documentos del Archivo General de la Naci贸n [en adelante, AGN] en donde se detallan sus distintos due帽os, que su primer propietario fue Jer贸nimo de Cervantes, bisnieto del conquistador Leonel de Cervantes, originario de Cuenca, y quien declaraba no solo ser miembro de la Orden de Santiago, sino su comendador. Viv铆a en Cuba cuando Hern谩n Cort茅s organiz贸 su expedici贸n a M茅xico. Lleg贸 aqu铆 con P谩nfilo de Narv谩ez, al frente de la nave capitana de la flota enviada para detenerlo. Despu茅s de la derrota de Narv谩ez, Leonel se uni贸 a Cort茅s, luch贸 en las batallas de la Noche Triste, y de Otumba y, a punto de caer Tenochtitl谩n, parti贸 a Espa帽a de donde regres贸 a los pocos a帽os, trayendo a un hijo de nombre Alonso y a seis hijas que nacieron en Burguillos, Badajoz, a quienes cas贸 luego ventajosamente con hijos de otros conquistadores, entre ellas, Luisa de Lara, quien contrajo nupcias con su primo segundo, Juan de Cervantes, y Beatriz de Andrada, fundadora del mayorazgo de la Llave, de quien se dec铆a era la mujer m谩s rica de M茅xico, y que hacia 1585 cas贸 primero con Juan Jaramillo de Salvatierra, quien hab铆a estado casado con la Malinche, y despu茅s, nuevamente, con el hermano menor del virrey Luis de Velasco, don Francisco Velasco.

De esta forma, los descendientes de Leonel crearon, mediante lazos matrimoniales, relaciones econ贸micas y pol铆ticas que les aseguraran un lugar preponderante en la reci茅n nacida Nueva Espa帽a. Estas familias de conquistadores no solo lograron adquirir riqueza y heredarla a las siguientes generaciones, sino que obtuvieron poder pol铆tico y prestigio social.

Llegaron a Nueva Espa帽a, por un lado, Leonel de Cervantes y, por otro, Juan G贸mez de Cervantes, parientes entre s铆. Este 煤ltimo, originario de Sevilla, cas贸 con Luisa de Lara y Andrada, hija de Leonel el Conquistador. Al momento de su muerte, en 1564, Juan G贸mez era alcalde ordinario de la Ciudad de M茅xico. De este matrimonio naci贸 Gonzalo G贸mez de Cervantes, tambi茅n alcalde ordinario en 1584, quien cas贸 con Catalina de Tapia Carvajal, padres de Jer贸nimo de Cervantes, fundador de San Mateo Huiscolotepec. Por lo tanto, Jer贸nimo era bisnieto del Conquistador, mas no por l铆nea paterna directa, sino a trav茅s de la abuela de su padre. Un hermano de 茅l, Juan de Cervantes, entre otras posesiones, ten铆a varias casas en Tlaxcala, por lo que es natural pensar que la familia estaba ya establecida ah铆 cuando Jer贸nimo adquiri贸 San Mateo Huiscolotepec.

De un trabajo muy interesante, 芦Tres familias mexicanas del siglo XVI禄, de John F. Schwaller (Historia mexicana, COLMEX, 1981), junto con una ficha del Archivo General de Indias y otras publicaciones en internet, he obtenido parte de esta informaci贸n, en donde se detalla toda la descendencia de los dos Cervantes que llegaron a M茅xico en ese siglo.

El a帽o de 1580 es el que distintos investigadores fijan como el de la fundaci贸n de Piedras Negras.

Jer贸nimo de Cervantes pertenec铆a a la aristocracia formada por los conquistadores, primer poder de la reci茅n nacida Nueva Espa帽a. Como veremos m谩s adelante, este tipo de propiedades se formaron y crecieron casi siempre por negociaciones econ贸micas y sociales, pero tambi茅n al amparo de las influencias del poder pol铆tico. Para 1580, apenas se comenzaba a consolidar la clase dominante cuyas ra铆ces provienen de los conquistadores y sus descendientes. Ese a帽o, Jer贸nimo de Cervantes inici贸 la edificaci贸n del casco de la hacienda, que contaba con 80 caballer铆as de tierra, el equivalente a 3 360 hect谩reas. No se encontr贸 ninguna fuente hist贸rica de la cual se pueda obtener informaci贸n respecto a la vida de la hacienda, sin embargo, es de suponer que se concentr贸, como la mayor铆a de las propiedades de aquel tiempo, en la crianza de animales y, posteriormente, en el cultivo de cereales, destinados tanto al propio abasto como al comercio. A la tradicional producci贸n ind铆gena del ma铆z y el frijol, se sum贸 la europea de trigo y cebada, esta 煤ltima para el consumo de los animales, ante la paulatina disminuci贸n de las trashumancias. Seguramente se construyeron las casas para los due帽os, administradores y trabajadores; establos y corrales, almacenes y trojes, talleres, tinacal, capilla y cementerio.

El segundo due帽o de San Mateo Huiscolotepec fue Pedro Tenorio de la Banda, cuya familia pose铆a propiedades en Cholula y Puebla. A 茅l le siguen don Luis Garc铆a Becerra y su esposa, Mar铆a Fern谩ndez de Soria, quien formaba parte de una familia que pose铆a grandes extensiones en el estado y que don贸 los terrenos para la formaci贸n de San Luis Apizaquito.

Durante el siglo XVI no exist铆an mayorazgos en el territorio de Tlaxcala, y para el siguiente siglo est谩 registrado uno que arroja datos muy interesantes para esta historia:

En el a帽o 1633 dos familias del pago de Texcalac se decidieron a unificar algunos predios. Fue el caso de Luis Garc铆a de N谩jera y su c贸nyuge, Petronila de Soria, as铆 como su hijastra, Mar铆a Fern谩ndez de Soria, con su marido, Luis Garc铆a Becerra. El fundador Luis Garc铆a de N谩jera aport贸 toda su propiedad, mientras que los otros aportaron solamente una parte de sus bienes al mayorazgo (el tercio y el remanente del quinto). El resto permaneci贸 para su libre disposici贸n. Los participantes se compromet铆an a aumentar sus contribuciones de terreno en igual porcentaje en caso de hacerse otras incorporaciones. Al no existir un heredero masculino, se nombr贸 a Luis N谩jera Becerra, nieto de la fundadora, como futuro usufructuario.

Piedras Negras no entr贸, por lo tanto, en el mayorazgo, ya que los Garc铆a Becerra le heredaron la propiedad a su hija, Luisa de Soria y Becerra, quien ser铆a esposa de Fernando Ni帽o de Castro, quien gobernar铆a la ciudad de Tlaxcala alrededor del a帽o de 1665.

En el a帽o de 1672, Bartolom茅 Estrada, caballero de la Orden de Santiago, contador mayor del Tribunal y Real Audiencia de Cuentas de esta Nueva Espa帽a, vecino de la Ciudad de M茅xico, albacea testamentario fideicomisario del capit谩n don Fernando Ni帽o de Castro, quien era su suegro, viudo de do帽a Luisa Soria y Becerra, compareci贸 ante el escribano real de Puebla, para la ejecuci贸n del testamento a favor de don Fernando Ni帽o de C贸rdova,  hermano de Ni帽o de Castro. Extra帽o legado, ya que la propiedad la hab铆a heredado su esposa de sus padres, al no formar parte del mayorazgo de los N谩jera, y ten铆an dos hijos a quienes dejar la propiedad.

Es notorio c贸mo nombres y apellidos se repiten, pero no de la forma actual. En aquel tiempo se pod铆a escoger el apellido de cualquiera de los abuelos 鈥揺sto hizo la investigaci贸n un poco complicada鈥, pero queda claro que un siglo despu茅s, los nuevos due帽os del poder pol铆tico ya no eran los conquistadores, sino la clase gobernante, adem谩s del clero, que comenzaba a acumular riqueza.

En ese entonces, la 芦banca禄 era la Iglesia. A trav茅s de capellan铆as, diezmos, donativos, limosnas y del propio capital que generaban sus propiedades, la Iglesia ten铆a los recursos para ser el principal acreedor de la econom铆a virreinal.

Los primeros frailes que llegaron a Nueva Espa帽a fueron verdaderos ap贸stoles de la fe. En un pa铆s sin caminos, sin ciudades, sin l铆mites, emprendieron el trabajo de catequizar vastas extensiones, y en muchos casos fueron defensores de los indios. Al paso del tiempo, la Iglesia fue amasando un gran capital; adem谩s de pagar las m煤ltiples construcciones que edificaron, este caudal ten铆a el prop贸sito de proporcionales una estabilidad econ贸mica independiente de sus diversas fuentes de ingreso. Por una parte, la estabilidad y seguridad se las dar铆a la tierra, sin embargo, el colocar dinero en condiciones ventajosas les permiti贸 una gran injerencia en la vida econ贸mica de la sociedad.

La herencia de Ni帽o de C贸rdova no solo fue la hacienda, sino las deudas impl铆citas, constituidas por capellan铆as e hipotecas contra铆das con distintas 贸rdenes religiosas y sus conventos.

Ni帽o de C贸rdova fue due帽o de Piedras Negras durante veintisiete a帽os, esto es, hasta 1698, cuando la vendi贸 a Sebasti谩n de Estomba, vecino de Puebla, quien solo la tuvo poco m谩s de dos a帽os, para traspasarla al convento y hospital de Nuestra Se帽ora de Bel茅n y San Francisco de Sales. La venta de Piedras Negras fue acordada en veinte mil piezas de oro. Sin embargo, no hubo efectivo de por medio. El convento absorbi贸 las deudas de Estomba y le entreg贸 como complemento un pagar茅 por $9 400 con un inter茅s del 5% anual.

3. EL CRECIMIENTO EN EL SIGLO XVIII

Los descendientes de los conquistadores y la 茅lite pol铆tica hab铆an sido hasta el fin del siglo XVII los due帽os de la hacienda de Piedras Negras. Ahora tocar铆a el turno al clero. En el a帽o de 1701, la hacienda pas贸 a manos de la Orden de Bel茅n. Hasta ese momento no hab铆a cambiado su extensi贸n territorial. Eran las mismas 80 caballer铆as de tierra con las que hab铆a iniciado Cervantes. Pienso que durante ese tiempo, la explotaci贸n econ贸mica de la hacienda fue la misma en manos de sus distintos propietarios y que estos no buscaron crecer ni generar negocios alternos a la agricultura y la ganader铆a. Los Garc铆a N谩jera, de hecho, como he mencionado, donaron parte de otra propiedad para fundar San Luis Apizaquito y ah铆 explotar una pensi贸n para viajeros.

Al llegar la Orden de Bel茅n, las cosas cambiaron e inici贸 la 茅poca de crecimiento y consolidaci贸n de una Piedras Negras m谩s grande y con otro sentido de negocio, porque ellos le dieron un giro hacia la explotaci贸n de servicios de hospedaje y de pensi贸n, que permiti贸 que la propiedad casi triplicara su tama帽o en tan solo noventa a帽os, como veremos m谩s adelante. Y la raz贸n es muy simple.

Desde las 茅pocas prehisp谩nicas exist铆an diversas rutas temporales en el centro del pa铆s que eran transitadas por motivos de migraci贸n, comercio y guerra. La dominaci贸n del Imperio Azteca es la que les dio car谩cter de definitivas. Mercanc铆as, tributos y esclavos capturados durante las guerras pasaban por estos caminos en tiempos del Imperio. Los caminos eran rectos y muy angostos, ya que no hab铆a bestias de carga; eran los tamemes quienes llevaban las mercanc铆as sobre la espalda.

Al inicio del comercio con Espa帽a, la dificultad de construir caminos adecuados para los carros de tiro usados en Europa gener贸 la aparici贸n de un personaje que por m谩s de dos siglos recorri贸 el pa铆s: el arriero, que desplaz贸 al tameme, por la mayor capacidad de carga de las mulas.

Los caminos se fueron trazando para unir ciudades y pueblos. El mantenimiento, que no siempre se hac铆a de forma correcta, por lo que la calidad de estas v铆as era muy pobre, era responsabilidad de los hacendados y de los pueblos por donde las rutas pasaban.

El principal uso de los caminos era por el comercio. Fueron los comerciantes quienes de diversas maneras presionaron a la Corona para la mejora y mantenimiento de las rutas. La principal era la M茅xico-Veracruz. Por ah铆 entraban y sal铆an todas las mercanc铆as que se comerciaban entre M茅xico y Espa帽a. Su longitud aproximada era de 400 kil贸metros, que se transitaban en cerca de veinte d铆as, con un avance de entre 10 y 40 kil贸metros diarios. En la misma 茅poca, viajando desde la Ciudad de M茅xico, los arrieros tardaban quince d铆as en llegar a Quer茅taro; treinta y seis, para llegar a Oaxaca; cincuenta y cuatro, en trasladarse a Durango; sesenta y tres, a Monterrey, y cerca de tres meses para llegar a Chihuahua. Tomando en cuenta la cantidad de d铆as de trayecto, en el camino hab铆a 芦ventas禄 que prove铆an de lo necesario para el descanso y la alimentaci贸n tanto al viajero como al arriero y sus animales. Los arrieros recib铆an atenci贸n gratuita, ya que el negocio para el ventero estaba en la manutenci贸n de los animales. En algunos casos ven铆an viajeros que recib铆an servicios de hospedaje y alimentaci贸n en las instalaciones de La Venta. Estos deb铆an cubrir los gastos derivados de los servicios recibidos.

Los arrieros fueron las figuras heroicas de los caminos. Ellos y sus mulas eran indispensables y ning煤n viajero call贸 su presencia; muy por el contrario, se habl贸 con elogio de estos personajes. Una larga cita tomada del libro, M茅xico. Lo que fue y lo que es, escrito por Brantz Mayer (FCE, 1953), ilustra muy bien este concepto:

... ellos son los que hacen el transporte de la mayor parte de los metales preciosos y mercanc铆as de valor, y constituyen una porci贸n muy importante de la poblaci贸n. Pues bien, ninguna clase semejante en pa铆s alguno les hace ventaja en honradez, abnegaci贸n, puntualidad, paciencia y desempe帽o inteligente de sus deberes. Lo cual no es poco m茅rito, dado el territorio por donde viajan, el desorden que en 茅l reina y las consiguientes oportunidades de prevaricar que en 茅l se les ofrecen. Estos hombres de ojos salvajes y feroces, pelo enmara帽ado, pantalones acuchillados y chaqueta bien engrasada, que han tenido que hab茅rselas con muchas tormentas y tempestades. En M茅xico son a menudo, por espacio de meses, los guardas y custodios de las fortunas de los hombres m谩s opulentos, conduci茅ndolas en penosas jornadas por serran铆as y desfiladeros. Infinitos son los peligros y tropiezos con que se topa el arriero.

De la misma fuente es la siguiente tabla, que es mucho m谩s extensa, si se detalla la carga. Presenta la magnitud de lo que era una caravana de este medio de transporte.

Mulas aparejadas.................................................................................................6 946

Burros.......................................................................................................................69

Mulas de silla.......................................................................................................1 255

Due帽os y mayordomos de mulas............................................................................123

Arrieros sirvientes................................................................................................1 842

Coches......................................................................................................................65

Literas........................................................................................................................6

Realmente, el desempe帽o de los arrieros era heroico. Piedras Negras era una de estas ventas en el camino M茅xico-Veracruz, cuya ruta era la siguiente:

DE LA CIUDAD DE M脡XICO                  D脥A                    KM RECORRIDOS

Venta de Carpio                          primero             27

Otumba                                segundo             35

Apan                                               tercero               41

Descanso                              cuarto                          0

Atlangatepeque                            quinto                          37

Piedras Negras                             sexto                            20

San Diego                                      s茅ptimo              25

Zonquita                              octavo                          30

Descanso                              noveno               0

Tepeyahualco                               d茅cimo               28

Perote                                             d茅cimo primero         20

Las Vigas                                       d茅cimo segundo         25

Jalapa                                            d茅cimo tercero  28

Descanso                              d茅cimo cuarto            0

Encero                                  d茅cimo quinto            20

Plan del R铆o                                  d茅cimo sexto              23

Rinconada                                     d茅cimo s茅ptimo         15

Paso de las Barcas                       d茅cimo octavo            12

Antigua                                d茅cimo noveno 10

Veracruz

Este fue el nicho de negocio que iniciaron y explotaron los betlemitas cuando adquirieron San Mateo Huiscolotepec. De acuerdo a los documentos del AGN, Tierras, Vol. 833 expediente 3, es en 1742 cuando el convento Betlemita de Puebla, solicita se le conceda licencia para construir una posada para pasajeros en la hacienda de Piedras Negras.  En diferentes fuentes de informaci贸n aparece que, durante el a帽o, entre treinta mil  y cien mil mulas recib铆an posada en Piedras Negras. No s茅 cu谩l dato sea el correcto, pero me queda muy claro que los betlemitas encontraron una forma muy eficiente de agregar valor a la producci贸n de la hacienda, mediante el cobro de los servicios de hospedaje y alimentaci贸n de personas, pero sobre todo, del cambio, custodia y manutenci贸n de los animales.

Todo lo producido en Piedras Negras se consum铆a en La Venta. Granos, animales y pulque eran ofrecidos a quienes diariamente se hospedaban en ella. Esto permiti贸 que los frailes tuvieran una operaci贸n muy rentable que les permiti贸 adquirir m谩s tierras que pasaron a formar parte de la hacienda. Hoy en d铆a, aunque en ruinas, a煤n existe el inmueble de La Venta.

Para estas proporciones de clientela, La Venta de Piedras Negras parecer铆a ser muy peque帽a. Tan solo veintitr茅s habitaciones hubieran sido insuficientes para recibir contingentes tan grandes, sin embargo, como ya lo relat茅, La Venta estaba reservada a los viajeros, no a los arrieros ni a los mozos.

Los betlemitas, u Orden de Hermanos de Bel茅n, aparecen en los documentos de la 茅poca, de diversos modos: instituto, religi贸n o compa帽铆a; en realidad la Orden aparece aprobada como tal en 1710, y consta que es la 煤nica fundada en Am茅rica. Fue instituida en 1653, en Guatemala, por el Hno. Pedro de San Jos茅 Betancourt, junto con un grupo de hombres unidos solo por votos piadosos. Crearon modestas escuelas para los ni帽os ind铆genas y, al conocer m谩s de cerca a sus familiares y vecinos, ampliaron su acci贸n para crear refectorios y, finalmente, hospitales, pues se dieron cuenta de la marginaci贸n de las clases pobres. En el siglo siguiente elaboraron su Constituci贸n, que fue aprobada por el papa Inocencio XI, y empezaron a extenderse a otros pa铆ses hasta llegar a cubrir toda Am茅rica del Sur, Cuba y Nueva Espa帽a. Fue un grupo de hombres comprometidos, sin miedo para conocer la pobreza y las necesidades, y dotados de iniciativas para la acci贸n de educar, construir, capacitar y servir de muchas maneras a los ind铆genas y mestizos pobres. Como parte de su modo de hacerse de recursos invirtieron en propiedades a lo largo de todo el continente y en Cuba. Eran poseedores de grandes extensiones de tierra. En M茅xico, su principal propiedad fue Piedras Negras, que adquirieron, como ya coment茅, en 1701; este dato consta en un documento del AGN (Ramo de Tierras, vol. 1891, exp.1) relativo a la venta de Sebasti谩n de Estomba al Convento de Nuestra Se帽ora de Bel茅n, parte del cual transcribo, por lo interesante y completo que es:

Yo, Don Jos茅 Joaqu铆n Guerrero, Escribano de su Majestad (que Dios guarde muchos a帽os) Teniente de este oficio mayor P煤blico y de Cabildo de Don Mariano Francisco Zambrano. Certifico y doy fe en testimonios de verdad, que por los Libros de los Censos que son a mi cargo, constan varias partidas que con las anotaciones de sus m谩rgenes unas y otras a la letra son del tenor siguiente: En la muy noble y muy leal ciudad de los 脕ngeles, a quince de Diciembre de mil setecientos y ocho a帽os: Ante m铆, el Escribano y Testigos, pareci贸 Sebasti谩n Xavier, vecino de esta ciudad a quien doy fe conozco y registro una Escritura por la cual parece que el Capit谩n Don Sebasti谩n de Estomba vecino de esta Ciudad, vendi贸 realmente al Convento y Hospital de nuestro se帽ora de Belem y San Francisco de Salas de esta Ciudad, y al Padre Fray Carlos de San Andr茅s, Presidente, y a dicho Convento en su nombre, una Hacienda de Labor de Temporal nombrada San Mateo Guiscolotepeque Piedras Negras, con un rancho a ella agregado, nombrado Santa Mar铆a Tecuaucingo, que es en la Provincia de Tlaxcala, al pago de San Luis Apizaco, que lo uno y lo otro se compone de 80 caballer铆as de tierra poco m谩s o menos, las que contienen los t铆tulos de su propiedad, que linda por una parte que es la de Norte, con las Haciendas de Toluquilla que fue de Don Juan de Soria, que hoy posee el Bachiller Jacinto S谩nchez de la Vega, y por el Sur con el Mal Pa铆s de los Indios de Santiago Ocotitlan de la Doctrina de Apizaco, y con Rancho de Do帽a Hiliana de Yglesias, que fue de Don Pedro Marcos Castellanos, y por el Oriente con tierras de Juan L贸pez Maldonado, y con Hacienda de Don Luis Romano Altamirano, y por el Poniente con tierras de Don Gonzalo de Cervantes Casares, y con Hacienda de Don Juan Mart铆n, que fue de Francisco Cort茅s de Soria, con los avisos necesarios, en precio de veinte mil pesos de oro com煤n.

La escritura a la que aqu铆 se hace referencia es del 29 de julio de 1701, fecha de adquisici贸n de la hacienda por los betlemitas.

Comenz贸, entonces, la primera 茅poca de oro de la hacienda. Los frailes iniciaron una nueva forma de trabajar, y gracias a ello, la hicieron crecer hasta llevarla al tama帽o y esplendor que tuvo a principios del siglo XIX. Creemos que es a partir de este momento cuando en realidad comenz贸 a tener importancia la hacienda como referente regional y como centro econ贸mico. Los anteriores due帽os, como se ha podido ver, la ten铆an m谩s como un activo f铆sico y una fuente de respeto social que como un generador de riqueza. Quienes conocen Piedras Negras f谩cilmente pueden intuir que el tama帽o tan impresionante no pudo corresponder solo a una hacienda de labor y pastoreo. Las trojes, el tinacal, la queser铆a, los macheros, la iglesia, el tama帽o del propio casco y las instalaciones que existen desde antes de los Gonz谩lez deben de haber sido construidas en tiempos de los betlemitas. Solo el acopio de pastura para la posada har铆a que tuvieran sentido tan magn铆ficas instalaciones.

Para poder dar abasto a su negocio hospitalario, los betlemitas fueron adquiriendo tierras mediante compras y subastas p煤blicas. As铆, al paso del tiempo, seg煤n consta en el documento elaborado en el a帽o de 1804 por don Jos茅 Calapis Matos, secretario mayor del excelent铆simo Cabildo de Justicia y Regimiento de la Ciudad de Puebla 鈥揺l cual pude localizar en el AGN y del cual ya transcrib铆 una parte鈥 esta fue la forma como se fueron agregando ranchos y peque帽as parcelas para la formaci贸n final de Piedras Negras:

La de Quamaxalucan se remat贸 al referido Convento, por Bienes de Don Mart铆n de Palacios, que la compr贸 a Juan L贸pez Maldonado, su primer Causante. La de Aguatepeque, compuesta de 50 caballer铆as de tierra, con el rancho nombrado San Bartolom茅 Quamancingo, se remat贸 al citado Convento, por Bienes de Don Juan Mart铆n Osorno, quien compr贸 lo de Aguatepeque o Tescalaqui, a Do帽a Mar铆a, Do帽a Mariana, y Do帽a Teresa Cortez de Calva, hijas y herederas de Don Bartolom茅 de Calva, y Do帽a Catarina Cort茅s de Soria. Lo de Quamancingo compr贸 el referido Osorno, a Andr茅s Baptista Sanz, que lo hubo de los hijos y herederos de Don Diego Romano y Do帽a Petronila de N谩jera Becerra, hija y heredera de Don Luis Garc铆a de N谩jera, y de Do帽a Mar铆a Fern谩ndez de Soria. La de la Asunci贸n y San Nicol谩s, compuesta de 12 caballer铆as de tierra, se remat贸 para dicho Convento en el Licenciado Don Nicol谩s Moreno, por Bienes de Don Juan G贸mez de Yglesias, Albacea y heredero de Do帽a Mar铆a Mill谩n, Viuda de Don Antonio G贸mez, que a dicho Don Juan se adjudic贸 despu茅s de haberse rematado en el Licenciado Don Francisco P茅rez Mu帽iz y Osorio, por Bienes de la misma Do帽a Mar铆a Mill谩n; antes fue de Juan Escudero Calder贸n, Pedro Mart铆n Castellanos, y Lorenzo Garc铆a. Y lo de Atenco, compuesto de 10 caballer铆as de tierra, se remat贸 al expresado Convento por Bienes del Bachiller Don Mariano Barrientos y Montoya, a quien lo vendi贸 el Licenciado Don Luis Pliego y Peregrina, que lo compr贸 al Bachiller Don Miguel 脕lvarez de Luna, y este a Don Ger贸nimo Calder贸n Becerra, que lo hubo de Don Miguel Mart铆n Osorno; antes fue del Licenciado Don Esteban V谩zquez Gastelu del Rey y Figueroa, a quienes lo vendi贸 Don Jos茅 V谩zquez Gastelu, que lo compr贸 a Do帽a Ana de Bargas, hija y heredera de Don Diego L贸pez Arro帽es y Do帽a Ana de Bargas; antes fue del Licenciado Francisco Maldonado.

Las dos principales compras fueron Coaxamalucan, que constaba de 72 caballer铆as de tierra, y San Pedro Aguatepeque que, con su rancho San Bartolom茅 de Quaumancingo, sumaban 50 caballer铆as de tierra. As铆, para 1756, 煤ltimo a帽o en el que los betlemitas adquirieron tierra, Piedras Negras alcanz贸 una superficie de 224 caballer铆as de tierra, un poco m谩s de 9 400 hect谩reas. Esta ser铆a la extensi贸n de la hacienda hasta principios del siglo XX. Fue una de las propiedades m谩s grandes de Tlaxcala. En Haciendas y ranchos de Tlaxcala en 1712 (INAH, 1969), Isabel Gonz谩lez S谩nchez detalla el censo de ranchos y haciendas derivado de los 芦donativos graciosos禄 exigidos por el rey para financiar la guerra de Sucesi贸n Espa帽ola, que dur贸 de 1701 a 1714. El censo aparece incompleto, no por error de la investigadora, sino porque no estaban obligados ni el clero ni los indios a dicha contribuci贸n, y por otra parte, los due帽os ten铆an que presentarse a declarar sus propiedades, cosa que no todos hicieron; sin embargo, s铆 nos da una muy buena idea de c贸mo era la propiedad en Tlaxcala. Piedras Negras, por ser de los betlemitas, no aparece en el censo, pero hay muy pocas haciendas con una superficie similar a la suya. El mayorazgo de Jos茅 Romano Altamirano N谩jera y Becerra, mencionado anteriormente, inclu铆a las haciendas de Topisaque y Tlacotepeque, m谩s dos ranchos, con un total de 8 678 hect谩reas. Mazaquiahuac y Ntra. Se帽ora del Rosario, propiedad de Francisco Y谩帽ez Remigio de Vera, abarcaban 5 000 hect谩reas entre las dos. Mimiahuapam constaba de 4 171 hect谩reas, y estaba en manos de Ana Bustamante Salcedo viuda de Luis Mu帽oz de Cote. Todas estas propiedades formaban parte del partido de Tlaxco, al norte del estado, donde siempre ha habido menor densidad de poblaci贸n.

En Piedras Negras, los frailes desarrollaron su negocio y financiaron con sus productos un total de diez hospitales en todo el pa铆s, entre otros, en Guadalajara, Puebla, Oaxaca y la Ciudad de M茅xico. Sin embargo, no estaban exentos de las crisis econ贸micas que se fueron presentando a lo largo del tiempo. Entre los a帽os de 1784 y 1786 hubo una grave sequ铆a en todo el pa铆s. Las crisis agr铆colas no eran algo fuera de lo com煤n en Nueva Espa帽a, sin embargo, la de esos a帽os fue tan fuerte que a 1785 se le llam贸 芦el a帽o del hambre禄. Hay estimaciones de que murieron cerca de trescientas mil personas en la zona centro-norte del pa铆s. Ese a帽o comenz贸 a llover hasta junio, por lo que la siembra fue tard铆a, pero adem谩s cayeron heladas en agosto, por lo que se perdi贸 toda la producci贸n de ma铆z y de frijol, principal alimento de la poblaci贸n y tambi茅n del ganado. Encima del desastre agr铆cola, la ganader铆a tambi茅n sufri贸 un severo da帽o. Por su parte, los hacendados cerraron la venta de granos con el problema de que no hab铆a un sustituto alterno. El siguiente a帽o fue muy similar, con consecuencias devastadoras. Tensiones sociales, vandalismo y saqueo por hambre no se hicieron esperar. El alza en precios, desempleo, quiebra de peque帽os agricultores y artesanos generaron una crisis de gran magnitud que desequilibr贸 las estructuras sociales, sobre todo las rurales. Piedras Negras no escap贸 a este entorno, por h谩biles que fueran los betlemitas. Por esta raz贸n, o por las propias necesidades de la Orden, finalmente la pusieron en venta. As铆, en la Gaceta de M茅xico, el 23 de octubre de 1787, en la p谩gina 428, aparece el siguiente texto:

En vista de una representaci贸n hecha al M.R.P. Vicario general y Venerable Definitorio de la Sagrada Orden de Bel茅n, por parte del Presidente y Procurador del Convento de dicha Orden de la Ciudad de Puebla, en que se daba una clara idea del actual infeliz estado de aquella Casa: se determin贸 poner en venta la afamada Hacienda de Piedras Negras para sostener el desempe帽o de los deberes de su Hospitalar Instituto. Lo que se da al p煤blico, con la advertencia de que si se presenta postor se le har谩 una prudente rebaja, verificado su aval煤o.

Fue hasta 1793, seis a帽os despu茅s de que se puso a la venta, que se recibi贸 y acept贸 una oferta de compra por la hacienda, con lo cual llegaba a su fin la administraci贸n tan fruct铆fera de los frailes durante casi todo el siglo XVIII, noventa a帽os de esplendor y crecimiento que le dieron su forma final a la propiedad. Poco durar铆a la Orden de Nuestra Se帽ora de Bel茅n; esta y sus hospitales vinieron a menos a partir de 1821, cuando las cortes espa帽olas decretaron la desaparici贸n de las 贸rdenes hospitalarias y comenz贸 la independencia de las colonias. Algunas fuentes hablan tambi茅n de que los frailes dieron apoyo a los movimientos independentistas en Am茅rica, y esto influy贸 en su terminaci贸n.

4. LOS MIRANDA

La hacienda de Piedras Negras se hab铆a puesto a la venta, ya fuese por la crisis agr铆cola o por las necesidades propias de la Orden de Bel茅n. Cabr铆a hacer una reflexi贸n sobre el paso de los seis a帽os que tard贸 en llegar un postor. El trayecto M茅xico-Veracruz siempre se pudo cubrir por dos v铆as: por la de Jalapa-Orizaba-Puebla o por la ruta de las ventas, que ya hemos descrito, de la cual una parada era Piedras Negras. La pugna entre comerciantes respecto a cu谩l v铆a deber铆a de mantenerse fue constante, y a pesar de que a partir de la segunda mitad del siglo XVIII se cobraba peaje en ambos caminos 鈥搒upuestamente destinado a su mejora y mantenimiento鈥, los recursos obtenidos no siempre llegaron a su destino. El estado de los caminos era deplorable. El manejo del peaje era tan irregular que en 1770 el fiscal de lo Civil solicit贸 al rey llevar a cabo una investigaci贸n al respecto, cuyo resultado fue que en 1783 se encarg贸 un estudio para la realizaci贸n de obras p煤blicas de M茅xico a Veracruz. Dicho estudio abarcaba ambas rutas, y la conclusi贸n optaba por que deb铆an hacerse por el camino de Orizaba. La propuesta se帽alaba la construcci贸n de un camino de 10 metros de ancho que permitiera el paso de carruajes y bestias en ambos sentidos, adem谩s del establecimiento de lugares expresamente hechos para el alojamiento de viajeros y atenci贸n de los animales, dado que los existentes eran parte de las haciendas y se calificaron como de muy baja calidad. Aparentemente, quien llev贸 a cabo el estudio era muy cercano al Tribunal Consulado de la Ciudad de M茅xico, poderoso organismo comercial que ten铆a gran peso pol铆tico derivado de pr茅stamos a la Corona. Aunque el virrey trat贸 de mejorar la ruta de las ventas, en 1796 se inici贸 la obra v铆a Orizaba, la cual se termin贸 en 1810. La ruta de las ventas trat贸 de arreglarse a partir de 1803, pero era tan alto el costo y aumentaron tanto las deudas derivadas de su financiamiento que las labores se suspendieron en 1812.

La riqueza estaba concentrada en pocas manos, lo mismo que el poder y la informaci贸n pol铆tico-econ贸mica. Estas conversaciones eran del dominio p煤blico entre la 茅lite, por lo que los probables postores, conociendo la problem谩tica, dif铆cilmente se atrever铆an a hacer una oferta por una propiedad del valor de Piedras Negras, cuando exist铆a un riesgo real de que su principal fuente de ingresos, La Venta, casi desapareciera. Acaso esta pueda ser una raz贸n del porqu茅 pasaron seis a帽os para que la Orden pudiera tener una propuesta de compra y de porqu茅 fueron precisamente los se帽ores Miranda quienes la hicieron.

Los frailes recibieron esta oferta el 20 septiembre de 1793:

... se present贸 el d铆a veinte de Septiembre del a帽o 煤ltimo de noventa y tres, el Licenciado Don Miguel de Miranda, Presb铆tero de este Arzobispado, y Abogado de la Real Audiencia de este Reino, en Consorcio de su Sobrino, Don Jos茅 de Ventura de Miranda, proponiendo comprar la Hacienda seg煤n se acuerda por la persona que destine para este efecto en mi compa帽铆a.

Ese mismo d铆a, los betlemitas dieron respuesta a Miguel de Miranda haci茅ndole saber que el muy reverendo padre vice prefecto general hab铆a determinado, de acuerdo con los reverendos padres asistentes, que se pasara la correspondiente solicitud a la comunidad del convento de Puebla. Los intercambios de propuestas entre ambas partes se fueron dando de forma muy r谩pida. Al d铆a siguiente, 21 de septiembre, lo primero que se pidi贸 fue un aval煤o:

Le ha presentado a esta Superioridad un Sujeto que pretende compra de la Hacienda de Piedras Negras bajo las estipulaciones siguientes: La referida Hacienda y todos sus muebles se deber谩n avaluar con dos Peritos que se deber谩n nombrar por las Partes, de cada uno el suyo, y un tercero que con acuerdo de ambas se haga poner, para que si hubiese discordia se componga o se decida por 茅l, y el precio que estos pongan a la referida Hacienda y a sus muebles, este se pagar谩 o se asegurar谩, como se quiera a satisfacci贸n. Parecen muy equitativas y justas las mencionadas propuestas; en cuyo supuesto y el de no perder coyuntura tan oportuna cuando se solicita muchos tiempos ha esta venta [sic] para alivio de esa casa y de los Conventos de Veracruz y Tlatemanalco, a quien se est谩 haciendo el mayor perjuicio.

El 23 de septiembre, los betlemitas definieron las condiciones y se tom贸 la decisi贸n de venta en una votaci贸n que se resolvi贸 de forma un谩nime:

En este Convento Betlem铆tico de San Francisco de Sales de Puebla, en veinte y tres de Septiembre de noventa y tres, juntos los Religiosos de esta Venerable comunidad que tiene voz y voto; el Reverendo Padre Vice-Prefecto in Capite Fray Jos茅 de Jes煤s Mar铆a, me entreg贸 a m铆, el presente Secretario una Carta Serrada [sic] de Nuestro Muy Reverendo Padre Vice-General y Venerable Definitorio de Provincia, la que le铆 en alta voz e inteligible, y es la misma que antecede. Acabada de leer dio el Reverendo Padre Vice a los Religiosos pensaren sobre el auto lo que conviniera, y las propuestas que deb铆an hacerse al comprador, para que el d铆a de ma帽ana las produjeren en igual Junta, con lo que se concluy贸 este ato [sic] de que doy fe. En dicho Convento en veinte y cuatro del expresado mes y a帽o: Juntos los Religiosos que tienen voz y voto para tratar sobre el negocio de ayer que comprehende la anterior Carta, hablando seg煤n costumbre por el m谩s moderno, y siguiendo as铆 hasta el Prelado dijeron: Que respecto a que a este Convento no le queda ya otro arbitrio para restablecerse, que la venta de su Hacienda de Piedras Negras, conven铆an en que se verificaran haci茅ndole al comprador las condiciones siguientes. Primera: Que se nombre un Abaluador [sic] por Parte de esta comunidad, y otro por la del comprador, pasando por el Aval煤o que estos hicieron, y en caso de discordia entre los dos se nombre a un tercero con anuencia y satisfacci贸n de ambas Partes. Segunda: Que de lo resulta del importe [sic] de la Finca que comprende precisamente las Partes y muebles, debe exhibir de contado lo menos cincuenta mil pesos que pondr谩 en reales o Libranza segura en la misma Finca al cinco por ciento que deber谩 de por tercios. Tercera: Que para este reconocimiento hipoteque la misma Finca, poniendo este principal en primer lugar con preferencias a cualquiera otro, y con el registro correspondiente en el Libro de Cabildo. Cuarta: Que los Costos de la venta sean por mitad entre el comprador y el Convento. Quinta y 煤ltima: Que cuando piense redimir el principal que quedare, que no ser谩 antes de cinco a帽os, debe avisar a el Prelado de este Convento seis meses antes para buscar d贸nde imponerlo. Con lo que se concluy贸 este segundo tratado quedando citados los Religiosos para la votaci贸n secreta ma帽ana de que doy fe. En dicho Convento en veinte y cinco del mismo mes: Juntos los Reverendos Padres de voz y voto, con el Padre Vice-Prefecto in Capite, dijo este se pasase a la votaci贸n secreta del Negocio que se trat贸 ayer y recogidos los votos con toda reserva de modo que no se viese unos de otros por m铆 el presente Secretario, se hallaron ocho frijoles blancos, que es el mismo n煤mero de Religiosos que han asistido a los tratados con lo que quedan concluidos condescendiendo en la venta de la Hacienda de Piedras Negras bajo las circunstancias que previenen el segundo tratado, ocurriendo a Nuestros Muy Reverendo Padre Vice-General y Venerable Definitorio de Provincia, para la aprobaci贸n de ellas seg煤n previenen nuestras Leyes: y para que conste, lo firmaron ante m铆 de que doy fe. Fray Jos茅 de Jes煤s Mar铆a Vice-Perfecto in Capite. Fray Andr茅s de las 脕nimas. Fray Jos茅 de Santa Anna. Fray Antonio de San Juan Nepomuceno. Fray Juan Fernando de San Jos茅. Fray Jos茅 de San Francisco de Paula. Fray Jos茅 de la Concepci贸n. Por m铆 y ante m铆. Fray Francisco de la Encarnaci贸n, Secretario Conventual. Concuerda con el original a que me remito, y es sacado en este dicho Convento a veinte y cinco de Septiembre de mil setecientos noventa y tres a帽os; siendo testigos el Padre Fray Juan de San Jos茅, y Fray Jos茅 de San Francisco de Paula. En testimonio de verdad. Fray Francisco de la Encarnaci贸n, Secretario Conventual.

De esta lectura cabe resaltar que se fij贸 un pago inicial por $50 000 y un plazo m谩ximo de cinco a帽os para liquidar el remanente. Pero las negociaciones no terminan aqu铆. Los Miranda ofrecieron $40 000 como pago inicial y solicitaron que se llevaran a cabo los aval煤os acordados. Los miembros de la Orden aceptaron la propuesta, en el entendido de que se deber铆a entregar dicha cantidad de inmediato y los $10 000 restantes, dentro de los tres primeros meses posteriores a la firma de la escritura. Para este efecto se nombraron los valuadores. Por el convento se design贸 a don Manuel D谩vila, vecino de Huamantla; y por parte de los Miranda, a Jos茅 Mu帽oz, due帽o de la hacienda de Zoquiapan, en Texcoco; como tercero, en caso de discordia, a Juan Bartolom茅 Escobedo, due帽o de la hacienda de San Marcos, en Tepeaca.

El aval煤o comprendi贸 tierras y aguajes, casas y oficinas, las casas de La Venta, Socaque, Ahuatepec y Atenco; la capilla, utensilios, menaje de casa, dispensa y obrador, aperos de la troje, de campo y de La Venta, carpinter铆a, magueyes, ganado mayor, ganado menor, semillas, yuntas de barbecho, as铆 como d茅bitos de indios y sirvientes. El valor inicial al que se lleg贸 fue de $122 069. A petici贸n del secretario de convento de Puebla se hizo un segundo aval煤o, que increment贸 el valor de la hacienda en $4 095, conviniendo ambas partes en que el monto final de la transacci贸n ser铆a de $126 161. As铆, el 4 de marzo de 1794, acudieron a la Ciudad de M茅xico ante el escribano real a formalizar la operaci贸n. Ah铆 todav铆a se hizo un peque帽o ajuste, quedando el valor final en $124 582. Miguel de Miranda entreg贸 de contado $47 100, y qued贸 un saldo por la cantidad de $77 482, que causar铆a un inter茅s anual del 5% sobre el saldo insoluto. Se acord贸 una serie de detalles respecto a los pagos y, finalmente, despu茅s de seis meses de negociaciones y aval煤os, Piedras Negras cambi贸 de due帽os.

Don Miguel Miranda era presb铆tero de Puebla y su sobrino acababa de heredar los bienes de su padre, Antonio, entre los que se inclu铆a la hacienda de Zotoluca y su rancho anexo, Coesillos. Si ambos hombres pertenec铆an a la clase dominante del pa铆s y por lo tanto eran personas informadas, 驴por qu茅 raz贸n presentar铆an una oferta por una propiedad por la cual no se hab铆a presentado ninguna otra? Vamos a tratar de analizar la situaci贸n.

La hacienda de Zotoluca lindaba al oriente con tierras de Piedras Negras. Cuando la Orden de Bel茅n la compr贸 a Sebasti谩n Estomba, era propiedad del mayorazgo de Leonel G贸mez de Cervantes. Para Jos茅 Ventura de Miranda, comprar Piedras Negras representaba ser el terrateniente m谩s grande del norte de la provincia e incrementar al m谩ximo su prestigio social. Ten铆a intenci贸n de formar un mayorazgo para s铆 mismo y su descendencia, solicitud que present贸 a la Corona y de la cual obtendr铆a autorizaci贸n real en 1806. A la muerte de Antonio de Miranda, su hijo, Jos茅 Ventura, albacea de la herencia, mand贸 hacer un aval煤o de las propiedades que formaban la masa hereditaria, que eran la hacienda de Zotoluca, el rancho Coesillos, la hacienda de San Bernab茅 del Malpa铆s y el rancho Amantla.

Aprecio de los Bienes que quedaron por fin y muerte de Don Antonio Miranda, que manifest贸 su hijo Don Jos茅 Ventura de Miranda Heredero y Albacea a presencia y con intervenci贸n de todos los interesados que lo son la Se帽ora Do帽a Mar铆a Josefa, Rodr铆guez Viuda de dicho Don Antonio Miranda, Don Jos茅 Manuel de Arechaga, como Marido; y conjunta persona de Do帽a Mar铆a Petra, Joaquina de Miranda que le nombr贸 para la facci贸n de inventario, en atenci贸n a ser menor de veinte y cinco a帽os y mayor de doce, para que con su acuerdo y el de los dem谩s, que van referidos, se haga la transacci贸n y aprecio de todos los bienes, a cuyo efecto se nombraron por todos, de com煤n acuerdo, a Don Miguel Y谩帽ez de Nexa, due帽o de la Hacienda de La Laguna en esta Jurisdicci贸n de Apan, y a Don Miguel Mu帽oz, due帽o as铆 mismo de la Hacienda de Zoquiapan, quienes desde luego aceptaron el cargo de Abaluadores [sic] y ofrecieron ejercerlo en Dios, y por Dios, a todo su leal saber, y entender, y sin dolo, fraude, ni encubierta y as铆 estando todos presentes en esta Hacienda de Zotoluca, en primero d铆a del mes de Abril de mil setecientos noventa y un a帽os se procedi贸 al aval煤o, y tasaci贸n de los bienes que fue manifestando Don Jos茅 Ventura de Miranda en la forma siguiente...

Esto sucedi贸 en abril de 1791. El valor total de las propiedades, animales, aperos, instalaciones, menaje de casa, plater铆a y ropa ascendi贸 a la suma de $133 325, monto mayor que el de Piedras Negras. Esto nos da idea del tama帽o de esa propiedad y de la riqueza que unieron los Miranda al comprar la hacienda a los betlemitas.

La propuesta de compra de Piedras Negras se hizo en 1793 y derivado de esto, la madre y hermanas de Jos茅 de Ventura entablaron una larga demanda legal contra 茅l y don Miguel por haber dispuesto de la herencia de Antonio de Miranda de manera discrecional, y ante sus ojos injusta. Entre los reclamos estaba el haber destinado fondos para la compra de Piedras Negras.

Por otra parte, Jos茅 de Ventura era un joven en plena ascensi贸n en la escalera de los negocios y la pol铆tica. Al comprar la hacienda contaba con menos de 30 a帽os y era soltero. Particip贸 activamente en el movimiento de Independencia, incluso lleg贸 a ir a la c谩rcel el 13 de marzo de 1815, 芦embarg谩ndose su bienes por las relaciones que ten铆a con los insurgentes de aquel rumbo禄. A sus casi 50 a帽os de edad, en 1823 contrajo nupcias con Ana Mar铆a Espinosa de los Monteros Pascua, hija de Juan Jos茅 Espinosa de los Monteros, quien redact贸 y firm贸 como secretario el Acta de Independencia de M茅xico.

Como vemos, el patr贸n de poder econ贸mico, relaciones pol铆ticas y prestigio social se repite continuamente en la vida de Piedras Negras.

Situ茅monos por un momento en la primera d茅cada del siglo XIX. Espa帽a estaba bajo la invasi贸n napole贸nica. En 1804, el rey Carlos IV emiti贸 una c茅dula real en la que obligaba a todos los deudores de las distintas 贸rdenes religiosas a liquidar sus deudas a la Corona espa帽ola de manera casi inmediata. Esto no se llev贸 a cabo del todo, sin embargo, el da帽o a la econom铆a rural, tanto a hacendados como a campesinos, fue may煤sculo, aunado a las muy fuertes sequ铆as registradas entre 1808 y 1810. En ese momento inici贸 la guerra de Independencia. La hacienda, aunque en menor proporci贸n, segu铆a benefici谩ndose del comercio entre M茅xico y Veracruz, sin embargo, ante la falta de capital, la baja en la producci贸n agr铆cola y la revuelta militar entr贸 en serios problemas financieros. Adem谩s, como hemos comentado, en 1806 Jos茅 Ventura fund贸 para s铆 un mayorazgo que implic贸 un pago por $60 000, para lo cual registr贸 una segunda hipoteca sobre sus propiedades, Piedras Negras y Zotoluca. En 1807 a煤n deb铆a $59 000 a los betlemitas. La carga financiera era ya muy grande, por m谩s productiva que fuera la hacienda.

Como mencionamos, Jos茅 Ventura contrajo nupcias en 1823. Desde un a帽o antes ya se encontraba en atraso en sus pagos con la Orden. En su matrimonio procre贸 tres hijos: Pedro, Mar铆a Guadalupe y Jos茅 Francisco, que nacieron entre los a帽os de 1824 y 1828. Jos茅 Ventura falleci贸 alrededor de 1830. En 1835, su esposa dio a luz a Romana Masson, primera hija de ella con su segundo esposo, el franc茅s Ernesto Masson Sigaud. Fue en 1835 cuando ella arrend贸 la finca a Mariano Gonz谩lez de Silva. Creemos que lo que debi贸 de haber sucedido es que al morir Jos茅 Ventura, la esposa como heredera de Piedras Negras prefiri贸 arrendar la propiedad, antes que trabajarla. Sin embargo, dej贸 de cubrir sus obligaciones con el clero de Puebla, y en 1840 admiti贸 su quiebra y la imposibilidad del pago, revirti茅ndose la propiedad ya no a los betlemitas, cuya Orden hab铆a desaparecido, sino al Colegio Clerical de Puebla.

De Jer贸nimo de Cervantes, en 1580, a Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda, en 1835, hemos hecho un largo recorrido repasando de forma simple las circunstancias en torno al crecimiento de Piedras Negras. En el trayecto hay personajes relacionados entre s铆 por cuestiones filiales, de poder pol铆tico y econ贸mico, as铆 como de importancia social. Es evidente la relevancia que tuvo la hacienda en este periodo en el territorio tlaxcalteca, y la seguir铆a teniendo en el siglo y medio siguiente que nos falta por recorrer.

CONTINUARA

5. PIEDRAS NEGRAS Y LOS GONZ脕LEZ

En Tlaxcala, el primer integrante de la familia Gonz谩lez de Silva de quien se tiene conocimiento es Ram贸n, quien en 1695 contrajo nupcias con Mar铆a Mart铆nez de Avil茅s.

En el a帽o de 1710, la Guerra de Sucesi贸n Espa帽ola estaba en su apogeo, desatada tras la muerte del rey Carlos II, que no hab铆a dejado herederos. Esta batalla, como todas, requiri贸 de constante financiamiento. El rey Felipe V, heredero por testamento de la Corona, se vio obligado a pedir a sus s煤bditos un 芦donativo gracioso禄 para la causa. Uno de los grupos con mayor riqueza era el de los terratenientes, y fue a ellos a quienes dirigi贸 una c茅dula real para solicitarles cien pesos por hacienda y cincuenta pesos por rancho, excluyendo a aquellos due帽os que fueran indios o eclesi谩sticos. Para esto, el alcalde mayor de Tlaxcala design贸 pregoneros para llevar el aviso a las distintas jurisdicciones del territorio:

Estando en la plaza p煤blica del pueblo de Nativitas, jurisdicci贸n de la ciudad de Tlaxcala, a nueve d铆as del mes de octubre de mil setecientos diez a帽os, ante m铆, Ram贸n Gonz谩lez de Silva, teniente gobernador de este partido, habi茅ndose tocado una trompeta, y con su voz junt谩ndose mucha gente, por ser d铆a de feria, entre once y doce del d铆a, hice pregonar la Real C茅dula de su Majestad, que Dios guarde muchos a帽os...

As铆, encontramos a Ram贸n Gonz谩lez en el seno del gobierno de la ciudad de Tlaxcala, adem谩s de que tambi茅n era arrendatario de la hacienda de Santo Tom谩s, propiedad del capit谩n Jos茅 Idalgo:

En dicha ciudad de Tlaxcala dicho d铆a diez y seis de septiembre de dicho a帽o de mil setecientos y doce a帽os, ante su se帽or铆a, dicho gobernador pareci贸 Ram贸n Gonz谩lez, vecino del partido de Santa Mar铆a Nativitas de esta provincia y dijo que se halla depositario de una hacienda de labor, nombrada Santo Tom谩s, en dicho partido, cuya propiedad pertenece al Capit谩n Jos茅 Idalgo, que le parece se compone de 12 caballer铆as de tierra poco m谩s o menos, labor de Ci茅nega, con cien bueyes de arado, treinta y dos caballos de trilla, y siete vacas...

Poco m谩s de quinientas hect谩reas y muchos animales, por todo lo cual tuvo que dar una graciosa cooperaci贸n de cien pesos.

Ram贸n Gonz谩lez de Silva es el chozno de Mariano Gonz谩lez de Silva Fern谩ndez de la Horta, primer Gonz谩lez propietario de Piedras Negras. Mariano, naci贸 en el a帽o de 1802. Se cas贸 con Mar铆a Cresencia Mu帽oz de Cote y Quiroz, con quien en un principio vivi贸 en Santa Clara de Ozumba, hacienda que arrendaba su padre y donde al morir asesinado este, estaban su madre y sus hermanos menores. All铆 tuvo a sus primeros cuatro hijos antes de trasladar su residencia a Piedras Negras con todos ellos. La familia creci贸 y logr贸 mantenerse unida hasta su muerte. Cuando arrend贸 la hacienda a la viuda de Miranda y posteriormente al Colegio Clerical de Puebla, la productividad comenz贸 a decrecer. La Venta ya no generaba los ingresos de anta帽o, ya que en el camino de M茅xico a Veracruz, la ruta Jalapa-Orizaba era la que estaba en mejores condiciones. Por otra parte, en el a帽o de 1834 inici贸 el transporte en diligencias, que transitaban justo por dicha v铆a. Por lo tanto, Piedras Negras qued贸 fuera de la ruta del comercio, y, de ah铆 en adelante, sus ingresos ser铆an exclusivamente agropecuarios. En otras partes del pa铆s, el servicio de diligencias comenz贸 a partir de 1806. La que corr铆a entre M茅xico y Puebla fue ampliada en 1830 para llegar hasta Veracruz, por el camino Jalapa-Orizaba.

Viajar en diligencia no era del todo c贸modo: cab铆an dieciocho personas, de las cuales, nueve iban sentadas en el techo. Debido a los asaltos en el camino, hab铆a trechos (por ejemplo, de hasta 144 kil贸metros) que deb铆an recorrerse sin paradas y sin abastecimiento de agua. Todo un d铆a de recorrido, si el terreno lo permit铆a. La diligencia mexicana era un 芦maravilloso veh铆culo arrastrado por ocho mulas, dos delante, cuatro en medio y dos atadas inmediatamente al coche. La habilidad del cochero era asombrosa, pues manten铆a una constante conversaci贸n con sus mulas alent谩ndolas por sus nombres禄.

Los servicios que ofrec铆an las ventas ten铆an como base un reglamento que simple y llanamente se conoc铆a como 芦aviso a los pasajeros禄, de acuerdo a las siguientes normas:

鈥 El importe del 芦asiento禄 se satisfac铆a en el acto de comprar el boleto, que ten铆a car谩cter personal, y era intransferible.

鈥 El viajero que no se presentara a la hora se帽alada perd铆a el importe del boleto pagado, pues este solamente amparaba el n煤mero de viaje a la hora y d铆a predeterminados, as铆 que el pasajero perd铆a el derecho a cualquier reclamaci贸n por el importe desembolsado.

鈥 Se exceptuaba del pago de boleto a los ni帽os de pecho que viajaran en brazos de sus madres o sus nodrizas.

鈥 Por cada asiento, el pasajero ten铆a derecho a llevar una arroba de equipaje; el exceso era cobrado a un determinado 芦arancel禄.

鈥 El servicio de posada de La Venta era 煤nicamente para los pasajeros de las diligencias que tomaban y llegaban en carruajes de la empresa. La admisi贸n de otras personas constitu铆a un acto excepcional que quedaba a criterio del administrador.

鈥 Los servicios de alimentaci贸n tambi茅n eran exclusivamente para los hu茅spedes o pasajeros, pero estos ten铆an el privilegio de invitar a una o m谩s personas a almorzar o comer, siempre que avisaran con seis horas de anticipaci贸n al administrador.

Hay estimaciones de que a principios del M茅xico independiente exist铆an cincuenta y cinco rutas carreteras y ciento cinco de herradura, que cubr铆an un total de 27 000 kil贸metros a lo largo y ancho del pa铆s. De esta red, solo el veinticinco por ciento admit铆a el tr谩nsito rodado. El cambio real en el desarrollo del transporte en el pa铆s ser铆a cuarenta a帽os despu茅s, con la llegada del ferrocarril. La gran ventaja que aportaron las diligencias fue el ahorro en el tiempo de transporte. A lo sumo, ya solo se hac铆an seis d铆as de Veracruz a M茅xico. El sistema de arrieros continuaba funcionando y se construyeron muchas ventas en este ahora casi 煤nico camino.

En 1834 aparece en escena Manuel Escand贸n, empresario mexicano de peso muy importante en el desarrollo del transporte en el pa铆s, sobre todo en lo que toca al camino M茅xico-Veracruz. Propietario de muy diversos negocios, desde la miner铆a hasta la industria textil, pr贸spero hacendado en distintos estados y h谩bil sobreviviente a los constantes cambios en la pol铆tica y el gobierno de M茅xico, logr贸 amasar una gran fortuna. Ese a帽o compr贸 una compa帽铆a americana, propiedad de los se帽ores Smart, Coyne y Renewalt, que era la 煤nica l铆nea de diligencias que exist铆a en M茅xico. Y mediante una sagaz negociaci贸n con el presidente Santa Anna, consigui贸 la exclusividad en este medio a cambio de arreglar los caminos, para lo cual adicionalmente obtuvo el derecho al cobro de peaje de quienes por ah铆 circularan. Por otra parte, tambi茅n consigui贸 el transporte para la correspondencia. Algunos competidores aparecieron en los primeros a帽os, pero seguramente no contaban con la fuerza pol铆tica y econ贸mica de los Escand贸n, quienes controlaron por muchos a帽os el negocio del transporte. El paso por Orizaba y Puebla era obligado para su beneficio, ya que ah铆 se encontraban las f谩bricas textiles de las cuales eran due帽os.

Como apunt谩bamos l铆neas atr谩s, Piedras Negras qued贸 fuera de la gran carretera. Podr铆a asegurarse que algunos arrieros segu铆an pasando, pero en menor medida. Cuando Mariano Gonz谩lez present贸 el inventario y aval煤o de la hacienda al Colegio Clerical de Puebla ya no se inclu铆a La Venta como un activo con valor individual.

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez lleg贸 a Piedras Negras a finales de 1835, casado con Mar铆a Cresencia Mu帽oz de Cote y Quiroz, y con sus cuatro hijos: Mar铆a de la Luz, Manuel, Josefa y Bernardo, todos de apellido Gonz谩lez Mu帽oz. El padre de don Mariano, Manuel Mariano Gonz谩lez de Silva, hab铆a sido arrendatario de la hacienda de Santa Clara de Ozumba, cercana a Tlaxco, en el rumbo de Atlangatepec, al menos desde el a帽o 1798. Esta hacienda se la arrendaba al Colegio Clerical de Puebla, con el que ten铆a cercanas relaciones. Como mera acotaci贸n, al construirse la presa de Atlanga muchos a帽os despu茅s, la hacienda quedar铆a bajo el agua. Hoy solo se pueden ver algunos muros y columnas en la orilla. De acuerdo al relato de Carlos Hern谩ndez Gonz谩lez, Mariano Gonz谩lez 芦recibi贸 la noticia de que su padre, Manuel Mariano, y su hermano Miguel, hab铆an sufrido un atentado mortal en la hacienda donde viv铆an, Santa Clara de Ozumba. De inmediato acudi贸 a la propiedad familiar para enterrar a su padre y a su hermano禄. Esto sucedi贸 cuando 茅l estudiaba en Puebla, en el a帽o de 1824, y fue despu茅s de once a帽os que dej贸 esta propiedad para arrendarle Piedras Negras a la viuda de Miranda. En 1840, derivado de sus buenas relaciones con el clero poblano, este le mantuvo el contrato de renta.

Santa Clara era una hacienda peque帽a, comparada con la gran propiedad de la que estaba tomando posesi贸n. En el a帽o de 1712, de acuerdo con el censo que hemos mencionado, esta hacienda era propiedad de Antonio Roxano Mudarra, y constaba de 40 caballer铆as de tierra mala y labor铆a, aproximadamente 1 720 hect谩reas. Piedras Negras, como ya vimos, era una propiedad mucho m谩s grande, sin embargo, la experiencia de su familia que siempre se hab铆a dedicado al campo le daba el sustento necesario y suficiente para tener 茅xito en tan complicada tarea. No hay datos del precio convenido para arrendar la propiedad en 1835, sin embargo, para 1854 pagaba $4 500 anuales.

M茅xico segu铆a inmerso en el desordenado vaiv茅n pol铆tico existente desde la Independencia. La econom铆a del pa铆s se encontraba estancada por diversas razones, principalmente la falta de estabilidad pol铆tica y la ausencia de capital. De Guadalupe Victoria, en 1824, a Ignacio Comonfort, en 1855, hubo veintis茅is presidentes de la Rep煤blica; la guerra no se detuvo nunca; M茅xico hab铆a perdido la mitad del territorio y todav铆a faltaba promulgar una nueva Constituci贸n que diera forma al reci茅n nacido pa铆s.

En un esfuerzo por despertar el crecimiento econ贸mico, el gobierno del presidente Comonfort busc贸 eliminar uno de los principales obst谩culos para el desarrollo de una econom铆a estable y creciente: la existencia de fincas improductivas que jam谩s sal铆an a la venta debido a que estaban en manos de la Iglesia y sus distintas corporaciones. As铆, el 25 de junio de 1856 se promulg贸 la Ley Lerdo, llamada as铆 en referencia al apellido del entonces secretario de Hacienda, Sebasti谩n Lerdo de Tejada:

Ministerio de Hacienda. El excelent铆simo se帽or Presidente sustituto de la rep煤blica se ha servido dirigirme el decreto que sigue:

Ignacio Comonfort, presidente sustituto de la rep煤blica mexicana, a los habitantes de ella, sabed: Que considerando que uno de los mayores obst谩culos para la prosperidad y progreso de la Naci贸n es la falta de movimiento o libre circulaci贸n de una gran parte de la propiedad ra铆z, base fundamental de la riqueza p煤blica, y en uso de las facultades que me concede el plan proclamado en Ayutla y reformado en Acapulco, he tenido a bien decretar lo siguiente:

Art铆culo 1.- Todas las fincas r煤sticas y urbanas que hoy tienen o administran como propietarios las corporaciones civiles o eclesi谩sticas de la Rep煤blica se adjudicar谩n en propiedad a los que las tienen arrendadas, por el valor correspondiente a la renta que en la actualidad pagan, calculada como r茅dito al seis por ciento anual.

[...]

Art铆culo 5.- Tanto las urbanas como las r煤sticas que no est茅n arrendadas a la fecha de publicaci贸n de esta ley se adjudicar谩n al mejor postor, en almoneda que se celebrar谩 ante la primera autoridad pol铆tica del partido.

La ley constaba de treinta y cinco art铆culos, donde se detallaban formas de pago, documentaci贸n de intereses, impuestos, derechos de propiedad con los que quedaba la Iglesia, entre otras cosas. El clero protest贸, pero la ley se aprob贸 en el Congreso, en medio de grandes discusiones, entre las cuales hubo opiniones que incluso propon铆an la expropiaci贸n total de las propiedades, sin derecho a cobro por parte de las corporaciones propietarias. La ley generar铆a un impacto enorme en la econom铆a y la fisonom铆a territorial a lo largo y ancho del pa铆s. Al paso del tiempo, junto con la ley de terrenos bald铆os, publicada por el presidente D铆az, ser铆a la base para la conformaci贸n de las grandes propiedades en M茅xico.

Al amparo de la Ley Lerdo, el 26 de julio de 1856, a unos d铆as de haberse publicado, Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez present贸 formal solicitud para adquirir la hacienda de Piedras Negras:

... al Prefecto de Tlaxco en cuyo partido se halla situada la Hacienda de Piedras Negras, para que en cumplimiento del decreto expedido el 14 del corriente por el Excmo. Sr. Gobernador de Puebla; ratificando que sea este curso por el Co. Mariano Gonz谩lez y averiguada la cantidad que paga por arrendamiento de la finca, celebre el contrato respectivo sobre la adjudicaci贸n de que se trata y prestado que sea su consentimiento lo participe as铆 al escribano de Huamantla a fin de que proceda este funcionario al otorgamiento de la escritura conforme a la Ley, o lo avise al Prefecto del cito Huamantla para que asista en su representaci贸n a extender dicho documento.

A los tres d铆as, el se帽or Jos茅 Merch谩n, quien era el prefecto de Tlaxco, respondi贸 afirmativamente, se帽alando que ante la imposibilidad de hacerlo en persona hab铆a enviado escrito a don Juan Arriaga, escribano de Huamantla, para que se diera tr谩mite al referido otorgamiento. El 31 de julio se llev贸 a cabo la comparecencia del prefecto interino de Tlaxco, Manuel Montiel, en nombre y representaci贸n de Merch谩n, y ah铆 se asent贸 el deslinde de los predios:

... el Sr. Don Mariano Gonz谩lez, como arrendatario de la hacienda intitulada S. Mateo Huiscolotepec, alias Piedras Negras, y sus Ranchos anexos nombrados, Ahuatepec, Atenco y G贸mez, cuyos fundos unidos y ubicados en el Partido de Tlaxco linda por el Oriente, con La Laguna y hacienda de Tenejaque y Teometitla; por el Sur, con la Hacienda San Jos茅 de Piedras Negras y pueblo Santiago Tetla, San Bartolo y San Francisco Atezcatzinco; por el Norte, con toda la rancher铆a de Toluquilla y con la Hacienda de Tecomalucan; y por el Poniente, con las haciendas de Zotoluca, Zocaque y Ecatepec; advirti茅ndose que entre los terrenos de Atenco y Piedras Negras hay un espacio perteneciente a los de San Bartolo.

En la misma audiencia, se dio fe de que la propiedad no ten铆a grav谩menes ni adeudos fiscales, y se presentaron los recibos de renta pagados por Mariano Gonz谩lez. Dado que su renta anual era de $4 500, el valor de la operaci贸n, capitalizando esta renta al 6%, se fij贸 en $75 000, de los cuales $58 334 eran por el valor de las tierras y por las instalaciones, y el resto por sus contenidos. Mariano se declar贸 en posesi贸n de ambos y acept贸 la adjudicaci贸n por el referido precio, comprometi茅ndose a no reclamarlo nunca y a pagar un inter茅s del 6% anual sobre el saldo insoluto de su valor, pudiendo hacer pagos en cualquier momento, siempre y cuando estos no fueran menores a $1 000. La propia hacienda qued贸 como garant铆a y se hizo anotaci贸n de la imposibilidad de su venta o hipoteca por parte de don Mariano hasta no cubrir el total.

Cuando los Miranda adquirieron la propiedad, la tierra fue valuada en $57 600, pr谩cticamente el mismo valor; sin embargo, el resto de los bienes muebles e inmuebles se valuaron en otros $70 000, comparados con los $16 666 que pag贸 Mariano Gonz谩lez por el resto de lo adquirido. Esto me hace pensar que la renta fijada originalmente en 1835 era muy baja, derivado de que las instalaciones ya no estaban en buen estado y de que la producci贸n de la hacienda hab铆a disminuido de manera significativa, seguramente por la desaparici贸n del negocio de la posada y porque Jos茅 Ventura de Miranda no era 煤nicamente due帽o de Piedras Negras, sino de muchas propiedades m谩s, por lo que no dedicaba todo su tiempo ni su capital exclusivamente a esta hacienda. Sabemos que al menos pose铆a Zotoluca, de gran valor a la muerte de su padre, as铆 como propiedades en Apan. Adem谩s, tuvo una participaci贸n activa en la pol铆tica y el movimiento independentista. Empero, al fallecer no estaba cubriendo los pagos pendientes por la adquisici贸n de la hacienda, lo cual indica que la solidez financiera que ten铆a al momento de la compra ya no era la misma y que su mujer simplemente decidi贸 perder la propiedad en favor del Colegio Clerical de Puebla.

A esta Piedras Negras un poco disminuida lleg贸 Mariano Gonz谩lez. Es importante mencionar tambi茅n que, adem谩s de sus cuatro hijos, desde un principio llegaron con 茅l sus hermanas Ma. Dolores y Ma. de la Luz, as铆 como su hermano Jos茅, todos menores que 茅l. Otra de sus hermanas, Ma. Antonia, ya hab铆a contra铆do nupcias con Jos茅 Guadalupe Mu帽oz de Cote, hermano de su esposa. Sin entrar en los detalles de fechas y pagos, fue hasta el 22 de noviembre de 1862 cuando el escribano p煤blico de Huamantla otorg贸 formalmente la cancelaci贸n oficial de su obligaci贸n ante el Gobierno de la Rep煤blica despu茅s de haber enterado los pagos correspondientes al Colegio Clerical de Puebla, la Casa de Mujeres Recogidas y la parroquia de San 脕ngel. La escritura definitiva se entreg贸 hasta el 7 de noviembre de 1889, ocho a帽os despu茅s de la muerte de Mariano, quien hab铆a fallecido el 20 de noviembre de 1881.

En La Voz de M茅xico del 21 de noviembre de 1881 se public贸 la siguiente esquela:

Hacienda de Piedras Negras, noviembre 21 de 1881

A las doce del d铆a de ayer, muri贸 en Puebla el Sr. D. Mariano Gonz谩lez, due帽o de esta hacienda; hoy ser谩 trasladado a la parroquia del pueblo de Santiago Tetla, donde ser谩n las exequias, y de esa iglesia se lleva a dar sepultura al templo de esta hacienda.

Muri贸 con toda la resignaci贸n en medio de todos los auxilios de la religi贸n que profes贸 desde ni帽o, pues siempre fue un verdadero cat贸lico, apost贸lico romano, en cuyas sanas doctrinas dej贸 bien educada a su numerosa familia, habiendo gastado su vida en hacer cuantos beneficios pudo con la humanidad, por lo que fue muy querido y respetado de todas las clases de la sociedad y de cuantas personas lo conocieron.

Hoy descansa en paz.

Mariano Gonz谩lez estuvo al frente de Piedras Negras cuarenta y seis a帽os. Bajo su mando, en lo econ贸mico, la hacienda alcanz贸 un nombre muy importante en la regi贸n, y en el aspecto familiar: 芦esta casa era un hogar donde se conservaba la elegancia de la timidez provinciana en el trato, la sencillez de sus atuendos y la modestia cotidiana禄. En esos a帽os, la producci贸n y los terrenos de los Gonz谩lez crecieron ininterrumpidamente en cuanto a la producci贸n agropecuaria y tambi茅n en la extensi贸n, dado que adquirieron varias propiedades m谩s.

En t茅rminos generales, las tierras en las haciendas se divid铆an en tres tipos: las de explotaci贸n directa, que eran las mejores, pues estaban bien ubicadas y en ocasiones pod铆an ser irrigadas; las de explotaci贸n indirecta, que eran tierras m谩s pobres o sin infraestructura; y por 煤ltimo, aquellas que se conservaban como reserva. Por otra parte, la producci贸n era para autoconsumo y para surtir al mercado, de tal forma que, dependiendo de los precios de sus productos, activaban el uso intensivo de una y otra calidad de tierra. Para finales del siglo XVIII, derivado del cambio del perfil de los due帽os, cada vez m谩s, era el propio hacendado quien explotaba la finca; este es el caso de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez, porque estaba al frente de la explotaci贸n y habitaba la propiedad.

En el caso de Piedras Negras podemos inferir del aval煤o de compra de los Miranda que el 40% de la tierra era de 芦pastal, montura y pedregosa禄, y el 60% de 芦todas calidades, suprema, media e 铆nfima禄, por lo que el crecimiento, en t茅rminos de agricultura, se reduc铆a en posibilidad a menos del 50% de la finca, as铆 que, del total de empleados de la finca, la mayor铆a estaba dedicada a labores pecuarias, que inclu铆an ovejas, cerdos, ganado caballar y vacuno, sin dejar de existir, sobre todo, las tradicionales cosechas de ma铆z y cebada.

La ubicaci贸n de la hacienda le permit铆a hacer ajustes de manera muy 谩gil entre autoconsumo y venta, por lo que la rentabilidad no depend铆a exclusivamente de un producto ni de los movimientos de los precios del mercado.

El pulque, ya se produc铆a, pero a煤n no ten铆a el peso econ贸mico que lleg贸 a tener para la hacienda en los siguientes a帽os, ni el que tuvo en el tiempo anterior a Miranda. Al comprar la hacienda, los Miranda hab铆an recibido de los betlemitas poco m谩s de cincuenta mil plantas, pero al recibirla Mariano Gonz谩lez ya solo hab铆a cinco mil. No obstante, don Mariano y sus hijos se encargar铆an de volver a hacer crecer la capacidad de producci贸n pulquera de manera muy importante.

Para 1865, todav铆a el pulque era transportado por arrieros en cueros o botas a lomo de mula, por lo que la capacidad de movilizaci贸n era reducida. Sin embargo, al inaugurarse el ferrocarril en el a帽o de 1866, el mercado cambi贸 de manera radical. Y la sociedad tambi茅n. La llegada de este medio de transporte fue un parteaguas econ贸mico, social pol铆tico y militar. La posibilidad de cubrir grandes distancias en un tiempo jam谩s imaginado marcar铆a para siempre el desarrollo del pa铆s.

 A finales de 1857, Antonio Escand贸n viaj贸 a los Estados Unidos y contrat贸 al ingeniero Andren Talcott, para que se encargara del levantamiento topogr谩fico de la ruta que deb铆a seguir el Ferrocarril Mexicano, de Veracruz a la Ciudad de M茅xico. Una vez m谩s surgi贸 la discusi贸n sobre si el trazo deber铆a ser por Jalapa o por Orizaba. M谩s o menos, como hab铆a pasado a帽os antes con la ruta de las diligencias, el peso de los negocios de los Escand贸n se convirti贸 en el fiel de la balanza. Ellos eran due帽os de la f谩brica textil de Cocolapan, cerca de Orizaba, lo que sin duda influy贸 para que decidieran que la v铆a pasar铆a por este 煤ltimo punto. Sin embargo, la ruta que se escogi贸 fue totalmente diferente. En la ciudad de Puebla hubo oposici贸n por parte de prominentes hombres de negocios y de los abogados m谩s destacados. Uno de ellos argument贸 que a la ciudad de Puebla 芦no

[le]

reportar铆a m谩s beneficios el paso del tren, que el ruido molesto del silbato y el humo de la locomotora禄. Entonces, se decidi贸 que la v铆a de Veracruz a M茅xico pasar铆a por Apizaco, y que quedar铆a como proyecto un ramal de Apizaco a Puebla. Ante la negativa de los poblanos, Antonio Escand贸n defini贸 la ruta de M茅xico a Veracruz en secciones: M茅xico-Otumba, Otumba-Apizaco, Apizaco-Boca del Monte, Boca del Monte-Paso del Macho y Paso del Macho-Veracruz. Tampoco los Escand贸n quedar铆an fuera del negocio en esta ruta. El suegro de Antonio, Eustaquio Barr贸n, era due帽o de la hacienda de San Diego Apatlahuaya, sobre cuyos terrenos primero se levant贸 un campamento para albergar a los constructores de la v铆a y despu茅s se fund贸 la ciudad de Apizaco.

En octubre de 1866 se inici贸 el tr谩nsito sobre estas v铆as, hecho que cambi贸 radicalmente las posibilidades de negocio de todas las haciendas de la zona. Este fue el inicio del crecimiento exponencial de las haciendas de esta zona, a cuyos due帽os se les denominar铆a a帽os despu茅s 芦la aristocracia pulquera禄, de la cual formar铆an parte los Gonz谩lez.

En un principio no todo fue favorable para los hacendados. Aunque las posibilidades que ofrec铆a el Ferrocarril Mexicano eran muy importantes en t茅rminos de comercio, el precio del flete, que era controlado por una sola compa帽铆a, no siempre les era c贸modo respecto a los precios del mercado. Por otra parte, estas mismas nuevas posibilidades generaron que se sembraran m谩s plantas de maguey, pero en pocos a帽os esto provoc贸 una sobreproducci贸n que tuvo efectos negativos sobre el precio del pulque.

No ser铆a sino hasta el periodo entre 1869 y 1873 鈥揷uando se construy贸 el Ferrocarril Interoce谩nico鈥 que se inaugur贸 la Estaci贸n Pav贸n dentro de los terrenos de la hacienda. El establecimiento de esta nueva v铆a generar铆a tambi茅n competencia en el transporte, lo que permiti贸 la estabilizaci贸n de los precios de los fletes, y el inicio de los a帽os de oro de la industria pulquera. Este Ferrocarril y sus ramales son los que verdaderamente beneficiaron el negocio del pulque para los Gonz谩lez.

Don Mariano se vio claramente beneficiado, pero el fruto lo recoger铆an sus hijos, quienes no solo conservar铆an completos los terrenos de Piedras Negras en una sola unidad de producci贸n, sino que de forma individual agregar铆an propiedades de gran tama帽o durante los siguientes veintid贸s a帽os posteriores al fallecimiento de su padre.

En general, las haciendas en Tlaxcala combinaron la producci贸n de cereales con la cr铆a de ganado y la producci贸n de pulque, muchas veces creando complejos socios econ贸micos. En el caso de Piedras Negras, a diferencia de algunas haciendas vecinas, su funcionamiento no estuvo a cargo de mayordomos o arrendatarios, sino del propio hacendado y sus hijos, quienes ten铆an contacto con los ind铆genas y trabajadores.

Del an谩lisis de los libros de raya de la hacienda podemos deducir que para los trabajadores de Piedras Negras la hacienda significaba una vivienda y un modo de vida. En condiciones que les permit铆an solo m谩rgenes peque帽os o nulos entre su ingreso y su gasto, la hacienda era adem谩s una fuente de cr茅dito que incluso les posibilitaba retrasarse en sus obligaciones econ贸micas, sin perder su actividad laboral ni incurrir en delito. Los cr茅ditos registrados fueron principalmente para fiestas y celebraciones 鈥揵autizos, comuniones, matrimonios y defunciones. Durante la vida de Mariano Gonz谩lez existi贸 el endeudamiento por estas razones, m谩s nunca fue excesivo, ni raz贸n de arraigo o ancla para la estancia libre como trabajador de la hacienda.

Mariano Gonz谩lez tuvo el tino de comprar la hacienda, de restablecer la explotaci贸n del pulque desde antes de la llegada del ferrocarril, de dejar en marcha una unidad productiva muy rentable y de acrecentar las propiedades para poder heredar a una descendencia tan numerosa no peque帽as unidades, sino extensiones que les aseguraran la posibilidad de continuar generando un patrimonio. Adem谩s, su gran legado fue el crecimiento de las instalaciones, que casi duplicaron su tama帽o; construy贸 un tanto o m谩s de casa habitaci贸n, corrales y trojes que las que se ten铆an originalmente. Del detalle del aval煤o levantado por los Miranda en 1793 al adquirir la hacienda, sabemos que la casa contaba con una sala, una rec谩mara y tres cuartos contiguos que miraban al sur, es decir, hacia la iglesia, o sea la parte frontal del casco. Exist铆a tambi茅n la rec谩mara superior dividida en dos habitaciones, que en ese momento fue valuada como nueva. En las paredes del patio central de la hacienda existe una leyenda esculpida en la que se alcanza a leer: 芦terminado en mayo de 1779禄. Estaba el corredor, que daba a la escalera, techado, y de ese lado, un pasaje amplio que llevaba a la quesera, el tinacal, la cocina y sus cuartos contiguos. Sobre el corredor hab铆a una sala, y a espaldas de esta, un cuarto obrador de telares, y tres trojes. Pasando un patio, hab铆a una recamara con temazcal y una despensa de dos pisos. Adem谩s, de ese mismo lado hab铆a un cerco de paredes que serv铆a de corral para ganado mayor, otro que hac铆a las veces de cebadero y otro m谩s. Cuando fue adquirida por los Miranda, su valor fue de $64 420, tan solo cuarenta a帽os antes de que la comprara don Mariano, quien pag贸 $75 000 por toda la propiedad, m谩s sus contenidos, cosechas y animales. No fue mala compra.

Hoy en d铆a, todo esto est谩 en pie, sin embargo, es claro que lo que faltan son las alas norte y oriente del casco, que tuvieron que ser obra de don Mariano. Adem谩s, hay que sumar las construcciones independientes, frente a la calpaner铆a, erigidas tambi茅n por 茅l, y acrecentadas por sus hijos en los siguientes a帽os. En alguna de ellas consta la fecha de su construcci贸n con la leyenda: 芦Esta es la 煤ltima obra que mand贸 construir Don Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez禄, cuarenta y seis a帽os al frente de lo que con trabajo adquiri贸 y acrecent贸.

6. LA HERENCIA

Un mayorazgo era una instituci贸n del antiguo derecho castellano que permit铆a mantener un conjunto de bienes vinculados entre s铆, de manera que nunca pudiera romperse esta uni贸n. Pasaban as铆 al heredero 鈥搉ormalmente el mayor de los hijos鈥, de forma que el grueso del patrimonio de una familia no se dispersaba, sino que solo pod铆a aumentar. Esta instituci贸n dej贸 de existir en M茅xico a partir de la Independencia, pero no intuitivamente para los Gonz谩lez. Muchas propiedades de tama帽o similar se fueron perdiendo en el tiempo, a causa de divisiones hereditarias. Piedras Negras se mantuvo unida por v铆nculos de familia y acuerdos econ贸micos entre los herederos para su mayor beneficio personal y colectivo. La propiedad original de Piedras Negras se desmembr贸 hasta 1904 y sigui贸 en manos de los herederos  a partir de ese momento, ya de forma individual.

Una propiedad fraccionada genera menos riqueza que una indivisa, ya sea por las propias econom铆as de escala que se generan, como por la variedad de posibilidades de producci贸n. Y ante este dilema se enfrentaban los Gonz谩lez al morir don Mariano, en 1881. A este 煤ltimo le sobrevivieron su esposa y nueve hijos. De su herencia, leg贸 la mitad a ella y la otra parte a sus hijos, en partes iguales. Bernardo, el cuarto de sus hijos, segundo de los varones, albacea de la testamentaria, qued贸 de acuerdo con su madre y sus hermanos como 煤nico due帽o de la propiedad. Lleg贸 a un arreglo con sus hermanos mediante el cual les amortizar铆a anualmente a partir del cuarto a帽o 鈥1887鈥 el valor de su parte, otorg谩ndoles adem谩s una rentabilidad anual del 5.5% sobre el saldo insoluto. El valor total de la herencia era de $175 100. En pocas palabras, al paso del tiempo todos ir铆an recibiendo el valor de su herencia en la medida en la que hubiera beneficios en la explotaci贸n de Piedras Negras.

Ahora bien, 驴cu谩nto val铆a Piedras Negras al precio del mercado en ese momento? Uno de los efectos concretos del paso del ferrocarril fue el incremento en el precio de las propiedades. De acuerdo con lo escrito por Ricardo Rend贸n Garcini en su libro, Dos haciendas pulqueras en Tlaxcala, 1857-1884 (Universidad Iberoamericana, 1990), en el que relata la historia de las haciendas de Mazaquiahuac y el Rosario, muy cerca de Piedras Negras, hagamos la siguiente inferencia: de 1800 a 1862 estas dos haciendas solo hab铆an incrementado su valor en un 7%, y de 1862 a 1886 lo hicieron en un 25%. Si en el a帽o de 1800 los Miranda pagaron por la propiedad $124 000 鈥搚 tomo esta transacci贸n como referencia, porque el aval煤o de la de don Mariano claramente deriva de una casualidad pol铆tica y legal鈥, el valor de Piedras Negras, a su muerte, lo podr铆amos calcular en alrededor de $166 000, importe muy cercano al asignado por los hermanos Gonz谩lez a su haber hereditario, que inclu铆a tambi茅n San Antonio Zoapila, propiedad que valdr铆a cerca de $25 000, por lo que el valor que le asignaron a Piedras Negras fue de aproximadamente $150 100.

El compromiso anual de Bernardo Gonz谩lez para con su familia era de entregarles $11 600 anuales, en promedio, durante los primeros diez a帽os, siendo mayor el monto en los primeros a帽os.

Bernardo hab铆a nacido en 1835; fue educado en Puebla, en el Seminario Palafoxiano. Al terminar su instrucci贸n elemental, continu贸 con estudios superiores de filosof铆a. Era un hombre desprendido de todo lo material, reconocido entre sus hermanos por la honradez con que siempre proced铆a. De car谩cter apacible y cari帽oso, siempre estuvo dispuesto a escuchar las necesidades tanto de rancheros vecinos que acud铆an a 茅l como de los trabajadores de la hacienda. Este perfil que reun铆a 鈥揺n educaci贸n y en principios, sobre todo, honestidad鈥 debe de haber sido lo que hizo que sus hermanos decidieran dejar en sus manos el total de la propiedad.

Manuel Gonz谩lez, no obstante ser el mayor de los hombres, no recibi贸 esta responsabilidad; sin embargo, fue quien acrecent贸 en mucho la riqueza territorial de los Gonz谩lez para sus propios herederos. Emilio Corona lo describe como un hombre serio, modesto en su trato, de car谩cter reservado. Abstemio en absoluto de tabaco y alcohol, siempre iba bien afeitado e invariablemente bien vestido. Como todos los Gonz谩lez, hombre de a caballo, fue adem谩s estupendo talabartero, oficio que ejerc铆a en las habitaciones superiores del casco, donde adem谩s de su rec谩mara, en el cuarto contiguo estaba su taller con herramientas y pieles con las que confeccionaba cabezadas, reatas, guantes, etc茅tera. Viliulfo, su nieto, se refer铆a a 茅l como Manuel el Grande, por su edad 鈥揻alleci贸 a los 90 a帽os鈥, y seguramente tambi茅n por su car谩cter. Manuel recibi贸 el rancho el Infiernillo por parte de la herencia de su esposa, Trinidad, que adem谩s era su prima hermana, y 茅l adquiri贸 la hacienda de San Jos茅 de Piedras Negras el 24 de marzo de 1892 en una operaci贸n por dem谩s interesante. Los due帽os de San Jos茅 eran el se帽or Amado de Haro Ovando, t铆o bisabuelo de Manuel de Haro Caso, y la se帽ora Carolina Garc铆a Teruel, quien la hab铆a heredado de su padre, Manuel. Ambos decidieron vender la propiedad a Manuel Gonz谩lez; constaba aproximadamente de 1 400 hect谩reas, y el precio establecido se fij贸 en $20 000 por toda la finca y sus contenidos, a excepci贸n de la semilla. Ante notario, Manuel Gonz谩lez hizo el pago en efectivo, sin embargo, en el mismo acto hipotec贸 la propiedad a favor de la se帽ora Carolina, por los mismos $20 000, cantidad que se comprometi贸 a pagar en los siguientes diez a帽os, con cuatro de gracia, es decir, durante los primeros cuatro no pagar铆a nada, pero a partir de 1896 efectuar铆a un pago de $2 000 ese a帽o, y $3 000 durante los seis a帽os siguientes. Con habilidad compr贸 la propiedad, la cual pr谩cticamente se pagaba sola con su propia producci贸n. Los se帽ores De Haro tambi茅n eran due帽os de otra propiedad cercana, La Concepci贸n Zacanzontetla, que sufrir铆a la misma suerte que San Jos茅 de Piedras Negras a principios del siglo XX, ya que ambas fueron afectadas casi en su totalidad a favor del pueblo de San Cosme Xalostoc.

La venta de Piedras Negras a Bernardo Gonz谩lez se llev贸 a cabo el 14 de abril de 1883, pero la posesi贸n legal la obtuvo hasta el 23 de mayo de 1891, dado que, como ya vimos, hasta 1889 el gobierno entreg贸 la documentaci贸n definitiva de la propiedad a los herederos de Mariano Gonz谩lez. La copia de la escritura de posesi贸n judicial a Bernardo Gonz谩lez es un documento muy valioso, adem谩s de interesante, como para dejar volar la imaginaci贸n, por dif铆cil que esto pueda parecer, trat谩ndose de un documento legal, pues describe un recorrido por todas y cada una de las mojoneras que marcaban el l铆mite de la propiedad. Poco a poco, nos lleva a recorrer los linderos partiendo del punto donde hac铆a esquina con la hacienda de Zocac, esto es, donde hoy se encuentra Mena. De ah铆 inicia el recorrido hacia la parte posterior del cerro de Zotoluca, que formaba parte de Santiago Zotoluca, en ese momento propiedad de las herederas del general Julio Moreno, las se帽oritas Elena y Mar铆a Iturbide Moreno, de quienes era concesionario hereditario Egren Moreno, y que ser铆a adquirida posteriormente por Bernardo Gonz谩lez el 13 de marzo de 1897. Caminando por ese llano el terreno se recorri贸 hacia el fondo, donde hoy est谩n los potreros que adquiri贸 Ra煤l Gonz谩lez, a Zotoluca; bordeando por detr谩s del casco se llega por la parte posterior de San Gregorio al cerro conocido como Pe帽as Coloradas, para ahora revisar los linderos con el rancho el Potrero, seguir por los de la rancher铆a de Toluquilla para llegar a Capula. De aqu铆 se cruzaba el llano para iniciar la divisi贸n con La Laguna, por la zona del cerro de la Gasca y el de San Pedro, hasta llegar a los l铆mites con Tenexac. Despu茅s con la de Teometitla, para llegar a Santa Mar铆a Texcalac y Santiago Tetla, y pasando por los cerros del Tepetomayo y Tlacotepec, iniciar con los linderos del pueblo de San Bartolom茅 Matlalohcan y despu茅s con los de San Francisco Atezcatzinco, para llegar finalmente a la hacienda de Ecatepec, tomar rumbo a la loma de Tenopala y regresar a la primera mojonera. Cincuenta y seis mojoneras descritas con mucho m谩s detalle que el que aqu铆 compartimos era el recorrido efectuado en seis jornadas, en el mes de diciembre de 1890, bajo el cielo azul de Tlaxcala y el sol del invierno a plomo.

El rancho de Atenco, que no estaba comprendido en estos linderos, fue afectado a favor de San Bartolo a principios del siglo XX; hoy es una zona habitada, toda vez que sus 400 hect谩reas pr谩cticamente son parte de la zona conurbada de Apizaco.

Desde 1881, Bernardo fue la cabeza de la negociaci贸n. Desde entonces hasta su muerte, en 1901, los Gonz谩lez duplicaron sus extensiones territoriales adquiriendo con los beneficios de sus negocios las haciendas de Zocac, Zotoluca, La Laguna, el Infiernillo, entre otras, quedando algunos de estos ranchos en explotaci贸n individual por parte de cada hermano; y Piedras Negras, junto con Zotoluca, San Antonio Zoapila y la Noria, como el negocio de toda la familia. No consta si Bernardo liquid贸 o no los pagos anuales acordados al fallecer su padre, pero en cualquiera de los casos, Piedras Negras era muy productiva. A 茅l le tocaron los primeros a帽os dorados del pulque y el ferrocarril en pleno. En ese tiempo, el consumo per c谩pita de pulque en la capital era de 333 litros por persona al a帽o, cuando la poblaci贸n de la ciudad era tan solo de cuatrocientos mil habitantes. En la Ciudad de M茅xico hab铆a ochocientas pulquer铆as y todav铆a no aparec铆a en escena el monopolio pulquero de los Torres Adalid, la denominada Compa帽铆a Expendedora de Pulques, que a partir de 1909 control贸 el mercado casi por completo. De 1890 a 1901, el valor de la producci贸n nacional de pulque se duplic贸, con el consecuente beneficio para los hacendados. Los Gonz谩lez eran en su mayor铆a productores, aunque algunos de ellos tambi茅n participaron en la venta de mayoreo y en la explotaci贸n de pulquer铆as en la Ciudad de M茅xico. Para estos a帽os, la ganader铆a de reses bravas ya estaba colocada entre las m谩s prestigiadas del pa铆s, pero faltaban por venir sus mejores d铆as. Bernardo Gonz谩lez estuvo al frente de su propiedad durante los primeros a帽os de estabilidad de nuestro pa铆s y en los que las haciendas vivieron sus a帽os de crecimiento y alta rentabilidad. Los Gonz谩lez viv铆an ah铆 y poco sal铆an de sus tierras. Adem谩s de las propias, sus parientes, los Mu帽oz de Cote, administraban las propiedades de la familia Sanz, Mazaquiahuac y el Rosario, adem谩s de Mimiahuapam. Los Gonz谩lez Pav贸n eran due帽os de Tepeyahualco y ten铆an relaciones comerciales de varios tipos con los Bernal, de San Lorenzo Soltepec. Su influencia territorial entre propiedades y negocios abarcaba en esos a帽os m谩s del 10% del territorio tlaxcalteca. Desde Ram贸n Gonz谩lez de Silva hasta Bernardo Gonz谩lez hab铆a pasado ya m谩s de un siglo con el resultado espl茅ndido de una familia de labradores que ya estaba encumbrada en la c煤spide econ贸mica del estado de Tlaxcala.

Bernardo falleci贸 intestado en octubre de 1901; con su muerte, la propiedad finalmente se dividir铆a entre los hermanos en forma definitiva. Estos a帽os coinciden con el inicio y la consolidaci贸n del periodo de la historia conocido como el Porfiriato.

El general Porfirio D铆az Mori intent贸 en dos ocasiones, entre 1867 y 1876, ser presidente de la Rep煤blica, pero en ambas fue derrotado en las urnas. Quiso imponerse tambi茅n por la v铆a de las armas, bajo la bandera de la no reelecci贸n, pero tambi茅n fracas贸. Al morir Benito Ju谩rez, Sebasti谩n Lerdo de Tejada 鈥搊positor a D铆az鈥 encabez贸 la presidencia de M茅xico. El presidente Lerdo deb铆a terminar el periodo inconcluso de Ju谩rez y convocar a elecciones. Habiendo hecho esto, se postul贸 para su reelecci贸n. D铆az promulg贸 el Plan de Tuxtepec y al fin derrot贸 a Lerdo de Tejada, quien dej贸 el pa铆s. As铆, el 21 de noviembre de 1876, D铆az hizo su entrada triunfal a la Ciudad de M茅xico. Gobern贸 por cuatro a帽os, dej贸 la presidencia en manos de Manuel Gonz谩lez, su gran amigo, y al final regres贸 a la presidencia en 1884, para quedarse en la silla hasta 1910. Durante este largo tiempo logr贸 lo que al pa铆s le hab铆a faltado desde la Independencia: gobierno y estabilidad. Pact贸 con la Iglesia, a la que hab铆a enfrentado Ju谩rez, reorganiz贸 el Ej茅rcito evitando la creaci贸n de nuevos cacicazgos e inici贸 una intensa campa帽a de pacificaci贸n. Reinsert贸 a M茅xico en el entorno internacional, reactiv贸 la banca, abri贸 el pa铆s a la inversi贸n extranjera, inici贸 una pol铆tica ferroviaria que comunicar铆a eficientemente al pa铆s, y por primera vez defini贸 con claridad los l铆mites del territorio nacional; reform贸 la educaci贸n y llev贸 el tendido telegr谩fico por todo el pa铆s. Sin embargo, como lo escribi贸 Justo Sierra: 芦En la Rep煤blica Mexicana no hay instituciones, hay un hombre; de su vida depende paz, trabajo productivo y cr茅dito禄. Nos hab铆a tocado el buen dictador, pero como tambi茅n escribi贸 Enrique Krauze: 芦Opt贸 por la reelecci贸n indefinida, por la monarqu铆a con ropajes republicanos. Este sacrificio de la libertad, este acto de soberbia, ser铆a, a la postre, su verdadero error. La historia lo cobrar铆a con sangre, con buena sangre, la sangre de miles y miles de mexicanos禄.

En suma, D铆az gobern贸, dio forma y crecimiento a M茅xico e impuso la paz en el pa铆s durante veintis茅is a帽os ininterrumpidos que cobrar铆an factura a partir de 1910 en una lucha fraterna de cuyo resultado, a fin de cuentas, como lo menciona Manuel Guerra de Luna en La primera revoluci贸n del siglo XX: 芦Los reg铆menes posrevolucionarios no tuvieron la capacidad para instrumentar una salida inteligente al problema de la pobreza. Sus l铆deres, directores y pol铆ticos, en vez de promover las oportunidades b谩sicas de un pa铆s en v铆as de crecimiento, cayeron en el c谩ncer m谩s funesto que ha detentado nuestra raza desde tiempos inmemoriales: la corrupci贸n禄.

En 1883 se public贸 la Ley de Tierras y Enajenaci贸n de Terrenos Bald铆os, que ten铆a como objetivo delimitar las propiedades para poder crear un plan de desarrollo poblacional en todo el pa铆s. Diez a帽os m谩s tarde, el resultado fueron los grandes latifundios, sobre todo, en el norte del pa铆s.

El 5 de marzo de 1904 se presentaron en Tlaxco ante el licenciado Domingo M. Paredes, juez de primera instancia del distrito de Morelos, Tlaxcala, los herederos de Bernardo Gonz谩lez, que hab铆a fallecido el 29 de octubre de 1901 sin haber dejado su disposici贸n testamentaria, para iniciar el juicio de sucesi贸n intestada: Jos茅 Mar铆a, quien era el albacea, Carlos, Manuel, Ignacia, Guadalupe y Mar铆a de la Luz Gonz谩lez Mu帽oz, hermanos de Bernardo, y los hijos herederos de Felipe, hermano ya fallecido, que eran: Mariano, Daniel, Herminia y Asunci贸n Gonz谩lez Pedraza, y los nietos de la tambi茅n difunta Micaela, Enrique y Gonzalo S谩nchez. Es de llamar la atenci贸n que los hijos de Bernardo, Filiberto y Delfina 鈥揺sta 煤ltima despu茅s se casar铆a con Viliulfo Gonz谩lez, sobrino nieto de Bernardo鈥, no participaran en la distribuci贸n de los bienes.

Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez propuso a los se帽ores Mariano Mu帽oz y Ger贸nimo Merch谩n Gonz谩lez como peritos valuadores, y estos aceptaron desempe帽ar fielmente su encargo; en tal virtud, formaron el inventario y aval煤o en una sola pieza, que fue presentada al juzgado con los siguientes datos: hacienda San Mateo Huiscolotepec (a) Piedras Negras, con su casco, magueyal, monte, pastos y tierras de labor, comprendi茅ndose solo la ra铆z y excluyendo sus llenos: $120 000. El 33% de esta propiedad correspondi贸 a Manuel Gonz谩lez, quien adem谩s de su haber hereditario proporcional que equival铆a a $23 275, ya hab铆a liquidado su parte a los herederos de su hermano Felipe por la cantidad de $20 311, ten铆a cr茅ditos a su favor por parte de la hacienda por $24 841 y ten铆a derecho a $3 750 adicionales de su octava parte de un fondo proporcional separado para gastos, as铆 como $4 916 de un pasivo com煤n de la hacienda para con los hermanos, por lo que qued贸 pagado por un total de $77 096, cantidad con la que todos los dem谩s estuvieron de acuerdo. Adem谩s, eran parte de la herencia las haciendas de Zotoluca, San Antonio Zoapila y la Concepci贸n la Noria. Zotoluca fue valuada en $60 000, y, junto con las otras dos terceras partes de Piedras Negras, fue asignada en partes iguales a Carlos, Ignacia y Jos茅 Mar铆a. En realidad, la parte de Piedras Negras correspondi贸 a los hombres y Zotoluca a Ignacia, casada con Blas Carvajal. La parte correspondiente a Mar铆a de la Luz, Guadalupe y Micaela fue cubierta con la adjudicaci贸n de las haciendas de San Antonio Zoapila y la Noria, valuadas en conjunto en $93 000.

Tras la muerte de Mariano se decidi贸 mantener la unidad de una sola propiedad, que era Piedras Negras, y en el transcurso se fueron adquiriendo m谩s: en conjunto, las tres que formaban parte de la herencia y otras para explotaci贸n individual. Todos viv铆an en estas propiedades. Al paso del tiempo, a cada heredero se le fueron asignando ranchos para trabajarlos, pero cuando Bernardo hubo muerto se tom贸 la decisi贸n de darle a cada quien lo suyo. Ya todos eran hombres mayores, incluso viejos para aquellos tiempos, pues se puede ver que los Gonz谩lez Mu帽oz fueron muy longevos, y ya estaba ah铆 la siguiente generaci贸n. Se dieron varios matrimonios entre primos, pero esta no fue la raz贸n de la integraci贸n de lotes hereditarios. Cada heredero recibi贸 su justa parte y dichas uniones no fueron con este objeto.

La divisi贸n definitiva de Piedras Negras se llev贸 a cabo el 16 de julio de 1907, cuando, ante el notario Patricio Carrasco de la ciudad de Puebla, comparecieron Manuel Gonz谩lez, de 74 a帽os de edad, y su esposa, Trinidad, de 57; Jos茅 Mar铆a, que contaba entonces con 65 a帽os, y su esposa, Josefa Hern谩ndez, de 46; Carlos Gonz谩lez, de 61 a帽os, y su esposa, Juana Gonz谩lez, de 30; y Lub铆n Gonz谩lez, de 33, con su esposa, Eudoxia, de 40, siete a帽os mayor que 茅l, todos con domicilio en la hacienda de Piedras Negras en el estado de Tlaxcala. Los tres hermanos declararon que cada uno hab铆a adquirido la propiedad de la tercera parte de la finca en la testamentaria de su hermano Bernardo y que hasta esa fecha su dominio hab铆a permanecido indiviso, de suerte que los tres eran copropietarios de la finca y sus llenos desde el 15 de marzo de 1904. Hicieron saber que el dominio del fundo legalmente no se hab铆a dividido; de hecho, el se帽or Carlos Gonz谩lez Mu帽oz hab铆a tenido a su exclusivo cargo y hab铆a administrado con independencia de los otros dos una fracci贸n de la finca, equivalente a su tercera parte en lo que se hab铆a constituido el rancho de Coaxamalucan; que los otros dos hermanos hab铆an administrado las otras dos terceras partes, en cuyo terreno se asentaba la casa de Piedras Negras; que ambos se帽ores hab铆an decidido vender el dominio que les correspond铆a al se帽or Lub铆n Gonz谩lez 鈥揾ijo de Manuel鈥 y a su esposa, Eudoxia, hija de Jos茅 Mar铆a.

El otro hijo de Manuel era Rom谩rico, quien ya contaba con la hacienda de La Laguna, de la cual primero Manuel fue arrendatario y despu茅s due帽o, junto con su esposa, Ignacia, adem谩s de otras propiedades, entre ellas Zotoluca.

Para llevar a cabo esta transacci贸n, Carlos no hizo uso de su derecho al tanto, y el comprador a su vez convino en respetar la separaci贸n para as铆 formar dos fincas: Coaxamalucan y Piedras Negras. De la tal manera formalizaron el contrato de compraventa y el de separaci贸n de cosa com煤n entre los hermanos y el sobrino. El precio de venta fue de $80 000 por lo ra铆z, y de $50 000 por lo mueble, correspondiendo la mitad a cada vendedor. Esto dar铆a un valor total de $196 000 por la hacienda, que corresponde a la misma valuaci贸n del inmueble a la muerte de Bernardo. Qued贸 asentado que ambos recibieron tal suma por parte del comprador, al contado y a su entera satisfacci贸n.

Los linderos que se se帽alan para Coaxamalucan fueron: al norte, las haciendas de Piedras Negras y de La Laguna; al oriente, parte de esta, adem谩s de la hacienda de Tenexac y la de Teometitla; al sur de esta 煤ltima, la hacienda de San Jos茅 de Piedras Negras, que era propiedad de Manuel, el pueblo de Texcalac y el de Santiago Tetla; y al poniente, Piedras Negras. A partir de ese momento, ambas fincas se llevar铆an en forma independiente. De acuerdo al plano que se conserva en el archivo de Piedras Negras, Lub铆n adquiri贸 5 791 hect谩reas, equivalentes a 135 caballer铆as, de las cuales: 2 024 eran de labor; 2 652, de pastal con encino; 1 029, del Monte del Malpa铆s; 44 eran ocupadas por los ferrocarriles, y 40 por edificios, barrancas y caminos.

Lub铆n era un hombre con estudios superiores. Curs贸 Ingenier铆a en Puebla, sin llegar a recibir su t铆tulo. Estuvo muy involucrado en la pol铆tica estatal, llegando incluso a ser mencionado para ser gobernador del estado. Particip贸 activamente en la Compa帽铆a Realizadora de Pulques, S.A., sociedad que pretendi贸 ser la opci贸n para los empresarios pulqueros ante el monopolio de los Torres Adalid, en la Ciudad de M茅xico. Continu贸 con gran 茅xito la crianza de toros bravos que hab铆a iniciado su t铆o y suegro Jos茅 Mar铆a. Como veremos en el cap铆tulo dedicado a la ganader铆a, introdujo sistemas de crianza apegados estrictamente al control gen茅tico, sobre todo, de las vacas espa帽olas que recibi贸 en la compra de Tepeyahualco. Con Eudoxia tuvo tres hijos, una ni帽a que muri贸 peque帽a, otra que falleci贸 ya joven, y su hijo Jos茅 Mar铆a, que a sus 16 a帽os, el 9 de mayo de 1918, fue abatido a balazos en el centro del patio de la hacienda por unos forajidos asaltantes cobijados por los gritos revolucionarios. Al morir Eudoxia, quien inicio la construcci贸n de la iglesia grande que jam谩s se concluy贸, Lub铆n cas贸 con Josefina Paz y Puente, con ella procre贸 una hija que falleci贸 al siguiente a帽o. Lub铆n muri贸 en 1928, tras de lo cual, su viuda fue a radicar ese mismo a帽o a Nueva York, donde falleci贸 tiempo despu茅s.

La ganader铆a fue el aspecto de importancia en la administraci贸n de Lub铆n. La explotaci贸n agr铆cola de Piedras Negras ya estaba establecida y el pulque segu铆a siendo la mayor fuente de ingresos. Sin embargo, en aquel tiempo, los toros se pagaban muy bien. Una corrida val铆a al menos el doble que el sueldo de las figuras de aquel tiempo. Por ello, la extra帽a decisi贸n de Jos茅 Mar铆a de iniciar la crianza de toros bravos la vendr铆a a capitalizar Lub铆n, y despu茅s Viliulfo. Estuvo al frente de Piedras Negras veinticuatro a帽os, y al morir hered贸 su riqueza a los hijos de su hermano Rom谩rico, quien hab铆a fallecido tambi茅n en 1918 a consecuencia de una cornada que le dio una becerra de tienta cerca de un ojo. Este suceso lo relat贸 su hija Beatriz despu茅s de la muerte de su hermano Viliulfo en un art铆culo publicado en El Redondel, titulado: 芦A las Campanas de Piedras Negras禄, del cual transcribo esta breve cita:

... en septiembre de 1918 hubo una tienta en Apizaco. Pap谩 Maco estaba ansioso de torear, de lucirse, despu茅s de no haberlo hecho en alg煤n tiempo, impedido por los disturbios de la Revoluci贸n. Recibi贸 a una becerra con un cambio de rodillas, la cual le propin贸 un puntazo arriba de un ojo, casi en el lagrimal. Parece cualquier cosa. Unas curaciones y quedar谩 bien... 驴S铆? Veinte d铆as despu茅s se present贸 la meningitis, irremediable ya.

Lub铆n heredaba, ahora s铆, un testamento: la mitad de sus bienes eran para sus sobrinos, Viliulfo, Beatriz y Cristina, y la otra parte para su segunda esposa. Ella vendi贸 lo recibido a Viliulfo, quien despu茅s de repartirles ganado a sus hermanas qued贸 como 煤nico propietario de Piedras Negras, La Laguna, San Jos茅 de Piedras Negras, el Infiernillo, y sus ranchos anexos.

Quiero compartirles un poco m谩s del escrito de Beatriz Gonz谩lez Carvajal, por lo magn铆fico y completo de su contenido:

Yo estaba muy ni帽a, por eso considero que Viliulfo fue para m铆, mitad padre mitad hermano. Seis a帽os despu茅s [de muerto Rom谩rico] se nos iba tambi茅n mi t铆o Lub铆n. As铆 nos va quitando Dios, a pedazos, nuestros m谩s caros afectos. Viliulfo llevaba ya la divisa tabaco y rojo, y desde entonces pas贸 tambi茅n a sus manos la rojinegra. No creo decirlo cegada por el cari帽o: cualquiera reconoce que supo llevarlas a la mayor altura posible. Yo lo consider茅 siempre como el hombre de campo por excelencia. Lo mismo ense帽aba al mocito que por primera vez habr铆a un surco, que dirig铆a el apartadero de diez o quince corridas.

Para sus trabajadores, fue un compa帽ero, un amigo que o铆a sus cuitas, los aconsejaba y amparaba. Hombre de campo de f茅rrea musculatura, que en fuerza de andar entre toros parece que algo de su consistencia le contagiaron; de sanos pulmones purificados por las brisas del sabinal, piel tostada por el viento y sol de todas las estaciones. Audaz, tenaz, alegre y sentimental para tocar y cantar. Sab铆a acariciar el piano y emocionar a quien lo escuchara. Su sentimiento se inspiraba sin duda en esos atardeceres piedrenegrinos, en esos crep煤sculos con la silueta de la iglesia donde aprendimos a rezar 芦Dulce Madre...禄. Noches de luna tan clara a cuya luz se pueden escribir poemas de amor. Cielo que lava una tempestad o limpia un furioso ventarr贸n, para que luzcan m谩s vivas las constelaciones.

As铆 era el amo Viliulfo. 芦T铆o Vili禄, para todos los Gonz谩lez. Un hombre con una afici贸n sin l铆mites. Ten铆a que hacer un gran esfuerzo para desempe帽ar sus actividades, dado que su vista estaba muy afectada. En el campo dirig铆a todas las faenas, siempre acompa帽ado de Isaac Morales, quien por lo mismo era el encargado de todas las anotaciones. M谩s adelante hablaremos de 茅l.

Viliulfo Gonz谩lez hab铆a quedado como 煤nico heredero, tanto de Piedras Negras como de La Laguna. Hombre joven, hab铆a nacido en 1894. Su padre falleci贸 en el a帽o de 1918, cuando 茅l ten铆a 24 a帽os; y en 1928, su t铆o Lub铆n le hered贸 Piedras Negras, como ya explicamos. Cas贸 en el a帽o de 1918 con su t铆a Delfina Gonz谩lez, hija de su t铆o abuelo Bernardo y criada en Coaxamalucan; con ella tuvo varios hijos 鈥搕odos ellos ganaderos al paso del tiempo鈥 de los cuales sobrevivieron seis: Magdalena, Marta, Rom谩rico, Javier, quien morir铆a a los 23 a帽os de edad en una accidente de coche en la Ciudad de M茅xico, Susana y Ra煤l. Ganadero, torero, jinete consumado, pianista y buen cantante, era el patriarca de la familia, acompa帽ado muy de cerca por su t铆o Aurelio Carvajal, ganadero de Zotoluca. Entre distintas propiedades, en ese momento Viliulfo manejaba una extensi贸n superior a las 10 000 hect谩reas de las m谩s de 20 000 que llegaron a tener sus ancestros en conjunto. Sin embargo, su lucha por defender este patrimonio, al igual que el de sus predecesores, fue continua. Una de las primeras propiedades que primero se vio afectada fue San Jos茅 de Piedras Negras, durante los a帽os posteriores a la Revoluci贸n. En 1930 todav铆a le exig铆an tierras de esta propiedad que 茅l ya hab铆a cedido. En 1934, viendo venir el problema cada vez m谩s complicado, fraccion贸 parte de los ranchos como una medida preventiva. Su estrategia rendir铆a buenos frutos.

A continuaci贸n presento un resumen del documento oficial donde se detalla esta acci贸n, que apareci贸 en el Peri贸dico Oficial del Gobierno del Estado de Tlaxcala (tomo XXVI n煤mero 17, 23 de abril de 1941) como una resoluci贸n presidencial relativa al expediente de dotaci贸n de ejidos, promovida por los vecinos del poblado denominado la Ci茅nega Tepeyahualco, municipio de San Agust铆n Tlaxco, de esta entidad: El 21 de julio de 1935, los vecinos solicitaron por escrito dotaci贸n de tierras, por carecer de ellas, para satisfacer sus necesidades econ贸micas. El asunto fue turnado a la Comisi贸n Agraria Mixta, que determin贸 v铆a la Junta Censal que, de un total de doscientos cincuenta y dos habitantes del poblado, noventa y uno ten铆an derecho a parcela ejidal. Se determin贸 que las fincas que deber铆an contribuir a formar el ejido eran: rancho de la Palma, propiedad del se帽or Arnulfo S谩nchez, con una superficie de 493 hect谩reas, poseyendo el propietario otro predio colindante llamado el Infiernillo, con superficie de 1 110 hect谩reas; hacienda de La Laguna, con superficie aproximada de 2 400 hect谩reas; y hacienda Tenexac, perteneciente a los se帽ores Bret贸n y Trillanes, con superficie de 2 000 hect谩reas. Dentro del radio de siete kil贸metros del poblado de que se trata, tambi茅n se mencionaban las siguientes propiedades de Viliulfo: la Sierpe y Ca帽ada del Toro, con superficie de 988 hect谩reas, y las haciendas de Piedras Negras y Coaxamalucan.

La hacienda Piedras Negras fue fraccionada seg煤n escrituras inscritas en el Registro P煤blico de la Propiedad con fecha 28 de diciembre de 1934 de la siguiente forma:

RANCHO          SUPERFICIE   PROPIETARIO

Zacatepenco      154   Magdalena Gonz谩lez

El Pozo     69     Ignacia Gonz谩lez

San Gregorio    199   Javier Gonz谩lez

Los Pitzolcales  199   Isaac Morales

Xometla   199   Ma. Soledad Aguilar

Capula     190   Miguel Iglesias

El Rinc贸n 197   Beatriz Mill谩n

Piedras Negras 2 600         Viliulfo Gonz谩lez

         3 807       

La hacienda de La Laguna fue fraccionada seg煤n escrituras inscritas en la instituci贸n mencionada, con la misma fecha que la de Piedras Negras, de la siguiente forma:

RANCHO          SUPERFICIE   PROPIETARIO

Xalmonto 195   Marta Gonz谩lez

Sta. Cruz Tlalchichil         199   Ra煤l Gonz谩lez

Topizac    228   Rom谩rico Gonz谩lez

Atlixtaca  199   Filem贸n Guevara

La Soledad        153   Jos茅 M. Filem贸n Guevara

Los Charcos      196   Gabriel Aguilar

La Laguna        1 250         Viliulfo Gonz谩lez

         2 420       

Coaxamalucan, por otra parte, constaba de 1 441 hect谩reas. Otro tanto le hab铆a sido sustra铆do anteriormente.

Con fecha 1 de noviembre de 1937, el se帽or Viliulfo Gonz谩lez solicit贸 la expedici贸n de un decreto-concesi贸n de inafectabilidad ganadera por el t茅rmino de veinticinco a帽os para los terrenos de los predios de Piedras Negras, La Laguna, la Sierpe y Ca帽ada del Toro, con fundamento en el art铆culo 52 bis del C贸digo Agrario vigente en ese entonces. Tales declaraciones de inafectabilidad se se帽alaron procedentes de acuerdo a las leyes y reglamentos aplicables, por estar comprobados la existencia de ganado, su n煤mero, especies y razas, la calidad de los terrenos de agostadero, aguajes y abrevaderos y la rama a la que se dedicaban preferentemente las citadas negociaciones ganaderas:

El Sr. Viliulfo Gonz谩lez posee 1 298 cabezas de ganado bovino, 2 270 de ganado lanar, 414 cabezas de ganado caprino y 148 cabezas de ganado equino, que computadas de acuerdo a la ley equivalen a 1 982 cabezas de ganado mayor, que tomando en consideraci贸n el 铆ndice de aridez determinado por la Secretar铆a de Agricultura y Fomento, te贸ricamente se necesitar铆an 13 874 hect谩reas de agostadero para su mantenimiento.

Que como resultado de las cesiones de terrenos hechas por los se帽ores Miguel Iglesias, Beatriz Mill谩n y Soledad Aguilar, seg煤n escritos de fecha 27 de septiembre de 1938 dirigidos al Departamento Agrario, se han afectado para constituir el ejido definitivo del poblado de Capula 450 hect谩reas de dichos propietarios, adem谩s de 600 hect谩reas de tierras cerriles con 30% laborables, propiedad directa del se帽or Viliulfo Gonz谩lez en el mismo fraccionamiento de Piedras Negras.

Que con fecha 27 de septiembre de 1938 se han dirigido los se帽ores Gabriel Aguilar, Jos茅 M谩ximo Filem贸n Guevara y Rom谩rico Gonz谩lez haciendo referencia al expediente de inafectabilidad ganadera solicitada por el se帽or Viliulfo Gonz谩lez manifestando que han tenido un arreglo privado para que 茅l obtenga la inafectabilidad que pretende, en cuya virtud est谩n conformes en hacer la cesi贸n de sus propiedades en favor de los ejidatarios del poblado la Ci茅nega Tepeyahualco.

Gabriel Aguilar cedi贸 la totalidad de los Charcos; Filem贸n Guevara, 94 hect谩reas de Atlixtaca; Jos茅 M谩ximo Filem贸n Guevara, 90 de la Soledad; y Rom谩rico Gonz谩lez, 20 de Topizac. Todos estos terrenos eran de labor. Por su parte, el Departamento Agrario consider贸 enteramente v谩lidos los fraccionamientos que modificaban los predios de Piedras Negras y La Laguna. Tambi茅n, que s铆 proced铆an las solicitudes de inafectabilidad ganadera de que se habla, y que estas deb铆an resolverse con sujeci贸n a las disposiciones del art铆culo 52 bis del C贸digo Agrario vigente en ese tiempo. Asimismo, de acuerdo al citado ordenamiento y en vista de los datos expuestos con anterioridad, se declar贸 procedente la inafectabilidad de los terrenos que comprend铆an las fracciones de Piedras Negras y La Laguna.

Es procedente la declaratoria de inafectabilidad ganadera por veinticinco a帽os promovida por el se帽or Viliulfo Gonz谩lez, y tomando en cuenta las cesiones hechas para formar los ejidos de la Ci茅nega y Capula, se declaran inafectables las siguientes propiedades.

De Piedras Negras:

RANCHO          SUPERFICIE   PROPIETARIO

Zacatepango     154   Ma. Magdalena Gonz谩lez

El Pozo     69     Ignacia Gonz谩lez

San Gregorio    199   Javier Gonz谩lez

Los Pitzolcales  199   Isaac Morales

Xometla   49     Soledad Aguilar

Capula     40     Piedras Negras

El Rinc贸n 47     Piedras Negras

         757 

Del fraccionamiento de La Laguna se declaran inafectables:

RANCHO          SUPERFICIE   PROPIETARIO

Xalmonto 195   Marta Gonz谩lez

Sta. Cruz Tlalchichil         199   Ra煤l Gonz谩lez

Topizac    208   Rom谩rico Gonz谩lez

La Soledad        63     Jos茅 M. Filem贸n Guevara

Atlixtaca  105   Filem贸n Guevara

         770 

De las propiedades que le quedaron al Sr. Viliulfo Gonz谩lez en los fraccionamientos de las haciendas de Piedras Negras y La Laguna, se declaran inafectables los siguientes potreros:

POTRERO        SUPERFICIE   POTRERO        SUPERFICIE

Mal Pa铆s   701   San Gregorio    394

El Lindero         58     Llano Grande   37

Enmedio  97     Llano Chico      30

El Presidio         54     Los Espa帽oles  15

El Coyote 30     San Pedro 146

La Plaza   6       Las Ardillas      24

La Vega    28     La Ca帽ada        70

Llano de la Venta      32     Temextla Alto  105

La Capilla         21     Temextla Bajo 91

El Derribadero 37     Los Encinos      86

El Hospital        40     Bordo Blanco   85

Ca帽ada Grande         74     El Cerro   45

La Troje   60     Tlaxcantitla      46

Los Traseros     77     La Sierpe y El Toro  988

La Presa   39     Eriazos en ambas fincas    538

La Chicalotera 70     Caminos y barrancas        59

El Potrerito       38     Derecho de v铆a 3

Los Pitzolcales  41     Cascos      36

Despu茅s de dif铆ciles negociaciones con las autoridades agrarias, esto fue lo que logr贸 Viliulfo Gonz谩lez, quien a los cuatro meses fallecer铆a en un accidente a caballo, que relataremos m谩s adelante.

En resumen, y dado que de las tablas anteriores es complicado dividir las dos propiedades, Piedras Negras ten铆a antes de estas afectaciones 3 807 hect谩reas, de las que tuvo que ceder 1 050, entre peque帽as propiedades y tierras de la hacienda, para quedar con un total de 2 757 hect谩reas, mismas que estar铆an en poder de los herederos de Viliulfo hasta 1973, descontando posteriormente las 988 hect谩reas de la Sierpe y el Toro, que se cedieron en los a帽os sesenta.

Las cerca de 9 400 hect谩reas adquiridas por don Mariano se fueron fraccionando poco a poco. Primero, por las herencias recibidas por Guadalupe y Micaela 鈥揹espu茅s ser铆an afectadas para dotar a los ejidos San Bartolom茅 Matlalohcan y parte del de Tetla鈥, y diversas negociaciones con el gobierno y los campesinos, dejaron de pertenecer a la hacienda aproximadamente 2 500 hect谩reas, al separarse la parte de Ahuatepec y Atenco. Despu茅s, por la divisi贸n de Coaxamalucan, dejar铆an de ser parte de la unidad 3 100 hect谩reas, quedando as铆 las 3 807 hect谩reas, cuya afectaci贸n ha quedado explicada en los cuadros anteriores.

Solo porque nos parece de justicia ante la sinraz贸n, transcribimos de forma textual uno de los puntos del documento antes citado:

Siendo de utilidad p煤blica la conservaci贸n y propagaci贸n de los bosques y arbolados en todo el Territorio Nacional, debe apercibirse a la comunidad beneficiada con esta dotaci贸n que queda obligada a conservar, restaurar y propagar los bosques y arbolados que contenga la superficie que se dota.

Quien pueda visitar esas tierras o lo haya hecho recientemente, se formar谩 su propio juicio ante tan irrisoria redacci贸n.

En estas afectaciones se perdi贸 el 23% de la superficie, y as铆, los hermanos Gonz谩lez Gonz谩lez 鈥揗agdalena, Marta, Rom谩rico, Susana y Ra煤l鈥 ser铆an los due帽os en estos 煤ltimos treinta y un a帽os de lo que hab铆a quedado de la propiedad heredada por su padre.

A partir de 1915 se hab铆a iniciado el proceso de reparto de tierras con la Ley Agraria del 6 de enero de ese a帽o, emitida por Carranza en Veracruz, la cual orden贸 la restituci贸n de tierras arrebatas a ra铆z de la legislaci贸n de junio de 1856 y estipul贸 la dotaci贸n para aquellos pueblos que carecieran de ella. Pero fue hasta la promulgaci贸n de la Constituci贸n de 1917, con cuyo art铆culo 27, que se garantizaba la propiedad y se establec铆an los derechos de propiedad comunal y ejidal. Sin embargo, lo que parec铆a una buena intenci贸n no vino acompa帽ada de inversi贸n p煤blica ni de un marco jur铆dico que les diera capacidad productiva a los ejidatarios. Se les dio el bien, pero nunca los medios. El ejido se vio limitado de origen y destinado al fracaso, no por las personas en s铆, sino por una planeaci贸n deficiente y demag贸gica. El minifundismo y la pobreza de este sector fueron sus caracter铆sticas generales. Casi el 50% de las parcelas ejidales eran menores de cinco hect谩reas y casi la tercera parte de la poblaci贸n del pa铆s viv铆a en el medio rural, con una muy pobre aportaci贸n a la producci贸n nacional. En los a帽os posteriores a 1941 hubo una contradicci贸n casi permanente entre la pol铆tica y el desarrollo agrarios. La bandera del reparto segu铆a ondeando y nunca se generaron acciones reales para apoyar y desarrollar el campo. Durante todo ese tiempo se culp贸 al ejidatario de tal fracaso. Los pol铆ticos nunca se vieron al espejo, solo administraron el mito revolucionario bajo la premisa de que la esperanza dura m谩s que el agradecimiento.

El decreto-concesi贸n de inafectabilidad ganadera obtenido por Viliulfo Gonz谩lez le dio veinticinco a帽os de paz a Piedras Negras y a sus hijos. 脡l poco la disfrut贸. A su muerte, con apenas 47 a帽os de edad, su hijo mayor, Rom谩rico 鈥揷onocido cari帽osamente despu茅s como el Amo Maco鈥, qued贸 al frente del negocio agr铆cola y ganadero. Tan solo ten铆a 21 a帽os, por lo que fue Isaac Morales quien en realidad apoy贸 y llev贸 gran responsabilidad en el manejo de las fincas por muchos a帽os. La respuesta un谩nime de quienes conocieron a don Isaac es contundente: un hombre honrado. Hoy, todos los Gonz谩lez lo honran, despu茅s de haber dedicado su vida a administrar el patrimonio de los j贸venes hijos de Viliulfo. Don Isaac estaba con la familia desde tiempos de don Lub铆n. Fue albacea del testamento de Viliulfo y durante m谩s de cuarenta a帽os administr贸 Piedras Negras. En los documentos que obtuve en el Archivo General Agrario encontr茅 una comunicaci贸n, de la cual transcribo este p谩rrafo:

Puebla, 5 de diciembre de 1917

Presidente de la Comisi贸n Local Agraria

Haciendo referencia al atento oficio de usted, fechado el mes pasado, el portador de la presente, se帽or Isaac Morales, va en mi representaci贸n para que se digne usted permitirle vea el expediente relativo a las pretensiones que el pueblo de Texcalac tiene sobre las haciendas de San Mateo y San Jos茅 Piedras Negras...

Por estas l铆neas, es patente la confianza ciega que exist铆a en este hombre.

Al cumplir 18 a帽os Ra煤l, en 1951, su madre Delfina decidi贸 separar la administraci贸n de las fincas, dejando al frente de Piedras Negras a Ra煤l, bajo la supervisi贸n de don Isaac, y de La Laguna, a Rom谩rico. Todos los hermanos ten铆an derecho a los ingresos por las ganader铆as y por el pulque, que segu铆a siendo al menos el 20% de las entradas de la finca. Cada mes se entregaba lo correspondiente a los cinco hermanos por los beneficios del pulque y de las ventas de corridas, novilladas, vacas de desecho y por venta de sementales que se fueran generando, descontando los gastos respectivos. La hacienda era casi autosuficiente, y solo ocasionalmente se compraba alfalfa y ma铆z para completar las necesidades del ganado. Otro gasto recurrente que se ten铆a, adem谩s de las rayas, era el derivado de medicinas y honorarios de doctores para los trabajadores y sus familias, as铆 como del mantenimiento de la escuela y sus maestros.

Dentro del casco de la hacienda hab铆a varias 芦casas禄 independientes. Una de ellas era la que habitaba la familia Aguilar, donde naci贸 el gran torero Jorge el Ranchero Aguilar; estaba la del Patio de las Ranitas, que era la casa de do帽a Delfina; otra, al lado derecho del patio, que habitar铆a Ra煤l al contraer matrimonio con Mar铆a Laura Villa, las habitaciones superiores y las que se encuentran junto al despacho en el ala poniente de la hacienda. El tinacal funcionaba al cien por ciento, as铆 como los corrales destinados a machos, vacas de leche y borregos.

La actividad en torno a los caballos 鈥搈aldici贸n y gusto鈥 era tambi茅n parte central del hacer diario. Caballos de vaqueros con su remuda, los de los amos y las yeguas de recr铆a exist铆an todav铆a para estos a帽os en los que dio inicio la administraci贸n de la hacienda en manos del menor de los Gonz谩lez. Ra煤l fue un gran jinete y buen torero. Tuvo la osad铆a de presentarse en M茅xico con novillos de La Laguna en la temporada de novilladas de 1951 con un resultado desastroso. Varias veces nos re铆mos con 茅l de este evento. De azul cielo y oro sali贸 vestido para ver regresar al corral a sus dos novillos. Nunca ha sido igual el campo que la plaza, y a 茅l le bast贸 una tarde para comprobarlo. En el campo, al igual que sus ancestros, altern贸 con todos los toreros de su 茅poca, que acud铆an invitados a las tientas. El Ranchero, Juan Silveti, Manuel Capetillo, entre otros, fueron muy asiduos a los tentaderos en la casa de Ra煤l. Al paso del tiempo, Gonzalo Iturbe, a la postre matador de toros e hijo de Magdalena, su hermana mayor, har铆a sus pininos en la torer铆a y estuvo presente pr谩cticamente en todas las tientas mientras vivi贸 ah铆.

Era un gran conversador y un hombre con la sonrisa en la mano.

Todos los martes durante los 煤ltimos seis a帽os de su vida lo acompa帽amos a comer a la mesa que 茅l fund贸 con Paco Madrazo y sus sobrinos Gonzalo y Jorge. Al paso del tiempo se fueron agregando varios amigos m谩s; hoy en d铆a nos seguimos juntado y muy seguido levantamos una copa para brindar por su recuerdo.

La gran admiraci贸n y respeto que en un principio tuve por 茅l, r谩pidamente se convirti贸 en una amistad que me dio grandes satisfacciones y me dej贸 un imborrable recuerdo. Ya casi al final de su vida lo acompa帽茅 junto con do帽a Mar铆a Laura, su esposa, a ver a un m茅dico amigo. Con mucha crudeza, este doctor le explic贸 la gravedad de su estado de salud y las posibles opciones que hab铆a en ese momento. Al salir subimos los tres a su coche y al arrancar me dijo: 芦Ahora que me ponga bueno te voy a dar un regalo禄, a lo que yo respond铆: 芦Mejor de una vez, don Ra煤l禄, con la consiguiente carcajada suya y de su mujer. No voy a olvidar nunca la llamada de Gonzalo Iturbe la ma帽ana del 4 de junio de 1997: 芦Charlie, se muri贸 mi t铆o Ra煤l禄.

Don Mariano estuvo al frente de Piedras Negras por cuarenta y siete a帽os; Ra煤l, durante cuarenta y cinco, de 1952 a junio de 1997, a帽o en que falleci贸. Ninguno otro de sus due帽os estuvo al frente tanto tiempo de la hacienda, orgullo de los Gonz谩lez. A 茅l le toc贸 lidiar, igual que a su padre, con los problemas agrarios que se acrecentaron agresivamente a partir del a帽o de 1971.

El entonces presidente Luis Echeverr铆a recibi贸 un reclamo de los campesinos del estado por parte de la Federaci贸n de Estudiantes de Tlaxcala y orden贸 analizarlo a trav茅s del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonizaci贸n, cuyo dirigente era Augusto G贸mez Villanueva. Aqu铆 comenz贸 un perverso juego de doble cara, donde p煤blicamente, e incluso con la intervenci贸n del Ej茅rcito, el Gobierno se apeg贸 con rigor a la aplicaci贸n de la ley, pero por detr谩s, mediante distintos mecanismos, personajes y grupos, aviv贸 y financi贸 las invasiones de tierra mediante las cuales en 1973 no dejar铆an otra opci贸n a los ganaderos y peque帽os propietarios que venderle sus tierras al Gobierno.

En 1971 comenz贸 un proceso de medici贸n de propiedades sin ning煤n otro sentido m谩s que el de comprar tiempo para preparar la embestida final. Las brigadas agrarias se encargar铆an de ejecutar esta actividad acompa帽adas por los representantes de la Federaci贸n de Peque帽os Propietarios. Todo estaba orquestado dentro de una gran operaci贸n pol铆tica. En 1972 se organiz贸 una marcha de campesinos, estudiantes y diversas agrupaciones para llevar su protesta a la capital del pa铆s. P煤blicamente, el Gobierno aparent贸 detenerla, pero parte del grupo logr贸 llegar y fueron recibidos por el presidente. De aqu铆 en adelante se desataron las invasiones por todo el estado. Entre abril de 1972 y julio de 1973 se invadieron cuarenta y dos propiedades. Los campesinos se sent铆an con todo el derecho de reclamar las tierras, pero el camino y la estrategia se decidieron en las esferas m谩s altas del Gobierno. Recuerdo claramente las pl谩ticas con Valent铆n Rivero, Manuel de Haro, Jorge (su hijo), Ramiro Alatorre, Javier Garfias, Jos茅 Juli谩n Llaguno, Luis Barroso, que vivieron d铆a a d铆a este proceso, tanto como a los directivos de la Asociaci贸n Nacional de Criadores de Toros de Lidia (ANCTL), como propietarios. Juntas en la Presidencia de la Rep煤blica, en el Departamento Agrario, o en 芦la agraria禄, como le dec铆an ellos, que solo sirvieron para que al final vieran los ranchos, que por generaciones hab铆an cuidado, invadidos o arrancados por pago. Las invasiones a Coaxamalucan orillaron a la ANCTL, presidida entonces por Valent铆n Rivero, a publicar un desplegado en el que expresaban lo siguiente:

Nos vemos urgidos a denunciar p煤blicamente la actitud pasiva del se帽or doctor Luciano Huerta S谩nchez, gobernador de Tlaxcala. Nuestras diversas gestiones que ante 茅l hemos hecho han sido infructuosas, ya que no ha procedido a remediar esa situaci贸n ilegal. Consideramos que la actitud del se帽or gobernador de Tlaxcala no est谩 de acuerdo con la funci贸n que le corresponde como m谩xima autoridad en el estado, de proteger los intereses de sus gobernados y de hacer respetar los principios de nuestra Constituci贸n.

Esperamos que ante esta denuncia, el aludido se帽or gobernador intervenga en forma inmediata y decisiva a fin de que se remedie tal situaci贸n desalojando de inmediato a los invasores.

El 23 de junio de 1973, el Gobierno federal envi贸 al Ej茅rcito a desalojar los predios.  Piedras Negras hab铆a sido invadida desde octubre de 1972. Parecer铆a que los ganaderos hab铆an ganado la partida, pero la situaci贸n era insostenible  y el ambiente no era propicio para pretender conservar las propiedades en el futuro. Si no fue ese a帽o, ser铆a otro en el que se enfrentar铆an al mismo problema, adem谩s del nulo valor comercial que tendr铆an las propiedades con esa gigantesca espada de Damocles sobre de ellas. As铆, en junio de 1973, Ra煤l Gonz谩lez, de acuerdo con sus hermanos, decidi贸 vender Piedras Negras y sus ranchos al Gobierno federal, y conservar铆an 煤nicamente las 31 hect谩reas que rodean el casco. Esto coincidi贸 con la muerte de su madre, Delfina, por lo que tambi茅n la ganader铆a fue dividida en cinco partes con las cuales se formar铆an los hierros de Iturbe Hermanos con la parte de Magdalena; Tepeyahualco, con lo que correspondi贸 a Marta; La Antigua, de Susana y Ra煤l conserv贸 el nombre y el hierro de la casa madre. Por su parte, Rom谩rico recibi贸 el equivalente en becerras que vendi贸 a Federico Luna, a quien a帽os antes hab铆an vendido La Laguna. Ra煤l adquiri贸 de sus primos Carvajal parte de los potreros de Zotoluca, donde continu贸 en condiciones radicalmente diferentes criando los famosos toros de la corbata. De ah铆 arrancar铆a de nuevo a hacer ondear por todo lo alto la bandera de Piedras Negras con sus tradicionales colores rojo y negro. La fracci贸n que adquiri贸 era y es un terreno arbolado casi en su totalidad, donde es un gozo ver el ganado. Ah铆 mismo estaban la antigua plaza de tientas de Zotoluca y el embarcadero, ambos modernizados por 茅l con magn铆ficas instalaciones y corrales para el manejo del ganado.

De las m谩s de 9 000 hect谩reas de los betlemitas solo quedaron 31. Hoy en d铆a, de todas las propiedades que formaron Piedras Negras y La Laguna en su 煤ltima etapa, solo quedan en manos de los nietos de Viliulfo las 300 hect谩reas de la ganader铆a de De Haro en terrenos de La Laguna: Llano Grande, Llano Chico, los Espa帽oles y Xalmonto, que conserva a su nombre Antonio de Haro Gonz谩lez.

Esta fue la evoluci贸n de la hacienda de Piedras Negras. La historia de tierras y de hombres productivos que permitieron mantener y acrecentar el legado de don Mariano. Canosos sabinos que a煤n adornan las antiguas tierras. Gente de piel curtida por el sol que dej贸 vida y memoria en estos campos. Mudas l谩pidas con la mayor铆a de los nombres aqu铆 relatados, que con fr铆as fechas de nacimiento y muerte nos conducen por la historia de Piedras Negras. Pero la vida y la historia siguen. Despu茅s de las invasiones, Ra煤l continu贸 con su pie de simiente, ahora unido a las vacas y sementales de La Laguna, que hab铆a recibido de su madre en 1966. Ya estaba retirado don Isaac, quien hasta 1965 llev贸 los libros y la administraci贸n de la propiedad. Durante un tiempo, su primo Oscar Gonz谩lez fungi贸 como administrador de la finca y la ganader铆a. Un hombre de una claridad admirable para entender y hablar de toros.

Ra煤l Gonz谩lez falleci贸 en 1997 y qued贸 al frente su hijo menor, Marco Antonio Gonz谩lez Villa. El matrimonio de Ra煤l y Laura hab铆a procreado adem谩s a tres hijas: Alejandra, Adriana y Ana Rita, con quienes por mucho tiempo disfrutaron Piedras Negras. A partir de 1998, Marco Antonio emprendi贸 una labor tit谩nica: reconstruir el casco de la hacienda, ya que lo que estaba en condici贸n operable era 煤nicamente el despacho, la zona del comedor, la cocina y algunas habitaciones. La escalera que daba acceso al segundo piso ya se hab铆a tapiado y las 芦casas禄 interiores no eran habitables. Con cari帽o y paciencia, Marco inici贸 la obra que hoy en d铆a est谩 casi terminada. Nunca la casa luci贸 como en la actualidad.

Contrajo matrimonio con Geraldina Compe谩n, con          quien tiene tres hijos: Renata, Patricio y Mar铆a. La primera de ellos, Renata, est谩 m谩s enfocada a la parte cultural y art铆stica, tan apreciada por la juventud de hoy. Por otra parte, no tengo duda de que Patricio le va a poder al toro cuando los de hoy ya no estemos. Jinete de escuela, monta como el mejor, siguiendo la tradici贸n de sus mayores. Participa con entusiasmo en las actividades de la ganader铆a y poco a poco se ha ido integrando con t铆os y amigos ganaderos para irse adentrando en el conocimiento del toro bravo. El d铆a de su primera comuni贸n lo vi pegar sus primeros muletazos, vestido de charro como los viejos y con esa sonrisa tan Gonz谩lez al terminar una muy buena ma帽ana de plaza. En cuanto a Mar铆a, con tan solo trece a帽os, es toda viveza, simpat铆a y entusiasmo. Ella tambi茅n estar谩 siempre muy cerca de su origen y tradiciones. Asidua a las plazas de toros de la mano de su padre, no pierde momento para compartir con todos su gracia infantil. A Marco lo acompa帽an casi siempre Miguel Villanueva, matador de toros hecho en casa en tiempos de su padre, y Javier Iturbe Gonz谩lez, su primo hermano, ganadero y profundo conocedor del encaste Piedras Negras, con el cual est谩 formada su propia ganader铆a por herencia. Con ellos comparte experiencias y conocimiento, y de vez en cuando, alg煤n cruzado de pulque junto con quienes tenemos el gusto de atravesar el port贸n de Piedras Negras despu茅s de la tienta. Los Ram铆rez de Arellano, el matador Ra煤l Ponce de Le贸n, Antonio de Haro, Jos茅 脕ngel L贸pez Lima, entre otros, son amenos contertulios de las comidas en Piedras, donde despu茅s de servido el caf茅 suena la campana para avisar el primer cruzado de compromiso, simp谩tica ceremonia tradicional en las ganader铆as de Tlaxcala, que consiste en que, j铆cara en mano, de acuerdo con el contenido de las mismas, se cruza un brazo con otro en s铆mbolo de amistad y cari帽o para, despu茅s de consumir el fresco pulque de un solo trago, darse un fraternal abrazo. Risas, buenos y sagaces comentarios, pero sobre todo la camarader铆a del gran anfitri贸n que es el amo Marco Antonio. Me r铆o cada que recuerdo la cara de un matador de toros espa帽ol y su cuadrilla cuando presenciaron tan singular evento. Marco ha mantenido las tradiciones y ha respetado los c谩nones al pie de la letra. Conserva e invierte constantemente en el mantenimiento de los potreros que hered贸 de su padre, aunque a 茅l ya solo le lleg贸 el casco de la otrora gran propiedad. Con su padre le toc贸 vivir el final de esta y el principio de una nueva forma de llevar la ganader铆a. La reducci贸n de 1 900 a tan solo 300 hect谩reas. Sigue sembrando ma铆z y cebada y recientemente regres贸 al cultivo del maguey. Tiene un interesante proyecto para revivir la ruina de La Venta betlemita, todav铆a erguida y sobria.

Despu茅s de tanto leer e investigar, creo que mi pregunta encontr贸 respuesta. Con la elegante sencillez del campo, han pasado por aqu铆 seis generaciones de Gonz谩lez, dejando cada uno su propia huella, y defendiendo su propiedad y tradiciones a capa y espada. 驴C贸mo era esto? Era grande y productivo. Tranquilo y divertido. Creativo y apasionado. Duro y dulce, como el maguey que lo habita. Con la felicidad y la amargura de la vida y la muerte entrelazadas en un segundo. Un tiro, un caballo, el triste sonar de las campanas. Un toro, una becerra, una faena de campo con la sonrisa del trabajo bien hecho. Una copa y una mesa, al llamado de las campanas a una boda. Un grito a medio campo con el sol a la espalda para terminar la jornada. Sangre, sol, vida y muerte.

Con gran respeto y gusto paso y seguir茅 pasando por este territorio que tanta historia esconde y tanta lecci贸n dicta. As铆 fue esto, grandeza y cari帽o a la tierra.

En este recuento hemos hecho un recorrido por la historia de la propiedad desde Jer贸nimo de Cervantes hasta Marco Antonio Gonz谩lez Villa. Vayamos ahora a la ganader铆a. De Jos茅 Mar铆a a Marco Antonio, los seis amos de Piedras Negras.

II. LA GANADER脥A

1. LOS PRIMEROS A脩OS

A escasos mil metros del port贸n de la hacienda de Piedras Negras, pasando por un lado de las ruinas de La Venta, en un arbolado paraje decidi贸 Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Mu帽oz edificar la plaza de tientas, donde durante m谩s de un siglo se probar铆a la bravura de vacas y becerros de la ganader铆a. Nos situamos a principios de la d茅cada de 1870, a帽os en los que Jos茅 Mar铆a, de la mano de Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Pav贸n, decidi贸 emprender una extra帽a aventura: la cr铆a de toros bravos.

Francisco Coello, en su libro Nov铆sima grandeza de la tauromaquia mexicana (Fundaci贸n Ingeniero Alejo Peralta y D铆az Ceballos, 1999), escribe:

El 28 de noviembre de 1867 fue expedida en la Ciudad de M茅xico la Ley de Dotaci贸n de Fondos Municipales, cuyo art铆culo 87 suprimi贸 la fiesta de toros en la ciudad. Duraci贸n efectiva: veinte a帽os. En sus considerandos explica:

No se considerar谩n entre las diversiones p煤blicas permitidas las corridas de toros; y por lo mismo, no se podr谩 dar licencia para ellas, ni por los ayuntamientos ni por el gobernador del Distrito Federal, en ning煤n lugar del mismo.

La 煤ltima corrida se celebr贸 en la plaza el Paseo Nuevo, el 8 de diciembre de 1867. Aparentemente hab铆a tambi茅n consideraci贸n de un adeudo fiscal de la empresa del coso con el gobierno de la ciudad, lo cual facilit贸 el cierre del lugar que adem谩s, en ese tiempo era el 煤nico en funcionamiento en el territorio capitalino.

Ponciano D铆az era el torero mexicano de ese momento. Hab铆a aprendido el oficio de Bernardo Gavi帽o, considerado el creador del 芦toreo a la mexicana禄. La tauromaquia nacional era distinta a la espa帽ola. La organizaci贸n de los festejos, su orden, las suertes en la lidia, las estocadas, eran diferentes a lo que se hac铆a en Espa帽a, por lo que era muy baja la exigencia en t茅rminos de bravura y regularidad para el ganado que se presentaba en las plazas. La casta derivada de la agresividad nativa que los incipientes criadores iban encontrando, seleccionando y guardando en busca del toro bravo coexist铆a con el genio emanado del manso que tiraba derrotes para defenderse. M谩s, este que la primera. Los criadores mexicanos 鈥揾ab铆a muy pocos dedicados en forma seria a la cr铆a de ganado de lidia鈥 solo contaban con su intuici贸n para ir desarrollando de sus hatos criollos un animal que pudiera prestarse a la pr谩ctica de la tauromaquia de aquel momento. No eran raros los esc谩ndalos may煤sculos provocados por la mansedumbre natural del ganado que se lidiaba. Los propios reglamentos de la 茅poca sancionaban expl铆citamente lanzar objetos e insultos a los lidiadores, que ten铆an que divertir al p煤blico con lo que hab铆a. La lidia a la espa帽ola se combinaba con suertes charras y ardides de valor que llevaban a cabo los toreros.

Formalmente y con prestigio estaban las ganader铆as de los se帽ores Barbabosa. Por lo com煤n, los toros para los festejos m谩s importantes proven铆an de Atenco, Sant铆n y San Diego de los Padres, pero adem谩s se lidiaba gran cantidad de animales originarios de infinidad de haciendas diseminadas por todo el pa铆s, no particularmente dedicadas a la crianza del toro de lidia. En aquel tiempo tambi茅n hab铆a un exacerbado regionalismo por parte de los toreros. Exist铆an cuadrillas completas que viajaban de pueblo en pueblo presentando el espect谩culo de las corridas de toros, sin dejar pasar ni invitar a toreros de otras zonas.

La prohibici贸n en la Ciudad de M茅xico dio vida a dos plazas que quedaban relativamente cerca: la de Tlalnepantla, que comenz贸 a dar festejos en el a帽o de 1874, y la del Huisachal, que hizo lo propio de 1881 a 1885, a帽o este 煤ltimo en que desapareci贸, cuando el p煤blico la destroz贸, dado el p茅simo juego del encierro lidiado ese d铆a. A esas plazas se transportaba el p煤blico de la capital en verdaderas caravanas y se organizaban romer铆as con todo tipo de espect谩culos adicionales. Los elegantes iban a caballo; unos cuantos, muy pocos, en coche; ninguno a pie, y los m谩s en tren. Los convoyes se compon铆an de dos coches de segunda y en el centro, uno de primera, jalados todos por sus respectivos troncos de mulas.

La supresi贸n del veto termin贸 con el dictamen de la Segunda Comisi贸n de Gobernaci贸n del Congreso de la Rep煤blica, publicado despu茅s de amplias discusiones el d铆a 17 de diciembre de 1886, donde se estableci贸 un impuesto del 15% a los empresarios, cuyo producto se destinar铆a exclusivamente a cubrir parte de los gastos que originaba la obra del desag眉e del Valle de M茅xico.

En 1887 se present贸 en nuestro pa铆s Luis de Mazzantini, a quien se le debe la 芦espa帽olizaci贸n禄 de la fiesta y quiz谩 su universalidad. Dos a帽os antes ya se hab铆a presentado en el Huisachal el sevillano Jos茅 Mach铆o, pero quien dej贸 honda huella en el desarrollo del toreo en M茅xico fue Mazzantini.

En un principio, por el a帽o de 1870, Jos茅 Mar铆a tuvo que haber sido muy aficionado para tomar la decisi贸n 鈥搒in buscarlo ni saberlo鈥 que cambiar铆a la vida de Piedras Negras. Un espect谩culo regional, prohibido en la capital, con un mercado reducido o simplemente local, no era en realidad un panorama econ贸micamente atractivo, pero algo tuvo que haber visto que decidi贸 entrar de lleno en esta nueva andanza: la crianza del toro bravo.

No hay datos concretos de las primeras vacas que llegaron a San Mateo Huiscolotepec, pero seguramente ser铆an animales de su propiedad, que mostraban alguna intenci贸n de embestir. En un art铆culo publicado en El Universal Taurino, de fecha 2 de mayo de 1923, junto con una entrevista a Lub铆n Gonz谩lez, apareci贸 el siguiente relato:

La antig眉edad de esta ganader铆a data de los a帽os 1871 o 1872, en que su propietario, Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez, abuelo de don Lub铆n, comenz贸 a darse cuenta de que entre una partida de reses que ten铆a en los montes hab铆a varias que embest铆an. Buen aficionado, como era Don Mariano, dio orden de que se fueran apartando los toros que dieran muestra de mayor bravura, siendo esta la primera elecci贸n que se hizo. Pronto circul贸 la noticia en los pueblos cercanos de que en Piedras Negras hab铆a toros bravos y as铆 fue que al llegar las ferias de los pueblos vecinos se acercaran varias personas al se帽or Gonz谩lez, pidiendo que les prestara algunos toros para efectuar sus capeas. A la muerte de don Mariano qued贸 en propiedad de la hacienda don Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Mu帽oz, quien deseando consolidar la obra iniciada por su se帽or padre, tom贸 el mayor empe帽o en que la selecci贸n de reses bravas fuera cada vez m谩s escrupulosa. Su primer paso fue tentar todos sus toros y vacas, apartando las que realmente merec铆an el t铆tulo de bravas. M谩s tarde, adquiri贸 sementales de la ganader铆a San Crist贸bal la Trampa, de los cuales se dec铆a que ten铆an cruza espa帽ola.

A partir de esos a帽os empez贸 un muy complicado trabajo de cruza y selecci贸n, que intentaba dar forma a la ganader铆a, previo a la llegada de la sangre espa帽ola. Ya con ganado en la finca dedicado a la lidia, Jos茅 Mar铆a adquiri贸 m谩s ganado 芦bravo禄 de su amigo Manuel S谩nchez de la Vega, vecino de Tepeaca, estado de Puebla, de donde trasladaron vacas y toros a sus dehesas con el hierro de San Crist贸bal la Trampa. La operaci贸n se liquid贸 v铆a trueque: dos cabezas de manso por una de bravo. En 1888, el 15 de enero, un toro de esta ganader铆a de nombre Campero acab贸 con la vida del banderillero espa帽ol Juan Romero Saleri, raz贸n por la cual su due帽o decidi贸 ofrecer la totalidad de la ganader铆a a sus amigos Gonz谩lez, quienes la compraron para engrosar las filas de Piedras Negras y de Tepeyahualco.

Saleri fue un banderillero muy apreciado en M茅xico. De figura esbelta, alegre, decidor, se vislumbraba en 茅l a un torero de porvenir brillante y lleno de gloria. El percance fue en la vieja plaza de la ciudad de Puebla. As铆 lo relat贸 la Gaceta Taurina:

Suena la hora; al frente marchan Cuatro Dedos y Zocato; detr谩s va a la izquierda, Juan Romero 芦Saleri禄. La corrida comienza con alegr铆a, 芦Saleri禄 entusiasma al p煤blico toreando y banderilleando. Sale el cuarto toro. Berrendo en negro, cariavacado, chico y de pocos pies. 芦Saleri禄, que se hab铆a hecho notable en el salto la garrocha, busca al torete, que muy aplomado se encontraba a la derecha del toril. Lo cita por segunda vez con coraje, arranca saltando por encima de la res, que se qued贸 parada, y levant贸 el testuz, sobre el cual cay贸 el pobre banderillero, al que zarande贸 un breve momento y lo tir贸 al suelo. Intent贸 levantarse 芦Saleri禄 y volvi贸 a caer en tierra, sin fuerza ya, cuando los peones, acudiendo en su ayuda, notaron que ah铆 mismo se mor铆a. La corrida se suspendi贸 por espont谩neo y generoso impulso del p煤blico.

脷nicamente con esto, sin sangre brava, hubiera sido muy dif铆cil que Piedras Negras se consolidara. Es de admirarse la intuici贸n que tuvieron todos los ganaderos mexicanos al poder encontrar en el campo lo que fue la base de la bravura, que despu茅s reforzar铆an con sangre espa帽ola. Hay que recordar que el ganado bovino que lleg贸 en tiempos de la conquista ten铆a como objetivos la producci贸n de carne y leche, la carga y la fuerza motora que se necesitaban en Nueva Espa帽a, donde no exist铆a esta raza. Su aclimataci贸n en todo el territorio nacional fue inmediata y hubo un crecimiento desmedido en el centro del territorio del pa铆s, que incluso oblig贸 a realizar grandes arreadas hacia el despoblado norte, sobre todo por el da帽o que los animales estaban causando a la agricultura. As铆, muchos animales se reprodujeron sin el cuidado del hombre, y algunos, muy pocos, mostraban cierta agresividad al sentirse acorralados. En Espa帽a, en el siglo XVI tampoco hab铆a ganader铆as dedicadas a la cr铆a de toros de lidia, sin embargo, all谩 se inici贸 la b煤squeda y conservaci贸n de la bravura casi doscientos a帽os antes que en nuestro pa铆s. De ese modo, dos siglos despu茅s, los criadores mexicanos iniciaron el rastreo dentro de sus fincas, de aquellos animales que pudieran desarrollar la casta necesaria para el espect谩culo taurino. La sangre del toro de lidia espa帽ol que lleg贸 a finales del siglo XIX permiti贸 el inicio de la consolidaci贸n del complicado camino hacia la bravura.

El domingo 8 de enero de 1888, en corrida de beneficio, Luis Mazzantini se encerr贸 con tres toros de Saltillo y tres de Benjumea. Respetao, Pardito y Sevillano fueron los de Saltillo que saltaron al ruedo en primero, tercero y quinto lugar, respectivamente. Tambi茅n fueron los primeros animales de esta ganader铆a en cruzar el Atl谩ntico para ser lidiados en nuestro pa铆s. El sobrero de esta corrida de la ganader铆a de Benjumea, Cotorrito de nombre, berrendo en negro de pinta, lo adquiri贸 Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez, y fue el primer semental espa帽ol que padre贸 en Piedras Negras. Solo dur贸 dos a帽os con las vacas, pues muri贸 de forma accidental. A partir de esos a帽os, las tientas fueron llevadas a cabo con m谩xima escrupulosidad, haciendo picar sus becerras y becerros por picadores de oficio, que ten铆an fama de apretar el palo, desechando todos aquellos animales que no hicieran una pelea satisfactoria.

Los Gonz谩lez no estaban conformes con los resultados de su ganado, por lo que en 1887 adquirieron para Tepeyahualco un toro de Anastasio Mart铆n, y en 1888 para Piedras Negras, el mencionado toro de Benjumea, que hab铆a quedado en la plaza Col贸n despu茅s de la temporada de ese a帽o y que les vendi贸 Mazzantini. En 1889 agregaron tres toros procedentes de Saltillo, Veragua y P茅rez de la Concha. En 1895 lleg贸 a padrear a Tepeyahualco un toro de Miura de nombre Gallito, que fue prestado por un tiempo a Piedras Negras.

Como podemos ver, a excepci贸n de los toros de Saltillo y Miura, lo dem谩s estaba encastado en V谩zquez, lo que contribuy贸 a tener un crisol de sangres que daba como resultado toros multicolores y de comportamiento irregular. Sin embargo, algo estaban haciendo bien 鈥搇o veremos al llegar a las cr贸nicas de los toros en la plaza鈥, y comenzaban a cimentar el prestigio de Piedras Negras.

Como sabemos, la crianza formal del toro bravo inici贸 en Espa帽a a finales del siglo XVII. Sabemos que  hay festejos registrados desde dos siglos antes, pero es principalmente con la formaci贸n de las casas de Vistahermosa y V谩zquez cuando de alguna manera se comenz贸 a ordenar el origen y procedencia de los animales en las ganader铆as. Ya entrado el siglo XVIII comenz贸 la selecci贸n de caracter铆sticas emanadas del comportamiento natural del toro, tratando de ir fijando aquellas que se acoplaran al espect谩culo en la plaza y que fueran dando prestigio a los propios ganaderos. Pasar铆an muchos a帽os para que comenzaran a llevarse registros, como se hace el d铆a de hoy, y quiz谩 es en M茅xico donde m谩s historia existe a este respecto. En Piedras Negras est谩n los libros de la ganader铆a que inician con el registro de las vacas de origen criollo, que exist铆an desde antes de la llegada de las primeras vacas espa帽olas de procedencia Saltillo, as铆 como de los sementales de origen espa帽ol que se utilizaron para cruzar este pie de cr铆a inicial. Esto fue desde 1884. Tales registros permitieron el orden gen茅tico que se llevar铆a posteriormente, y es un lujo que pocas ganader铆as en el mundo pueden presumir. La gen茅tica junto con la selecci贸n son los dos pilares sobre los cuales se sostienen las ganader铆as.

Johann Mendel naci贸 en Austria en 1822. Sacerdote agustino, en 1865 public贸 los Ensayos sobre los h铆bridos vegetales, obra maestra de experimentaci贸n y de l贸gica que sienta las bases de la gen茅tica. Las tres Leyes de Mendel 鈥揹e la dominancia, de la segregaci贸n de caracteres y de la segregaci贸n independiente en los gametos de un h铆brido鈥 son el primer paso decisivo para el estudio de la herencia que dan un rigor matem谩tico a problemas hasta entonces misteriosos y confusos. Su obra no fue suficientemente valorada hasta 1900, cuando fue redescubierta por el bot谩nico Correus. Falleci贸 en 1884, dieciocho a帽os despu茅s de haber sido nombrado superior del convento, labor que le impidi贸 continuar con sus investigaciones.

Aunque la investigaci贸n de Mendel fue sobre plantas, la l贸gica de la segregaci贸n de caracteres en la herencia se aplica perfectamente al reino animal, y es la que ayudar铆a sin duda al desarrollo de la ganader铆a en el mundo. A帽os antes, en 1874, Joseph Glidden patent贸 el alambre de p煤as, elemento clave para la crianza del toro bravo, ya que facilita la delimitaci贸n de potreros para separar con seguridad las distintas puntas de vacas que forman la ganader铆a. Antiguamente a un hato de vacas se les asignaban varios sementales para asegurar la cubrici贸n, por lo que, si exist铆a alg煤n control, este era solo sobre la madre del animal.

Crear, hacer algo de la nada, producir, cuidar, alimentar animales y a su prole, seleccionarlos y someterlos a un conjunto de cuidados para acabar su formaci贸n y conferirles un punto m谩s perfecto, es una suma de definiciones del hacer de un ganadero. Este era el reto de los Gonz谩lez al iniciar la ganader铆a brava en Piedras Negras. Construir desde cero. Ellos, agricultores y ganaderos por varias generaciones, se enfrentaban a una nueva problem谩tica antes no vivida: analizar el comportamiento del ganado y definir su propio concepto. Tal era el punto de partida y destino de estos nuevos criadores. Una definici贸n que pudiera ser estable al paso del tiempo y que les permitiera navegar los desconocidos mares de la bravura.

Claramente, el baremo emanaba de las plazas de toros y del momento que viv铆a la fiesta. De 1887 en adelante, esta comenz贸 a cambiar de forma radical, toda vez que comenzaron a importarse los primeros encierros de toros espa帽oles, para que el p煤blico nacional viera por primera vez el comportamiento de un toro bravo en una plaza. Ya no era el toro para la mojiganga o el espect谩culo variado. Era un toro que ya se hab铆a buscado con el fin espec铆fico de ser lidiado en un espect谩culo p煤blico, regido por el orden y las tradiciones, por lo que tuvieron que hacer un ajuste mental muy importante, dejando atr谩s la crianza del ganado en s铆 misma, para acompa帽arla ahora con la selecci贸n, el manejo gen茅tico y el trap铆o.

Due帽os de una gran finca, ten铆an resuelto el primer problema: la influencia que el medio ambiente ejerce en la evoluci贸n f铆sica del animal. Su propiedad proporcionaba condiciones inmejorables para el mejor desarrollo de los animales. Llanos, lomer铆os arbolados, buenos pastos y agua suficiente, adem谩s de la producci贸n de pastura y grano que proporcionaba la propia hacienda, garantizaban la buena crianza del ganado. La cuesti贸n gen茅tica la intuyeron a partir del cambio de la fiesta, y es por esto que comenzaron a incorporar los sementales espa帽oles. Sin embargo, lo que parece r谩pido de escribir es muy largo de lograr.

En 1888, en el campo de Piedras Negras hab铆a alrededor de ciento cincuenta vacas de vientre, dedicadas a la crianza de toros bravos, todas ellas de origen criollo y sin gota de sangre espa帽ola. Con la entrada de sementales espa帽oles de diferentes ganader铆as, esta sangre se ir铆a eliminando muy lentamente. El ejercicio simple que siempre se hace al incorporar sementales de una sangre diferente a la del hato propio es que el primer a帽o, las cr铆as llevan 50% de la sangre nueva y 50% de la original; al siguiente a帽o, tienen 75% de la sangre nueva, y as铆 sucesivamente, hasta que en la sexta generaci贸n, la pureza de la sangre es del 99%. Esto ser铆a solo cierto si cada a帽o la totalidad de las vacas del empadre fueran incrementando su porcentaje de sangre en esas proporciones, lo cual es cosa imposible. Si iniciamos con ciento cincuenta vacas en los potreros, todas empadradas con toros de sangre pura, y cada a帽o incorporamos a la ganader铆a quince vacas aprobadas en tienta, esto es, el total de la nacencia de hembras, menos las mermas, antes y despu茅s del herradero, y menos las desechadas por selecci贸n, el proceso de absorci贸n de la sangre es mucho m谩s lento, como se ejemplifica en el siguiente cuadro:                             

PORCENTAJE DE SANGRE ESPA脩OLA

A帽o  Total de

vacas         0.00%       50.00%     75.00%     87.50%     93.75%     96.88%         98.44%     Promedio

1888 150   150                                                          

1889 150   150                                                           

1890 150   150                                                         

1891 150   135   15                                                    5.00%

1892 150   120   30                                                    10.00%

1893 150   105   45                                                    15.00%

1894 150   90     58     2                                             20.33%

1895 150   75     70     5                                             25.83%

1896 150   60     81     9                                             31.50%

1897 150   53     81     15     1                                    35.08%

1898 150   37     89     22     2                                    41.83%

1899 150   0       95     30     3                                    48.42%

1900 150   0       100   38     5       1                          55.88%

1901 150   0       94     47     7       2                          60.17%

1902 150   0       80     57     10     3                          62.88%

1903 150   0       64     67     14     4       1                 66.15%

1904 150   0       47     77     19     5       2                 69.67%

1905 150   0       31     85     25     6       3                 73.10%

1906 150   0       14     91     32     8       4       1       77.07%

1907 150   0       0       93     40     10     5       2       80.63%

1908 150   0       0       81     48     12     6       3       81.84%

%     150                      54.00%     32.00%     8.00%       4.00%       2.00%     

En Piedras Negras este fue relativamente el proceso de incorporaci贸n de sangre espa帽ola al hato. Lo que se puede observar es la lentitud del avance. Fue hasta despu茅s de diez a帽os que dejaron de existir vacas ciento por ciento criollas en los empadres, y casi veinte a帽os para que ya no las hubiera al cincuenta por ciento. Sin embargo, la presencia de la sangre criolla despu茅s de veinte a帽os es casi del 20% en promedio. Esto hac铆a que, aunque el proceso de absorci贸n se viniera dando a la velocidad que la naturaleza lo permite, la existencia tan alta de 芦sangre de la tierra禄 provocara el comportamiento a veces tan irregular de los toros en la plaza. Por lo tanto, la tienta era primordial, pero todav铆a era necesario trabajar con la sangre, buscar un elemento estabilizador.

Hay un dicho ganadero muy mexicano que dice: 芦Las ganader铆as las hacen las vacas禄. M谩s certero no puede ser. Si hoy en d铆a alguien quiere cambiar su encaste, es preferible y m谩s r谩pido matar el hato que se tiene y comprar vacas nuevas. Si solo se hace con sementales del encaste deseado o nuevo, el proceso es muy largo, y los resultados muy irregulares por mucho tiempo. Adem谩s, la gen茅tica no es aritm茅tica ni funciona como receta de cocina. Son combinaciones de genes muy complicadas de entender, y m谩s de manejar, en un ganado donde lo que se juzga y se busca es el comportamiento de un d铆a de su vida, durante veinte minutos. De ah铆 se deriva la importancia de buscar definir la ganader铆a en su sangre y en su comportamiento desde las vacas. El semental individualmente deja m谩s cr铆as al a帽o, pero la clave es la estabilidad de la sangre en las hembras.

En aquellos tiempos, la fiesta giraba alrededor de la suerte de varas. Recordemos que en Espa帽a fue hasta 1928 cuando apareci贸 el peto para defender a los caballos. A finales del siglo XIX y principios del XX, a los toros se les daban muchos peque帽os puyazos comparados con los de hoy. Aunque la vara no ten铆a tope y en ocasiones lastimaba en demas铆a a los toros, estos normalmente ten铆an que acudir al cite del picador al menos ocho o diez veces, permitiendo a los diestros el lucimiento con el capote en los quites. Con tanta sangre de la tierra aun corriendo por sus venas, en muchas ocasiones se acobardaban. Por lo tanto, era necesario avanzar de forma m谩s r谩pida. La bravura de las reses se med铆a b谩sicamente en el primer tercio. Se analizaba la dureza de la casta y el celo con el que los toros arrancaban de largo a los caballos, y era muy importante la cuenta de los tumbos y los caballos muertos. El tercio de banderillas era de gran lucimiento y la muleta serv铆a solo como ayuda para la suerte suprema que muchos maestros de ese tiempo ejecutaban a ley.

La ganader铆a de Saltillo gozaba de gran prestigio entre los toreros espa帽oles que ven铆an a M茅xico. Toros peque帽os, de gran bravura y movilidad, degollados de papada, fueron los consentidos de las figuras en la 茅poca de Guerrita.

Como hab铆amos comentado, ya hab铆an padreado algunos toros de esta sangre tanto en Tepeyahualco como en Piedras Negras, seguramente con buenos resultados, ya que a finales del siglo XIX, en 1895, decidieron enviar al mayoral de la primera 鈥揓uan P茅rez鈥 a adquirir del marqu茅s de Saltillo cuatro sementales. Del libro de Emilio Corona, en el que se detalla toda la descendencia de Mariano Gonz谩lez, resumo estas letras:

Sevillano que parec铆a un roble, vest铆a traje corto y botas. De tez morena, cejijunto, daba la impresi贸n de ser poco comunicativo y un tanto seco y reservado y a toda hora portaba sombrero negro cordob茅s, y sus arreos para sus faenas eran de estilo espa帽ol: montura, bridas y garrocha, en vez de reata.

Viaj贸 a Espa帽a, pero, al disentir en el precio con el marqu茅s, adquiri贸 para Piedras Negras tres toros de sangre Murube: Ochavito, Calabr茅s y Remolino, que ligaron estupendamente. Animado por el buen resultado, en 1905 Jos茅 Mar铆a agreg贸 seis m谩s de la misma sangre: Polluelo, Condeso, Aceituno, Cabez贸n, Cucharero y Arrecio, de los cuales solo tres le dieron los resultados esperados. Padre贸 adem谩s otro de nombre Ni帽o, 煤nico del cual se conservan la cabeza y una fotograf铆a. La incorporaci贸n de los toros de origen Murube en los 煤ltimos a帽os, antes de la llegada de Saltillo, comenz贸 a rendir muy buenos frutos, incluso anunci谩ndose este origen en los carteles. Pero no le dio tiempo de consolidarse debido a la llegada de lo de Saltillo, que a partir de 1908 hasta nuestros d铆as ser铆a la sangre fundamental de esta casa. Antonio Fuentes, figura indiscutible e 铆ntimo amigo de Lub铆n, insisti贸 y tuvo mucho que ver, junto con Bonarillo, en reafirmar la decisi贸n de encastar Piedras Negras con lo del marqu茅s y en la adquisici贸n del pie de cr铆a. Como comentamos l铆neas arriba, el primer intento fue fallido, pero el objetivo era definitivo.

Hay un hecho muy curioso que quiero compartir: en el a帽o de 1904 se import贸 un encierro de seis toros de la ganader铆a del marqu茅s de Saltillo para ser lidiado, en ese momento ya propiedad de su viuda, la se帽ora Francisca Xaviera Osborne y Bohl. Quien hizo la compra en Espa帽a y acompa帽贸 al ganado en la traves铆a por barco fue el espectacular y querido banderillero espa帽ol Manuel Blanco Blanquito. Los toros eran para la corrida de su beneficio, costumbre muy en boga en aquellos tiempos. A este hombre se le ocurri贸 un negocio muy rentable que consist铆a en ofrecer los toros como sementales a las ganader铆as de Tepeyahualco y Piedras Negras. La corrida se hab铆a pagado a precios de toro para muerte en plaza, valor sustancialmente menor que el de un toro adquirido para reproducci贸n, por lo cual el negocio pudo haber sido muy rentable. La marquesa de Saltillo fue avisada de que hab铆a habido un accidente en el transporte de los toros rumbo a la Ciudad de M茅xico y que estos hab铆an ca铆do a un barranco de m谩s de cuarenta metros de profundidad, y hab铆an muerto todos en el acto. Ella desconfi贸 y entonces contrat贸 al licenciado Manuel S谩nchez Gavito para que en su nombre y representaci贸n hiciera las investigaciones pertinentes. Esto fue en enero de 1905. La verdad siempre aparece, solo es cuesti贸n de tiempo. Para el 17 de agosto de ese a帽o, las pesquisas rindieron frutos y un toro fue encontrado en Piedras Negras y dos m谩s en Tepeyahualco. Los tres toros fueron decomisados y resguardados en la hacienda de la Quintanilla, vecina de San Jos茅 Tepeyahualco, en espera del laudo judicial. Blanquito ya hab铆a salido con prisas huyendo rumbo a Espa帽a, por lo que el abogado mexicano plante贸 un juicio de extradici贸n ante las autoridades de Sevilla para que fuera juzgado en M茅xico. En la demanda se inclu铆a, adem谩s, a la se帽ora Josefina Merch谩n de Gonz谩lez Pav贸n, viuda de Jos茅 Mar铆a, y al se帽or Eduardo Austran, comprador de los toros. El juicio se llev贸 a cabo en los juzgados de Tlaxco, en donde, por un lado, la marquesa reclamaba el regreso de los toros y sus cr铆as a Espa帽a y, por otro, los ganaderos defend铆an la propiedad, al haber invertido una suma muy importante en su adquisici贸n. El caso fue atra铆do por la Suprema Corte de Justicia, en octubre de 1905, y el fallo fue a favor de la marquesa.

Finalmente, el 25 de febrero de 1906 fue anunciada la lidia de los famosos toros en la Plaza M茅xico, entonces administrada por Jos茅 del Rivero, eterno director art铆stico de las muchas empresas que hubo en la Ciudad de M茅xico, principalmente las que dirigieron el Toreo. Los toros ten铆an ya casi seis a帽os, y se anunciaba en el cartel a Antonio Fuentes y Antonio Montes. La empresa accedi贸 a pagar $15 000 por la corrida, cantidad varias veces mayor al promedio en esos tiempos. En entrevistas a la prensa, el empresario declar贸 que era su intenci贸n borrar el mal sabor de boca que hab铆a dejado este enredo y limpiar en lo posible el prestigio de los empresarios de M茅xico. Se lidiaron sin mayor 茅xito.

Lo que est谩 claro es que estaban buscando simiente de Saltillo casi por cualquier medio. Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Pav贸n hab铆a fallecido en agosto de 1904 y, por lo que se puede deducir de esta historia es que para 1905, Tepeyahualco todav铆a era propiedad de su viuda y sus hijos, quienes seguramente despu茅s de este incidente vender铆an su afamada ganader铆a a Manuel Fern谩ndez del Castillo y Mier, socio de Jos茅 del Rivero y de otras personas que iniciar铆an en breve la construcci贸n de la plaza de toros el Toreo.

La presentaci贸n como ganaderos de Tepeyahualco de Fern谩ndez del Castillo y Alberto Parr茅s fue el d铆a 29 de octubre de 1905 en un mano a mano entre Antonio Montes y Joaqu铆n Hern谩ndez Parrao. Hab铆an comprado toda la ganader铆a y la hab铆an transportado a San Bartolom茅 del Monte. El Correo Espa帽ol as铆 lo public贸 el 28 de octubre de 1905:

Los se帽ores se han hecho ganaderos 煤nicamente por afici贸n, y no obstante la bravura que siempre han tenido los toros de Tepeyahualco van a procurar afinar a煤n m谩s la raza, haciendo buenos cruzamientos y, al efecto, ya llegaron procedentes de Espa帽a doce becerras y cinco becerros de la ganader铆a del se帽or Marqu茅s de Saltillo.

Pero ahora veamos c贸mo y de d贸nde llegan las vacas de Saltillo a Piedras Negras.

Continuara...

II. LA GANADER脥A

1. LOS PRIMEROS A脩OS

A escasos mil metros del port贸n de la hacienda de Piedras Negras, pasando por un lado de las ruinas de La Venta, en un arbolado paraje decidi贸 Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Mu帽oz edificar la plaza de tientas, donde durante m谩s de un siglo se probar铆a la bravura de vacas y becerros de la ganader铆a. Nos situamos a principios de la d茅cada de 1870, a帽os en los que Jos茅 Mar铆a, de la mano de Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Pav贸n, decidi贸 emprender una extra帽a aventura: la cr铆a de toros bravos.

Francisco Coello, en su libro Nov铆sima grandeza de la tauromaquia mexicana (Fundaci贸n Ingeniero Alejo Peralta y D铆az Ceballos, 1999), escribe:

El 28 de noviembre de 1867 fue expedida en la Ciudad de M茅xico la Ley de Dotaci贸n de Fondos Municipales, cuyo art铆culo 87 suprimi贸 la fiesta de toros en la ciudad. Duraci贸n efectiva: veinte a帽os. En sus considerandos explica:

No se considerar谩n entre las diversiones p煤blicas permitidas las corridas de toros; y por lo mismo, no se podr谩 dar licencia para ellas, ni por los ayuntamientos ni por el gobernador del Distrito Federal, en ning煤n lugar del mismo.

La 煤ltima corrida se celebr贸 en la plaza el Paseo Nuevo, el 8 de diciembre de 1867. Aparentemente hab铆a tambi茅n consideraci贸n de un adeudo fiscal de la empresa del coso con el gobierno de la ciudad, lo cual facilit贸 el cierre del lugar que adem谩s, en ese tiempo era el 煤nico en funcionamiento en el territorio capitalino.

Ponciano D铆az era el torero mexicano de ese momento. Hab铆a aprendido el oficio de Bernardo Gavi帽o, considerado el creador del 芦toreo a la mexicana禄. La tauromaquia nacional era distinta a la espa帽ola. La organizaci贸n de los festejos, su orden, las suertes en la lidia, las estocadas, eran diferentes a lo que se hac铆a en Espa帽a, por lo que era muy baja la exigencia en t茅rminos de bravura y regularidad para el ganado que se presentaba en las plazas. La casta derivada de la agresividad nativa que los incipientes criadores iban encontrando, seleccionando y guardando en busca del toro bravo coexist铆a con el genio emanado del manso que tiraba derrotes para defenderse. M谩s, este que la primera. Los criadores mexicanos 鈥揾ab铆a muy pocos dedicados en forma seria a la cr铆a de ganado de lidia鈥 solo contaban con su intuici贸n para ir desarrollando de sus hatos criollos un animal que pudiera prestarse a la pr谩ctica de la tauromaquia de aquel momento. No eran raros los esc谩ndalos may煤sculos provocados por la mansedumbre natural del ganado que se lidiaba. Los propios reglamentos de la 茅poca sancionaban expl铆citamente lanzar objetos e insultos a los lidiadores, que ten铆an que divertir al p煤blico con lo que hab铆a. La lidia a la espa帽ola se combinaba con suertes charras y ardides de valor que llevaban a cabo los toreros.

Formalmente y con prestigio estaban las ganader铆as de los se帽ores Barbabosa. Por lo com煤n, los toros para los festejos m谩s importantes proven铆an de Atenco, Sant铆n y San Diego de los Padres, pero adem谩s se lidiaba gran cantidad de animales originarios de infinidad de haciendas diseminadas por todo el pa铆s, no particularmente dedicadas a la crianza del toro de lidia. En aquel tiempo tambi茅n hab铆a un exacerbado regionalismo por parte de los toreros. Exist铆an cuadrillas completas que viajaban de pueblo en pueblo presentando el espect谩culo de las corridas de toros, sin dejar pasar ni invitar a toreros de otras zonas.

La prohibici贸n en la Ciudad de M茅xico dio vida a dos plazas que quedaban relativamente cerca: la de Tlalnepantla, que comenz贸 a dar festejos en el a帽o de 1874, y la del Huisachal, que hizo lo propio de 1881 a 1885, a帽o este 煤ltimo en que desapareci贸, cuando el p煤blico la destroz贸, dado el p茅simo juego del encierro lidiado ese d铆a. A esas plazas se transportaba el p煤blico de la capital en verdaderas caravanas y se organizaban romer铆as con todo tipo de espect谩culos adicionales. Los elegantes iban a caballo; unos cuantos, muy pocos, en coche; ninguno a pie, y los m谩s en tren. Los convoyes se compon铆an de dos coches de segunda y en el centro, uno de primera, jalados todos por sus respectivos troncos de mulas.

La supresi贸n del veto termin贸 con el dictamen de la Segunda Comisi贸n de Gobernaci贸n del Congreso de la Rep煤blica, publicado despu茅s de amplias discusiones el d铆a 17 de diciembre de 1886, donde se estableci贸 un impuesto del 15% a los empresarios, cuyo producto se destinar铆a exclusivamente a cubrir parte de los gastos que originaba la obra del desag眉e del Valle de M茅xico.

En 1887 se present贸 en nuestro pa铆s Luis de Mazzantini, a quien se le debe la 芦espa帽olizaci贸n禄 de la fiesta y quiz谩 su universalidad. Dos a帽os antes ya se hab铆a presentado en el Huisachal el sevillano Jos茅 Mach铆o, pero quien dej贸 honda huella en el desarrollo del toreo en M茅xico fue Mazzantini.

En un principio, por el a帽o de 1870, Jos茅 Mar铆a tuvo que haber sido muy aficionado para tomar la decisi贸n 鈥搒in buscarlo ni saberlo鈥 que cambiar铆a la vida de Piedras Negras. Un espect谩culo regional, prohibido en la capital, con un mercado reducido o simplemente local, no era en realidad un panorama econ贸micamente atractivo, pero algo tuvo que haber visto que decidi贸 entrar de lleno en esta nueva andanza: la crianza del toro bravo.

No hay datos concretos de las primeras vacas que llegaron a San Mateo Huiscolotepec, pero seguramente ser铆an animales de su propiedad, que mostraban alguna intenci贸n de embestir. En un art铆culo publicado en El Universal Taurino, de fecha 2 de mayo de 1923, junto con una entrevista a Lub铆n Gonz谩lez, apareci贸 el siguiente relato:

La antig眉edad de esta ganader铆a data de los a帽os 1871 o 1872, en que su propietario, Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez, abuelo de don Lub铆n, comenz贸 a darse cuenta de que entre una partida de reses que ten铆a en los montes hab铆a varias que embest铆an. Buen aficionado, como era Don Mariano, dio orden de que se fueran apartando los toros que dieran muestra de mayor bravura, siendo esta la primera elecci贸n que se hizo. Pronto circul贸 la noticia en los pueblos cercanos de que en Piedras Negras hab铆a toros bravos y as铆 fue que al llegar las ferias de los pueblos vecinos se acercaran varias personas al se帽or Gonz谩lez, pidiendo que les prestara algunos toros para efectuar sus capeas. A la muerte de don Mariano qued贸 en propiedad de la hacienda don Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Mu帽oz, quien deseando consolidar la obra iniciada por su se帽or padre, tom贸 el mayor empe帽o en que la selecci贸n de reses bravas fuera cada vez m谩s escrupulosa. Su primer paso fue tentar todos sus toros y vacas, apartando las que realmente merec铆an el t铆tulo de bravas. M谩s tarde, adquiri贸 sementales de la ganader铆a San Crist贸bal la Trampa, de los cuales se dec铆a que ten铆an cruza espa帽ola.

A partir de esos a帽os empez贸 un muy complicado trabajo de cruza y selecci贸n, que intentaba dar forma a la ganader铆a, previo a la llegada de la sangre espa帽ola. Ya con ganado en la finca dedicado a la lidia, Jos茅 Mar铆a adquiri贸 m谩s ganado 芦bravo禄 de su amigo Manuel S谩nchez de la Vega, vecino de Tepeaca, estado de Puebla, de donde trasladaron vacas y toros a sus dehesas con el hierro de San Crist贸bal la Trampa. La operaci贸n se liquid贸 v铆a trueque: dos cabezas de manso por una de bravo. En 1888, el 15 de enero, un toro de esta ganader铆a de nombre Campero acab贸 con la vida del banderillero espa帽ol Juan Romero Saleri, raz贸n por la cual su due帽o decidi贸 ofrecer la totalidad de la ganader铆a a sus amigos Gonz谩lez, quienes la compraron para engrosar las filas de Piedras Negras y de Tepeyahualco.

Saleri fue un banderillero muy apreciado en M茅xico. De figura esbelta, alegre, decidor, se vislumbraba en 茅l a un torero de porvenir brillante y lleno de gloria. El percance fue en la vieja plaza de la ciudad de Puebla. As铆 lo relat贸 la Gaceta Taurina:

Suena la hora; al frente marchan Cuatro Dedos y Zocato; detr谩s va a la izquierda, Juan Romero 芦Saleri禄. La corrida comienza con alegr铆a, 芦Saleri禄 entusiasma al p煤blico toreando y banderilleando. Sale el cuarto toro. Berrendo en negro, cariavacado, chico y de pocos pies. 芦Saleri禄, que se hab铆a hecho notable en el salto la garrocha, busca al torete, que muy aplomado se encontraba a la derecha del toril. Lo cita por segunda vez con coraje, arranca saltando por encima de la res, que se qued贸 parada, y levant贸 el testuz, sobre el cual cay贸 el pobre banderillero, al que zarande贸 un breve momento y lo tir贸 al suelo. Intent贸 levantarse 芦Saleri禄 y volvi贸 a caer en tierra, sin fuerza ya, cuando los peones, acudiendo en su ayuda, notaron que ah铆 mismo se mor铆a. La corrida se suspendi贸 por espont谩neo y generoso impulso del p煤blico.

脷nicamente con esto, sin sangre brava, hubiera sido muy dif铆cil que Piedras Negras se consolidara. Es de admirarse la intuici贸n que tuvieron todos los ganaderos mexicanos al poder encontrar en el campo lo que fue la base de la bravura, que despu茅s reforzar铆an con sangre espa帽ola. Hay que recordar que el ganado bovino que lleg贸 en tiempos de la conquista ten铆a como objetivos la producci贸n de carne y leche, la carga y la fuerza motora que se necesitaban en Nueva Espa帽a, donde no exist铆a esta raza. Su aclimataci贸n en todo el territorio nacional fue inmediata y hubo un crecimiento desmedido en el centro del territorio del pa铆s, que incluso oblig贸 a realizar grandes arreadas hacia el despoblado norte, sobre todo por el da帽o que los animales estaban causando a la agricultura. As铆, muchos animales se reprodujeron sin el cuidado del hombre, y algunos, muy pocos, mostraban cierta agresividad al sentirse acorralados. En Espa帽a, en el siglo XVI tampoco hab铆a ganader铆as dedicadas a la cr铆a de toros de lidia, sin embargo, all谩 se inici贸 la b煤squeda y conservaci贸n de la bravura casi doscientos a帽os antes que en nuestro pa铆s. De ese modo, dos siglos despu茅s, los criadores mexicanos iniciaron el rastreo dentro de sus fincas, de aquellos animales que pudieran desarrollar la casta necesaria para el espect谩culo taurino. La sangre del toro de lidia espa帽ol que lleg贸 a finales del siglo XIX permiti贸 el inicio de la consolidaci贸n del complicado camino hacia la bravura.

El domingo 8 de enero de 1888, en corrida de beneficio, Luis Mazzantini se encerr贸 con tres toros de Saltillo y tres de Benjumea. Respetao, Pardito y Sevillano fueron los de Saltillo que saltaron al ruedo en primero, tercero y quinto lugar, respectivamente. Tambi茅n fueron los primeros animales de esta ganader铆a en cruzar el Atl谩ntico para ser lidiados en nuestro pa铆s. El sobrero de esta corrida de la ganader铆a de Benjumea, Cotorrito de nombre, berrendo en negro de pinta, lo adquiri贸 Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez, y fue el primer semental espa帽ol que padre贸 en Piedras Negras. Solo dur贸 dos a帽os con las vacas, pues muri贸 de forma accidental. A partir de esos a帽os, las tientas fueron llevadas a cabo con m谩xima escrupulosidad, haciendo picar sus becerras y becerros por picadores de oficio, que ten铆an fama de apretar el palo, desechando todos aquellos animales que no hicieran una pelea satisfactoria.

Los Gonz谩lez no estaban conformes con los resultados de su ganado, por lo que en 1887 adquirieron para Tepeyahualco un toro de Anastasio Mart铆n, y en 1888 para Piedras Negras, el mencionado toro de Benjumea, que hab铆a quedado en la plaza Col贸n despu茅s de la temporada de ese a帽o y que les vendi贸 Mazzantini. En 1889 agregaron tres toros procedentes de Saltillo, Veragua y P茅rez de la Concha. En 1895 lleg贸 a padrear a Tepeyahualco un toro de Miura de nombre Gallito, que fue prestado por un tiempo a Piedras Negras.

Como podemos ver, a excepci贸n de los toros de Saltillo y Miura, lo dem谩s estaba encastado en V谩zquez, lo que contribuy贸 a tener un crisol de sangres que daba como resultado toros multicolores y de comportamiento irregular. Sin embargo, algo estaban haciendo bien 鈥搇o veremos al llegar a las cr贸nicas de los toros en la plaza鈥, y comenzaban a cimentar el prestigio de Piedras Negras.

Como sabemos, la crianza formal del toro bravo inici贸 en Espa帽a a finales del siglo XVII. Sabemos que  hay festejos registrados desde dos siglos antes, pero es principalmente con la formaci贸n de las casas de Vistahermosa y V谩zquez cuando de alguna manera se comenz贸 a ordenar el origen y procedencia de los animales en las ganader铆as. Ya entrado el siglo XVIII comenz贸 la selecci贸n de caracter铆sticas emanadas del comportamiento natural del toro, tratando de ir fijando aquellas que se acoplaran al espect谩culo en la plaza y que fueran dando prestigio a los propios ganaderos. Pasar铆an muchos a帽os para que comenzaran a llevarse registros, como se hace el d铆a de hoy, y quiz谩 es en M茅xico donde m谩s historia existe a este respecto. En Piedras Negras est谩n los libros de la ganader铆a que inician con el registro de las vacas de origen criollo, que exist铆an desde antes de la llegada de las primeras vacas espa帽olas de procedencia Saltillo, as铆 como de los sementales de origen espa帽ol que se utilizaron para cruzar este pie de cr铆a inicial. Esto fue desde 1884. Tales registros permitieron el orden gen茅tico que se llevar铆a posteriormente, y es un lujo que pocas ganader铆as en el mundo pueden presumir. La gen茅tica junto con la selecci贸n son los dos pilares sobre los cuales se sostienen las ganader铆as.

Johann Mendel naci贸 en Austria en 1822. Sacerdote agustino, en 1865 public贸 los Ensayos sobre los h铆bridos vegetales, obra maestra de experimentaci贸n y de l贸gica que sienta las bases de la gen茅tica. Las tres Leyes de Mendel 鈥揹e la dominancia, de la segregaci贸n de caracteres y de la segregaci贸n independiente en los gametos de un h铆brido鈥 son el primer paso decisivo para el estudio de la herencia que dan un rigor matem谩tico a problemas hasta entonces misteriosos y confusos. Su obra no fue suficientemente valorada hasta 1900, cuando fue redescubierta por el bot谩nico Correus. Falleci贸 en 1884, dieciocho a帽os despu茅s de haber sido nombrado superior del convento, labor que le impidi贸 continuar con sus investigaciones.

Aunque la investigaci贸n de Mendel fue sobre plantas, la l贸gica de la segregaci贸n de caracteres en la herencia se aplica perfectamente al reino animal, y es la que ayudar铆a sin duda al desarrollo de la ganader铆a en el mundo. A帽os antes, en 1874, Joseph Glidden patent贸 el alambre de p煤as, elemento clave para la crianza del toro bravo, ya que facilita la delimitaci贸n de potreros para separar con seguridad las distintas puntas de vacas que forman la ganader铆a. Antiguamente a un hato de vacas se les asignaban varios sementales para asegurar la cubrici贸n, por lo que, si exist铆a alg煤n control, este era solo sobre la madre del animal.

Crear, hacer algo de la nada, producir, cuidar, alimentar animales y a su prole, seleccionarlos y someterlos a un conjunto de cuidados para acabar su formaci贸n y conferirles un punto m谩s perfecto, es una suma de definiciones del hacer de un ganadero. Este era el reto de los Gonz谩lez al iniciar la ganader铆a brava en Piedras Negras. Construir desde cero. Ellos, agricultores y ganaderos por varias generaciones, se enfrentaban a una nueva problem谩tica antes no vivida: analizar el comportamiento del ganado y definir su propio concepto. Tal era el punto de partida y destino de estos nuevos criadores. Una definici贸n que pudiera ser estable al paso del tiempo y que les permitiera navegar los desconocidos mares de la bravura.

Claramente, el baremo emanaba de las plazas de toros y del momento que viv铆a la fiesta. De 1887 en adelante, esta comenz贸 a cambiar de forma radical, toda vez que comenzaron a importarse los primeros encierros de toros espa帽oles, para que el p煤blico nacional viera por primera vez el comportamiento de un toro bravo en una plaza. Ya no era el toro para la mojiganga o el espect谩culo variado. Era un toro que ya se hab铆a buscado con el fin espec铆fico de ser lidiado en un espect谩culo p煤blico, regido por el orden y las tradiciones, por lo que tuvieron que hacer un ajuste mental muy importante, dejando atr谩s la crianza del ganado en s铆 misma, para acompa帽arla ahora con la selecci贸n, el manejo gen茅tico y el trap铆o.

Due帽os de una gran finca, ten铆an resuelto el primer problema: la influencia que el medio ambiente ejerce en la evoluci贸n f铆sica del animal. Su propiedad proporcionaba condiciones inmejorables para el mejor desarrollo de los animales. Llanos, lomer铆os arbolados, buenos pastos y agua suficiente, adem谩s de la producci贸n de pastura y grano que proporcionaba la propia hacienda, garantizaban la buena crianza del ganado. La cuesti贸n gen茅tica la intuyeron a partir del cambio de la fiesta, y es por esto que comenzaron a incorporar los sementales espa帽oles. Sin embargo, lo que parece r谩pido de escribir es muy largo de lograr.

En 1888, en el campo de Piedras Negras hab铆a alrededor de ciento cincuenta vacas de vientre, dedicadas a la crianza de toros bravos, todas ellas de origen criollo y sin gota de sangre espa帽ola. Con la entrada de sementales espa帽oles de diferentes ganader铆as, esta sangre se ir铆a eliminando muy lentamente. El ejercicio simple que siempre se hace al incorporar sementales de una sangre diferente a la del hato propio es que el primer a帽o, las cr铆as llevan 50% de la sangre nueva y 50% de la original; al siguiente a帽o, tienen 75% de la sangre nueva, y as铆 sucesivamente, hasta que en la sexta generaci贸n, la pureza de la sangre es del 99%. Esto ser铆a solo cierto si cada a帽o la totalidad de las vacas del empadre fueran incrementando su porcentaje de sangre en esas proporciones, lo cual es cosa imposible. Si iniciamos con ciento cincuenta vacas en los potreros, todas empadradas con toros de sangre pura, y cada a帽o incorporamos a la ganader铆a quince vacas aprobadas en tienta, esto es, el total de la nacencia de hembras, menos las mermas, antes y despu茅s del herradero, y menos las desechadas por selecci贸n, el proceso de absorci贸n de la sangre es mucho m谩s lento, como se ejemplifica en el siguiente cuadro:                             

PORCENTAJE DE SANGRE ESPA脩OLA

A帽o  Total de

vacas         0.00%       50.00%     75.00%     87.50%     93.75%     96.88%         98.44%     Promedio

1888 150   150                                                          

1889 150   150                                                          

1890 150   150                                                         

1891 150   135   15                                                    5.00%

1892 150   120   30                                                    10.00%

1893 150   105   45                                                    15.00%

1894 150   90     58     2                                             20.33%

1895 150   75     70     5                                             25.83%

1896 150   60     81     9                                             31.50%

1897 150   53     81     15     1                                    35.08%

1898 150   37     89     22     2                                    41.83%

1899 150   0       95     30     3                                    48.42%

1900 150   0       100   38     5       1                          55.88%

1901 150   0       94     47     7       2                          60.17%

1902 150   0       80     57     10     3                          62.88%

1903 150   0       64     67     14     4       1                 66.15%

1904 150   0       47     77     19     5       2                 69.67%

1905 150   0       31     85     25     6       3                 73.10%

1906 150   0       14     91     32     8       4       1       77.07%

1907 150   0       0       93     40     10     5       2       80.63%

1908 150   0       0       81     48     12     6       3       81.84%

%     150                      54.00%     32.00%     8.00%       4.00%       2.00%     

En Piedras Negras este fue relativamente el proceso de incorporaci贸n de sangre espa帽ola al hato. Lo que se puede observar es la lentitud del avance. Fue hasta despu茅s de diez a帽os que dejaron de existir vacas ciento por ciento criollas en los empadres, y casi veinte a帽os para que ya no las hubiera al cincuenta por ciento. Sin embargo, la presencia de la sangre criolla despu茅s de veinte a帽os es casi del 20% en promedio. Esto hac铆a que, aunque el proceso de absorci贸n se viniera dando a la velocidad que la naturaleza lo permite, la existencia tan alta de 芦sangre de la tierra禄 provocara el comportamiento a veces tan irregular de los toros en la plaza. Por lo tanto, la tienta era primordial, pero todav铆a era necesario trabajar con la sangre, buscar un elemento estabilizador.

Hay un dicho ganadero muy mexicano que dice: 芦Las ganader铆as las hacen las vacas禄. M谩s certero no puede ser. Si hoy en d铆a alguien quiere cambiar su encaste, es preferible y m谩s r谩pido matar el hato que se tiene y comprar vacas nuevas. Si solo se hace con sementales del encaste deseado o nuevo, el proceso es muy largo, y los resultados muy irregulares por mucho tiempo. Adem谩s, la gen茅tica no es aritm茅tica ni funciona como receta de cocina. Son combinaciones de genes muy complicadas de entender, y m谩s de manejar, en un ganado donde lo que se juzga y se busca es el comportamiento de un d铆a de su vida, durante veinte minutos. De ah铆 se deriva la importancia de buscar definir la ganader铆a en su sangre y en su comportamiento desde las vacas. El semental individualmente deja m谩s cr铆as al a帽o, pero la clave es la estabilidad de la sangre en las hembras.

En aquellos tiempos, la fiesta giraba alrededor de la suerte de varas. Recordemos que en Espa帽a fue hasta 1928 cuando apareci贸 el peto para defender a los caballos. A finales del siglo XIX y principios del XX, a los toros se les daban muchos peque帽os puyazos comparados con los de hoy. Aunque la vara no ten铆a tope y en ocasiones lastimaba en demas铆a a los toros, estos normalmente ten铆an que acudir al cite del picador al menos ocho o diez veces, permitiendo a los diestros el lucimiento con el capote en los quites. Con tanta sangre de la tierra aun corriendo por sus venas, en muchas ocasiones se acobardaban. Por lo tanto, era necesario avanzar de forma m谩s r谩pida. La bravura de las reses se med铆a b谩sicamente en el primer tercio. Se analizaba la dureza de la casta y el celo con el que los toros arrancaban de largo a los caballos, y era muy importante la cuenta de los tumbos y los caballos muertos. El tercio de banderillas era de gran lucimiento y la muleta serv铆a solo como ayuda para la suerte suprema que muchos maestros de ese tiempo ejecutaban a ley.

La ganader铆a de Saltillo gozaba de gran prestigio entre los toreros espa帽oles que ven铆an a M茅xico. Toros peque帽os, de gran bravura y movilidad, degollados de papada, fueron los consentidos de las figuras en la 茅poca de Guerrita.

Como hab铆amos comentado, ya hab铆an padreado algunos toros de esta sangre tanto en Tepeyahualco como en Piedras Negras, seguramente con buenos resultados, ya que a finales del siglo XIX, en 1895, decidieron enviar al mayoral de la primera 鈥揓uan P茅rez鈥 a adquirir del marqu茅s de Saltillo cuatro sementales. Del libro de Emilio Corona, en el que se detalla toda la descendencia de Mariano Gonz谩lez, resumo estas letras:

Sevillano que parec铆a un roble, vest铆a traje corto y botas. De tez morena, cejijunto, daba la impresi贸n de ser poco comunicativo y un tanto seco y reservado y a toda hora portaba sombrero negro cordob茅s, y sus arreos para sus faenas eran de estilo espa帽ol: montura, bridas y garrocha, en vez de reata.

Viaj贸 a Espa帽a, pero, al disentir en el precio con el marqu茅s, adquiri贸 para Piedras Negras tres toros de sangre Murube: Ochavito, Calabr茅s y Remolino, que ligaron estupendamente. Animado por el buen resultado, en 1905 Jos茅 Mar铆a agreg贸 seis m谩s de la misma sangre: Polluelo, Condeso, Aceituno, Cabez贸n, Cucharero y Arrecio, de los cuales solo tres le dieron los resultados esperados. Padre贸 adem谩s otro de nombre Ni帽o, 煤nico del cual se conservan la cabeza y una fotograf铆a. La incorporaci贸n de los toros de origen Murube en los 煤ltimos a帽os, antes de la llegada de Saltillo, comenz贸 a rendir muy buenos frutos, incluso anunci谩ndose este origen en los carteles. Pero no le dio tiempo de consolidarse debido a la llegada de lo de Saltillo, que a partir de 1908 hasta nuestros d铆as ser铆a la sangre fundamental de esta casa. Antonio Fuentes, figura indiscutible e 铆ntimo amigo de Lub铆n, insisti贸 y tuvo mucho que ver, junto con Bonarillo, en reafirmar la decisi贸n de encastar Piedras Negras con lo del marqu茅s y en la adquisici贸n del pie de cr铆a. Como comentamos l铆neas arriba, el primer intento fue fallido, pero el objetivo era definitivo.

Hay un hecho muy curioso que quiero compartir: en el a帽o de 1904 se import贸 un encierro de seis toros de la ganader铆a del marqu茅s de Saltillo para ser lidiado, en ese momento ya propiedad de su viuda, la se帽ora Francisca Xaviera Osborne y Bohl. Quien hizo la compra en Espa帽a y acompa帽贸 al ganado en la traves铆a por barco fue el espectacular y querido banderillero espa帽ol Manuel Blanco Blanquito. Los toros eran para la corrida de su beneficio, costumbre muy en boga en aquellos tiempos. A este hombre se le ocurri贸 un negocio muy rentable que consist铆a en ofrecer los toros como sementales a las ganader铆as de Tepeyahualco y Piedras Negras. La corrida se hab铆a pagado a precios de toro para muerte en plaza, valor sustancialmente menor que el de un toro adquirido para reproducci贸n, por lo cual el negocio pudo haber sido muy rentable. La marquesa de Saltillo fue avisada de que hab铆a habido un accidente en el transporte de los toros rumbo a la Ciudad de M茅xico y que estos hab铆an ca铆do a un barranco de m谩s de cuarenta metros de profundidad, y hab铆an muerto todos en el acto. Ella desconfi贸 y entonces contrat贸 al licenciado Manuel S谩nchez Gavito para que en su nombre y representaci贸n hiciera las investigaciones pertinentes. Esto fue en enero de 1905. La verdad siempre aparece, solo es cuesti贸n de tiempo. Para el 17 de agosto de ese a帽o, las pesquisas rindieron frutos y un toro fue encontrado en Piedras Negras y dos m谩s en Tepeyahualco. Los tres toros fueron decomisados y resguardados en la hacienda de la Quintanilla, vecina de San Jos茅 Tepeyahualco, en espera del laudo judicial. Blanquito ya hab铆a salido con prisas huyendo rumbo a Espa帽a, por lo que el abogado mexicano plante贸 un juicio de extradici贸n ante las autoridades de Sevilla para que fuera juzgado en M茅xico. En la demanda se inclu铆a, adem谩s, a la se帽ora Josefina Merch谩n de Gonz谩lez Pav贸n, viuda de Jos茅 Mar铆a, y al se帽or Eduardo Austran, comprador de los toros. El juicio se llev贸 a cabo en los juzgados de Tlaxco, en donde, por un lado, la marquesa reclamaba el regreso de los toros y sus cr铆as a Espa帽a y, por otro, los ganaderos defend铆an la propiedad, al haber invertido una suma muy importante en su adquisici贸n. El caso fue atra铆do por la Suprema Corte de Justicia, en octubre de 1905, y el fallo fue a favor de la marquesa.

Finalmente, el 25 de febrero de 1906 fue anunciada la lidia de los famosos toros en la Plaza M茅xico, entonces administrada por Jos茅 del Rivero, eterno director art铆stico de las muchas empresas que hubo en la Ciudad de M茅xico, principalmente las que dirigieron el Toreo. Los toros ten铆an ya casi seis a帽os, y se anunciaba en el cartel a Antonio Fuentes y Antonio Montes. La empresa accedi贸 a pagar $15 000 por la corrida, cantidad varias veces mayor al promedio en esos tiempos. En entrevistas a la prensa, el empresario declar贸 que era su intenci贸n borrar el mal sabor de boca que hab铆a dejado este enredo y limpiar en lo posible el prestigio de los empresarios de M茅xico. Se lidiaron sin mayor 茅xito.

Lo que est谩 claro es que estaban buscando simiente de Saltillo casi por cualquier medio. Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Pav贸n hab铆a fallecido en agosto de 1904 y, por lo que se puede deducir de esta historia es que para 1905, Tepeyahualco todav铆a era propiedad de su viuda y sus hijos, quienes seguramente despu茅s de este incidente vender铆an su afamada ganader铆a a Manuel Fern谩ndez del Castillo y Mier, socio de Jos茅 del Rivero y de otras personas que iniciar铆an en breve la construcci贸n de la plaza de toros el Toreo.

La presentaci贸n como ganaderos de Tepeyahualco de Fern谩ndez del Castillo y Alberto Parr茅s fue el d铆a 29 de octubre de 1905 en un mano a mano entre Antonio Montes y Joaqu铆n Hern谩ndez Parrao. Hab铆an comprado toda la ganader铆a y la hab铆an transportado a San Bartolom茅 del Monte. El Correo Espa帽ol as铆 lo public贸 el 28 de octubre de 1905:

Los se帽ores se han hecho ganaderos 煤nicamente por afici贸n, y no obstante la bravura que siempre han tenido los toros de Tepeyahualco van a procurar afinar a煤n m谩s la raza, haciendo buenos cruzamientos y, al efecto, ya llegaron procedentes de Espa帽a doce becerras y cinco becerros de la ganader铆a del se帽or Marqu茅s de Saltillo.

Pero ahora veamos c贸mo y de d贸nde llegan las vacas de Saltillo a Piedras Negras.

2. MANUEL FERN脕NDEZ DEL CASTILLO Y MIER

Manuel Fern谩ndez del Castillo y Mier fue un fue un personaje muy peculiar. Naci贸 en el seno de una familia socialmente prestigiada y vivi贸 en un entorno econ贸mico resultante de la gran fortuna que ten铆a su madre, Mar铆a Teresa Mier y Celis, hija de Gregorio Mier y Ter谩n, que en 1818, cuando cumpli贸 22 a帽os, emigr贸 de Palencia, Espa帽a, a M茅xico sin bienes ni fortuna y fue recibido aqu铆 por su t铆o Antonio Alonso Ter谩n, que lo har铆a socio, apoderado y heredero. Durante treinta y nueve a帽os 鈥揹e 1830 hasta su muerte, en 1869鈥 fue una de las figuras m谩s importantes de la econom铆a del pa铆s. B谩sicamente, se hizo de haciendas y tierras como resultado de sus operaciones. Fue tambi茅n fuente de financiamiento para el Gobierno de M茅xico. Antonio, su hijo, vivi贸 m谩s bien disfrutando la fortuna heredada, y en 1884 fund贸 el Banco Nacional de M茅xico al fusionar el Banco Nacional Mexicano con el Banco Mercantil. Antonio fue el primer presidente del consejo de lo que hoy es Banamex. Fue diplom谩tico en Francia, donde falleci贸 en 1899. Por sus contribuciones para la construcci贸n del altar de la Bas铆lica de Guadalupe, el Papa lo nombr贸 duque de Mier. Junto con su esposa, fue el creador de la Fundaci贸n Mier y Pesado, que subsiste hasta nuestros d铆as.

Manuel Fern谩ndez del Castillo naci贸 con esa riqueza. Fue un joven educado en su casa por maestros contratados ex profeso. La fortuna de su madre le dio la posibilidad de emprender distintas aventuras de negocios, casi ninguna de ellas exitosa. Fue presidente municipal de Calpulalpan, y de sus obras a煤n luce la fuente de la plaza principal del pueblo, adem谩s de la plaza de toros, a煤n en pie. Contrajo matrimonio con su prima hermana Amalia, el 27 de abril de 1895, con quien procrear铆a tres hijos. A principios del siglo, su esposa e hijos se trasladaron a vivir a Par铆s, donde 茅l los alcanz贸 en 1910. Ten铆an una casa en la plaza de L'Etoille, junto al r铆o Sena, al otro lado de la torre Eiffel. En aquel tiempo, derivado de la lucha revolucionaria, hab铆a una gran colonia mexicana en la Ciudad Luz. Su padre, hab铆a sido embajador de M茅xico en Francia a principios de la d茅cada de 1890. Manuel se hab铆a quedado en nuestro pa铆s al frente de sus negocios que, como ya dijimos, no siempre fueron productivos. Era muy aficionado a los toros, por lo que en 1905 adquiri贸 la ya afamada ganader铆a de Tepeyahualco y traslad贸 el ganado a su hacienda San Bartolom茅 del Monte, una de las principales productoras de pulque en la zona de Calpulalpan. Contaba con 12 500 hect谩reas, de las cuales 5 000 eran tierras de labor, donde se cultivaba ma铆z, cebada y trigo, adem谩s de maguey. El resto de la propiedad era monte que se utilizaba para la cr铆a de ganado vacuno, caballar y lanar. Ten铆a tambi茅n distintos tipos de madera muy apreciadas en la Ciudad de M茅xico. Dentro de la propiedad hab铆a cinco kil贸metros de v铆a de ferrocarril con una locomotora a la que llamaban la 芦Chiva禄. El 5 de septiembre de 1906, un a帽o antes de la inauguraci贸n del Toreo, vendi贸 San Bartolom茅 del Monte a Ignacio Torres Adalid. La venta comprendi贸 todo lo que ten铆a la hacienda y sus ranchos, a excepci贸n de la ganader铆a brava. El precio de la transacci贸n fue de $1 010 000, de los cuales $600 000 correspondieron al valor de las propiedades, y el resto al ganado y sus contenidos. Adem谩s, pose铆a otra hacienda en el Estado de M茅xico, llamada San Gregorio, muy cerca de Ixtlahuaca. Era bueno para la vida nocturna, y en esa hacienda lleg贸 a vivir con una espa帽ola, actriz de teatro, arte de la cual era patrono y gran aficionado. No solo financi贸 y apoyo artistas. 脡l tambi茅n ten铆a lo suyo. Para festejar su cumplea帽os de 1896, pocos d铆as antes de que muriera su padre, dio una fiesta en su residencia de San 脕ngel a la cual asisti贸 lo m谩s granado de la sociedad capitalina; ah铆 se present贸 la obra El milagro de la Virgen, en donde 茅l represent贸 al personaje de Mateo. Dice la cr贸nica social que contaba con 芦una hermosa y bien timbrada voz de tenor de fuerza, poseyendo magn铆ficas notas agudas禄.

Como comentamos, el 29 de octubre de 1905, Fern谩ndez del Castillo lidi贸 su primera corrida como ganadero. Para esas fechas ya hab铆an llegado a Tepeyahualco doce becerras y cinco toros sementales procedentes de la ganader铆a del marqu茅s de Saltillo. En ese mismo a帽o, su socio Alberto Parr茅s, rico espa帽ol, hacendado en M茅xico, hab铆a viajado a Espa帽a con el objetivo de adquirir ese pie de simiente de la citada ganader铆a. Supongo que habr铆a una buena relaci贸n, resultante del pago de los toros robados por la empresa taurina de la cual eran socios con Jos茅 del Rivero. En un principio, la marquesa hab铆a encargado resolver el problema a Parr茅s. Las vacas llegaron a fin de ese a帽o a San Bartolom茅 del Monte; ah铆 estar铆an muy poco tiempo, ya que esta finca fue vendida en 1906. Parr茅s acord贸 con la marquesa comprarle doce vacas y cinco toros por un precio de 60 000 pesetas; las vacas ser铆an escogidas en tienta despu茅s de que la marquesa separara para s铆 las veinte que m谩s le gustaran.

En junio de 1906, en notas de prensa se detalla una tienta en San Bartolom茅:

Se tentaron tres toros espa帽oles de la ganader铆a de Saltillo y dos de Ibarra, resultando de los primeros uno superior y dos buenos. De los de Ibarra, uno superior y el otro buen铆simo. Con nota de bravura y por sus buenas condiciones de lidia, fueron apartadas veintisiete becerras y veinte vacas, as铆 como un toro que se destin贸 a padrear. Las faenas se llevaron a cabo al igual que como se llevan a efecto en las ganader铆as de Andaluc铆a.

Estuvieron a cargo el matador espa帽ol Jos茅 Centeno, actuando como picador de Casta帽ero. A la tienta asistieron muchas personalidades de la sociedad de la 茅poca transportadas en tren alquilado ex profeso; se sirvi贸 comida del mejor restaurante de la Ciudad de M茅xico. Solo tres a帽os ser铆a ganadero, sin embargo, la huella que dej贸 fue la importaci贸n de tan preciado lote de vacas. Tristemente, en enero de 1907, Matajaca, animal de su propiedad, dar铆a una mortal cornada a Antonio Montes, gran 铆dolo de la afici贸n capitalina.

Ya era socio de la empresa el Toreo. El 21 de septiembre de 1906 se public贸 un anuncio en donde se informaba sobre la construcci贸n en terrenos de la colonia Condesa de lo que en ese momento ser铆a la plaza m谩s grande del mundo: el Toreo, con una capacidad de veinte mil personas sentadas. En Espa帽a, la m谩s grande era la de Murcia, cuyo aforo era para diecisiete mil quinientos asistentes. Madrid pod铆a albergar a trece mil, y la plaza M茅xico de aquel tiempo a ocho mil quinientos. La publicaci贸n era una moderna 芦oferta p煤blica禄 de bonos. Se ofrec铆an al p煤blico en general bonos de $1 000 y de $500 de una empresa con un capital de $500 000 Los primeros dar铆an al tenedor el derecho de un boleto preferencial con entrada gratuita a todos los eventos que se llevaran a cabo en la plaza por los siguientes treinta a帽os. Los segundos, un boleto en sombra con las mismas condiciones. Adicionalmente, se ofrec铆a un dividendo anual equivalente al 70% de las utilidades del a帽o. Los socios fundadores de la empresa ya hab铆an aportado $270 000. El proyecto era muy ambicioso y al final le dar铆a grandes disgustos a Fern谩ndez del Castillo. La estructura de la plaza era de acero, y las filas y pasillos se recubrir铆an de l谩mina y cemento. Se dio inicio a la construcci贸n, pero en mayo de 1907, cuando se contrat贸 la compra de la estructura met谩lica, ya casi no hab铆a fondos. La empresa decidi贸 hipotecar el inmueble a los se帽ores Mariano y Manuel Y谩帽ez, amigos de 茅l de Calpulalpan, por un importe de $60 000 y se inici贸 una demanda por parte de Oscar y Tomas Braniff, vendedores de la estructura importada de B茅lgica. Al parecer, exist铆a una cl谩usula por la cual no se pod铆a hipotecar el inmueble hasta que estuviera totalmente pagada la estructura, cosa que no hab铆a sucedido. Con astucia, los abogados de Braniff buscaron la v铆a penal, enviando a Fern谩ndez del Castillo a la c谩rcel, quien se ampar贸 ante la Suprema Corte de Justicia, obteniendo as铆 su libertad a los pocos d铆as. Hasta junio de 1908 se pudo cancelar la hipoteca, y el proceso continuar铆a hasta la liquidaci贸n del adeudo m谩s los da帽os y perjuicios causados a los Braniff. Ya en libertad, Fern谩ndez del Castillo concedi贸 una entrevista en donde aclar贸 que su intenci贸n era la de resolver el problema y que no pensaba dejar la Ciudad de M茅xico. En 1910 se fue a Par铆s, de donde regres贸 con su familia en 1913. Cansado y ya sin dinero, pas贸 los siguientes a帽os en la capital y termin贸 sus d铆as como velador de las grutas de Cacahuamilpa. Muri贸 solo en un hotel de la Ciudad de M茅xico en 1936. Su amigo Parr茅s, compa帽ero de esta aventura ganadera hab铆a fallecido en octubre de 1909 en su hacienda Santa B谩rbara, en Chalco.

As铆 fue el triste final de un bohemio, empresario, banquero y ganadero que dio a la Ciudad de M茅xico y a la fiesta de los toros su primera gran catedral. En un momento, cuando estaba al frente de la sociedad propietaria de la plaza, invit贸 a su primo Francisco a participar como gerente, pero solo durar铆a el pariente un mes, y al renunciar solo le dijo: 芦En este negocio, el 煤nico decente es el toro禄. El Toreo se inaugurar铆a el 22 de septiembre de 1907.

3. SALTILLO EN PIEDRAS NEGRAS

En 1908 fue cuando aparecieron los Gonz谩lez. Acudieron a la c谩rcel de Bel茅n y compraron la ganader铆a de Tepeyahualco, ahora con el pie de simiente de Saltillo incluido. Carlos, due帽o de Coaxamalucan, Aurelio Carvajal de Zotoluca, y los hermanos Lub铆n, propietario de Piedras Negras, y Rom谩rico Gonz谩lez, de La Laguna, adquirieron ganado, hierro y divisa, cabiendo la suposici贸n nuestra de que pagaron parte de los $60 000, que era el valor de la deuda derivada de la hipoteca firmada con los se帽ores Y谩帽ez. El hierro correspondi贸 a Zotoluca; la divisa a La Laguna, y las vacas espa帽olas a Piedras Negras, tal y como est谩 registrado en los libros de la ganader铆a. Las vacas hermanas de las de Piedras dejaron solo dos a帽os los potreros de Tlaxcala, pero ahora regresaban con real compa帽铆a del Estado de M茅xico. Dos toros, diez vacas espa帽olas, curiosamente herradas con el viejo hierro de Lesaca, as铆 como sus cr铆as, llegaron a Piedras Negras en 1908. En los corrales de la orde帽a fueron divididas. La simiente espa帽ola permaneci贸 en Piedras Negras, y los participantes en la sociedad ten铆an derecho a ir por sementales todos los a帽os. Las descendientes de los toros de origen Murube fueron llevadas a Coaxamalucan, mientras el resto se dividi贸 por mitad entre La Laguna y Zotoluca. Con algunas de estas se fund贸 Ajuluapan, propiedad de Antonio Zamora, amigo muy cercano de la familia, quien tambi茅n particip贸 en la operaci贸n. 驴Por qu茅 se qued贸 el ganado espa帽ol en Piedras Negras? Ya fuera porque Lub铆n aport贸 m谩s dinero o por respeto a la importancia y tradici贸n para la casa madre, pero en cualquiera de los dos casos, as铆 lleg贸 este pie de simiente a la propiedad de los Gonz谩lez. Como hemos visto, Piedras Negras y Tepeyahualco fueron ganader铆as hermanas desde su fundaci贸n, por lo que agregar el resto de las vacas a las que ya exist铆an en su casa no causar铆a ning煤n problema adicional. Tepeyahualco era ya una ganader铆a muy prestigiada, aceptada por el p煤blico y los toreros, y ser铆a base fundamental para los 茅xitos casi inmediatos de La Laguna y Zotoluca, las cuales se anunciar铆an en los carteles hasta noviembre de 1913 como 芦antes Tepeyahualco禄.

El ganado se encontraba en una de las fincas de Fern谩ndez del Castillo, en el Estado de M茅xico, la hacienda de la Concepci贸n 鈥揺n la cual posteriormente Lub铆n Gonz谩lez lleg贸 a tener vacas y sementales de Piedras Negras鈥, y de ah铆 regresar铆an a Tlaxcala a finales de 1908, ya en posesi贸n de ellas los Gonz谩lez. De 1870 a 1908 hab铆an transcurrido treinta y ocho a帽os de crianza de ganado bravo por parte de los Gonz谩lez. Ninguno de los dos Jos茅 Mar铆a recorrer铆an este nuevo camino de la ganader铆a, pues el de Tepeyahualco ya hab铆a fallecido, y el de Piedras Negras, todav铆a viv铆a, pero estaba casi retirado en una casa que hab铆a mandado construir en Zacatepec desde 1904, cuando vendi贸 la finca a su sobrino Lub铆n, que a partir de ese a帽o fue el nuevo propietario de todo lo que comprend铆a Piedras Negras, incluida la ganader铆a brava.

Jos茅 Mar铆a, el fundador, arranc贸 y estuvo al frente de la ganader铆a en los dif铆ciles a帽os del inicio. Durante treinta y cuatro a帽os dirigi贸 y cre贸 la primera parte del desarrollo de la empresa por 茅l conceptuada, colocando a la ganader铆a en un sitio de privilegio casi desde su fundaci贸n. Cuando se derog贸 el decreto de la prohibici贸n de las corridas de toros en la Ciudad de M茅xico, Piedras Negras se present贸 en la capital el 8 de noviembre del a帽o de 1896, en la plaza de toros de Bucareli, alternando Juan Jim茅nez Ripoll el Ecijano, Joaqu铆n Navarro Quinito y Diego Rodr铆guez Silverio Chico. A帽os despu茅s, la autoridad tomar铆a esta fecha como la de antig眉edad de la ganader铆a, siendo solo anteriores las de los se帽ores Barbabosa. A partir de ese momento, en todos los carteles en los que se anunciaban toros de Piedras Negras, estar铆an las figuras del toreo nacionales y espa帽olas de cada 茅poca. A base de cruzar con distintas sangres, don Jos茅 Mar铆a logr贸 un toro que fue adquiriendo poco a poco mejores condiciones de lidia para darle prestigio e importancia a la ganader铆a. Fij贸 criterios de selecci贸n en tienta y de orden en los libros que permitir铆an avanzar mucho m谩s r谩pido en el futuro que lo que le toc贸 a 茅l. Ahora a Lub铆n, el estratega, le tocar铆a dar direcci贸n y concierto al manejo de la sangre de Saltillo, cambio fundamental para el futuro de Piedras Negras. Ya el ganado tlaxcalteca ten铆a encima al menos ocho generaciones de bravo en su sangre. Lo murube帽o mandaba ya en tipo y comportamiento, aunque no dejaban de salir por ah铆 berrendos y colorados, ciertamente ajenos a este encaste y que recordaban en mucho la sangre Vazque帽a que corr铆a por sus venas. Sin embargo, faltaba la base para la gran culminaci贸n de la obra.

Casi significaba recomenzar desde cero, pero no sobre ganado criollo. Los Gonz谩lez iniciaron veinte a帽os antes el cruzamiento b谩sicamente con sangre Murube y ahora comenzaba el cruzamiento por absorci贸n hacia la sangre de Saltillo. Para 1908 el hato piedrenegrino con Lub铆n en el tim贸n ya ten铆a dos d茅cadas de trabajo de selecci贸n y crianza. Como vimos, despu茅s de treinta y cuatro a帽os, la ganader铆a ten铆a en promedio 82% de sangre espa帽ola en el hato de vacas y funcionaba ya con gran regularidad en las plazas. Ahora, con lo de Saltillo iniciaba un concepto diferente. Hab铆a que conservar en pureza la descendencia de las vacas espa帽olas y dise帽ar el cruzamiento con el resto de las vacas pensando en el futuro.

驴Qu茅 era Saltillo? De un art铆culo con el que contribu铆 en la revista Campo Bravo, transcribo una peque帽a parte:

Establecidos en la ciudad de Dos Hermanas, los hermanos Rivas seleccionaron un tipo de toro que ofreciera caracteres de trap铆o y bravura que al paso del tiempo y despu茅s de una severa selecci贸n culmin贸 en una de las ganader铆as m谩s famosas de aquellos tiempos. En nombre de Gregorio Dom铆nguez Rivas, primer ganadero de bravo conocido en esta familia, se lidian toros en la plaza de Sevilla en 1733. A帽os despu茅s son Alonso y Tom谩s Rivas quienes quedan al frente de la ganader铆a, y cerca del a帽o de 1770 adquiere de ellos la vacada Don Pedro Luis Ulloa, primer conde de Vistahermosa. Fallece en el a帽o de 1776, mismo en el que se present贸 con sus toros en Sevilla. Hereda su hijo Benito Ulloa y Halc贸n de Cala, quien engrandece la vacada al frente de la cual est谩 durante 25 a帽os, present谩ndose en Madrid en 1790. Al morir en el a帽o de 1800, hereda su hermano Pedro Luis, quien fallece en 1821, siendo en el a帽o de 1823 cuando los herederos deciden vender en cinco lotes la famosa vacada.

Hasta aqu铆, en forma muy breve, el origen ganadero de los condes de Vistahermosa. De los cuatro troncos fundacionales, Jijona, Cabrera, V谩zquez y Vistahermosa, es este 煤ltimo el que al paso del tiempo floreci贸 y mejor se adapt贸 a la evoluci贸n del toreo. Como sabemos, la ganader铆a de los condes se vendi贸 b谩sicamente en cinco partes: Freire, Gir谩ldez, Melgarejo, Barbero de Utrera y Salvador Varea, y es de estas dos 煤ltimas de donde se derivan pr谩cticamente todos los encastes 芦condesos禄 actuales. La parte que adquiri贸 el Barbero de Utrera fue comprada en 1834 por Arias de Saavedra, quien en 1863 enajen贸 la vacada a do帽a Dolores Monge viuda de Murube, quien previamente hab铆a fundado su ganader铆a con un lote de vacas adquirido a Manuel Su谩rez, procedente este  de la familia Lesaca. Su谩rez tuvo el ganado de 1828 a 1863, a帽o en que vende a Dolores Monge. Murube es el tronco principal de la ganader铆a espa帽ola actual, ya que al paso de los a帽os se forman la mayor铆a de las casas que actualmente son las punteras en Espa帽a, v铆a Ibarra y Parlad茅 y la propia Murube v铆a los Urquijo. En 1827, Jos茅 Picavea de Lesaca adquiere las reses de Salvador Varea, a Ignacio Mart铆n,  tratantes de ganado quienes las tuvieron en sus manos dos a帽os el primero y tres el segundo sin lidiar nunca a su nombre. Uno de los primeros lotes que los descendientes de Jos茅 Picavea venden es el antes mencionado de Su谩rez, que treinta y cinco a帽os despu茅s fue parte del origen de la ganader铆a de Murube. De aqu铆 que Saltillo es la casa que podemos considerar totalmente pura dentro del tronco Vistahermosa, al haber conservado la sangre original sin cruzarla siquiera con la de sus antiguos hermanos.

En el a帽o de 1854, don Antonio Rueda Quintanilla, marqu茅s de Saltillo, adquiri贸 la ganader铆a de Lesaca, formada por ochocientas cincuenta cabezas. La ganader铆a era ya de primera categor铆a en los ruedos espa帽oles, y favorita de las figuras de aquellos a帽os. Lagartijo, Frascuelo y Guerrita eran asiduos matadores de corridas de este encaste, que en esa 茅poca era de los m谩s importantes dentro de los andaluces. Saltillo compet铆a con casas como Miura, Aleas, Vicente Mart铆nez, Murube y Veragua, entre otras. La d茅cada de 1870 fue quiz谩 la de mayor resplandor para la ganader铆a. Lidiaba como las mejores, y normalmente resultaba entre las triunfadoras de las temporadas.

Mientras vivi贸 el marqu茅s, la vacada goz贸 de gran prestigio, el cual fue disminuyendo al paso del tiempo debido a que la ganader铆a entro en un periodo de muchos altibajos, sin embargo no dejaban de aparecer con frecuencia los toros nobles, bravos y de buen trap铆o. Todav铆a lidiando algunas corridas en plazas de importancia y con carteles de primera, durante los a帽os en que do帽a Francisca Osborne, y despu茅s su hijo, Rafael Rueda, s茅ptimo marqu茅s de Saltillo, estuvieron al frente de la ganader铆a, esta ya no tuvo la regularidad de los a帽os sesenta y setenta del siglo XIX.

El toro de Saltillo ha sido siempre de poca alzada, degollado, fino y proporcionado, no muy aparatoso de cuerna, con predominancia de los delanteros y de algunos veletos. El pelo t铆pico es el negro y el c谩rdeno, con la existencia de algunos colorados. De este pelo, con el hierro de Saltillo se lidiaron varios ejemplares en las plazas de la capital mexicana. Son toros de embestida temperamental, llena de bravura, que desde sus inicios. Debido a su movilidad derivada de lo armonioso de sus hechuras, permiti贸 faenas llenas de emoci贸n y transmisi贸n al tendido.

Una discusi贸n reiterada es la existencia del pelo colorado en esta ganader铆a. En Espa帽a, hoy no lo hay en las casas pertenecientes a este encaste; sin embargo, de acuerdo a la investigaci贸n de Pierre Dupuy publicada en su libro, La ganader铆a Saltillo (Ed. Toros, 2007), de quinientos doce toros lidiados por los Lesaca y los Rueda entre 1844 y 1918, doscientos noventa y nueve fueron negros; ciento treinta y ocho, c谩rdenos; cincuenta y tres, colorados o casta帽os; y veintid贸s, de diversas mezclas de pelo. Esto quiere decir que el 10% del total fue de pelo colorado. La pinta, por lo tanto, exist铆a.

Antes de continuar, quisiera hacer dos reflexiones respecto a los ganaderos de Saltillo y un reconocimiento que me parece obligado, a los nuestros.

La primera reflexi贸n es sobre el tipo del ganado. Me pregunto: 驴por qu茅 lo que adquiri贸  la familia Lesaca, que lleg贸 a los marqueses de Saltillo y despu茅s a M茅xico, es tan distinto del resto de Vistahermosa? Solo tres pintas dominantes, negros, c谩rdenos y colorados, estos en menor proporci贸n, y hoy en d铆a, de este encaste, solo en M茅xico. Un tipo diferente, bajos, degollados; un comportamiento m谩s nervioso; con una forma de desplazarse distinta, m谩s armoniosa que lo del Barbero de Utrera, que llega a nuestros d铆as v铆a Murube y Parlad茅, y es la sangre dominante en Espa帽a. Los estudios gen茅ticos presentados en los congresos mundiales ganaderos alejan claramente lo descendiente de Lesaca del resto de la estirpe de Vistahermosa. 驴Era acaso este el lote base, el hato columna del encaste Vistahermosa? 驴Habr谩n estado separados desde un principio en manos del conde? 驴En el momento de vender la ganader铆a en cinco lotes, lo habr谩n hecho por tipo? 驴Qu茅 pas贸 antes? 驴Qu茅 se hizo de 1823 en adelante en cada rama? 驴Es la selecci贸n la respuesta? Aqu铆 quedan estas preguntas para los futuros investigadores.

Segunda reflexi贸n: La informaci贸n que disponemos de la ganader铆a del marqu茅s de Saltillo se restringe a tres datos: uno, el resultado del juego de sus toros en la plaza, acreditado a trav茅s de las cr贸nicas de las corridas y libros de historia taurina; dos, la frecuencia con la que el hierro se presentaba en las principales plazas y ferias; tres, los carteles que se帽alan qui茅n las mataba. Del an谩lisis de estos tres elementos podemos inferir el nivel y el prestigio que tuvo la ganader铆a en sus diferentes etapas.

De acuerdo a cronistas y escritores de la 茅poca, para cuando vino a M茅xico el pie de simiente de Saltillo, esto es entre 1905 y 1912, principalmente para San Diego de los Padres, Piedras Negras y San Mateo, lo del marqu茅s no estaba ya en su mejor momento. Hab铆a venido a menos desde el fallecimiento del primero de los Rueda. Ellos fueron due帽os del ganado de 1853 a 1918. Con 茅xito rotundo, los primeros cuarenta. El a帽o de 1890 es el que varios investigadores marcan como el inicio de la decadencia. Por otra parte, nadie tiene genealog铆as de lo que se import贸. Casi nada sabemos sobre la forma de c贸mo el marqu茅s de Saltillo defini贸 los empadres, seleccion贸 y mantuvo el ganado adquirido a la familia Lesaca. Juan Pedro Domecq, en su libro Del toreo a la bravura (Alianza Ed., 2010), en el apartado de 芦脕rboles geneal贸gicos y libros de ganader铆a禄, afirma que fue a partir de 1915, en la ganader铆a de Tamar贸n, donde por primera vez se llevaron libros de ganader铆a que permiten conocer con seguridad el padre de cada animal, ya que antes se pon铆an varios toros sementales en un cerrado con un grupo de vacas, y solo se conoc铆a con certeza la madre.

De lo importado de Saltillo est谩n las notas de las vacas y los toros, sus nombres, que de alguna forma establec铆an su origen, la forma como se adquiri贸, los precios que se pagaron y, en algunos casos, comentarios y/o evaluaci贸n de la calidad de la familia. Con esta informaci贸n tan general y escasa no podemos tener un juicio concluyente, veraz, objetivo, con bases s贸lidas, sobre la habilidad ganadera de los Rueda en cuanto a: el manejo gen茅tico, al establecimiento de m茅todos de selecci贸n y de crianza, as铆 como tampoco de un concepto de ganader铆a. Sin embargo, s铆 lo tenemos de los criadores mexicanos, quienes importaron un pie de simiente de una ganader铆a que en ese momento obten铆a regulares resultados en la plaza y adem谩s sin informaci贸n geneal贸gica. Es muy importante esto, no se importa el santo grial de la sangre brava espa帽ola, como se ha dicho durante muchos a帽os.

Jos茅 Mar铆a, Lub铆n y Viliulfo Gonz谩lez, con ganado criollo encastado, primero con toros de distintas sangres principalmente de Murube durante veinte a帽os, y el resultante de esta cruza ahora acompa帽ado de las vacas y sementales de Saltillo, desarrollaron bajo su propio concepto el Encaste Piedras Negras, con un estricto control de todo el hato. Dise帽aron un sistema de apareamiento, crianza y selecci贸n que sostiene con firmeza su prop贸sito.

Antonio y Juli谩n crearon el Encaste Llaguno, cimentado en el ganado criollo que seleccionaron cruzado con el pie de simiente de los Rueda, importado de Espa帽a, encaste que es sin duda el m谩s relevante en M茅xico, y en sus libros est谩 el registro de todos y cada uno de los animales desde la fundaci贸n de la ganader铆a.

Bien dec铆a Paco Madrazo que lo que hab铆a en la mayor parte del campo mexicano eran vacas y toros de San Mateo, la creaci贸n de los Llaguno, no de Saltillo. De la misma forma, son vacas y toros del Encaste Piedras Negras los que sostienen desde un principio la ganader铆a en Tlaxcala. Y aqu铆 contin煤an.

Estos dos encastes independientes, propios, nacionales, son la conclusi贸n de cada una de estas dos familias ganaderas, de la intuici贸n que tuvieron al comenzar con el ganado criollo y llegar al toro de lidia mexicano. Un toro 煤nico, con dos ramas emanadas del mismo origen que hoy caminan con distintos conceptos por sendas separadas.

Entonces, lo que debemos reconocer en voz alta y con un orgullo muy nuestro es el 茅xito brutal que con tan pocas vacas y sementales los ganaderos mexicanos han tenido en los 煤ltimos ciento diez a帽os. Porque se dice f谩cil, pero no fueron m谩s de cuarenta vacas, adquiridas al tan venerado marqu茅s, con las que se inici贸 en M茅xico el pie de simiente espa帽ol, solera de la ganader铆a mexicana. Y que hayan de verdad aportado sangre tan solo fueron diez y ocho, en dos ganader铆as. Porque de las importadas por los Llaguno, llevadas de manera impecable, solo ocho dejaron sangre que lleg贸 al d铆a de hoy, y de las de San Diego de los Padres, no queda nada. De las de Piedras Negras, hoy existen las diez familias.

A estos criadores, creadores del toro nacional, es a quienes hay que aplaudir a raudales. Parte fundamental y materia prima base es Saltillo, sin duda, pero el guiso final, con se帽ero sabor mexicano es de ellos. No tanta alabanza, reverencia y adoraci贸n a la sangre de Saltillo y a un marqu茅s, el 煤ltimo, un poco divagado, que m谩s se divert铆a que cuidar la ganader铆a. M茅xico es el lugar donde esta sangre 煤nica, que lleg贸 al pa铆s con las alas rotas, encontr贸 refugio, cuidados, cari帽o y destino.

Por otra parte, tambi茅n valdr铆a la pena reflexionar por qu茅 vino este encaste y no otro. La amistad de Fuentes con Lub铆n Gonz谩lez y la de Antonio Llaguno con los hermanos Bombita est谩n claras, pero 驴traer simiente de una ganader铆a en decadencia con base en recomendaciones de dos toreros que estaban por retirarse, ser铆a realmente la mejor opci贸n? Hasta 1905, Saltillo hab铆a lidiado en M茅xico no m谩s de treinta toros, por lo que formarse un juicio de la ganader铆a con tan pocos ejemplares observados me parece dif铆cil de entender. Sabemos que el primer marqu茅s y su esposa no vend铆an; Fern谩ndez Salcedo lo relata claramente en sus libros; adem谩s, tambi茅n por lo narrado por este gran escritor, conocemos lo desbalagado que fue Rafael Rueda Osborne. 驴Habr铆a un inter茅s econ贸mico ofrecido por el marqu茅s a los toreros para llevar a cabo la transacci贸n? No lo sabremos nunca, sin embargo, reitero, el resultado contin煤a vivo en nuestro pa铆s en casas ganaderas tan buenas e importantes como las mejores del mundo.

Pues estos bajitos c谩rdenos se adaptaron de manera espectacular al campo tlaxcalteca y a la sangre brava que ya exist铆a en Piedras Negras. Llegaron a San Mateo Huiscolotepec diez vacas y cuatro toros con el hierro de Saltillo, que son los siguientes:

N脷MERO         NOMBRE         PINTA      NOTA       CR脥AS      HEMBRAS QUE DEJARON CR脥AS  HIJOS SEMENTALES     CASTA     A脩O DE BAJA

423   GARBOSA        C谩rdena clara  B.B.B.        8       4       4       1       1915

523   CAMPANERA Car. Osc. Brag.          B.B.S.        8       3       1       2       1916

544   CONDUCTORA        Neg. Ent. Brag. B.B.B.       8       3       3       3       1915

548   CANTARERA  Chorreada en verdugo      B.B.B.       7       3       2       4         1918

554   CARRIONA      Neg. Ent. Brag. B.B.B.        9       3       1       5       1918

564   RECOBERA     Chorreada en verdugo      B.B.B.       8       1       4       6         1917

556   ANDALUZA     C谩rdena clara  B.B.B.        7       4       1       7       1920

583   FANTAS脥A       C谩rdena clara  B.B.B.        6       2       3       8       1916

586   MURCIANA     C谩rdena   B.B.B.        7       2       1       9       1917

587   TRIANERA      C谩rdena clara Caribella   B.B.B.       7       3       1       10         1915

Los toros fueron: Tinajito, n.o 58, negro entrepelado, del cual solo dejaron hembras en la ganader铆a. Tabaquero, n.潞 61, negro lucero, que es el toro base de la ganader铆a. Lucerito, que no dej贸 descendencia. Por 煤ltimo, de Espa帽a, en vientre de la vaca n.潞 548 de Saltillo, ven铆a el toro herrado al nacer con el mismo n煤mero de su madre, de nombre Cantarero, c谩rdeno claro de pinta y de la 544, Conductora otro macho que no padre贸 en Piedras Negras.  De un Barrileto, Saltillo, negro meano, lidiado en la inauguraci贸n de El Toreo en 1907, ven铆an cr铆as herradas por Fern谩ndez del Castillo. Por otra parte, de 1911 a 1914 padre贸 en la ganader铆a de La Laguna otro Barrileto, n.潞 151, negro bragado, de origen Cigarrito, procedente tambi茅n del marqu茅s. El Cantarero y el segundo Barrileto fueron robados en 1914, a帽o de los peores disturbios revolucionarios para Piedras Negras. Ese a帽o, la mayor铆a de los Gonz谩lez pr谩cticamente tuvo que irse de la hacienda a vivir a Puebla, M茅xico y Apizaco. Volv铆an de manera intermitente a inspeccionar la propiedad, donde adem谩s del robo de ambos toros, les mataron una buena cantidad de animales; en los libros se registra la baja de 97 vacas de distintas camadas,  adem谩s de que hubo una gran destrucci贸n de cercas, instalaciones y repetidas amenazas de invasi贸n y muerte. Este fue el pie de cr铆a espa帽ol con el que inici贸 Lub铆n Gonz谩lez.

La adaptaci贸n al medioambiente del ganado de Saltillo fue inmediata. La altitud de la finca, el fr铆o clima, el lomer铆o y los llanos de buenos y abundantes pastos recibieron con gratitud el pie de simiente espa帽ol. Al paso del tiempo, el tipo original del ganado andaluz nunca vari贸, por la influencia del medio, llegando hasta nuestros d铆as un ganado perfectamente entipado. En nuestro pa铆s, hoy en d铆a, lo m谩s parecido en hechuras al encaste Saltillo-Santa Coloma espa帽ol est谩 en las ganader铆as de Encaste Piedras Negras. Si acaso han perdido volumen por la aclimataci贸n y el paso del tiempo, cosa que hoy en d铆a tambi茅n hemos visto en las importaciones de distintos encastes espa帽oles hechas por los ganaderos mexicanos en la d茅cada de los noventa.

驴Qu茅 hacer con esto? Lub铆n ten铆a estudios de ingenier铆a, por lo que en sus a帽os de preparaci贸n acad茅mica no debi贸 ser ajeno a otras disciplinas. Si contrat贸 especialistas en gen茅tica, o 茅l la estudi贸, fue con base en esta ciencia que inici贸 el planteamiento Saltillo en Piedras Negras. En los archivos de la ganader铆a existen diagramas hechos ex profeso que lo sustentan. Se decidi贸 por llevar un cruzamiento abierto sin cerrar la sangre. A base de estudiar los 谩rboles geneal贸gicos de las primeras camadas derivadas de la nueva sangre, es evidente que trat贸 de evitar la consanguinidad hacia el Tabaquero, 煤nico toro del cual padrearon sementales hijos de las vacas espa帽olas. Al no seguir ninguno de los otros cuatro toros de Saltillo que padrearon por l铆nea paterna, su 煤nica base era ese toro. En un principio, el no consanguinar era imposible, ya que la mayor铆a de las cr铆as de las vacas espa帽olas tambi茅n eran hijas de dicho ejemplar, por lo que la apertura estaba planteada para tres o cuatro generaciones futuras. Lo que buscaron evitar fueron los cruzamientos cerrados de padres con hijas, o de hijos con su madre, con lo que abrieron as铆 la sangre de manera r谩pida.

Por otra parte, agruparon de dos maneras las vacas de sangre espa帽ola: las de simiente y las puras (anotadas en los libros con el sufijo 芦ps禄). Ambas ten铆an que provenir ciento por ciento de las vacas de Saltillo, sin embargo, las de simiente eran las de nota superior y las 煤nicas susceptibles de ser madres de sementales. Estas ten铆an continuidad respecto de los nombres de la familia original, mientras que las puras, que eran las espa帽olas de menor nota, eran bautizadas de manera distinta para separarlas por completo de la 芦realeza禄. Las vacas de simiente, por otra parte, viv铆an hasta su muerte natural, en tanto que las puras iban al rastro al cumplir los 12 a帽os, al igual que el resto de las vacas de la ganader铆a.

El mantener la pureza de la sangre espa帽ola por parte de los ganaderos mexicanos fue lo que permiti贸 crear familias de origen 芦espa帽ol禄, desarrolladas por ellos, que dieron forma primero a cada ganader铆a fundacional, y de ah铆 en adelante a sus hermanas y descendientes. Pureza que, como buena solera, se utiliz贸 como madre de vino a帽ejo, para fortalecer el nuevo. Sin este trabajo de los Gonz谩lez y de los Llaguno no habr铆a ganader铆a en M茅xico. Para la ganader铆a nacional, esos primeros a帽os son muy importantes, ya que fue en ese tiempo cuando se defini贸 la forma de manejar la sangre, bajo la concepci贸n ganadera de cada quien. Y durante muchos a帽os se cuid贸, se orden贸, se decidi贸 y se defini贸 煤nicamente en las casas madres. Todav铆a no hab铆a sucursales. San Mateo casi no vendi贸 en vida de don Antonio, y Piedras Negras solo comparti贸 con las ganader铆as hermanas hasta la muerte de don Viliulfo.

La creaci贸n de estas l铆neas sangu铆neas es el cimiento m谩s importante de nuestra ganader铆a. No la sangre de Saltillo en s铆 misma. Porque el toro nacional existe gracias a la sabia combinaci贸n de todos los ingredientes disponibles. No solo del hato puro. Esta mezcla es la base de ambos encastes.

Pasados los a帽os, algunos ganaderos dieron a este concepto de pureza un valor comercial. El concepto de pureza zoot茅cnico se dej贸 a un lado, para pasar a hablar del animal puro como una raza superior de mayor precio, simplemente por su origen. En muchos casos se hizo sobre principios de caballerosidad y buena fe. En otros, no.

A cada una de las diez vacas con el hierro de Lesaca se les asign贸, adem谩s de su n煤mero de herradero, una anotaci贸n del 1 al 10, que se帽alaba su n煤mero de 芦casta禄, de tal forma que en los libros fuera sencillo conocer el origen, tan solo viendo la casta a la que correspondieran. As铆, a cada ejemplar puro, despu茅s de su n煤mero y nombre, se le anotaba la casta de su madre y despu茅s la de su padre. Esto simplificaba la organizaci贸n de los empadres y el conocimiento de la rama de cada animal puro, sin importar su nombre. A los animales criollos, es decir aquellos que no eran ciento por ciento Saltillo, solo se les anotaba el n煤mero de la casta paterna para poderlas asignar correctamente con el semental que m谩s conviniera a la hora del empadre. As铆, entre las vacas puras hab铆a castas 3-4, 5-7, etc茅tera, y castas 5 o 3, sin segundo apellido, entre las vacas criollas.

Cada a帽o se hac铆an varias listas. En la primera se anotaban las vacas vivas ordenadas por camadas. En esta ven铆an ordenado por a帽o de nacimiento, el n煤mero de la vaca, su nombre, nota, pinta y porcentaje de sangre Saltillo. Al final de la lista se anotaban las vacas de simiente, ordenadas de la misma manera. La segunda era la lista de empadre, donde se defin铆a el potrero en el que se alojar铆a a cada semental y a las vacas que le correspondieran de acuerdo a su sangre; se anotaba n煤mero, nombre y casta para cada una de ellas. Cada a帽o hab铆a seis empadres con aproximadamente veinticinco vacas, cada uno, m谩s las de simiente, que por lo regular estaban repartidas en dos o tres de los empadres, dependiendo de los toros que estuvieran padreando. Esto llevaba a tener un hato estable de alrededor de ciento sesenta vacas. Por lo com煤n, las de simiente no eran m谩s de quince. Los empadres se defin铆an cada a帽o, es decir, las vacas se juntaban en el mes de mayo y eran divididas por potrero de acuerdo a los sementales disponibles ese a帽o. As铆 se buscaba, mediante la afinidad de las sangres, mejores resultados. Habitualmente, los lotes se defin铆an agrupando las vacas por casta paterna, que como ya explicamos todas las vacas ten铆an esta anotaci贸n. Ya enlotadas as铆, se llevaban al potrero correspondiente con un semental de casta distinta para evitar cerrar la sangre.

Las listas de herradero tambi茅n se hac铆an cada a帽o. Separados en machos y hembras, se anotaba el n煤mero a fuego, que correspond铆a a cada una y  su pinta. Se les bautizaba con el nombre de la madre y se anotaba al final el n煤mero de registro del padre. Este n煤mero de registro correspond铆a al folio del libro en el que se registraba el 谩rbol geneal贸gico de cada semental, de tal forma que si a un toro semental herrado, por poner un ejemplo, con el n煤mero tres no se le conoc铆a en los libros como el tres, sino con el n煤mero de registro que le hab铆a tocado, al buscarlo en los libros solo hab铆a que ir al folio correspondiente. Para las vacas espa帽olas se llevaba un registro independiente, con la rese帽a completa de toda su descendencia. Las hembras, al ser aprobadas en la tienta, pasaban a la lista de empadre del a帽o siguiente con un nombre distinto al de su bautizo en el herradero, que era af铆n al nombre de su madre, pero no el mismo, para evitar nombres repetidos entre las vacas vivas. En ocasiones era el nombre de la abuela el que se usaba, si esta ya estaba muerta. Por otra parte, los toros aprobados para sementales, daban 芦la vuelta禄 entre las ganader铆as hermanas, de tal forma que hubo toros que solo padrearon uno o dos a帽os en Piedras Negras, y el resto de su vida productiva en las dem谩s ganader铆as de la familia. De 1908 a 1972 hay ciento seis sementales registrados con el hierro de la casa, lo cual permiti贸 la apertura de la sangre, que fue lo que se plante贸 desde un principio.

Esta era la casa matriz, pues aunque a partir de 1928 cada casa hermana adquiri贸 al menos tres vacas de origen Saltillo, todos los a帽os acud铆an por sementales a Piedras Negras para completar, junto con los suyos, los propios empadres de cada ganader铆a. Lo curioso de la gen茅tica y de la selecci贸n es que cada casa ten铆a su propia personalidad perfectamente definida, aun y cuando hubiera muchos sementales en com煤n.

As铆 se fueron haciendo los empadres, de tal forma que para 1930, veintid贸s a帽os despu茅s, la ganader铆a contaba con ciento cincuenta y seis vacas de vientre, de las cuales cincuenta y cinco eran ciento por ciento Saltillo. Como dec铆amos arriba, el proceso era muy lento. Para 1943, ya el 50% de la ganader铆a ser铆a puro, proporci贸n que se mantiene hasta nuestros d铆as, estando ya encastada 煤nicamente en Saltillo, ya que este fue el 煤nico origen que se utiliz贸 en los sementales. En cuanto a la parte 芦criolla禄, en la actualidad, su porcentajes de sangre es del 99.99%.

Ahora ya con la sangre dispuesta para seguir produciendo sus propios sementales y alimentando a las casas hermanas, hab铆a que seleccionar. 驴Qu茅 se iba a buscar? Ese era el dilema y el punto de partida. Los a帽os de Lub铆n fueron los de caballos sin peto con la fiesta todav铆a del siglo XIX. Con la llegada de la tauromaquia de Joselito y Belmonte, la t茅cnica evolucion贸, el toreo comenz贸 a cambiar y, con este, la crianza y selecci贸n del toro bravo. De la faena con los pies en movimiento se pas贸 a torear con los talones clavados en la arena dirigiendo la embestida del toro con los brazos. Se comenzaron a ligar los muletazos y a torear en redondo. Esto todav铆a de manera incipiente, pero al paso del tiempo, se requerir铆a un cambio en el toro. Hasta antes de esa revoluci贸n provocada por esos monstruos del toreo, el caballo segu铆a siendo la base.

As铆 se fij贸 la personalidad de la ganader铆a y el concepto ganadero de Lub铆n Gonz谩lez. El toro bravo, fiero, capaz de cumplir con las exigencias de la plaza de toros dentro de los c谩nones de principios del siglo XX, dentro de los cuales el toreo de muleta no era el centro de la faena ni la exigencia del p煤blico.

Desde tiempos de Lub铆n, la selecci贸n fue muy estricta. Cuando llegaron las diez vacas espa帽olas a Piedras Negras, llegaron, adem谩s, seis hembras engendradas en Espa帽a y dos becerras de este origen nacidas de empadres, mientras la propiedad era de Fern谩ndez del Castillo. Este hato se cuid贸 y se creci贸 muy poco, derivado de esta selecci贸n donde solo se aprobaba lo superior. En lugar de mantener vivo todo lo de procedencia espa帽ola, desde un principio se decidi贸 matar aquello que no cumpliera con el concepto establecido. Es por eso que tan solo cincuenta y cinco vacas de origen espa帽ol en 1930 puede parecer un n煤mero muy bajo, cuando en 1908 recibieron diez y ocho hembras origen Saltillo.

A partir de esos a帽os, se estabiliz贸 mucho m谩s el comportamiento y las pintas. Ya pocos colorados y berrendos saltaban a las plazas, y el tipo y la bravura Saltillo era dominante. Con posterioridad, en las tientas de hembras, las nietas de las vacas espa帽olas ligaron estupendamente, dando cada vez mejores resultados, aumentando de forma considerable su n煤mero dentro del total de las vacas de la ganader铆a. Con Lub铆n, los primeros dos toros fundamentales, Tabaquero y Fantas铆o, hijo del primero con la vaca Fantas铆a, cumplieron su funci贸n de 芦raceadores禄. A esta vaca le padrearon dos hijos, pero solo destac贸 el segundo, herrado con el n煤mero 7, nacido en 1913, cuya foto a煤n cuelga en las paredes de Piedras Negras. Estos dos toros, fueron los 煤nicos que padrearon con las vacas espa帽olas ya en Piedras Negras.

Fantas铆o dej贸 trece hijos sementales, de los cuales, dos, Saleroso, n煤mero 1 del a帽o de 1917, c谩rdeno de pinta de la casta 1, y Jarocho, n煤mero 2 del a帽o de 1918, chorreado de capa, de la casta 5, son los dos toros importantes con los que Lub铆n Gonz谩lez cerr贸 su trabajo al frente de Piedras Negras, y con los que tambi茅n abri贸 dos l铆neas de sangre en la ganader铆a. Este segundo toro fue el semental m谩s importante de origen Saltillo en La Laguna. Pr谩cticamente, cualquier animal puro de esa casa llega a este ejemplar, y hoy, a casi cien a帽os, estamos viendo salir de nuevo el pelo colorado en las ganader铆as que conservaron el encaste. Los misterios de la gen茅tica, porque adem谩s no podemos dejar de mencionar la clara animadversi贸n que ten铆a Viliulfo Gonz谩lez contra esta pinta, que recordaba a los viejos toros de casta Vazque帽a que hab铆an padreado cuarenta a帽os antes y que estaban tratando de dejar atr谩s. Cuentan las historias que en su vida tan solo dej贸 una vaca con este tipo de pelo, y que en una tienta durante las fiestas de San Mateo fue de tal calidad, que dec铆a: 芦Esta, aunque fuera morada, no la mato禄.

El d铆a de San Mateo, patrono de la hacienda, es de fiesta grande. Esta celebraci贸n se festejaba cada a帽o, y siempre participaban los amos Gonz谩lez. As铆 lo relat贸 Armando de Mar铆a y Campos, en El Eco Taurino, el 29 de septiembre de 1932:

Repiques, cohetes, el sol que apenas est谩 ascendiendo en su viaje diario, y ya afuera de la hacienda, una multitud que bulle con la caracter铆stica actividad de las fiestas t铆picas. La iglesuca, sonora, sonora porque los badajos de sus viejas campanas no descansan, est谩 adornada con banderolas de papel. En el atrio, los t铆picos danzantes profano-religiosos danzan, danzan, danzan. Afuera, multitud de 芦puestos禄 de in煤tiles chucher铆as emboban a la poblaci贸n ranchera. Regresamos del campo a comer, Viliulfo no prueba bocado porque va a matar un toro con m谩s de quinientos kilos. A las cuatro, no menos de dos mil personas se encuentran en los alrededores de la placita; se grita y se goza esta espl茅ndida tarde azul y verde. Saltaron a la arena nueve reses, el imponente toro que tore贸 Viliulfo y cuatro bravas vaquillas limpias, que se lidiaron 煤nicamente porque su pelo casta帽o las tiene sentenciadas a desaparecer de los registros...

Dec铆amos que de los dos toros que acabamos de describir fue de donde salieron dos l铆neas de sangre que poco a poco se separaron para que no existiera entra ambas ninguna consanguinidad. De cada una de estas, al paso del tiempo ir铆an naciendo sementales que hicieron 茅poca fijando caracteres que dieron profundidad, duraci贸n y personalidad al Encaste Piedras Negras.

Viliulfo, el gran capit谩n, por herencia de su padre era ya ganadero de La Laguna, y desde 1913 cosechaba triunfos al por mayor. Desde un principio, La Laguna fue muy apetecida por los toreros. Se hab铆a formado en 1908 con las vacas y los toros que con ellas ven铆an de Tepeyahualco que le hab铆an tocado a don Rom谩rico, su padre. Aunque aparentemente podr铆amos decir que era lo 芦mismo禄 que Piedras Negras, el toro lagunero en la plaza fue siempre m谩s noble que sus hermanos de Piedras Negras, caracter铆sticas diferentes que Viliulfo busc贸 conjuntar, pero manteniendo siempre la personalidad de cada casa. Cuando llev贸 los dos hierros en su mano, comparti贸 pr谩cticamente todos los sementales de ambas ganader铆as entre una y otra casa. La sangre pesa, pero la selecci贸n m谩s. Aun padreando lo mismo, la base Tepeyahualco y su forma de buscar un toro m谩s pastue帽o en La Laguna le dio este toque franco de nobleza que no con frecuencia aparec铆a en Piedras Negras. Hoy en d铆a todav铆a hay l铆neas de vacas que lo marcan claramente, cien a帽os despu茅s.

De Jarocho descendi贸 el Partidario. Este toro, negro bragado de pinta, bien puesto de pitones 鈥揾e tenido la oportunidad de verlo en las pel铆culas que conservan los Gonz谩lez鈥, junto con Fontanero, c谩rdeno, superior de nota, son los dos hijos de Jarocho, de m谩s importancia para la ganader铆a en los a帽os de Viliulfo. El Partidario dej贸 muchas hembras clave tanto en Piedras Negras como en La Laguna y padre贸 hasta los 15 a帽os, cosa muy rara en esta casa, y casi toda su vida activa en la casa madre. Dej贸 nueve machos sementales. El hijo notable de 茅l es el Tinajito, c谩rdeno, nacido en el a帽o de 1940. De 茅l se desprende una larga lista de descendientes de gran valor, especialmente Colmenero, ejemplar n煤mero 2, del a帽o de 1949, padre de cuatro toros de los a帽os cincuenta, que fueron a su vez jefes de raza: Macetero, que fue vendido a帽os despu茅s a la ganader铆a del Ing. Mariano Ram铆rez, quien hab铆a comprado la totalidad de las vacas de Zotoluca; Barrico, Gui贸n y un segundo Macetero, clave para la ganader铆a de La Laguna. El Colmenero era hijo de la Recobera, vaca herrada a fuego con el hierro de Rancho Seco. Esta hembra n煤mero 15, nacida en el a帽o de 1934, c谩rdena clara, coletera de nota 9, fue regalada por su hermana Beatriz Gonz谩lez y su esposo, Carlos Hern谩ndez, a Viliulfo poco antes de su fallecimiento. Exist铆a alg煤n distanciamiento en la familia, pero manteniendo el cari帽o que ten铆a por su hermano, decidi贸 enviarle la vaca con un mo帽o rojinegro a su ganader铆a, dejando atr谩s los malos ratos. La vaca era hija del toro Aceituno y de la vaca Aldeana ambos de la simiente de Rancho Seco, descendiente esta de la n煤mero 12 del a帽o de 1924, "Recobera" tambi茅n de nombre, hija del "Saleroso" con la "Recobera" de 1915 de nota superior, que hab铆a adquirido Rancho Seco en 1928, junto con otras dos de estirpe Saltillo, de la misma forma en que se vendieron al menos tres vacas de este origen a cada una de las ganader铆as hermanas. La l铆nea de la casta 6 se hab铆a perdido en Piedras Negras, por lo que esta vaca no fue cualquier regalo, sino algo escogido con toda buena intenci贸n. La Recobera, de Rancho Seco, tuvo siete cr铆as, todos machos, cuatro de ellos sementales de gran valor para la casa y muri贸 en el a帽o de 1951 a los 17 a帽os de edad.

Cuando el Macetero fue vendido a Mariano Ram铆rez, a quien tan buenos frutos rindi贸 al paso de los a帽os, para continuar esta estirpe entr贸 en su lugar el Presumido, ejemplar n煤mero 79 del a帽o 1957, que muri贸 de viejo en la ganader铆a de Coaxamalucan, despu茅s de haber dejado l铆neas de sangre que se siguen hasta el d铆a de hoy.

De la descendencia del segundo Macetero, tambi茅n nacido en el a帽o de 1940, vinieron tres toros muy importantes en l铆nea directa de padre, hijo y nieto, que son: Recobero, Jalape帽o y, en 1957, el famoso Chocolatero, toro base en La Laguna y fundador de la ganader铆a de De Haro, el cual, en sus dos primeros a帽os como semental, a pesar de tener el hierro de La Laguna, los pas贸 en Piedras Negras.

Hasta 1972, Piedras Negras solo padre贸 toros con su hierro y con el de La Laguna, ambas propiedad de Viliulfo, primero, y de sus hijos despu茅s, las cuales con Ra煤l y Rom谩rico al frente de cada casa a partir de 1952, siempre compartieron los sementales importantes de cada hierro. Aun y cuando las dem谩s ganader铆as hermanas tambi茅n ten铆an l铆neas de sangre puras, ellos nunca padrearon un toro que no fuera propio. A los dem谩s siempre se les comparti贸 la sangre, pero la casa matriz solo padre贸 lo suyo. El 煤ltimo semental que aprob贸 Viliulfo fue Peregrino, n煤mero 61, negro, bragado de pinta, nieto del Partidario. Rom谩rico, joven inquieto y de gran sensibilidad ganadera, al tener las riendas de la rojo y negro, tom贸 una decisi贸n que claramente indica c贸mo ven铆an siendo los resultados en las tientas y en la plaza, de tal forma que en el a帽o de 1942, en el primer empadre que 茅l defini贸 a la muerte de su padre, lleva a los potreros de La Laguna y empadra con toros de este hierro once de las diez y ocho vacas de simiente que hab铆a en Piedras Negras en ese momento. Aunque en el fondo, la ra铆z Saltillo era la misma, 茅l sab铆a que el resultado en la plaza favorec铆a al comportamiento que se obten铆a en La Laguna, por lo que debi贸 de haber intentado encontrar nuevos sementales para Piedras Negras de esta manera. As铆 lo hizo por tres a帽os consecutivos. De ah铆 en adelante padrearon muchos toros con el hierro de La Laguna en Piedras Negras.

Las vacas de simiente y las puras se identificaron siempre a detalle. Como ya vimos, fueron diez familias con las que se trabaj贸 bajo un esquema de 芦categor铆as禄 con la misma sangre. Dentro de las de simiente, hay familias con mucha m谩s importancia en el manejo de la sangre y en la fijaci贸n de caracter铆sticas. As铆, las Fontaneras de la casta dos, las Cigarreras, Conductoras, Copilotas de las casta tres, las Alfareras, Cantareras de la casta cuatro, las Carrionas y Recoveras de las cinco y seis, las Luceritas y Vanidosas de la casta siete y las Fantas铆as convertidas en Financieras, al paso del tiempo de la casta ocho, son las principales proveedoras de l铆neas de sementales.

De la descendencia de las vacas espa帽olas hasta nuestros d铆as ser铆a muy largo escribir cu谩les fueron las m谩s importantes y por qu茅. Solo quiero dejar aqu铆 constancia que, a excepci贸n de las castas uno, nueve y diez, que poco dejaron, las otras siete crecieron a la par entre ellas, teniendo al paso del tiempo distinta relevancia y presencia. Para 1972, cuando se dividi贸 la ganader铆a entre los hijos de Viliulfo, hab铆a descendencia de las diez familias de Saltillo. El oro siempre se cuid贸 y conserv贸. Ni en los a帽os dif铆ciles de la Revoluci贸n, y luego de las invasiones, los ganaderos dejaron de visitar sus potreros y de llevar a cabo personalmente todas las faenas de la ganader铆a, cuidando con estricto orden, empadres, tientas y herraderos.

4. LAS FAENAS DE CAMPO

El herradero se hace a principios de a帽o. En la ganader铆a no se deja al toro todo el a帽o con las vacas. Los toros normalmente entran al empadre en el mes de junio y se retiran a finales de noviembre, por lo que las cr铆as de una camada, al momento de destetar y herrar, actividades que se hacen al mismo tiempo, tendr谩n entre seis y nueve meses de vida. De esta forma se protege a las madres para que puedan afrontar el fin de la 茅poca de estiaje sin el recental al pie.

Los becerros se herraban en un corral贸n dentro de las instalaciones cercanas al casco. Resguardadas por vaqueros y bueyes, ah铆 entraban todas las vacas con su cr铆a. Con gran habilidad, los de a caballo separaban cr铆a por cr铆a de sus madres. Al quedar el becerro solo, se le tiraba un lazo a la cabeza para que, ya asegurado, fuera derribado por alg煤n valiente a pie, barbeando al animalito para tirarlo al piso y ah铆 asegurar patas y manos con reatas y proceder a marcar con fuego, del lado del ganadero, el n煤mero que lo identificar铆a toda su vida y el hierro de la casa; tambi茅n se les hac铆a el curioso 芦corte de la corbata禄, se帽al 煤nica de Piedras Negras, que consist铆a en que sobre la badana de la res se hac铆a un tajo hacia abajo, quedando un pedazo de piel colgando. Esta se帽al se comenz贸 a hacer en el a帽o de 1905 para distinguirlos de sus hermanos de Coaxamalucan, que durante un tiempo lidiaron en las plazas bajo el nombre de Piedras Negras, dada la copropiedad que exist铆a entre los hermanos. En el video de la corrida de alternativa de Luis Freg en el a帽o de 1910, claramente se ven los toros en los corrales y en la plaza con este distintivo. No obstante que al poco tiempo esta ganader铆a ya se anunci贸 con su propio nombre, la se帽al qued贸 para la posteridad y se sigue haciendo. Los becerros y becerras de simiente se herraban con n煤meros bajos, los primeros del herradero correspondiente. A las hembras se les marcaba a n煤mero corrido, y a los machos con el primer n煤mero de la decena par o non, de acuerdo al a帽o de nacimiento. Al final de la faena, los becerros se quedaban en un corral贸n donde pasar铆an un par de meses al cuidado y ojo del mayoral, para despu茅s ser enviados al potrero que les correspondiese hasta que llegaba el momento de las faenas de tienta de hembras y machos. El herradero siempre ha sido una fiesta en esta casa. Participan las familias de los vaqueros, las de los ganaderos, y es la puerta de entrada a los ni帽os, que despu茅s llevar谩n el destino de la ganader铆a.

La tienta de hembras se llevaba a cabo en la plaza construida por Jos茅 Mar铆a. La placita ten铆a un amplio palco para los invitados, adem谩s de un carril para poder ejecutar las suertes charras, pr谩ctica efectuada por todos los Gonz谩lez. En ese carril falleci贸 Viliulfo Gonz谩lez. Dejemos en letra de Paco Madrazo, de su libro, El color de la divisa (Font, 1986), el relato de este triste suceso:

El 21 de agosto de 1941, el d铆a amaneci贸 espl茅ndido en Piedras Negras. Hab铆a llovido bien durante el a帽o y los potreros de la finca luc铆an preciosos, llenos de verde en donde los toros de piel lustrosa esperaban su almuerzo.

Montando su yegua retinta, el amo Viliulfo dio una vuelta por la finca viendo su camada de saca. Luego fue al cerrado en donde estaban las eralas que se tentar铆an el pr贸ximo invierno. El hombre sinti贸 ganas de organizar un coleadero en el campo y para mediod铆a, 茅l y sus vaqueros ten铆an un buen atajo de toretes en una punta del potrero.

Cuando le toc贸 su turno, don Viliulfo le pidi贸 a Filem贸n Guevara que le apartara uno de los m谩s grandes. El estupendo vaquero, que a煤n est谩 en la casa, entr贸 con su caballo tordillo y cort贸, de la piara, un hosco golondrino que al sentirse solo sali贸 corriendo en favor de la querencia. La collera se dispar贸 tras 茅l, y en la loca carrera, a campo abierto, el amo lo alcanz贸 y agarr贸 pelo. El torete quebr贸 a su izquierda chocando brutalmente con los encuentros de la yegua.

Bestia y jinete salieron disparados, cayendo en tierra a varios metros de distancia. Don Viliulfo qued贸 tirado con la cara al cielo. Filem贸n Guevara desmont贸 despavorido y contempl贸 el cuerpo inerte de su amo. Volte贸 su recia cara en direcci贸n de sus compa帽eros que ven铆an ya al galope, no pudo m谩s, y grit贸: 隆El amo Viliulfo se ha matado... el amo Viliulfo se ha matado!

El llanto quebr贸 y ahog贸 sus palabras que el viento helado esparci贸 por la comarca. Al atardecer, a la hora del Alabado, las campanas de la iglesia de Piedras Negras tocaron a muerto.

El accidente no fue a campo abierto, sino en el carril de la plaza de tientas, pero la prosa con tanto sabor, que tanto me recuerda a mi gran y querido amigo, no tiene desperdicio.

El d铆a de la tienta, el carril cumpl铆a una funci贸n adicional. Tlaxcala, adem谩s de tierra de toros, lo ha sido siempre de toreros. A las tientas invariablemente llegaba una buena cantidad de muchachos con la ilusi贸n de ver sus sue帽os hacerse realidad. Estos maletillas, al no tener turno, esperaban con paciencia la oportunidad de torear alguna de las becerras al final de la faena. Sin embargo, primero ten铆an que pasar una prueba: el carril. Al terminar la faena formal de la becerra, esta no era retirada a una corraleta, como com煤nmente se hace, sino que se le daba salida hacia el carril charro, donde los muchachos hac铆an otra faena completa. Por ah铆 pasaron todos los aspirantes, que al ir mostrando mejor铆a podr铆an aspirar a torear en la plaza. Los toreros viejos de confianza en la casa controlaban a quienes estaban ah铆, j贸venes ilusionados por ser toreros.

La plaza no ten铆a burladeros, sino troneras para ponerse a resguardo en caso necesario. La raz贸n de esto fue la afici贸n a la charrer铆a de los Gonz谩lez. Los burladeros estorbaban para la ejecuci贸n de varias de las suertes, que requieren que los animales puedan recorrer la circunferencia del ruedo sin distracciones.

La base para la selecci贸n durante mucho tiempo fue principalmente la bravura en el caballo y la exigencia vibrante que el animal presentara al torero en la muleta. En este laboratorio, el buscar esa carga de seriedad en el comportamiento pretend铆a cumplir con su concepto de bravura sobre cualquier otra caracter铆stica, lo cual defini贸 para siempre el juego de los toros en la plaza. Los toros aprobados para sementales y las vacas en la tienta ten铆an que cumplir sin clemencia alguna con la pelea en el caballo. Si no cubr铆an al ciento por ciento la exigencia del ganadero, no eran aprobados. El comportamiento noble con la muleta no era una cualidad suficiente para sobrevivir. La codicia y la emotividad, la casta sostenida, que a veces resultaban en peligro, eran y son condiciones esenciales en la selecci贸n en esta casa.

M谩s adelante abundaremos en este tema y sus consecuencias. Desde que se inici贸 la ganader铆a, las notas fueron en la escala de regular a superior, y solo hasta despu茅s de la muerte de Viliulfo fue que se cambiaron a una notaci贸n num茅rica. Los sementales y las vacas de simiente siempre fueron solo los de notas m谩s altas, y nunca se dej贸 en el hato un animal de nota menor como simiente, sin importar su procedencia. La familia no garantizaba la vida del animal. De los libros de la ganader铆a transcribo algunas notas de tienta, para que nos demos una idea de c贸mo se apreciaba el comportamiento de los animales en esta faena:

Toro n煤mero 5, de nombre Fantas铆o nacido en 1930. Hijo de Jalape帽o y Fantas铆a de 1915. Tentado por acoso. Retentado en la plaza, 15 puyazos en la plaza y siete a campo abierto, form谩ndole la plaza la gente de a pie. Superior. Banderilleado en el campo, superior. Vuelto a la plaza, dos puyazos m谩s. Notabil铆simo ejemplar de toro de lidia. Destinado a Semental.

Vaca 462, de nombre Carrisana del a帽o 1928, hija de Fontanero y Carriona de 1921. Tentada en abril de 1931, superior de salida, 12 puyazos, excelente estilo, noble, pastue帽a, bien de fuerza.

Toro 9 Carrionero de 1930. Tentado por acoso, 6 puyazos superior. Retentado en la plaza. Primer cuarto superior, segundo cuarto, catorce puyazos, bueno, 煤ltimo superior. Noble, estilo, alegre y muy resistente de patas. En resumen al de a pie superior y al de a caballo bueno.

Toro 12 Carri贸n  de 1931. Retentado en el campo en 1933, d谩ndole lida completa. Primer cuarto superior, segundo muy bueno, veinte puyazos, tercero y cuarto superior. De estilo el m谩s estupendo, notable toro que se destina para semental.

 Para toda la descendencia de las vacas de origen espa帽ol, est谩 en los libros descrito el comportamiento de cada animal con mucho detalle, pero tambi茅n queda el recuerdo de quienes vivieron 铆ntimamente la ganader铆a. Carlos Hern谩ndez Gonz谩lez me lo ha contado muchas veces y lo escribi贸 bien y largo en su libro. Pero sobre todo, lo comprendi贸. Esa insistencia de guardar la bravura, que no es nuestra, que no es nata en el animal, es la clave de su subsistencia y de la raza misma. Manteniendo la bravura, se puede crear lo que se quiera; sin ella, solo es dejar pasar el tiempo y el toro. De la bravura hay matices, sin esta, desaparece todo. Hoy en d铆a, muchos toreros apetecen ir a las tientas de esta casa. Varios se han hecho ah铆, toreando ganado con exigencia. Sintiendo, templando y mandando la embestida del bravo que acomete y presenta manifiestamente un problema por solucionar: convertir la bravura en arte. Dec铆a alg煤n joven matador, amigo de la casa, que la mirada de las becerras en la tienta parec铆a de humano. Que sab铆an lo que hac铆an como si ellas lo decidieran. Esas cualidades eran muy apreciadas para incrementar sus conocimientos de lidia, riqueza que al tiempo les permitir铆a cosechar 茅xitos ante el p煤blico. Por desgracia, de todos ellos, pocos levantan la mano a la hora de pedir las corridas en la plaza.

Todos los Gonz谩lez toreaban y participaban directamente en las faenas de tienta. El padre de Viliulfo, Rom谩rico, de acuerdo con los periodistas de la 茅poca, pudo haber sido un torero importante. Manuel, hijo de este, tom贸 la alternativa de manos de Rodolfo Gaona, en el puerto de Tampico, con mucho 茅xito; todos los dem谩s, primos, cu帽ados, hijos, participaban derribando, picando y toreando en las faenas de campo. A pesar del serio problema de visi贸n que padec铆a Viliulfo, quienes lo vieron en el campo me contaron que toreaba y banderilleaba como el mejor, aun con esta condici贸n. En las pel铆culas familiares se puede apreciar esta afirmaci贸n. 脡l y su primo Felipe, el famoso Gallo Viejo, ganadero durante setenta a帽os de la ganader铆a de Coaxamalucan, alternaban en quites y banderillas con los profesionales que iban a la casa. Y fueron todas las figuras de la 茅poca. Ellos pulsaron en su capote y su muleta las embestidas y la bravura de los animales que criaban. Tuvieron el cuidado de tentar pr谩cticamente todos los sementales que padrearon, la mayor铆a por acoso y derribo, y despu茅s con la muleta. Los libros de la ganader铆a, que no la tienta, los llev贸 con orden y cuidado el hombre letrado, de toda la confianza de los amos, Isaac Morales, desde los tiempos de Lub铆n. La tienta fue siempre dirigida y llevada a cabo por ellos mismos. Solo porque me parece curioso y siento que describe un poco lo que eran aquellos tiempos, transcribo la nota que aparece en la tarjeta de la vaca Pantera: "se vendi贸 por vieja y al llevarla a Apizaco al matadero, se cort贸 de los bueyes en Texcalac y mato a una viejita madre de Luis Morales y a un viejito apellidado Quintero. Hubo que pagar multa, curaciones y entierros". Gajes del oficio.

En el campo, el tiempo dura m谩s. Todo es despacio y al buen caminar. Durante muchos a帽os, las tientas de todas las ganader铆as hermanas eran en la plaza de Piedras Negras. As铆, muy de ma帽ana, muchos d铆as del a帽o, llegaban las vacas propias y las de los dem谩s, arreadas por bueyes y vaqueros. Se disfrutaba la faena. Se hablaba de toros. De la temporada. Se recorr铆an los potreros y se seleccionaban y apartaban las corridas, la mayor铆a para la capital. Piedras Negras es la ganader铆a que m谩s toros y novillos ha lidiado en la Ciudad de M茅xico. Y en los primeros a帽os, m谩s. Esto fue resultado del manejo interno. Muchos ganaderos lo intentaron, algunos duraron unos a帽os, pero la presencia constante y duradera en las principales plazas del pa铆s fue resultado del cuidado, la crianza y la selecci贸n de los amos de Piedras Negras. Y sobre todo, de respetar su concepto.

Transcribir茅 la voz El Eco Taurino, del 6 de febrero de 1936, de quien estuvo ah铆, sobre c贸mo era una tienta en tiempos de Viliulfo:

Envueltos por un manto de sol pleno que al extenderse por el campo parec铆a bru帽irlo de oro, llegamos a Piedras Negras. Antes de la finca vimos caminar hasta la plaza de toros del lugar una piara de bueyes con cencerros al cuello, conduciendo seis becerras negras y c谩rdenas. La plaza de toros, en medio del monte lleno de aromas, cubierta de sol. Tras la barrera, Aurelio Carvajal, se帽or de Zotoluca, Gabriel Aguilar, Filem贸n Guevara, Ger贸nimo Merch谩n, Danielito Mu帽oz, don Isaac Morales, Gonzalo Iturbe, arrendatario de Zocac, y otros. En el ruedo, Viliulfo Gonz谩lez, Carlos Hern谩ndez y el novillero Gabino Aguilar. Don Isaac Morales, el administrador de Piedras Negras, con el libro de registro en las manos, dentro de un burladero. 隆Esc贸ndanse todos!... Los actuantes entran en las troneras y sale la primera becerra. Despu茅s de cinco puyazos la vaquilla escurre sangre que enrojece la piel y forma charquitos en la arena. En el d茅cimo tercer puyazo, Viliulfo cambia el tercio y le coloca Gabino Aguilar tres pares de banderillas. Este novillero agarra la muleta y torea por alto, al natural, de pecho y costado con aguante, valiente y temple torero. Despu茅s es lazada para curarla. La segunda vaca, despu茅s de tomar catorce puyazos es desechada por retroceder dos pasos. La tercera con encornadura de toro, hija de la vaca 芦Guapetona禄 y el semental 芦Partidario禄, desde la primera arrancada mostr贸 una codicia poco com煤n. Embisti贸 al capote con alegr铆a, suavidad y bravura, y mientras m谩s avanzaba la lidia, m谩s bravura, alegr铆a, codicia, nobleza. Quince puyazos y a lazarla para su curaci贸n. 隆Vaya canela y solera de bravura! La cuarta vaca fue castigada con quince puyazos y fue magn铆fica, pero no como la anterior. La quinta fue desechada y la sexta aprobada con catorce puyazos.

La rese帽a tiene comunes denominadores: la selecci贸n, con base en su comportamiento al caballo y lo poco que se tomaba en cuenta la faena de muleta. Escasos o muy pocos eran los muletazos que se les daban a las vacas para calificarlas y dejarlas como madres en la ganader铆a. Regresemos al relato:

El 16 de enero se tentaron seis preciosos becerros espa帽oles, sangre pura del Marqu茅s de Saltillo, dedicados 鈥搇os que aguantasen la terrible prueba鈥 para sementales de la ganader铆a tlaxcalteca... El primero, 芦Cubero禄, tom贸 16 puyazos, siendo toreado de capa, banderilleado y pasado de muleta por Viliulfo Gonz谩lez, Carlos Hern谩ndez y Gabino Aguilar. Fue dedicado a padrear en Piedras Negras. El segundo, negro list贸n conocido como 芦Carri贸n禄, tentado por los mismos mencionados, recibi贸 17 puyazos y padrear谩 en La Laguna. El tercero, c谩rdeno, 芦Afectuoso禄, rebos贸 una bravura plena de alegr铆a. Embisti贸 deliciosamente, tom贸 quince puyazos en un solo terreno, arranc谩ndose de largo, con la muleta fue a donde quisieron llevarlo sin mostrar el menor resabio. Este gran novillo fue destinado a Zotoluca.

Y as铆 contin煤a la descripci贸n de esos d铆as de campo.

El cambio de reglamentaci贸n que obliga el uso del peto como defensa de los caballos en la plaza es un punto de rompimiento clave para el devenir de la fiesta y la crianza y selecci贸n del toro bravo. Ya no era tan solo una cantidad interminable de puyazos con infinidad de caballos muertos en el ruedo, normalmente m谩s que toros. Ahora el toro recibir铆a a ley un castigo m谩s fuerte y prolongado, lo cual obligar铆a a sus criadores a evolucionar hacia estas nuevas exigencias. En el portal de La Fiesta Nacional encontr茅 esta nota que detalla el origen de este cambio:

Fue a finales de los a帽os 20, en plena dictadura del general Primo de Rivera, cuando se implant贸 la protecci贸n o petos a los caballos. La chispa que colm贸 el vaso ocurri贸 en una corrida de toros celebrada en Aranjuez a principios de temporada de 1928, a la que asisti贸 el presidente del Gobierno Primo de Rivera acompa帽ado de una distinguida dama extranjera, ligada familiarmente a un ministro franc茅s. Ocupaban un asiento preferente de barrera y ocurri贸 que unos de los toros, tras romanear y campanear a sus anchas a uno de aquellos escu谩lidos caballos, salpic贸 con sus tripas y con parte de lo que estas conten铆an a todos los espectadores que se hallaban presenciando el espect谩culo en la zona donde se encontraba la ilustre pareja. El dictador tuvo que pasar un mal rato tan grande, que tras el espect谩culo dio la orden tajante a su Ministro de la Gobernaci贸n de que adoptara las medidas oportunas para acabar para siempre con tan salvaje y vomitivo espect谩culo. Y de ah铆 vino directamente la imposici贸n del peto en los caballos que practicaran la suerte de varas. Oficialmente se implant贸 en el a帽o 1928, estando como ministro de la Gobernaci贸n el general Mart铆nez Anido, que dispuso en 芦La Gaceta de Madrid禄, que a partir del d铆a 8 de abril de ese a帽o se prescrib铆a el uso obligatorio de los petos protectores para los caballos de picar en las plazas consideradas de primera categor铆a, entre ellas la de Tetu谩n de las Victorias en Madrid, una plaza en la que anteriormente y durante un a帽o se hab铆an llevado a cabo las pruebas del peto. Esta disposici贸n fue despu茅s ratificada por Real Orden de 13 de junio, que ya extend铆a su obligatoriedad a todas las plazas de Espa帽a.

El uso del peto se reglament贸 en M茅xico a partir de 1930. El comportamiento en el caballo era y sigui贸 siendo de suma importancia en Piedras Negras, sin embargo, comenzaba el cambio, al hilo de la evoluci贸n del toreo, al d谩rsele ahora peso y validez al comportamiento en la muleta y tener que buscar la fuerza y la energ铆a para acometer ahora con m谩s bravura ante las nuevas exigencias.

Rom谩rico y Ra煤l Gonz谩lez Gonz谩lez continuaron la obra de su padre. A partir de 1941 y hasta 1952, Rom谩rico qued贸 al frente de la casa, siendo propietarios adem谩s su madre, Delfina, y sus hermanos. Carlos Hern谩ndez escribi贸:

El Amo Maco es el mejor ganadero que haya conocido, el m谩s dedicado, tanto al campo como a los libros. Su pr谩ctica para elegir sementales consist铆a en sacrificar un gran n煤mero de toros... Para 茅l, la elecci贸n definitiva de un semental no solo consist铆a en la selecci贸n en los libros ni en una tienta exigente en pos de la bravura; se ten铆a que apreciar la calidad, no solo en la primera camada de hembras, sino de los machos lidiados como novillos, si estos resultados no eran excelentes, se quitaba el candidato a semental y continuaba la prueba con otros, cuantos fueran necesario.

Con 茅l se comenzaron a distinguir tres cualidades en las tientas y en las notas: la bravura, el estilo y la fuerza. La debilidad era un problema que ten铆an las ganader铆as de los Gonz谩lez, defecto que desde las tientas se empez贸 a tratar de resolver. A partir del Amo Maco, el sistema de tienta cambio, dejando a la becerra en el tercio para irla abriendo conforme a sus condiciones y poder apreciar con m谩s detenimiento la calidad de la embestida. Se dejaron atr谩s los catorce puyazos para, haci茅ndoles la sangre necesaria, apreciar otras cualidades, sin perdonar jam谩s defectos que traicionaran la concepci贸n original. Esto le pag贸 con creces a Rom谩rico, que mand贸 a las plazas toros de ambas casas que peleaban ya las figuras para faenas bajo los c谩nones del toreo moderno. Sin embargo, Piedras Negras ten铆a su personalidad y su leyenda. En el herradero de 1940, decidieron marcar unos becerros de La Laguna con el hierro de Piedras Negras para ver si esto cambiaba la percepci贸n de los toreros. No surti贸 efecto, pues el nombre pesaba mucho en el 谩nimo de los matadores de toros. Por otra parte, el modo de hacer las cosas por parte de Lub铆n durante veinticinco a帽os fue constante y sin cambio, y no se iba a poder modificar de un plumazo. Lub铆n no toreaba; Rom谩rico grande y sus hijos, s铆. 驴Habr谩 tenido que ver esto en la diferencia de comportamiento entre las dos ganader铆as hermanas? 驴Habr谩n apreciado m谩s los 芦lagunas禄 el comportamiento en la muleta? 驴Lo reflejar铆an en sus notas? No lo s茅, pero puede ser una explicaci贸n.

Cada camada constaba de cerca de cincuenta hembras. Solo se aprobaba el mismo n煤mero de vacas que se desviejaban 鈥揳lrededor de quince鈥, por lo que la selecci贸n era muy estricta. Piedras Negras casi no vendi贸 simiente a ninguna ganader铆a que no fuera de la familia, por lo que se fueron al rastro vacas que en otros lados hubieran podido ser base fundacional, sin embargo, ellos no ten铆an intenci贸n de ser una ganader铆a madre, sino simplemente de mejorar la suya. Lo que se compart铆a eran sementales, por lo que sin duda se dej贸 ir sangre muy buena.

La tienta de machos se hac铆a a campo abierto en el potrero denominado el Derribadero, situado a un par de kil贸metros al oriente del casco. D铆as antes de la tienta, ah铆 llevaban la camada completa de becerros, que iban soltando uno a uno el d铆a de la faena para que amparador y derribador, en coordinada collera, templaran su galope y con certero golpe en la palomilla lo hicieran rodar en la zona donde se encontraba el picador, con su caballo protegido con un peque帽o peto que le permit铆a amplia movilidad para colocarse para el puyazo. Despu茅s del primer encuentro, toreando a la grupa, lo colocaban de nuevo hasta que se hubiera cumplido el objetivo de evaluar su bravura. Algunos becerros, los destinados a ser sementales, tambi茅n se toreaban a pie, con los invitados haciendo ruedo. Viliulfo, Rom谩rico y Ra煤l participaron siempre en estas faenas. Esta pr谩ctica fue introducida en el a帽o de 1926, por consejo del matador de toros espa帽ol Jos茅 Garc铆a Algabe帽o II. Se tentaba toda la camada y a los de simiente; adem谩s, se hac铆a una faena completa para ser aprobados como sementales, o muertos por estoque ah铆 mismo.

Del Eco Taurino, de octubre de 1925, entresaco las siguientes l铆neas de una editorial firmada por Majito:

Caminaban por Madrid 芦el Algabe帽o禄 y Emilio Torres 芦Bombita禄. Un viejo aficionado, al ver la cara de tristeza de Jos茅 Garc铆a, le cuestiona:

鈥撀緼lg煤n robo?, 驴alguna deuda?

鈥揘o 隆peor, peor que eso 鈥搑esponde鈥. Mi hijo Pepe se ha vuelto loco. La locura peor, la de los toros. Haber amasado una fortuna pa'茅l. Haberle dado instrusi贸n  en los mejores colegios. Tenerle los mejores cortijos. Poner en 茅l la ilusi贸n de un padre que le ha querido salvar de la 煤nica verg眉enza del mundo, que es la de ser torero. Y de repente, cuando nadie lo espera, se me escapa, acepta un contrato en Barcelona, y esta tarde, si Dios no lo remedia, va a presentarse en p煤blico... 隆Antes lo mato!

Pues no lo mat贸. Y este evento de 1922 fue el inicio de la carrera del matador de toros que llegar铆a a Piedras Negras a dejar su huella con la faena de acoso y derribo. En noviembre de 1925 debutar铆a en la capital mexicana con toros de esta casa. Al perderse los terrenos de la hacienda, esta faena se dej贸 de hacer, y hoy Marco Antonio torea en su plaza los toros que destina para sementales.

En M茅xico, la tienta de machos todav铆a se lleva a cabo en varias ganader铆as, en las plazas de tienta, por colleras a pie. Tentar los machos aporta un dato m谩s que puede ser o no relevante: al final, la tienta m谩xima de un semental es su descendencia y la capacidad de ligar y transmitir lo que gen茅ticamente tiene dentro, de acuerdo al concepto de cada ganadero. El tipo, la familia, su tienta, su descendencia y su lidia en plaza, si acaso se diera, son las cinco tientas de un macho, seg煤n el concepto de Oscar Gonz谩lez, quien durante varios a帽os acompa帽贸 a Ra煤l Gonz谩lez en la conducci贸n de la ganader铆a, an谩lisis que hoy se sigue respetando.

Ra煤l no abandon贸 la definici贸n de bravura de sus ancestros, sin embargo, busc贸 tambi茅n, al igual que su hermano Rom谩rico, que el toro rompiera a m谩s en las plazas. Hizo los esfuerzos gen茅ticos necesarios para encontrar un grado m谩s de toreabilidad en la plaza. Varios a帽os hizo empadres con un toro y muy pocas vacas, solo con la intenci贸n de buscar una combinaci贸n de sangre espec铆fica con el cuidado adicional que una peque帽a punta permite. Hoy en d铆a, Marco Antonio, su hijo, lo hace con frecuencia y adem谩s en cuanto al comportamiento, mantiene el concepto y tienta con toda severidad. En pocos lados he visto la exigencia de Marco. La bravura sigue ondeando bandera en esta casa y la fuerza es una condici贸n necesaria para aprobar las vacas y los sementales.

A Ra煤l le toc贸 luchar todav铆a contra el problema de la debilidad que al paso del tiempo fue logrando erradicar. Durante a帽os he escuchado una frase que considero un mito: la consanguinidad de Piedras Negras. Como mencion茅 l铆neas arriba, el planteamiento fue abrir la sangre. Y se logr贸. Lo que menos hab铆a en esta casa eran sementales consangu铆neos, ya que se buscaba evitar esto.

Las ca铆das del toro durante la lidia tienen varias explicaciones y desde el punto de vista de los investigadores del tema, ninguna es concluyente; el h谩bitat, la alimentaci贸n, la sanidad, los genes como portadores del problema, el estado de las vacas madres y la consanguinidad, son algunas de las razones que lo explican, pero no as铆, en este caso, la consanguinidad, que en esta casa es muy baja. Las herramientas tecnol贸gicas actuales permiten hacer los c谩lculos de manera r谩pida, y los datos hist贸ricos de los libros de Piedras Negras, ahora ordenados en un sistema, es lo que arrojan.

El problema se erradic贸 eliminado las vacas que lo mostraban en la tienta, as铆 como los sementales que la trasmit铆an, dejando solo aquellos animales con la fuerza necesaria para cumplir su lidia completa, adem谩s de poner todos los cuidados necesarios en la sanidad, crianza y alimentaci贸n del ganado.

La consanguinidad resulta del apareamiento de animales que tienen uno o m谩s antepasados en com煤n. Cuanto m谩s cercano sea el parentesco, m谩s alta ser谩 la consanguinidad de las cr铆as. Este sistema de cruzamiento como v铆a para la b煤squeda de reproductores superiores ha sido muy exitoso en la ganader铆a mundial, y lo que se busca a trav茅s de cruzamientos en l铆nea, o sea entre hermanos o inbreedings de padres a hijas, o de hijos a madres, es fijar, por medio de la repetici贸n de genes, las caracter铆sticas deseables en la ganader铆a. La tienta y la observaci贸n fenot铆pica de los productos ayudan a eliminar lo que a ojos vistas no se desea mantener, sin embargo, las combinaciones de genes en un animal son casi imposibles de controlar, por lo que, aun y cuando las condiciones no deseadas se eliminen del hato, estas permanecen aunque sea en forma recesiva y pueden reaparecer en cualquier momento. En un principio, en Piedras Negras la consanguinidad de los sementales era del 12.5%, ya que la descendencia de Fantas铆o con las vacas puras espa帽olas fue con sus hermanas, y tuvieron como ancestro com煤n a Tabaquero. Para las siguientes generaciones fueron evitando cerrar estos toros, de tal forma que, para la d茅cada de los a帽os sesenta, los siguientes reproductores relevantes fueron bajando su 铆ndice de consanguinidad a niveles de 6% en promedio. El Chocolatero es la 煤nica excepci贸n, pues con 19.35% de consanguinidad, dio una progenie excepcional. Quiz谩 la cr铆tica debiera de ser en el sentido de no haber utilizado m谩s esta t茅cnica de cruzamiento, m谩s que en decir con tanta facilidad que la consanguinidad hab铆a da帽ado esta sangre. En ganader铆as tan cortas como esta, la endogamia y la variabilidad gen茅tica son aspectos que hay que observar muy de cerca para prevenir la p茅rdida de l铆neas de sangre.

Los toros de este encaste son muy nerviosos en el campo, por lo que embarcar las corridas de toros es una faena de alto riesgo y muy vistosa. En tiempos de Lub铆n se apartaban las corridas a principios de octubre. Normalmente, la camada pastaba en el potrero de la Troje, muy cerca de La Laguna. Ah铆 hab铆a que ir separando las corridas buscando igualarlas en pelo, tipo y alzada. Amos y vaqueros a caballo ejecutaban con sigilo la faena. Los c谩rdenos de origen Saltillo eran los primeros en ser separados para ser alojados en el potrero contiguo, llamado quiz谩 por esto, Los Espa帽oles. Los dem谩s eran separados de acuerdo con las instrucciones del ganadero y eran hospedados en los potreros que est谩n rumbo al casco. En aquel tiempo, el embarcadero estaba junto a la vieja plaza de tientas.

Hoy en d铆a, en Piedras Negras hay dos embarcaderos cercanos a los cerrados donde pastan las corridas. El primero es uno de campo, el embarcadero viejo de Zotoluca, y el segundo es una instalaci贸n contigua a la actual plaza de tientas. A esos potreros llegan los vaqueros de la casa y las casas vecinas, con paradas de bueyes para ir a caballo embarcando toro por toro. Es un terreno ondulado en el que hay que arropar al toro para conducirlo al embarcadero m谩s cercano. As铆, uno a uno van subiendo al cami贸n, en una faena que ya poco se ve. Hombres de a caballo templando bueyes y toros que con toda calma los llevan rumbo a su destino.

Desde un inicio, en Piedras Negras, cada a帽o se han embarcado cerca de cincuenta machos para las plazas. Hasta los a帽os ochenta, principalmente para la Ciudad de M茅xico, sin embargo, la ganader铆a tambi茅n triunf贸 en todo el pa铆s y en Sudam茅rica. En el siguiente cap铆tulo hablaremos de ello. Se lidian pocas novilladas. Un encaste tan exigente dificulta mucho a novilleros sin experiencia resolver el planteamiento que la bravura supone. Recientemente, los triunfos en plazas como Guadalajara, Tlaxcala y Texcoco han sido con toros que han conjuntado en su comportamiento la casta, acometividad y la nobleza necesarias en el toro bravo actual.

El toro de Piedras Negras es un animal de preciosas hechuras, extraordinariamente armonioso. Bajos en su mayor铆a, recogidos de cuerna, predominando los bien puestos y algunos delanteros con poca pala. Poco se ve el toro cornal贸n o el veleto, y nunca el cornipaso. Degollados de papada, con ojos vivaces, predomina el c谩rdeno en todos sus matices, sin dejar de existir el negro. Porque la fuerza gen茅tica existe, hoy est谩n saliendo en animales puros de este encaste con pelos colorados en distintas proporciones. Regres贸 la pinta que Viliulfo con tanto af谩n intent贸 quitar. 芦 隆Ha de tener de Piedras!禄, dec铆a Ra煤l cada vez que un toro c谩rdeno de otra casa daba bravo juego en la plaza, con el consabido disgusto de nuestros amigos ganaderos, que dec铆an: 芦 隆Si nunca hemos tenido de eso!禄. Pues no, de 芦eso禄, fuera de la familia y de algunas ganader铆as cercanas, pr谩cticamente todas tlaxcaltecas, fueron dos casas importantes las que tuvieron: San Antonio de Triana, propiedad de don Manuel Ibarg眉engoytia Llaguno, quien se llev贸 el toro n煤mero 78 de nombre Dantesco, hijo de Macetero, n煤mero 114, con el hierro de La Laguna, que se hab铆a vendido en 1958 al Ing. Mariano Ram铆rez, junto con el toro Barrico, n煤mero 87, con el hierro de Piedras Negras. Dantesco, seg煤n s茅 por comentarios de quienes conocen esa brava casa ganadera, no le lig贸 a don Manuel, sin embargo, aguantando las fuertes cr铆ticas de sus paisanos y familiares, dej贸 en la ganader铆a cerca de sesenta vacas nacidas entre los a帽os 1962 y 1967, que empadr贸 con toros de su casa en los potreros zacatecanos. Algo les habr谩 visto, que aun y no siendo vacas superiores, tuvo la paciencia de esperar los resultados de esta sangre a trav茅s de las hijas de este semental. Al paso del tiempo, la sangre de Dantesco dej贸 un importante legado en San Antonio de Triana. Pr谩cticamente, todos los machos nacidos en esos a帽os se lidiaron en novilladas, sin haber dejado ninguno con las vacas. La otra casa fue La Punta, que en el a帽o de 1967, cuando Paco Madrazo Sol贸rzano, entra帽able amigo de Ra煤l, en esa 茅poca ya al frente de la casa de su padre, decidi贸 mezclar su tequila jalisciense con el pulque tlaxcalteca y adquiri贸 dos novillos: el n煤mero 50, Tinajito, c谩rdeno oscuro, bragado, coletero con el hierro de Piedras Negras, y el 17, Seda Fina, c谩rdeno, con el hierro de La Laguna, combinaci贸n explosiva que seg煤n don Paco no le result贸 y tuvo que retirar los toros del empadre. Adem谩s, habr铆a que sumar los toros indultados en Colombia y algunos m谩s que se vendieron a ganaderos del Cono Sur y a otras ganader铆as mexicanas de menor importancia, que al paso del tiempo no siguieron esta l铆nea. Piedras Negras fue una ganader铆a de los Gonz谩lez para los Gonz谩lez. Algunos, con el tiempo prefirieron buscar sangre en otros lados. No son m谩s de ciento diez vacas y cuarenta sementales vendidos a veinticinco ganader铆as distintas a las hermanas y las hijas de Piedras Negras en toda su historia.

Piedras Negras se dividi贸 en el a帽o de 1972. Dentro de las ganader铆as de la familia hay dos grupos en los que esta casa es principal aporte de sangre: las ganader铆as hermanas, que fueron fundadas a principios de siglo XX: La Laguna, Zotoluca, Coaxamalucan, Rancho Seco y Zacatepec, a las cuales fueron vacas puras Saltillo y muchos sementales; y las ganader铆as hijas, producto de la divisi贸n de la ganader铆a que se hizo a la muerte de do帽a Delfina, y como resultado de la p茅rdida de los terrenos de la hacienda.

As铆, en esta divisi贸n nacieron: Tepeyahualco, nombre que restableci贸, con todo y su antig眉edad, Manuel de Haro con las vacas y sementales que hered贸 Marta, su esposa; Iturbe Hermanos, herencia de Magdalena; la Antigua, herencia de Susana, y  Piedras Negras, cuyo hierro y divisa quedaron en manos de Ra煤l. Rom谩rico recibi贸 becerras de dos camadas que vendi贸 a los entonces nuevos due帽os de La Laguna. El hierro que por herencia de su quinta parte correspondi贸 a Rom谩rico, fue adquirido por don Jorge Mart铆nez G贸mez del Campo cuando funda su ganader铆a "Los Mart铆nez".

En 1982, Susana vendi贸 el rancho que hab铆a comprado junto con las vacas que a煤n conservaba en Quer茅taro a su sobrino Jorge de Haro, quien las acompa帽贸 con dos camadas y varios toros de la casa de su madre. Al paso del tiempo, Jorge encast贸 su ganader铆a en las sangres de San Mateo y Garfias. Tepeyahualco est谩 en manos de Ignacio de Haro 鈥搒u hermano Manuel reci茅n falleci贸鈥, ubicada tambi茅n en ese estado y los Iturbe mantienen dos hierros: Gonzalo Iturbe, propiedad de 茅l mismo, y Magdalena Gonz谩lez, que dirige Javier Iturbe, ambas situadas en el municipio de Amealco, Quer茅taro. Y ah铆 contin煤a la historia bajo los mismos c谩nones. De la sangre de La Laguna, junto con la de Piedras Negras, est谩 la ganader铆a de De Haro, propiedad de Antonio y Vicente, la cual ya hemos mencionado, y la de Xalmonto, que es de Pablo, su hermano, con este mismo encaste, ubicada en los Altos de Jalisco. Magdalena Iturbe, con su esposo, el matador de toros Gabino Aguilar, actualmente tambi茅n son criadores de toros de lidia.

Se mantienen las l铆neas de sangre y hoy en d铆a se est谩n volviendo a compartir sementales y vacas, pr谩ctica que se hab铆a dejado de hacer por alg煤n tiempo, con resultados muy positivos.

Marco Antonio, los hermanos De Haro y los hermanos Iturbe, nietos de Viliulfo, conservan en sus casas esta sangre 煤nica. Ocho ganader铆as con sangre Gonz谩lez-Piedras Negras. En sus manos, el Encaste Piedras Negras sigue vivo. En la actualidad, Marco Antonio empadra cerca de ciento cincuenta vacas cada a帽o, herrando un poco m谩s de cien animales por camada. En los 煤ltimos diecisiete a帽os que lleva al frente de la casa ha hecho un cambio fundamental en el manejo de su sangre: ha buscado, conservado y empadrado sementales consangu铆neos con las vacas, ahora s铆, cerrando la sangre, estrategia que en realidad en esta ganader铆a hay que entenderla como un refresco, ya que al padrear toros consangu铆neos, despu茅s de muchos a帽os de no hacerlo, estos no refrescan diluyendo la sangre original, sino que lo hacen regresando sobre s铆 misma, haciendo presentes con m谩s importancia gen茅tica las cualidades de los reproductores seleccionados y las de sus ancestros. Abri茅ndose as铆, en forma autosuficiente. Un hato seleccionado sobre un concepto y con un mismo m茅todo por tantos a帽os, dif铆cilmente acepta o liga con animales seleccionados de otra manera y menos de otro encaste. Esta sangre domina. Y de forma sencilla se refresca sola. Es la ventaja y quiz谩 la 煤nica opci贸n de las ganader铆as que son en s铆 mismas un encaste. Por otra parte, Marco Antonio conserva e incrementa cada a帽o un banco de semen congelado que le permite regresar a sementales espec铆ficos cuando as铆 es necesario.  Este planteamiento y su desarrollo han dado gran resultado. Con el toro en la plaza 鈥揳dem谩s de la exigencia ya innata en esta sangre que existe a base de buscarla y no perderla鈥, con mucha frecuencia est谩 logrando una duraci贸n y calidad en la embestida excepcionales. Para algunos sorprendentes. Lo mismo con las vacas. Y no busco una fuente para respaldar esto, puesto que me ha tocado vivirlo con 茅l. En una corrida tras otra, en una y muchas tientas, cada vez m谩s califican con alta bravura muchos animales con esta condici贸n. De la bravura siempre habr谩 resultados; de su ausencia, el olvido del origen de esta fiesta. Se sigue manteniendo el orden gen茅tico, del cual, alguien valientemente dijo que en esta casa no existi贸. Valor entendido como el abuso de la ignorancia conceptual y el desconocimiento de la ganader铆a que durante m谩s a帽os ha mantenido su misma sangre, due帽os y tradiciones en este pa铆s, y junto con Miura, en el mundo.

De Marco muchos dudaron; no solo de que pudiera con la ganader铆a, sino simplemente de que continuara con ella. Pues aqu铆 est谩 la rojo y negro en manos del sexto amo, triunfando fuerte como anta帽o, esperando que crezcan los reci茅n nacidos c谩rdenos para ondear sobre sobre sus lomos en las plazas cuatro a帽os despu茅s. De corbata y traje gris, ante la mirada desconcertada de quienes han dado por muerto este encaste y su concepto desde hace muchos a帽os.

Jos茅 Mar铆a, Lub铆n, Viliulfo, Rom谩rico, Ra煤l y Marco Antonio Gonz谩lez: los seis amos de Piedras Negras.

Ahora, 隆vamos a los toros!, 隆a la plaza!, a recorrer la historia del toreo en M茅xico en la sangre de los toros de Piedras Negras.

III. LA PLAZA

1. EL INICIO

Como ya comentamos, Piedras Negras naci贸 en el entorno adverso de la prohibici贸n de las corridas de toros en la Ciudad de M茅xico, por lo que sus primeras corridas se dieron en el 谩mbito regional, principalmente en Texcoco, en la ciudad de Puebla y en los poblados cercanos a la finca. En distintas publicaciones encontramos los carteles con los que Piedras Negras se present贸 en los cosos del Huisachal y Tlalnepantla, refugios alternos de la afici贸n capitalina, y los primeros de los que se tiene registro. Las corridas fueron estoqueadas por las dos figuras alrededor de quienes giraba la fiesta de los toros en ese momento: Bernardo Gavi帽o y Ponciano D铆az. Los siguientes tres carteles son ejemplo de ello; el primero corresponde a El Diario del Hogar; el segundo a Francisco Coello (in茅dito), y el tercero a El Arte de la Lidia (a帽o 1, n. 潞 8, 18 de enero de 1885):

PLAZA DE TOROS DEL HUISACHAL, ESTADO DE MEXICO

15 de febrero de 1882

Ponciano D铆az, con 4 toros de Piedras Negras

PLAZA DEL HUISACHAL, ESTADO DE M脡XICO

5 de marzo de 1882

Bernardo Gavi帽o y su cuadrilla con 5 toros de Piedras Negras

脷ltima corrida de la temporada. Sobresalientes toros de la afamada hacienda de Piedras Negras. Cuadrilla de Bernardo Gavi帽o. Dos toros de cola 鈥揼raciosa mojiganga鈥

El casamiento de los indios de Tehuantepec 鈥搖n toro de fuego鈥 toro embolado

PLAZA DE TOROS DE TEXCOCO, ESTADO DE M脡XICO

1885

Se preparan en estas ciudades grandes espect谩culos con motivo de la feria que anualmente se celebra. Habr谩 corridas de toros y se lidiar谩 la afamada ganader铆a de la hacienda de Piedras Negras. Cuadrilla lidiadora escogida por el primer espada Bernardo Gavi帽o. 隆Grandes novedades! 隆Corrida monstruo! Las corridas se celebrar谩n los d铆as 25 y 29 de enero; tambi茅n el 1潞 de febrero

Bernardo Gavi帽o hab铆a nacido en Puerto Real, C谩diz, el 20 de agosto de 1813 y lleg贸 a M茅xico en 1835. 隆Las corridas mencionadas arriba son casi cincuenta a帽os despu茅s! Se dice que en ese tiempo mat贸 en nuestro pa铆s m谩s de mil corridas, actuando sobre todo en el centro de la Rep煤blica. Primero habr铆a que poner en contexto estos n煤meros y el tipo de espect谩culo que se presentaba. Pr谩cticamente en esos a帽os no hab铆a ferrocarriles, por lo tanto, quiz谩 en sus 煤ltimas corridas se pudo haber transportado con comodidad, pero solo por esto el n煤mero de corridas es en s铆 toda una haza帽a. Jos茅 Francisco Coello relat贸 que, sin alejarse de sus ra铆ces 芦asimil贸 y aprendi贸 el car谩cter del toreo practicado por los espadas nacionales, como los hermanos 脕vila o Andr茅s Ch谩vez, que mezclaban sus tauromaquias con quehaceres campiranos y una serie de divertimentos, parte complementaria del espect谩culo que encontr贸 a su paso el gaditano禄.

Gavi帽o incorpor贸 la 芦mexicanidad禄 a su hacer espa帽ol, o 茅l se incorpor贸 a esta, creando un espect谩culo puramente nacional. En Los ases del toreo (Lux, 1920), Uno al Sesgo menciona que Gavi帽o

Suple con su propia inventiva sus deficiencias t茅cnicas. Sobre la base de su formaci贸n espa帽ola cre贸 un toreo en gran parte personal, ejecutando los lances a su manera, modific谩ndolos a su capricho, atento a sacar el mayor partido de sus condiciones f铆sicas y con toros muy diferentes a los de hoy.

Monopolizaba la fiesta sin dejar pasar pr谩cticamente a ning煤n otro coleta espa帽ol, lo cual, de acuerdo a los cr铆ticos de la 茅poca, originaba una tediosa monoton铆a y deten铆a su evoluci贸n. Mando puro en plazas y despachos. M茅xico lo hizo suyo y fue 茅l quien dio la primera forma a la fiesta en nuestro pa铆s. El espect谩culo presentado al p煤blico en ese tiempo era muy variado; salto sobre los toros, banderillas colocadas de muy diversas maneras, toros embolados, matar sentado en una silla, fuegos artificiales, en fin... muchos aditamentos para la diversi贸n de la gente. No siempre se corr铆an seis toros y, como sabemos, estos no eran de casta. El espect谩culo taurino se centraba en el tercio de varas, en un muy lucido tercio de banderillas, que es quiz谩 lo 煤nico que ha permanecido en el toreo, y la muerte del toro a espada como un mero fin de faena.

En el momento de la prohibici贸n, Ponciano D铆az surgi贸 como un rostro fresco y totalmente nacional. Trat贸 de mantener la hegemon铆a de su maestro Gavi帽o, pero ya empezaban a llegar espadas espa帽oles, no siempre bien aceptados por la afici贸n, pero comenzaban a tener importancia. Ponciano intent贸 mantener pura la identidad nacional, sin embargo, la fiesta ya estaba tomando otro camino. Las suertes charras que 茅l acostumbraba intercalar en los espect谩culos desaparecer铆an en poco tiempo. Recibi贸 la alternativa en Espa帽a en 1889 y regres贸 a M茅xico a pasar sus 煤ltimos a帽os sin la gloria de la que hab铆a gozado. Los d铆as 15 de febrero y 5 de abril de 1895, ya en su ocaso, enfrentar铆a dos corridas de Piedras Negras en la plaza del Huisachal.

La llegada de Mazzantini en 1887 ocasion贸 el gran cambio en M茅xico, no solo en las plazas, tambi茅n en las ganader铆as. Se pasaba de admirar la valent铆a y la habilidad del torero, a entender los principios fundamentales del toreo, todos ellos plasmados en diversas tauromaquias dictadas por los grandes en Espa帽a, de nula o poca aplicaci贸n en nuestra fiesta hasta ese momento. El vasco aconsej贸 a los Gonz谩lez que compraran sementales espa帽oles, y les vendi贸 para Piedras Negras el primer semental de casta. Tambi茅n fue el primero que import贸 corridas completas de Espa帽a y ense帽贸 al p煤blico mexicano lo que era una corrida de toros, sin el complemento de divertimento acostumbrado aqu铆.

Mazzantini naci贸 en el a帽o de 1856 en Elgoibar, Guip煤zcoa (Pa铆s Vasco, Espa帽a). Hijo de padre italiano, residi贸 algunos a帽os en ese pa铆s, de donde regres贸 a Espa帽a en 1870. Fue telegrafista y trabaj贸 en la estaci贸n de ferrocarril de Santa Olaya; quiso tambi茅n ser cantante de 贸pera y en el a帽o de 1880 finalmente se present贸 como novillero en Madrid. Recibi贸 la alternativa de manos de Salvador S谩nchez Frascuelo en la plaza de Sevilla el 13 de abril de 1884, confirm谩ndola de manos de Rafael Molina Lagartijo, en Madrid, el 29 de mayo del mismo a帽o con el toro Morito, de la ganader铆a de Murube. En 1886, el empresario de la plaza de toros San Rafael de la Ciudad de M茅xico, don Ram贸n L贸pez, lo contrat贸, a pesar de tener firmada una exclusiva con los empresarios de Puebla, donde ya hab铆a debutado, y se present贸 en la capital el 16 de marzo de 1887; en esta, su primera tarde, brind贸 un toro a Ponciano D铆az, de quien junto con sus partidarios recibir铆a siempre un trato muy duro. La tarde fue de gran bronca, al no tener la empresa la corrida cubierta, teniendo que ir a completarla al rastro de la ciudad. El resultado incluye la huida de Mazzantini hacia la estaci贸n de tren, escoltado por la polic铆a y seguido por los partidarios de Ponciano, quienes lo apedreaban, y por el mismo D铆az, de quien se dice que, reata en mano, intentaba lazarlo. Desde ese a帽o hasta 1890, y de 1894 a 1905 har铆a temporada en M茅xico pr谩cticamente todos los a帽os, acompa帽ado de su cuadrilla, siendo adem谩s el principal intermediario para la importaci贸n de corridas espa帽olas para las plazas de la capital, que, como veremos m谩s adelante, llegaron a ser cinco, en las que, al mismo tiempo se dio una gran cantidad de festejos en todas ellas. Retirado de los toros, fue concejal mon谩rquico y diputado provincial en Madrid, as铆 como gobernador civil en Guadalajara y 脕vila. Hombre elegante en la plaza y en la calle, activo todav铆a como matador de toros, lleg贸 a ejercer su antigua profesi贸n de cantante de 贸pera actuando con gran 茅xito en tres funciones en el a帽o de 1888 en los teatros Principal y Nacional de la Ciudad de M茅xico. La pugna que hab铆a entre poncianistas y mazzantinistas le impidi贸 torear m谩s corridas en nuestro pa铆s, donde actu贸 por 煤ltima vez en 1905, a帽o en el que se despidi贸 definitivamente de los toros, lidiando en Madrid una corrida del Duque de Veragua la tarde del 16 de septiembre.

Al igual que la historia de M茅xico, la del toreo corre por las venas de Piedras Negras, o esta es su sangre, la cual lleva y conserva la informaci贸n m谩s 铆ntima del desarrollo de los toros en M茅xico.

El ganado criollo para la fiesta inicial encuadrada en las corridas 芦a la mexicana禄, el toro cruzado de vaca criolla y toro espa帽ol en la transici贸n de un hacer a otro, y el toro puro, en la consolidaci贸n hacia la modernidad de la fiesta y de la ganader铆a 鈥損ropia como nacional鈥, existen claramente identificados en Piedras Negras. Ning煤n ganadero de entre quienes trascendieron en estas tres 茅pocas, o que se haya unido en las 煤ltimas dos, se pod铆a quedar fuera. Crecer el prestigio ganadero sin sangre espa帽ola y sin acoplar la ganader铆a al nuevo espect谩culo quedaba fuera de toda posibilidad.

La corrida que tradicionalmente se ha mencionado como la primera de Piedras Negras en la Ciudad de M茅xico, cuando Porfirio D铆az reci茅n levant贸 la prohibici贸n de Ju谩rez, es la que se celebr贸 en la plaza de toros San Rafael el d铆a 30 de octubre de 1887, en donde alternaron Diego Prieto Cuatro Dedos y Carlos Borrero Zocato; matando tres de Piedras Negras y tres de Arribas Hermanos, ganader铆a espa帽ola; en la cual, Zocato result贸 herido en la entrepierna al parar al toro.

En 1890 hubo otra prohibici贸n en la Ciudad de M茅xico provocada por el esc谩ndalo en la corrida del 2 de noviembre, en donde, con toros de Guanam茅, el desastre fue may煤sculo. El primer toro fue devuelto al corral y tuvieron que salir seis sustitutos, pues cada uno era igual de manso que el anterior. Al saltar el segundo a la plaza, despu茅s de siete, y tambi茅n ser devuelto, la empresa decidi贸 volver a soltar los toros que acababan de regresar por mansos, cosa de la que los aficionados se percataron y comenzaron a lanzar todo tipo de objetos al ruedo y a destruir la plaza.

Este receso termin贸 en 1894 y la ganader铆a regres贸 a la capital, a la plaza de Bucareli, el 17 de febrero de 1895; alternaron Ecijano, que se desped铆a, y Jos茅 Palomar Caro. Se lidiaron tres toros de Piedras Negras y tres de Tepeyahualco, combinaci贸n que se har铆a usual hasta la desaparici贸n de la segunda casa, en la primera d茅cada del siglo XX. Estaba 芦requetres piedras禄, dice la canci贸n, refiri茅ndose a la calidad superior de los Piedras sobre los Tepeyahualcos, la mayor铆a de las veces que alternaron estas ganader铆as hermanas. La prensa de ese tiempo era lapidaria; aqu铆 un ejemplo tomado de El Nacional, del 20 de febrero de 1895, en donde Pata Larga escribi贸:

La despedida del 芦Ecijano禄, dos espadas sin conciencia. 隆Ni hace falta el que se va, ni sobra el que viene!, no se sabe la causa verdadera por la que se va el Ecijano; pero sea la que sea, no nos incumbe a nosotros averiguarla: lo positivo es que ya se marcha y que cambia el estoque por el olivo. 隆Vaya con Dios隆 隆Que el cielo le d茅 larga vida y que no vuelva!

Otra publicaci贸n en El Monitor Republicano, del 19 de febrero de 1895, as铆 lo expres贸:

Los toros de Piedras Negras, de la cual se lidiaron cuatro, cumplieron y no dejaron mal puesto el nombre de la ganader铆a. Los de Tepeyahualco que se corrieron fueron muy buenos, sobre todo el primero que se lidi贸, que era bravo, duro, seco y de poder; pero que fue despiadadamente alanceado por los picadores. El Ecijano nunca mostr贸 deseos de agradar ni se distingui贸 por su valent铆a ante la fiera. A su primer toro lo hiri贸 varias veces y entraba en cualquier momento de cabeza al callej贸n. Los otros dos toros a los que le tocaba dar muerte fueron devueltos al corral porque el espada no pudo consumar la suerte. En su segundo de la tarde fue desarmado por un buey con el que intentaban retirar al toro que se le iba vivo, con el delirio de los aficionados ante la valent铆a del buey. Jos茅 Palomar 芦Caro禄 confirm贸 esta su segunda vez en que se presentaba ante el p煤blico, la opini贸n que no tiene m谩s que valor, pero que carece por completo de arte. Los dos toros que mat贸 los estoque贸 a traici贸n y al torear con el capote y la muleta mov铆a mucho los pies adem谩s de que abus贸 de los recortes. Como incidente se menciona que el primer toro se meti贸 dentro del burladero que mand贸 instalar la empresa y ante las protestas del p煤blico, este fue retirado a la muerte de este toro.

Recortar en exceso a los toros en aquellos a帽os se consideraba una mala pr谩ctica, que solo era aplaudida si el ejemplar lo exig铆a por su clara dificultad. Incluso estaba prohibida por el reglamento. Era m谩s apreciado dejar venir a los toros de largo para esquivarlos con rapidez mostrando el enga帽o. Los matadores se luc铆an con el capote, en tanto que los banderilleros y picadores no solo eran anunciados en los carteles como un atractivo importante, sino que en las cr贸nicas se describ铆a a detalle su hacer.

Ese mismo a帽o, a los pocos d铆as, el 24 de marzo, de nuevo se lidiaron en la plaza de Tacubaya tres de Tepeyahualco y tres de Piedras, en una corrida a beneficio de los damnificados de Temamatla, con gran 茅xito; destac贸 la presencia de los de Tepeyahualco, 芦claramente de cruza espa帽ola禄. Esta calificaci贸n en el tipo de los toros comenz贸 a aparecer en esos a帽os cuando los Gonz谩lez lidiaron los primeros productos de los toros espa帽oles. Ya veremos en las siguientes cr贸nicas lo variopinta que era Piedras Negras en esos a帽os, cuando la sangre Vazque帽a dejaba sus primeros resultados.

El 21 de junio de 1887 se hab铆a publicado el primer proyecto de reglamento para las corridas de toros. Describ铆a las obligaciones de los distintos participantes en el espect谩culo. Se obligaba a inspecciones previas a la plaza para verificar su solidez para garantizar la seguridad del p煤blico y de los lidiadores. Se solicitaba a la empresa definir el aforo del coso, para impedir la sobreventa de entradas. Los regidores del ayuntamiento fueron designados presidentes de la corrida y deb铆an ir acompa帽ados de un suplente y de un asesor experto en el tema. El programa de la corrida deb铆a publicarse al menos veinticuatro horas antes de celebrarse, con cambios, con el aviso respectivo, solo en casos de que existiera causa justificada. Transcribo el art铆culo 12 casi completo porque me parece singular:

... adem谩s de los toros anunciados, la empresa deber谩 de contar con dos toros de reserva. Cuando ninguno de los toros o solamente uno o dos den juego, inclusive los de reserva, el empresario devolver谩 el importe de las entradas a los espectadores.

Se exig铆a al due帽o del ganado 鈥揺l t茅rmino 'ganadero' todav铆a no se usaba鈥 que asegurara por escrito que los toros no hab铆an sido previamente lidiados y estos ten铆an que tener entre 4 y 7 a帽os cumplidos. El art铆culo 19 dec铆a a la letra: 芦Se proh铆be maltratar de palabra a los diestros, as铆 como arrojarles frutas, c谩scaras, jarros, tiestos o alg煤n otro objeto禄. El redondel deb铆a tener al menos cuatro puertas; como vimos en la cr贸nica, el uso de burladeros no era com煤n. Las puyas, las banderillas y los estoques deb铆an ser exhibidos al p煤blico antes de la corrida y deb铆a de haberlos en cantidades suficientes. La cuadra de caballos deber铆a ser de al menos cuatro caballos por cada toro lidiado. Para no ser devuelto al corral, el toro ten铆a que tomar al menos tres varas; si este sal铆a boyante, buscando pelea, el picador ten铆a prohibido correr detr谩s de 茅l evitando el encuentro. Los banderilleros contaban con tres minutos para colocar cada par de banderillas, y los matadores con quince para la parte final de la faena. Tambi茅n estaban descritas las labores de mozos, dependientes y carpinteros. Se obligaba la presencia de al menos un m茅dico cirujano y sus ayudantes.

La lista de implementos m茅dicos detallada en el reglamento solo me hace reflexionar en el enorme riesgo que corr铆an los toreros en aquella 茅poca. Un botiqu铆n casero hoy tiene mejores elementos para atender un accidente que lo que ten铆an los doctores en ese tiempo.

Este era el planteamiento de la autoridad para el orden de las corridas de toros en ese tiempo. Ya se nota un cambio radical de lo que hab铆a sido la fiesta hasta antes de las prohibiciones.

La corrida con la que adquiri贸 antig眉edad Piedras Negras en la Ciudad de M茅xico fue el 8 de noviembre de 1896. En el El Mundo del s谩bado 7 de noviembre de ese a帽o se anunciaba:

Ma帽ana ser谩n sacrificados en la plaza de toros de Bucareli, por los espadas Ecijano, Quinito y Silverio Chico, 5 toros de Piedras Negras y un toro negro zaino de la ganader铆a espa帽ola de Ibarra, que responde al nombre de 芦Cabrito禄. Parece que ya hizo testamento legando sus cuernos a sus parientes atribulados.

Formalmente no se anunci贸 芦en busca de cartel禄, ya que la reglamentaci贸n para este efecto no se dio sino hasta la publicaci贸n del reglamento de 1898, que sustituir铆a al ya comentado. El empresario de esa corrida fue el mismo Juan Jim茅nez el Ecijano, quien har铆a la torear铆a y regresar铆a a la capital despu茅s del sonado fracaso del a帽o anterior. En la corrida hubo lluvia y granizo, pero una muy buena entrada. Meses antes, en febrero de ese a帽o, hab铆a matado una corrida de Piedras Negras en Puebla con un resultado muy desafortunado. El primer toro de la tarde derrib贸 al picador Garc铆a; el caballo cay贸 sobre 茅l destroz谩ndole el pecho con la silla, y al parecer, por lo escrito en la cr贸nica, fue de consecuencias fatales. Al Ecijano, su primer toro lo oblig贸 a saltar la barrera, con tan mala suerte que el animal, al hacer por 茅l, rompi贸 las tablas hiri茅ndolo gravemente.

El 21 de febrero de 1897 se presentaron en la plaza de Bucareli, Antonio Escobar el Boto, y Jos茅 Palomar Caro. La corrida fue muy bien presentada, pero solo luci贸 el segundo toro. Entre los seis lidiados recibieron veinticuatro puyazos, causaron diez tumbos y mataron cinco caballos.

En 1899, todav铆a Piedras Negras lidiar铆a su 煤ltima corrida: ocho toros, en la plaza de Bucareli, misma que fue derruida ese a帽o y que hab铆a sido construida por Ponciano D铆az en el a帽o de 1888. Hasta esos a帽os, Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez segu铆a al frente de la ganader铆a, y ya se estaba lidiando lo cruzado con lo espa帽ol. Como vimos, Mazzantini ya hab铆a sentado las bases de una nueva tauromaquia, pero todav铆a las figuras del toreo espa帽olas no ven铆an a M茅xico.

La ganader铆a rompe el siglo en la reci茅n construida Plaza M茅xico en la inauguraci贸n de la temporada de 1900. El 9 de octubre, El Popular rese帽贸 el evento del d铆a 7:

Bajo la direcci贸n de Fernando Guti茅rrez 芦el Ni帽o禄, y con lleno en sol y numeros铆sima concurrencia en sombra, se presentaron Diego Prieto 芦Cuatro Dedos禄 y Antonio Arana 芦Jarana禄, con sus respectivas cuadrillas. La plaza presentaba un aspecto deslumbrador, pues el p煤blico que asisti贸 en esta corrida era selecto, como si se tratase de una de esas corridas, en las que figuran notables diestros... Los toros de Piedras Negras un tantico mal criados o descuidados, cumplieron en todos los tercios y hubo uno que recibiera hasta ocho puyazos, cosa rara en estos tiempos. En la lidia sobresali贸 el lidiado en quinto lugar, llegando noble y boyante a la muerte. En carnes y de hermosa l谩mina, se gan贸 la palma el sexto que fue un animal precioso. L谩stima de la infinidad de trapazos con los que fue acosado.

Los toros fueron tres negros, dos chorreados en verdugo y un berrendo en negro. El primer toro de la tarde recibi贸 seis puyazos, le colocaron tres pares de banderillas y Diego Prieto, de rojo y oro, despu茅s de brindar al tendido de sombra, salud贸 al bicho con un buen cambio, dos naturales y uno de pecho, para terminar de una estocada baja con la vida del animal. Como el matador entr贸 bien, en corto y por derecho, recibi贸 una ovaci贸n de parte del p煤blico. Esa era una faena completa. Las corridas duraban escasos noventa minutos en la mayor铆a de los casos.

La sequ铆a de tantos a帽os, producto de la prohibici贸n de Ju谩rez, se llevaba ahora al extremo contrario y en muy poco tiempo se construyeron cinco plazas de toros en la ciudad, con festejos en todas ellas. En los cosos de San Rafael, Paseo, Coliseo, Col贸n y Bucareli, de enero de 1888 a enero de 1889, en que las cinco plazas estuvieron funcionando, se dieron ciento cincuenta y un festejos taurinos, lo que equivale a casi tres corridas por semana, con todo tipo de resultados y con no pocos desmanes en el tendido. El ritmo no se sostuvo, pero se daban muchos festejos en cualquier fecha y de cualquier forma. No hab铆a ganado suficiente en el pa铆s que garantizara el 茅xito del espect谩culo. La ganader铆a nacional como tal estaba a煤n en formaci贸n. Al paso del tiempo, esto oblig贸 a las autoridades a reformar el reglamento, introduciendo el concepto de ganader铆as de cartel en el a帽o de 1898, el primero publicado despu茅s de la segunda prohibici贸n en la ciudad, que dur贸 de 1890 a 1894. Las primeras ganader铆as con este reconocimiento fueron: Atenco, San Diego de los Padres, Sant铆n, Cazadero, Parangueo, Guanam茅, Cieneguilla, Venadero, Comalco, Guantimp茅, Tepeyahualco y Piedras Negras. El reglamento obligaba que si estas ganader铆as lidiaban juntas, este orden deb铆a ser respetado, para que la m谩s antigua abriera y cerrara plaza, adem谩s de tener que llevar cada una igual n煤mero de toros de reserva que toros por lidiar de su propia ganader铆a. Para que una ganader铆a fuera incluida en esta lista, antes de poder lidiar una corrida era necesario que presentara cuando menos seis novilladas en la capital. Hoy en d铆a, solo queda Piedras Negras, con su sangre y due帽os originales. Los hierros de los se帽ores Barbabosa, que son los primeros tres de esa lista, existen en otras manos y con otra sangre, a excepci贸n del de Sant铆n. Las dem谩s ganader铆as ah铆 mencionadas desaparecieron al poco tiempo, sin dejar ninguna huella en el 谩mbito nacional.

Este es otro de los grandes logros de los Gonz谩lez: el haber sido capaces de crecer con la fiesta y criar un toro para tres 茅pocas distintas del toreo. Consiguieron la evoluci贸n del toro que se apreciaba por su acometividad a los caballos, al toro que con fijeza y entrega desarrollara su bravura en una lidia m谩s exigente para el animal. En la plaza triunfaron desde 1884, manteniendo siempre un concepto de bravura centrado en la exigencia que el toro debe mostrar en su lidia. Piedras Negras no regalaba la tarde, y los toreros lo sab铆an; sin embargo, todas las figuras de esos tiempos se anunciaron con ellos. Para Gaona, esta casa y San Diego de los Padres fueron sus preferidas en el pa铆s, sobre todo en los 煤ltimos a帽os de su vida activa, en los cuales ya poco tore贸 en Espa帽a y ejerci贸 aqu铆 su mando.

Adem谩s, como hab铆amos comentado, nunca faltaron a la cita. Piedras Negras lidi贸 m谩s toros que cualquiera otra ganader铆a en el siglo XX 鈥搃ncluidos los 煤ltimos treinta a帽os鈥 en las distintas plazas de la Ciudad de M茅xico, durante los cuales ya poco lo hizo.

2. EL PRINCIPIO DEL SIGLO XX

Entrando el siglo XX, comenzaron a venir con constancia los espadas espa帽oles a torear, pero tambi茅n a hacer empresa. La afici贸n de la Rep煤blica ten铆a por primera vez la oportunidad de ver las corridas de toros bajo los c谩nones de la tauromaquia espa帽ola. As铆 fueron llegando Antonio Fuentes, Joaqu铆n Hern谩ndez Parrao, Jos茅 Garc铆a el Algabe帽o, Antonio Reverte, Rafael G贸mez el Gallo, Rafael Gonz谩lez Machaquito, Antonio Montes, Manuel Gonz谩lez Chicuelo padre, Vicente Pastor, Enrique Torres Bombita, entre muchos otros, que con toda su cuadrilla llegaron a hacer todo el invierno en la capital y en las plazas de provincia. Los arropaba el ala de la Colonia espa帽ola, y la capital no paraba en atenciones y festejos para todos ellos. En muchos casos fijaban residencia en elegantes casonas o en los mejores hoteles de la ciudad, atendiendo desde ah铆 los negocios taurinos. Ya para esos a帽os, los empresarios y directores art铆sticos de las plazas de la capital acud铆an a Espa帽a a comprar corridas de toros, las cuales normalmente ven铆an acompa帽adas por alguno de estos toreros, que buscaban garantizar su 茅xito en la plaza al traer lotes de las ganader铆as m谩s prestigiadas de su pa铆s. Llegaron toros de Ibarra, Saltillo, Veragua, Pablo Romero y Miura, entre otras, que causaban siempre gran expectaci贸n. Algunos hac铆an campo en Piedras Negras esperando ser lidiados, pero la mayor铆a se transportaba por tren directo a la capital, donde se desembarcaban, o en la plaza, o en distintos ranchos cercanos a la Ciudad de M茅xico, donde dependiendo de la 茅poca, los principales fueron el de Margeli y Casillas, en la zona de Iztapalapa y en la Hacienda de los Morales. La fiesta en Espa帽a a煤n no cambiaba, sin embargo, para el p煤blico nacional, en t茅rminos taurinos se estaba viviendo una revoluci贸n, con una condici贸n particular: sin toreros mexicanos.

El 26 de enero de 1902 se anunciaron seis toros de Piedras Negras para Antonio Fuentes y Joaqu铆n Hern谩ndez Parrao, que a la postre ser铆an ocho, ya que hubo dos de regalo. En el Diario del Hogar del 28 de enero se public贸 la siguiente rese帽a:

Inusitado entusiasmo despert贸 el beneficio de Antonio Fuentes... su corrida de gracia dif铆cilmente se olvidar谩. Hizo derroche de valor y destreza. En banderillas estuvo a gran altura. Coloc贸 seis pares al quiebro y seis al cuarteo, habiendo un solo toro al que coloc贸 cuatro pares al quiebro. En su trabajo con la muleta ya no hay m谩s qu茅 pedir: todos saben lo que vale la mano izquierda de Fuentes. En quites espl茅ndidos, consumando dos verdaderamente de m茅rito. Con el acero, despach贸 a sus cuatro bichos de cuatro volapi茅s, un pinchazo y un descabello a la primera. Toda la tarde fue de aplausos para el diestro, recibi贸 valiosos regalos y fue al fin sacado en hombros por sus admiradores hasta su carretela. Piedras Negras ha colocado ya muy alta su divisa. Sus toros han dado juego muy bueno todas las veces que se han lidiado, y en lo sucesivo su solo anuncio llenar谩 los tendidos, pues ya se ha formado el p煤blico juicio exacto de esa ganader铆a.

Esta corrida fue la que sigui贸 a la del 6 de enero de ese mismo a帽o, donde, junto con tres de Veragua, se hab铆an presentado Mazzantini, Rafael Molina Lagartijillo y Fuentes, en el primer cartel de tron铆o de Piedras Negras en la capital y el inicio de su larga cadena de triunfos. En El Popular del 7 de enero de 1902, se dijo que esa tarde, 芦los de Piedras Negras, cruza de Murube, dieron un juego magn铆fico, dejando bien puesto el nombre de la ganader铆a禄. Eran los primeros toros que se lidiaban de la cruza con los sementales comprados en 1895 y comenzaba a dar buenos resultados. Esa ocasi贸n, el toro lidiado en quinto lugar 芦era un soberbio ejemplar, por lo bien criado. Ensabanado, capirote y perfectamente armado que sembr贸 el terror entre los piqueros a causa de su poder禄. Era evidente que no descend铆a de lo Murube, sino de lo anterior, que todav铆a segu铆a presente en la sangre de los toros tlaxcaltecas.

La prensa taurina jugaba un papel did谩ctico esencial en la adaptaci贸n del p煤blico capitalino a las nuevas formas. En las cr贸nicas se describ铆a y criticaba con mucho detalle el orden de la lidia y el respeto al reglamento vigente. La actuaci贸n del presidente de la corrida 鈥揾oy juez de plaza鈥 fue puntualmente calificada cada tarde, as铆 como la colocaci贸n en la plaza y el orden de los participantes en la lidia. Se contaban por n煤mero los puyazos, los caballos muertos y los pares de banderillas. Poco a poco, los primeros periodistas fueron apreciando las diferentes formas art铆sticas de cada lidiador, describi茅ndola en detalle, por lo que el p煤blico empez贸 a formar su criterio y tambi茅n a tener favoritismo por sus nuevos 铆dolos. Entre la prensa, los propios toreros tambi茅n se fueron creando partidarios reales o dirigidos para defender sus intereses. El momento de los ganaderos con la prensa vendr铆a despu茅s, cuando se present贸 la lucha por la supremac铆a entre las ganader铆as del pa铆s.

En los a帽os de 1901 y 1902, Piedras Negras mand贸 cincuenta y tres toros a las plazas de la capital. Sus corridas ya se esperaban con expectaci贸n y cierta garant铆a de triunfo. Del Diario del Hogar, del 5 de diciembre de 1902, es el siguiente fragmento:

Ahora presenta un cartel la Plaza M茅xico para la quinta corrida, de gran atractivo, que seguramente llenar谩 con el 芦Algabe帽o禄, 芦Chicuelo禄, la presentaci贸n de 芦Gallito禄, quien es una leg铆tima esperanza y ganado de Piedras Negras; es decir, los toros que mejor cartel tuvieron en la temporada del a帽o pasado.

El activo empresario Ram贸n L贸pez, de la Plaza de Toros M茅xico, nos presentar谩 el pr贸ximo domingo a Rafael G贸mez 芦el Gallito禄, hijo del c茅lebre 芦Gallo禄, torero de fama que floreci贸 en el siglo pasado, y que fue el inventor de la suerte al cambio de rodillas, en la que el hijo ha aventajado al padre. El 芦Gallito禄, tanto en banderillas como en el capote y la muleta, est谩 considerado como el mejor torero y de m谩s lucimiento en toda Espa帽a, y eso que no cuenta m谩s de diez y nueve a帽os de edad, pues naci贸 en Madrid en el a帽o de 1883.

Relata el art铆culo de La Patria, Diario de M茅xico, del 5 de diciembre de 1902, que la contrataci贸n se hab铆a dado en Sevilla el d铆a de la alternativa que recibi贸 Rafael, durante la feria de San Miguel, de manos de Emilio Torres Bombita, estando de testigo su hermano Enrique. Fue tal el 茅xito y las maneras del novel coleta, que Ram贸n L贸pez decidi贸 firmarlo y traerlo a M茅xico: 芦el domingo pr贸ximo lo veremos en el coso de la Piedad, donde se lidiar谩n seis magn铆ficos toros de Piedras Negras, cruza espa帽ola de Murube, ganader铆a considerada como la mejor del pa铆s禄.

Pepe Andaluc铆a as铆 lo expresaba en El Correo Espa帽ol, el 8 de diciembre de 1902:

Plaza M茅xico, Quinta de la Temporada. Corrida Superior

Bien se帽or de Piedras Negras;

si sigue usted de este modo,

dando toros de respeto,

dando bichos codiciosos,

como los ayer lidiados,

de los ganaderos todos

va usted a ser el que m谩s corte

el bacalao en los cosos

En pocas letras, este fue el resultado de la corrida. Los tres espadas triunfaron; Gallito se llev贸 un fuerte golpe en la cara que le impidi贸 matar a su segundo toro, de lo cual el cronista escribi贸: 芦 驴Y del torero bonito, qu茅 dice el p煤blico entero?, que Rafael G贸mez, "Gallito", es un colosal torero禄.

De este pedestal ya no se bajar铆a a Piedras Negras. Con mejores o peores encierros como todas las ganader铆as, estar铆a a la vanguardia en el 谩mbito nacional en esta naciente fiesta. Adem谩s de triunfos, con esta casa, la bravura reparti贸 muchas cornadas. Ese a帽o, el 9 de noviembre, Parrao recibi贸 una herida muy fuerte en la ingle derecha al entrar a matar por segunda vez a su enemigo en una corrida que hab铆a sido muy mal lidiada y que recibi贸 treinta y tres puyazos.

Rafael Gonz谩lez Machaquito obtuvo un gran triunfo el 20 de diciembre de 1903 alternando con Chicuelo padre. Esa temporada, el 15 de noviembre, hab铆a matado una corrida mal presentada de esta casa que caus贸 una gran bronca. Sin embargo, en este mano a mano, ambos toreros obtuvieron un buen triunfo, de lo cual dio cuenta El Correo Espa帽ol, el 21 de diciembre de 1903:

La corrida de ayer fue espl茅ndida. Siete toros, siete estocadas y casi todas magn铆ficas, no se puede pedir m谩s para que todo fuera completo; el ganado tambi茅n bueno. El cartel de Piedras Negras sigue en alza. En el primero, el beneficiado 芦Machaquito禄, que vest铆a de lila y oro, coge los trastos y el delirio 隆emple贸 pases naturales, un redondo, y uno sobre todo, de pecho que val铆a un Per煤! Estocada recogiendo sombreros y tabacos.

Al d铆a siguiente, El Tiempo public贸 lo siguiente:

芦Chicuelo禄 por su parte, se llev贸 el 茅xito art铆stico: de tres toros que mat贸 se llev贸 dos orejas y oy贸 las m谩s ruidosas y merecidas ovaciones. En sus lances de capa estuvo inmejorable y en las banderillas produjo un positivo delirio de entusiasmo. Con la muleta se port贸 como un maestro. Fue el h茅roe de la corrida.

Y as铆, a帽o con a帽o, en cada temporada se lidiaban entre treinta y cincuenta toros de la divisa roja y negra. Un resumen de la temporada lo podemos encontrar en El Popular, del 23 de abril de 1906, rese帽a que nos da una buena idea de lo que ya era Piedras Negras en ese momento:

Estad铆stica Taurina, temporada de 1905 a 1906. Durante la temporada formal se dieron en la Plaza de la Piedad, propiedad del empresario se帽or Ram贸n L贸pez, 24 corridas, lidi谩ndose 153 toros, los cuales mataron 227 caballos. En las corridas de la temporada jugaron toros de las ganader铆as mexicanas y espa帽olas siguientes: de San Diego de los Padres, Murube, Marqu茅s de Saltillo y del Duque de Veragua en una corrida; de Atenco y San Nicol谩s Peralta en dos; de Sant铆n y Atlanga en tres; de Tepeyahualco en cinco, y de Piedras Negras en siete corridas.

La temporada de 1907 estuvo marcada por la muerte de Antonio Montes, el 17 de enero de ese a帽o, como resultado de la cornada recibida el domingo 13 de enero al entrar a matar al segundo de la tarde, Matajaca, n煤mero 42, c谩rdeno oscuro, bien puesto, de la ganader铆a de Tepeyahualco. Ese d铆a, en la plaza M茅xico alternaban Antonio Fuentes, Antonio Montes y Ricardo Torres Bombita, con tres de Saltillo y tres de Tepeyahualco, el mismo cartel de su alternativa, que hab铆a recibido en Sevilla el 2 de abril de 1899. La corrida se hab铆a lidiado con lleno absoluto a la vez de generar gran expectaci贸n. Antonio, de azul turquesa y oro, har铆a esa tarde su 煤ltimo pase铆llo.

Montes fue el primer 铆dolo de la afici贸n capitalina. Desde el a帽o de 1903 no hab铆a faltado a ninguna temporada, y era admirado por su quietud y valor. Fue un torero que por su propio esfuerzo logr贸 hacerse de inmenso cartel en estas tierras. El 12 de enero de 1926, casi veinte a帽os despu茅s, El Eco Taurino public贸 una editorial que recoge muy bien lo que fue este espada para la fiesta en M茅xico:

Montes vino al pa铆s como torero modesto. No obstante que como novillero, su nombre son贸 en Espa帽a, al cambiar de categor铆a fue releg谩ndose al olvido, pero vino a M茅xico y el p煤blico lo enfrent贸 con 芦Machaco禄. Este cobraba trece mil pesetas por corrida, soldada m谩xima hasta entonces en nuestro medio taurino. Rafael Gonz谩lez era joven, simp谩tico, valiente y adem谩s formaba con 芦Bombita禄 la pareja de moda en Espa帽a. Montes, con todos sus defectos era m谩s torero que 芦Machaquito禄 y venci贸 en toda la l铆nea ayudado tambi茅n por su modestia y por la simpat铆a calurosa del p煤blico de sol. En los siguientes a帽os vino acompa帽ado de Antonio Fuentes y de 芦Bombita禄. Entonces sucedi贸 algo curioso. El p煤blico se dividi贸 en dos bandos, 芦montistas禄 y 芦bombistas禄, dejando al maestro Fuentes en terreno aparte. Por aquel entonces se acaloraron los 谩nimos y creci贸 la afici贸n. Puede decirse propiamente que entonces naci贸 la 芦porra禄. Ocasi贸n hubo en que el p煤blico de sol arremeti贸 contra el de sombra, primero con frutas diversas, y luego con botellas y otros objetos de peligro. Montes fue uno de los paladines de la afici贸n y mucho del auge que hoy alcanzan entre nosotros las corridas de toros se debe al 芦Sacrist谩n禄, aquel hombre de cara inexpresiva y fr铆a que todas las tardes sal铆a a partirse el pecho con los toros.

La fat铆dica tarde fue como sigue, seg煤n lo relat贸 El Correo Espa帽ol, el 14 de enero de 1907:

La mejor de la temporada, l谩stima que nos viniera a amargar la fiesta la cogida grave sufrida por Montes en su primer toro. El pobre diestro sali贸 ayer con muchas ganas de torear y puede decirse por exceso de valent铆a le ocurri贸 el serio percance que todos lamentamos, 隆pobre Montes!

Antonio recibi贸 dos cornadas, una durante la lidia en el muslo derecho, adem谩s de una fuerte golpiza en el vientre y el t贸rax, y la segunda, mortal, en la regi贸n gl煤tea izquierda, penetrando la cavidad p茅lvica y contusionando el peritoneo y los intestinos. La cornada caus贸 una grave hemorragia y fue atendido en la enfermer铆a de la plaza por el Dr. Carlos Cuesta Baquero y su equipo de m茅dicos. Al terminar las curaciones, fue trasladado al hotel Edison, donde habitaba, para ah铆 iniciar una recuperaci贸n que ya no se dar铆a. La herida, seg煤n el parte m茅dico, era muy grave y pon铆a en peligro la vida. La calle de Dolores tuvo que ser cerrada al tr谩nsito debido a la gran cantidad de p煤blico y personalidades que acud铆an a enterarse de la salud del diestro.

Fuentes, Bombita y Calder贸n, su pe贸n de confianza quien despu茅s lo ser铆a de Juan Belmonte, junto con su apoderado, Jos茅 Garc铆a, no se separaron de 茅l. Sin embargo, ya no mejorar铆a. A la una y media de la ma帽ana del d铆a 17 de enero, el cura de la Santa Veracruz, Jos茅 Santos, le impuso los santos 贸leos ante la gravedad de su estado. Ese d铆a por la tarde dictar铆a su testamento dejando todo su estado a su madre, Emilia Vico, despu茅s de cubrir los sueldos de su cuadrilla devengados esa temporada en M茅xico, y tres mil pesos, un alfiler de corbata y su anillo a su pareja sentimental, una americana de nombre Grace. Nombr贸 como albacea a Blanquito, a quien le encarg贸 un beso muy cari帽oso para su madre, quien a帽os antes le hab铆a pedido que no viniera nunca a estas tierras. Fuentes, Bombita, Calder贸n y los doctores Cuesta, Villafuerte y Castillo atestiguaron su 煤ltima voluntad. Ese d铆a, a las siete treinta de la noche dej贸 de existir.

Montes mat贸 ocho corridas de Piedras Negras entre 1904 y 1906, siendo la de m谩s 茅xito la del d铆a 14 de enero de 1906, en la cual bordar铆a uno de los toros m谩s bravos de la temporada, lidiado en quinto lugar, acompa帽ado de nuevo por Fuentes y Bombita. Ese d铆a, Enrique recibir铆a una grav铆sima cornada por el toro que cerraba plaza.

La 煤ltima corrida con toros de la casa tlaxcalteca que matar铆a Antonio hab铆a sido el domingo anterior al de la fatal cornada, el 30 de diciembre de 1906. El Tiempo rese帽贸 esta nota el 1 de enero de 1907:

Montes como siempre que tiene o presume tener competidor (alternaba mano a mano con 芦Parrao禄) apret贸 duro e hizo gala de su valent铆a y serenidad luci茅ndose con la capa y haciendo faenas que fueron coreadas por bravos aplausos de la entusiasmada multitud. Ya se sabe que cuando Montes quiere es dif铆cil que se anuble su trabajo.

Entre 1896 y 1907, Piedras Negras recorri贸 el camino a la cima. Hasta ese 煤ltimo a帽o, la casa tlaxcalteca hab铆a lidiado cerca de cincuenta corridas de toros en la Ciudad de M茅xico y sus plazas alternas, siempre con carteles de primera categor铆a, logrando el distintivo de ser la mejor ganader铆a del pa铆s. Ahora vendr铆an los a帽os de la plaza que m谩s triunfos le dieron y donde Lub铆n y Viliulfo coronaron el prestigio de la divisa rojo y negro. El 22 de septiembre de 1907 se inaugur贸 la plaza de toros el Toreo, que durante cuarenta a帽os ser铆a el principal coso de la ciudad. Por alg煤n tiempo se dar铆an corridas en otras plazas, pero ya la n煤mero uno del pa铆s ser铆a la reci茅n terminada por Fern谩ndez del Castillo.

La primera corrida que lidi贸 Piedras Negras en el coso de la Condesa fue el d铆a 20 de octubre de 1907, con la participaci贸n de Miguel B谩ez Litri, el Valenciano y Corcha铆to. El Popular del 21 de octubre mencion贸: 芦El ganado es lo de menos que ha de ocuparme. Fue mal presentado, feo y sin denotar en lo m谩s m铆nimo el sello de la vacada de Piedras Negras. Fue en general blando y huido禄. Fue un mal debut en la plaza de sus grandes triunfos.

En esos a帽os surgi贸 el primer matador de toros mexicano del siglo XX: Vicente Segura. De 茅l se dec铆a que hab铆a que aplaudirle la afici贸n desmedida que ten铆a para el dif铆cil arte. Hombre nacido en el seno de una familia muy rica, qued贸 hu茅rfano muy joven; tom贸 la alternativa el 27 de enero de 1907 en la Ciudad de M茅xico, de manos de Antonio Fuentes, junto a Bombita, con toros de San Nicol谩s Peralta. En La Iberia apareci贸 esta publicaci贸n, el 29 de enero:

Es de figura arrogante y viste con gusto y soltura el traje cl谩sico. Es valiente y muy reposado. Le tocaron lo mejores toros y se port贸 con guapeza. Claro que le falta much铆simo; pero para matar tiene lo principal, se perfila bien y se tira recto. Si persiste en dedicarse a la espinosa carrera, con la pr谩ctica vendr谩 lo dem谩s.

Vicente Segura construy贸 la plaza de toros de Pachuca; fue general revolucionario, lo cual lo alej贸 diez a帽os de los cosos taurinos, a donde regres贸 en 1921. Tore贸 de luces por primera vez en Orizaba, alternando con Rom谩rico Gonz谩lez, el querido Maco. De El Eco Taurino transcribo este fragmento de una serie titulada: 芦Mi vida taurina y revolucionaria. Vicente Segura, 1931禄:

Con Rom谩rico inaugur茅 la plaza de Tulancingo, ambos matando toros de Piedras Negras. 芦Maco禄 ten铆a una extraordinaria facilidad para 芦quebrar禄 o 芦cambiar禄 y por una iron铆a, esta fue la causa de su muerte durante la tienta de una de sus becerras. C贸mo recuerdo ahora aquellas alegres novilladas que los dos toreamos en Quer茅taro en los a帽os de 1905 y 1906. Vistiendo el traje de luces, pero siempre como 芦sportman禄, como entonces se dec铆a, fui a torear la mayor铆a de las veces con Rom谩rico Gonz谩lez, a Celaya, a Quer茅taro, a Fresnillo, a Zacatecas, procurando siempre matar toros grandes, pues era precisamente en lo que hallaba mayor satisfacci贸n.

Confirm贸 su alternativa en Madrid en junio de 1907 e hizo tres temporadas seguidas en Espa帽a, siendo as铆 el primer mexicano en presentarse con 茅xito del otro lado del oc茅ano en el siglo XX. Con Vicente Segura, acompa帽ado en los carteles por Manuel Mej铆as Bienvenida, que en la temporada de 1908 se present贸 en M茅xico, ese a帽o Piedras Negras obtuvo dos tardes de triunfo, que anteceden a la primera en el Toreo, el 24 de octubre de 1909 en la cuarta corrida de la temporada. Las primeras tres corridas de ese a帽o hab铆an causado gran disgusto en la afici贸n y duras cr铆ticas al empresario Alfonso E. Bravo, tal como lo manifest贸 La Patria, el 25 de octubre:

La tarde de ayer fue para la pundonorosa empresa del Toreo un desquite de los fracasos anteriores y un mentis a los cronistas de ciertos diarios que est谩n acostumbrados a prodigar alabanzas o a atacar sin ton ni son, no porque el espect谩culo salga bueno o malo, sino seg煤n les conviene.

Estaban anunciados Castor Ibarra Cocherito de Bilbao, y Jos茅 Claro Pepete. Fue una tarde redonda en donde se lidiaron los seis toros de compromiso, que se anunci贸 hab铆an sido pagados a 芦500 pesos禄, cifra muy alta para aquel tiempo, y tres m谩s de regalo, dos por parte de la empresa, y el tercero por el ganadero. En El Tiempo del 27 de octubre se dijo: 芦隆A煤n no se han acabado los toros de lidia! Esta exclamaci贸n la o铆mos el domingo un sinn煤mero de veces, y a decir verdad que no deja de ser cierta禄. Los nueve toros bien presentados fueron superiores, por lo cual, don Lub铆n Gonz谩lez sali贸 al ruedo a recibir una muy merecida ovaci贸n, ya que los toros fueron soberbios, con mucho poder, de preciosa l谩mina y con la edad reglamentaria. Este fue el primer gran triunfo de Lub铆n en el Toreo de la Condesa. Nueve toros negros y un triunfo inobjetable de los dos espadas. El 7 de noviembre, Lub铆n asegund贸 con otra gran corrida de toros, con la que por primera vez triunf贸 Manuel Rodr铆guez Manolete padre, en la capital, alternando con Cocherito de Bilbao. Una vez m谩s, El Tiempo lo rese帽贸, el 9 de noviembre de 1909:

Desde hace varias temporadas la ganader铆a de Piedras Negras viene gan谩ndose la supremac铆a entre las ganader铆as del pa铆s, pues si alguna le aventaja en presentaci贸n, ninguna le ha ganado en sangre y buenas condiciones, que es lo m谩s importante para que las corridas dejen satisfechos a los aficionados.

Y en La Patria, el 29 de ese mismo mes y a帽o, apareci贸 esto: 芦Decididamente para que el espect谩culo taurino resulte en M茅xico, es necesario lidiar toros espa帽oles o de Piedras Negras, pues son los 煤nicos que dan juego y con los que pueden lucirse los toreros禄. As铆 inici贸 la cr贸nica del noveno festejo de la temporada en la cual Piedras Negras conquist贸 definitivamente el reci茅n nacido coso, haciendo ondear para siempre sus pendones rojo y negro en el m谩stil m谩s alto de la plaza m谩s importante de Am茅rica. Lagartijo Chico y Rodolfo Gaona 鈥 en febrero de ese a帽o, Gaona ya hab铆a triunfado fuerte con la rojinegra鈥 fueron fuertemente aplaudidos, sobre todo Gaona con el sexto, que fue el mejor toro de la temporada. Esta fue la tercera corrida que mat贸 Rodolfo de una de las casas con las que m谩s triunfos obtendr铆a. Este cierre de a帽o con tanto 茅xito vendr铆a precedido de un sonoro fracaso por la p茅sima presentaci贸n de la corrida del 3 de enero de 1909, a finales de la temporada anterior. El resultado de la combinaci贸n, ganader铆a de prestigio con figuras del toreo, fue el que casi siempre se da cuando juntamos estos dos ingredientes: toros chicos, aficionados defraudados. Sin embargo, ya desde ese tiempo hab铆a quien no lo dejaba pasar in茅dito, en este caso, El Pa铆s, al d铆a siguiente, el 4 de enero:

Becerros indecentes 鈥 El p煤blico asume una actitud en茅rgica 鈥 Ineptitud manifiesta del veterinario e inspector de diversiones 鈥 驴No ser谩 posible reprimir estos abusos en lo sucesivo?

Si no hay toros en las condiciones que marca el Reglamento, por alg煤n tiempo supr铆mase el espect谩culo y de esta manera saldremos ganando los pacientes aficionados que estamos ya hartos de soportar camelos de gran magnitud. Los se帽ores Gonz谩lez Mu帽oz en otras ocasiones han merecido en mi concepto el calificativo de concienzudos criadores de reses bravas... pero lo acaecido la tarde de autos echa por tierra todos los merecimientos a que en otro tiempo se hicieron acreedores los due帽os de una de nuestras mejores vacadas. Dejen los propietarios de Piedras Negras de vender toros chicos, y a la vuelta de un par de a帽os y as铆 que suelten toros con toda la barba aplaudiremos su conducta, pues sabemos que las reses que pastan en sus dehesas son de las que poseen m谩s sangre y por lo mismo son de las que por lo general dan una pelea brava durante su lidia.

Alternaban el Gallo y Bienvenida. La misma cr贸nica tambi茅n los recrimina fuertemente, y detalla la hostil actitud del p煤blico hacia ellos:

Estos diestros que ocupan alto sitial en la torer铆a modernista y que cobran un enorme dineral no exponen ni una lentejuela, concret谩ndose las m谩s veces a torear chotos, favor que el aficionado no toma en serio, como lo hizo el p煤blico de esta tarde que se hart贸 de burlarse de todo lo que ellos hicieron en el ruedo.

El s谩bado 9 de enero, ambos matadores publicaron una carta dirigida al director general del diario El Imparcial para expresar que las manifestaciones del p煤blico hab铆an sido injustas y provocadas por f谩bulas y consejas propaladas por 芦malquerientes nuestros禄:

... no es cierto, como se cuenta, que en nuestros contratos con la empresa se se帽ale clase, condici贸n, edad y tama帽o de los toros que hemos de lidiar; ni es tampoco cierto que exijamos toros peque帽os y con pocos pitones, y mucho menos es cierto que hayamos rechazado o rechacemos toros de alzada y de respeto. Los toros que envi贸 el ganadero que por cierto no fueron m谩s chicos que algunos lidiados en la d茅cima corrida, fueron enviados atendiendo a sus buenas notas de bravura no desmentidas al ser lidiados, teniendo tal vez en cuenta que, por la escasez de sangre en las reses mexicanas, es frecuente que sean mansos los toros grandes.

Ese a帽o tambi茅n est谩 marcado por una nota muy triste, cuando al ser desembarcada una corrida de esta casa el d铆a 18 de julio, el toro n煤mero 81, negro zaino, le propin贸 una mortal cornada al famosos torilero Miguel Bello, aquel que a帽os antes hab铆a amaestrado, y por este hecho indultado a Bonito, de la ganader铆a de Arribas. El toro lo parti贸 y en su lecho de muerte le pidi贸 a Frascuelillo, que no se separ贸 de 茅l, que le dijera a su hijo que no fuera torero. A los pocos d铆as falleci贸 este que fue un popular personaje.

En esta 煤ltima temporada de 1909-1910, Piedras Negras lidi贸 treinta y ocho toros en cinco corridas; dej贸 ya abierta la puerta de los triunfos y borr贸 las sonoras broncas de la temporada anterior.

Rodolfo Gaona fue el primer torero universal no nacido en Espa帽a. Era originario de Le贸n, Guanajuato, y naci贸 el 22 de enero de 1888. Recibi贸 sus primeras lecciones de tauromaquia de Saturnino Frutos Ojitos, otrora banderillero de Frascuelo, radicado en M茅xico desde hac铆a algunos a帽os que, en el a帽o de 1904 busc贸 en la ciudad de Le贸n j贸venes que tuvieran inter茅s en torear. As铆, en el billar Montecarlo, propiedad de Timoteo Carpio, vio a este joven altivo, callado, que al paso del tiempo ser铆a m谩xima figura del toreo en el mundo. Con 茅l y un par de decenas m谩s de muchachos, el 1 de marzo de 1905 form贸 la primera escuela de tauromaquia. Ah铆, Gaona aprendi贸 desde cero la t茅cnica del toreo con los c谩nones de los viejos maestros espa帽oles a trav茅s de la gu铆a y ense帽anzas de Ojitos, que en sus primeros cuatro a帽os de actividad lo acompa帽ar铆a hasta llevarlo a la alternativa en Espa帽a, donde la afici贸n, la cr铆tica y el medio taurino constitu铆an verdaderos diques para cualquier torero no espa帽ol. Este aprendizaje fue clave en la vida taurina del Califa de Le贸n, del Indio Grande. Su formaci贸n no fue apegada a la norma anterior de aprender en los rastros, de participar en mojigangas, para despu茅s ser banderillero, y finalmente matador de toros. El naci贸 como torero de escuela, acompa帽ado, adem谩s, de condiciones innatas que lo distinguir铆an toda su vida, con su elegante hacer y andar en los ruedos y una personalidad que le permiti贸 vencer los retos dentro y fuera de la plaza.

La presentaci贸n de la cuadrilla juvenil fue en la ciudad de Le贸n el d铆a 1 de octubre de 1905 en la que Rodolfo Gaona y Pr贸coro Rodr铆guez, acompa帽ados de sobresalientes y de cuadrillas completas, integradas por j贸venes compa帽eros de la escuela, se enfrentar铆an a cuatro becerros de la hacienda de Jalpa.

Para 1907, Rodolfo ya era un popular y consumado becerrista al que se le exig铆a como novillero formal. Se hab铆a presentado en M茅xico con sus compa帽eros en la corrida de la Covadonga de septiembre de 1907. Contaba con 19 a帽os y tanto al p煤blico como a la cr铆tica les parec铆a un exceso aquello de 芦cuadrilla juvenil禄, por lo que en varias ocasiones fue tratado con mucha exigencia. As铆 lo explicaba El Popular, el 5 de diciembre:

Las cuadrillas juveniles y los toros despuntados. En nuestra cr贸nica pasada asentamos que el matador mexicano Rodolfo Gaona se decida de una vez a no torear los toros despuntados. Tiene 26 a帽os [esto es equivocado, ya que contaba con 19], torea muy bien, maneja a煤n mejor la muleta, coloca muy buenos pares de banderillas, lo ejecuta todo a la perfecci贸n; pero con toros despuntados, desaparecido todo peligro, sin ilusi贸n para el p煤blico, pues se figura estarlo viendo en un sal贸n fuera de cacho y sin las peripecias y emociones propias de la lidia. 驴Ser谩 posible que Rodolfo Gaona, el mejor de todos los juveniles, sea el 煤nico que tenga jinda? Basta ya de 芦jonjana禄, compadre; si hay 芦garlochi禄, hay que torear, como los hombrecitos, y si no los hay, nos dedicamos a otra cosa.

La tarde del 8 de diciembre en que alternaban Diego Rodas Moreno de Alcal谩 y el Valenciano con toros de Piedras Negras hubo de todo, incluida una cornada en el muslo izquierdo al Valenciano. Gaona, vestido de rosa y oro con medias blancas, enfrent贸 dos novillos de Cieneguilla que fueron mansos y en los que no pudo lucir m谩s que en un par de banderillas cortas.

Con la corrida de Piedras Negras del 9 de febrero de 1908 en la que alternaban Minuto y Vicente Segura, se despedir铆a esta gran figura futura del p煤blico de M茅xico matando tres toros de Piedras Negras, en condiciones por dem谩s interesantes, como lo cont贸 La Iberia, al d铆a siguiente:

Vicente Segura, aparte de su faena como torero, tuvo el 煤ltimo domingo rasgos muy buenos. Consigui贸 de 芦Minuto禄 permiso para que Gaona no se retirase del ruedo durante la lidia de los cuatro primeros toros, y pag贸 de su peculio un toro extraordinario, para que el muchacho matador, disc铆pulo de 芦Ojitos禄, se luciese m谩s... A Rodolfo le tocaron los mejores toros y claro est谩 que supo aprovecharlos derrochando garbo y valent铆a. Vimos al chico leon茅s, ce帽ido, elegante y valiente. Gaona es un torero completo de grandes facultades.

Gaona estaba anunciado con dos 芦toros puntales de edad reglamentaria禄 que matar铆a al fin del festejo. La empresa del Toreo le ofreci贸 tomar la alternativa en el propio coso en condiciones inmejorables: cobrar铆a $8 000 escogiendo 茅l toros y alternantes, condiciones que ning煤n torero espa帽ol ten铆a. Ojitos y 茅l decidieron apostar en grande y se marcharon a Espa帽a para doctorarse all谩. Conoc铆an lo dif铆cil de la aventura que estaban corriendo y sab铆an del duro trato que les esperaba. De los toreros mexicanos solo dos hab铆an actuado en Espa帽a con 茅xito y en condiciones especiales: Ponciano D铆az, al que presentaban como un ex贸tico, y Vicente Segura, que ten铆a el capital suficiente para costearse sus actuaciones. Gaona iba por todo, acompa帽ado de su maestro y mentor. Sin saberlo, fue a abrir las puertas del mundo del toreo.

Al llegar a Espa帽a, pr谩cticamente tuvo que presentar un examen de suficiencia ante diversos diestros y la prensa espa帽ola en una peque帽a plaza en Puerta de Hierro, cercana a Madrid, donde dio lidia completa a dos toros de Ba帽uelos. De esa tarde salt贸 inmediatamente a la alternativa, que tomar铆a en la plaza de Tetu谩n de las Victorias, el 31 de mayo de 1908, tres meses despu茅s de haber matado tan solo tres novillos en la capital mexicana. Manuel Lara Jerezano, quien en 1912 fallecer铆a por cornada de un toro de Nopalapan en el puerto de Veracruz, ser铆a su padrino, cedi茅ndole el toro Rabanero, berrendo en negro, de la ganader铆a de Bertolez, propiedad de don Basilio Pe帽alver. El 5 de julio de ese mismo a帽o confirmar铆a en Madrid, de manos de Juan Sal Saleri, estando como testigo Tom谩s Alarc贸n Mazzantini, lidi谩ndose toros de Juan Gonz谩lez Nad铆n.

Y aqu铆 empezar铆a la formaci贸n de la leyenda del Indio Grande, quien compiti贸 y triunf贸 muchas tardes frente a los dos reformadores del toreo: Joselito y Belmonte. Hace a帽os le铆 una frase que atribu铆an al pol铆tico tamaulipeco Marte R. G贸mez: 芦M茅xico tiene tres celebridades fuera de discusi贸n, Pancho Villa, Rodolfo Gaona y la Virgen de Guadalupe禄. El indiscutible Rodolfo fue el primer torero en ir de la mano con Piedras Negras en una larga cadena de triunfos. Debido a la lucha revolucionaria y a la prohibici贸n de Carranza, tore贸 en Espa帽a de 1914 a 1921, a帽o en que regres贸 a M茅xico. Antes de partir tuvo muchas tardes muy importantes con toros de Lub铆n Gonz谩lez, de quien fue gran amigo. A Lub铆n lo apodaban cari帽osamente el Gachup铆n, entre otras cosas porque estaba muy enterado de la fiesta y la vida en Espa帽a. Con 茅l, Rodolfo pas贸 varias temporadas en el casco de Piedras Negras discutiendo y analizando las corridas en Espa帽a y el entorno que el de Le贸n encontrar铆a al torear all谩. A煤n despu茅s de muerto Lub铆n, Gaona sigui贸 yendo a los tentaderos tlaxcaltecas donde satisfac铆a el ansia de torear. Retirado, jam谩s volvi贸 a partir plaza vestido de luces, pero en el llano del Derribadero sigui贸 dejando huella de su arte y estilo inigualables. En las viejas pel铆culas es dif铆cil reconocer a los personajes, sin embargo 茅l no pasa inadvertido; vestido de corto en un tono marr贸n, con su sombrero de ala ancha, es imposible equivocar el nombre que le pertenece a esa figura. Es la de ese al que Joselito tanto admir贸 en la plaza.

Las tardes del 17 de enero y del 7 de febrero de 1909 fueron de triunfos inobjetables tanto para el torero como para el ganadero. El 18 de enero de ese a帽o, El Correo Espa帽ol mencion贸: 芦La entrada fue fenomenal, como pocas veces se ha visto en esta plaza; al hacer el paseo las cuadrillas, la ovaci贸n a Gaona, fue colosal禄. En la segunda, alternaban Gallito, Segura y Gaona. La misma fuente rese帽贸 el 8 de febrero:

Ha sido ayer una de las mejores corridas de la temporada. La corrida le agrad贸 mucho a la afici贸n y ya quisi茅ramos muchas tardes como la de ayer. En el tercer toro, negro list贸n, buen mozo y con bastantes pitones, Gaona da dos ver贸nicas soberbias y cuatro de frente por detr谩s, alborotando al p煤blico. Gaona trastea con much铆simo lucimiento siendo sus mejores pases uno ayudado por bajo y dos de pecho superiores y tir谩ndose muy bien, coloca media estocada superior siendo muy justamente ovacionado. En su segundo recibe una ovaci贸n colosal. Para los tres matadores hubo grandes ovaciones durante toda la corrida. Los toros, a excepci贸n del quinto y el noveno, dieron todos los dem谩s un gran juego.

El corte de orejas no era todav铆a una costumbre como en la actualidad, y los toreros, en premio, recib铆an gran cantidad de obsequios por parte del p煤blico, desde tabaco hasta joyas.

Para esa d茅cada de 1910, Piedras Negras todav铆a no lidiaba animales con la nueva sangre de Saltillo. En un principio, todos los machos espa帽oles se tentaron en casa y/o se desecharon o se usaron como sementales. Faltar铆an todav铆a m谩s de diez a帽os para que aparecieran en los ruedos los tradicionales c谩rdenos tlaxcaltecas. Algunos toros de este origen se tentaron a caballo, se padrearon y despu茅s lidiaron en distintas plazas. En el a帽o de 1918, los toros de esta casa que mat贸 Joselito en Per煤 鈥搉unca pis贸 M茅xico鈥 eran de sangre Saltillo, as铆 como algunos toros de la corrida que mandaron a Tampico para la alternativa de Manuel Gonz谩lez, sobrino de Lub铆n.

Pocos hijos Saltillo del Tabaquero llegaron a las plazas. Faltaban por llegar los del Fantas铆o, que inclusive lleg贸 a ser famoso en las cr贸nicas de la 茅poca, al anunciarse los toros en los carteles como hijos de este n煤mero 7.

El 23 de octubre de 1910 tom贸 la alternativa el valent铆simo Luis Freg, de manos de Jos茅 Moreno Lagartijillo Chico, con toros de Piedras Negras. Al d铆a siguiente, La Patria public贸 la rese帽a:

... el p煤blico acudi贸 en gran n煤mero a la plaza del Toreo, se trataba nada menos de doctorar a un joven mexicano, valiente, con muchos ri帽ones y sobre todo con mucha voluntad y con grandes deseos de agradar.

No le faltaba visi贸n a quien eso escribi贸. Luis Freg, Don Valor, el Rey del Acero, el valent铆simo torero que recibi贸 cerca de sesenta cornadas en sus veinticinco a帽os como matador de toros, que triunf贸 de forma intermitente en ambos lados del Atl谩ntico debido a esta cantidad impresionante de percances.

Piedras Negras continuaba a la cabeza. Esa temporada de 1910-1911 lidi贸 cuarenta y seis toros en la capital, con sonoros triunfos, y ahora, ya M茅xico contaba con una figura del toreo muy de esta casa: Rodolfo Gaona.

Por otra parte, Antonio Fuentes, de quien Gaona hered贸 muchas formas y conceptos, torear铆a la 煤ltima corrida de esta casa el 15 de enero de 1911, despu茅s de haber triunfado desde 1902 en esta ciudad, donde lleg贸 a ser un gran 铆dolo. La tarde fue redonda, tal como lo describi贸 El Correo Espa帽ol en la edici贸n del siguiente d铆a:

La tarde de ayer de Fuentes ha sido sencillamente colosal. De lo que se ve muy pocas veces. 隆隆Vaya un Fuentes!! En el primero de la tarde va Fuentes, coge los trastos y se hace en la plaza un silencio. 驴Qu茅 iremos a ver? Nos preguntamos todos, y desde los primeros pases sobreviene el entusiasmo y m谩s tarde la locura, y por 煤ltimo, 隆el delirio! Fuentes en la arena hecho un Fen贸meno y nosotros desga帽it谩ndonos a gritar. 隆Qu茅 faena, se帽ores, qu茅 faena, inenarrable. Ya no se puede, ni tener m谩s inteligencia ni demostrar m谩s elegancia!

Antonio hab铆a decido retirarse de los toros en el a帽o de 1908, pero una cornada primero y un accidente de autom贸vil despu茅s se lo impidieron. Ya fuera de forma, en 1911 Fuentes dej贸 de torear; aquel de quien alg煤n d铆a dijo El Guerra: 芦Despu茅s de m铆, naide, y despu茅s de naide, Fuentes禄.

Durante las temporadas de 1911 a 1914, Piedras Negras volvi贸 a lidiar m谩s toros que ninguna otra ganader铆a. El 28 de enero de 1912, Rodolfo Gaona se encerr贸 con tres de San Diego de los Padres y tres de Piedras Negras, lidiados estos en segundo, tercero y cuarto lugar, haciendo el leon茅s con este 煤ltimo una gran faena:

Gaona lo espera en el tercio con las rodillas en tierra, para darle un cambio que resulta admirable [...] varias ver贸nicas, varias de frente, por detr谩s y una larga. La muchedumbre aplaude de un modo ensordecedor. Los picadores reciben formidables tumbos no sin antes haber mojado la pica en la sangre del burel cuatro veces. Con la espada agarra un volapi茅 que es premiado con una ovaci贸n delirante.

La tarde, de gran expectaci贸n, pues la encerrona se rumoreaba y se esperaba desde noviembre, fue tambi茅n de gran 茅xito para el espada y los ganaderos. Eran, sin duda, las tres joyas de la fiesta en M茅xico: nuestra gran figura del toreo y las dos casas que peleaban el sitio de privilegio.

Juan Belmonte, nacido en Sevilla el 14 de abril de 1892, pas贸 sus primeros a帽os en el taurino barrio de Triana, donde su padre se ganaba la vida negociando quincalla. Se form贸 como torero a la antigua, acompa帽谩ndose de otros j贸venes con la misma afici贸n en correr铆as nocturnas por los cerrados de las ganader铆as contiguas a Sevilla y en las capeas de los pueblos aleda帽os. F铆sicamente de mermada condici贸n, asombraba a sus compa帽eros por el valor que mostraba con tan pocos conocimientos t茅cnicos. Quiz谩 ninguno de ellos vislumbr贸 que estaban frente al torero que iba a parar el toreo. El que se iba a quedar quieto para con los brazos citar, templar y mandar al toro; el que con sus formas distintas nunca antes vistas inspir贸 en Joselito la tauromaquia que regir铆a el toreo hasta nuestros d铆as. Porque Juan no fue ni el primero, y por supuesto tampoco el 煤ltimo, en torear en redondo. Sin embargo, 茅l fue quien puso ah铆 la sustancia para que Jos茅 la volviera norma.

Despu茅s de una exitosa carrera como novillero, al final de la cual dir铆a El Guerra: 芦El que a煤n no lo haya visto que se d茅 prisa禄, tom贸 la alternativa en Madrid el 16 de octubre de 1913 de manos de Rafael Gonz谩lez Machaquito, que esa tarde se desped铆a de los ruedos, completando la tercia Rafael G贸mez el Gallo, con toros de Olea. Reci茅n que hubo tomado la alternativa viaj贸 a M茅xico para presentarse en el Toreo el 9 de noviembre de ese a帽o en un mano a mano con Vicente Pastor, con toros de San Diego de los Padres. En La Patria, del 10 de noviembre, se dijo:

隆Belmonte, con solo este nombre el p煤blico acudi贸 en masa al despacho de la empresa en demanda de boletos! 隆Y c贸mo no, el fen贸meno, el famos铆simo trianero debuta! El p煤blico impaciente grita y espera el momento de ver salir a la cuadrilla. 驴Podremos admirar las famosas medias ver贸nicas de Belmonte? 驴Pases admirables y de molinete?...

Expectaci贸n al m谩ximo por un torero que no ten铆a ni un mes de haber tomado la alternativa. De azul y oro triunf贸 con su primer toro dejando una gran expectaci贸n para la corrida del siguiente domingo, con toros de Piedras Negras, en la que dar铆a la alternativa a Samuel Sol铆s, antiguo compa帽ero de Gaona en la cuadrilla juvenil de Ojitos.

Veamos lo publicado en El Correo Espa帽ol, el d铆a 17 de noviembre:

Antes de comenzar esta cr贸nica voy a recomendar a los lectores que tengan el vicio de fumar cigarros puros, que hagan de ellos buena provisi贸n, pues tengo mis sospechas [de] que tal mercanc铆a va a subir de precio... Si Belmonte sigue haciendo lo que hizo ayer, los productores no van a dar abasto a tanta elegante tagarnina como van a echar al ruedo los belmontistas, o sea, los habitantes de M茅xico, que ambas cosas son sin贸nimas.

Con una corrida hab铆a nacido el 芦belmontismo禄 en la ciudad. Inmediatamente se convirti贸 en el contrapeso de Gaona. Esta ser铆a la tercera corrida de Belmonte como matador de toros en su vida y la primera de seis de Piedras Negras que matar铆a en su temporada de presentaci贸n en M茅xico. Continuemos con la cr贸nica:

El primero de la tarde, el de la alternativa de Sol铆s, era un berrendo en casta帽o por cuyas venas corr铆a la sangre de Veragua con que inici贸 Piedras Negras. Quite de Belmonte de dos ver贸nicas y una media levantando una gran ovaci贸n. En el segundo, su primero, siete ver贸nicas, un farol y dos recortes, despampanante todo ello. La quinta de las ver贸nicas de esta serie es sencillamente brutal; no se puede pedir m谩s elegancia, ni m谩s arte, ni m谩s valor, ni m谩s quietud en el comp谩s. Belmonte mueve los brazos como nadie los ha movido, y despide con tal naturalidad que parece que el diestro est谩 en un sal贸n ensayando suertes. La ovaci贸n es despiporrante... En una de las varas hace un quite 芦belmontesco禄, recortando rodilla en tierra y qued谩ndose tan fresco en la misma cuna. El delirio de las masas... Don Juan se arrima al toro y larga cuatro pases naturales, pero tan naturales, que yo no he visto nunca tanta naturalidad. Belmonte no hace m谩s que correr la mano, con elegancia suprema, y girar nuevamente sobre los talones con los pies juntos. Y para poner digno remate a esta sarta inconmensurable, propina el m谩s emocionante pase de pecho que se ha dado en la plaza del Toreo. Despu茅s de tres pinchazos y un descabello da la vuelta al ruedo 芦con el p煤blico de pie, gritando a rabiar禄. El quinto toro es negro de color y uno de los animales m谩s preciosos que se han criado en las dehesas mexicanas. Y ahora, se帽ores, yo quisiera describiros la faena que en este noble y bravo animal hizo el fen贸meno de Triana. Pero no puedo... todo fue tan r谩pido, tan emocionante, tan colosal. La faena fue inaugurada con un pase de pecho, ayudado, brutal; m谩s tarde dio el fen贸meno dos de molinete dentro de la cuna, y al sufrir la acometida de la res, que se revolvi贸 r谩pida y enfurecida, el trianero larg贸 en los mismos hocicos del animal, dos muletazos secos y en茅rgicos, y se qued贸 a un palmo del testuz, erguido y arrogante. En los tendidos reina un entusiasmo delirante. Se perfila y entrando al volapi茅 y vaciando bien, mete todo el acero en lo m谩s alto del morrillo. Dobla el toro y la ovaci贸n es tal que el ni帽o tiene que dar dos vueltas al anillo. Por unanimidad se le concede la oreja al matador.

Con dos tardes, Belmonte ya estaba en el coraz贸n de la afici贸n de la capital.

A los quince d铆as, el 30 de noviembre de 1913, hizo su debut en el Toreo la ganader铆a que ser铆a la principal rival de Piedras Negras en los ruedos de la capital: La Laguna. Gaona, Belmonte y Pastor enfrentaron una brava corrida de la casa de Rom谩rico. Cuando los Gonz谩lez compraron Tepeyahualco a Fern谩ndez del Castillo en 1908, lo herrado por 茅l que se vendi贸 a las plazas en los siguientes a帽os lo siguieron lidiando con el antiguo nombre, y fue hasta 1913 cuando los cinque帽os tlaxcaltecas lucieron hierro y divisa propios. Y de aqu铆 en adelante, teniendo la misma sangre que la casa grande, se convirti贸, en manos de Rom谩rico y despu茅s de Viliulfo, en un inc贸modo competidor. Por los extra帽os misterios de la gen茅tica y la selecci贸n, La Laguna tiene un grado de nobleza mayor que Piedras Negras, y los toreros lo perciben de inmediato. No pod铆an dejar de matar las ganader铆as de primera, pero con la incorporaci贸n a la baraja ganadera de La Laguna y Zotoluca naci贸 esta fraternal competencia. La lucha ya no solo era con las ganader铆as del Estado de M茅xico, ahora tambi茅n lo era con los de casa, adem谩s de que en 1912 ya hab铆a debutado la que a la postre ser铆a la gran oponente: San Mateo.

Cambiaba el toreo y, a la par, la ganader铆a. La prohibici贸n del presidente Carranza estuvo vigente en todo el pa铆s del 7 de octubre de 1916 al 16 mayo de 1920, lo cual impide que conozcamos por medio de las cr贸nicas el avance de las ganader铆as, ya que la cobertura de prensa en los estados, donde de forma clandestina se dieron algunas corridas, no es suficientemente expl铆cita. En su art铆culo segundo, el decreto dec铆a: 芦Se proh铆ben as铆 mismo en toda la rep煤blica las corridas de toros hasta que se restablezca el orden constitucional en los diversos Estados que la forman禄. El art铆culo primero se refer铆a al Distrito Federal. Adem谩s, en los a帽os 1913-14, la guerra revolucionaria afect贸 de manera importante la producci贸n de todas las ganader铆as, e hizo que disminuyera la venta de ganado para corridas de toros. Este descanso obligado permiti贸 que el mar se retirara hacia adentro, para regresar con olas de bravura jam谩s vistas. Fueron casi seis a帽os en los que los ganaderos nacionales, ahora ya todos con pie de simiente puramente espa帽ol incorporado a su sangre original, dieron la vuelta por completo al comportamiento del toro nacional. Se empez贸 a gestar el 芦toro mexicano禄, ese que naci贸 de la mezcla 煤nica y constante de sangre Saltillo, cuidada y seleccionada por los propios ganaderos, a los hatos de San Diego de los Padres, Piedras Negras y San Mateo, que llevaban sangre de la tierra y, en diferentes proporciones, simiente de distintas ganader铆as espa帽olas. La Punta, que es otra historia, llegar铆a a帽os despu茅s.

El 13 de diciembre de 1913 Belmonte realiza otra gran faena a un Piedras Negras: 芦Belmonte muletea con un valor muy grande. A dos dedos de los pitones. Unos naturales muy buenos sobresalen en la faena. Pincha, descabellando a la primera. Ovaci贸n, oreja y vuelta al ruedo禄. Esta faena la detall贸 Roque Solares Tacubac en El Pa铆s, del d铆a 14, y describi贸 c贸mo Juan lig贸 芦ocho naturales en redondo禄. Ya ven铆a el cambio, pero por desgracia, Jos茅 G贸mez Gallito, Joselito el Gallo, jam谩s pisar铆a nuestro pa铆s y fue solo a trav茅s de las cr贸nicas que el p煤blico y la prensa pudieron entender c贸mo se fue dando esta evoluci贸n.

Otra aportaci贸n de Belmonte a la Ciudad de M茅xico fueron los burladeros. El 1 de febrero de 1914, por primera vez se colocaron seis burladeros en el ruedo del Toreo, ya que las mermadas facultades de Belmonte le imped铆an saltar las tablas. Y ah铆 se quedaron para siempre, a pesar de las quejas de la afici贸n. Alternaba con Gaona y Pastor, con toros de esta casa.

El 煤ltimo torero nacional en nacer antes de la prohibici贸n con toros de esta casa fue Juan Silveti el Tigre de Guanajuato. De novillero lo anunciaban con el apodo de Belmonte. Con ese mote, el d铆a de su presentaci贸n novilleril en el Toreo, El Pa铆s recogi贸 los siguientes comentarios, el 4 de mayo de 1914:

Si logra quitarse ciertos defectos que tiene, sobre todo matando, no cabe duda [de] que va a traer de cabeza a muchos toreros de primera. Voluntad le sobra, valent铆a la tiene, entrega no se diga, adem谩s es un torero que no sale a la plaza a robar el sueldo, sino a desquitarlo.

Pues al paso del tiempo se quit贸 los defectos y el apodo, que en nada le ayudaba. Valent铆simo torero, tom贸 la alternativa de manos de Luis Freg, con toros de Piedras Negras, un 15 de enero de 1916, en la Ciudad de M茅xico, y la refrendar铆a en Barcelona el 18 de junio de ese mismo a帽o. Como no hab铆a corridas de toros, se vio afectado inmediatamente, raz贸n por la cual se march贸 a Espa帽a. Sin embargo, tras el levantamiento del veto tuvo un papel muy importante.

El 4 de diciembre de 1918, el Diario de los Debates de la C谩mara de Diputados public贸 el siguiente acuerdo:

Despu茅s de que la Secretar铆a ley贸 el art铆culo 195 Reglamentario y de que la Presidencia exhort贸 a los ciudadanos diputados y al p煤blico de las galer铆as a que guardaran compostura y ley贸 las listas de los oradores inscriptos, se abri贸 el debate del dictamen que presenta la mayor铆a de las Comisiones unidas 2.a de Gobernaci贸n y 2.a de Puntos Constitucionales que termina con las proposiciones siguientes:

Primera: No es de tomarse en consideraci贸n la iniciativa presentada por varios ciudadanos diputados a la pasada Legislatura, que para que sea derogado el decreto expedido por el ciudadano Primer Jefe del Ej茅rcito Constitucionalista, encargado del Poder Ejecutivo de la Uni贸n, que proh铆be la fiesta de toros en el Distrito y Territorios Federales.

Segunda: No es de concederse al C. Juan Silveti, matador de toros, el permiso que solicita para celebrar dos corridas de toros de beneficencia, en la plaza 芦el Toreo禄 de esta capital, por existir prohibici贸n legal absoluta acerca de esta clase de espect谩culos.

Aqu铆 empez贸 la lucha ininterrumpida de Juan Silveti por encabezar un movimiento ciudadano en favor del levantamiento de la prohibici贸n existente. La primera votaci贸n fue de noventa diputados en contra, y ochenta a favor.

La prohibici贸n de las corridas de toros era algo siempre latente entre los legisladores. Cuando se estaba redactando la Constituci贸n de 1917, se intent贸 suprimir el espect谩culo desde la Carta Magna, propuesta que no prosper贸 porque noventa y ocho diputados votaron en contra de esta iniciativa, contra cincuenta y cuatro que la apoyaban. Aqu铆 se hubiera acabado todo.

El diputado Trinidad O. Vel谩zquez, junto con varios miembros de la XXVII Legislatura, el d铆a 25 de noviembre de 1918 hab铆a presentado un proyecto de decreto para que se derogara el expedido por el presidente. Ten铆a como base los ingresos a la Federaci贸n y a los municipios que generaban los impuestos derivados del espect谩culo:

Es, desgraciadamente, a todas luces, vista la penuria por que atraviesa el Erario Nacional. Las corridas estaban antiguamente gravadas con el quince por ciento sobre las entradas brutas; posteriormente este impuesto se elev贸 al veinte por ciento; pero ahora, en nuestro actual r茅gimen constitucionalista, creador del Municipio Libre, grava doblemente este espect谩culo con el veinte por ciento sobre la entrada bruta por impuesto municipal, es decir, para el Ayuntamiento Libre de la Ciudad de M茅xico, y el sesenta por ciento federal para el Gobierno General; de manera que financieramente hablando, al derogarse el decreto de la Primera Jefatura, los ingresos sobre el particular tienen positivo inter茅s, pues las empresas que exploten este negocio deber谩n pagar en total un treinta y dos por ciento sobre sus entradas brutas, resultado, conforme al c谩lculo de lo que produc铆a anteriormente por impuesto este espect谩culo, que el Ayuntamiento percibir谩 alrededor de doscientos mil pesos al a帽o y la Tesorer铆a de la Naci贸n sobre ciento veinte mil pesos, tambi茅n al a帽o, o sea un total que dar谩n por impuestos las corridas de toros de trescientos veinte mil pesos anuales, o sea mil pesos diarios, que ning煤n espect谩culo produce este contingente al Erario, y como este c谩lculo est谩 basado en los precios de los boletos de entrada en 茅pocas anteriores, es de suponerse que en la actualidad ascender谩 a mucho m谩s, dado el que todas las diversiones en lo general han alcanzado un precio mucho m谩s elevado;

Es notorio, y en este sentido se est谩 atacando actualmente al Ayuntamiento de la capital, el que esta Corporaci贸n no pueda proveer a su subsistencia econ贸mica; consiguientemente, ha estado necesitando la ayuda pecuniaria del Gobierno General, y es por esto por lo que dicho Ayuntamiento se ha visto en la imprescindible y dolorosa necesidad de abandonar el ramo de instrucci贸n p煤blica, por no poder pagar cumplidamente los sueldos de los profesores del ramo;

La pompa con que se verifica este espect谩culo demanda fuertes gastos para la empresa y para los espectadores, y por esto vemos que se ocupan veh铆culos y todos los medios de transporte, se establecen vendimias y, en general, especulan por este medio un n煤mero crecido de familias a quienes indiscutiblemente hay que proteger desechando la mala impresi贸n que causa la muerte de unos cuantos toros y caballos. Por lo que toca a los accidentes causados con este motivo, es inferior el porcentaje a los que ocasionan los deportes aceptados en toda Europa, como son carreras de autom贸viles, de caballos, foot-ball y el pugilato. Es de tenerse en muy alta consideraci贸n la disminuci贸n de criminalidad en los d铆as feriados en que se celebran las corridas de toros, pues las estad铆sticas nos demuestran de una manera elocuente que tanto las comisar铆as como los hospitales de sangre reciben para su conocimiento y en su seno menor n煤mero de corrigendos y lesionados.

Por lo que respecta a la solicitud que el C. Juan Silveti, matador de toros, eleva a esta honorable Asamblea pidiendo permiso para verificar exclusivamente dos corridas de toros con el nobil铆simo objeto de dedicarlos a la Beneficencia P煤blica, ahora que esta grande instituci贸n demanda el auxilio de todos los buenos mexicanos, el que subscribe no ha vacilado en poner a la consideraci贸n de esta honorable Asamblea el siguiente proyecto de decreto:

Art铆culo 煤nico.- Se deroga el decreto expedido por el ciudadano Primer Jefe del Ej茅rcito Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo de la Uni贸n, fechado el 11 de octubre de 1916, que prohibi贸 la fiesta de toros en el Distrito y Territorios Federales.

As铆 empez贸 la lucha de varios diputados y de un grupo dirigido por Silveti para lograr que volvieran a celebrarse corridas de toros en todo el pa铆s. En varias ocasiones lleg贸 armado el torero a la C谩mara y fue desalojado junto con el resto del p煤blico que lo acompa帽aba. Para poder volver a entrar se registr贸 como periodista de una influyente publicaci贸n. En fin, hizo una gran cantidad de actividades para lograr su objetivo.

Ser铆a muy largo seguir citando discursos completos de un proceso que dur贸 casi dos a帽os y que en realidad prosper贸 a la muerte del presidente Carranza, pero quiero compartir la siguiente participaci贸n del diputado Fern谩ndez Mart铆nez:

El C. Fern谩ndez Mart铆nez: Ruego atentamente al orador que acaba de hacer uso de la palabra y que ha asentado aqu铆 que las corridas de toros no son fiesta nacional y en cambio el jaripeo s铆, me diga si Cuauht茅moc o algunos de su 茅poca colearon coyotes montados en un perro. (Aplausos y risas.)

Por fin, en la sesi贸n del d铆a 2 de diciembre de 1919, con una votaci贸n de noventa y cuatro a favor y treinta y siete en contra, se permitieron las corridas de toros en el pa铆s. El argumento final fue la independencia que constitucionalmente ten铆an los municipios para decidir respecto a la autorizaci贸n de espect谩culos, incluyendo al Distrito Federal. Son varias discusiones muy amplias con argumentos culturales, morales, religiosos y pol铆ticos a favor y en contra que debi茅ramos de recoger hoy.

Estos a帽os de prohibici贸n impidieron a Joselito torear en M茅xico. Jos茅 fue a Per煤. De all谩 comisionaron a una persona para que hiciera la compra de varias corridas mexicanas. En plena primera Guerra Mundial era muy riesgoso importar corridas de Espa帽a. As铆, adquirieron seis encierros: tres de San Mateo, y uno de cada una de las casas de Tlaxcala: Piedras Negras, La Laguna y Zotoluca, lo mejor que hab铆a en el campo. El Universal Taurino lo precis贸 el 25 de marzo de 1924:

La primera piara embarcada fue la de San Mateo, estando los toros en condiciones desfavorables para hacer el viaje porque eran peque帽os y mal encornados. En la segunda remesa embarcaron los de las ganader铆as tlaxcaltecas, que ten铆an excelente presentaci贸n y magn铆ficas carnes para resistir la larga traves铆a. Llegadas a Lima, ambas camadas estuvieron alojadas para que se repusieran del viaje en las dehesas de un feudo nombrado 芦Matute禄. En la sexta corrida de Abono se anuncian 芦Seis Toros Mexicanos禄 sin especificar la ganader铆a, para Mart铆n V谩zquez y Joselito. Los que inauguraban la odisea eran los de San Mateo. El primero corniapretado y bizco, joven de apariencia, fue toreado lucidamente por Mart铆n V谩zquez. El segundo, tambi茅n defectuoso, fue devuelto al corral por chico. Con el sustituto, Joselito se limit贸 a cumplir, aunque el toro fue bravo. El tercero tambi茅n se fue al corral. El p煤blico ya estaba muy molesto, por lo que a la salida del cuarto, la corrida tuvo que ser suspendida porque estall贸 francamente la tremolina. Hici茅ronse un谩nimes los gritos de protesta, formando un铆sonos un alarido gigantesco.

Al d铆a siguiente por la ma帽ana se lidiaron toros de las cuatro ganader铆as a puerta cerrada ante la prensa. De ellos, uno de San Mateo, brav铆simo, fue elegido para semental de la ganader铆a de don Augusto Legu铆a, presidente de Per煤 en turno. Uno de La Laguna y uno de Piedras Negras tambi茅n fueron separados como reproductores. Con estos toros 鈥揷ontin煤a El Universal Taurino鈥, Joselito dio una excelsa ma帽ana taurina:

Fue sesi贸n inolvidable porque el de Gelves tore贸 con igual af谩n y maestr铆a que si hubiera estado con millares de personas, y tuvo la gentileza de explicar el porqu茅 de cada una de las suertes que practicaba y decir cu谩les transformaciones y qu茅 modificaciones iban ofreciendo los toros al ser lidiados.

Fray Negr贸n termin贸 la cr贸nica diciendo que los dem谩s toros por all谩 hab铆an quedado para ser lidiados en futuras temporadas: 芦Buena prole han dejado los tres toros sementales mexicanos y esa descendencia reivindicar谩 el lustre de sus antepasados禄.

Ese fue el contacto del gran revolucionario con el ganado de nuestro pa铆s. Se abrieron entonces de nuevo las plazas de la ciudad en el a帽o de 1920. El 16 de mayo de ese a帽o, d铆a de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina, Silveti y Corcito matar铆an en el Toreo una corrida de San Mateo.

Ya se hab铆an dado dos corridas en noviembre de 1919 y una en enero de 1920 en el Toreo, pero con problemas administrativos, por no estar todav铆a publicado oficialmente el decreto. Hasta esa fecha, en las plazas de la Ciudad de M茅xico y en las cercanas, Piedras Negras hab铆a lidiado cerca de seiscientos cincuenta toros en veinte temporadas efectivas desde 1884. En treinta y seis a帽os, ninguna otra alcanz贸 este n煤mero, en promedio: cinco corridas por temporada. Se dice f谩cil, pero hab铆a que cumplir con 茅xito la mayor铆a de las tardes para seguir volviendo.

El primer gran triunfo de Lub铆n, resultado de su trabajo con la sangre de Saltillo adquirida en 1908, fue el 23 de enero de 1921. Se anunciaron los 芦8 C谩rdenos de Piedras Negras禄. Alternaban esa tarde, Rodolfo Gaona, Domingo Gonz谩lez Domingu铆n, Ignacio S谩nchez Mej铆as y Ernesto Pastor. Para ese a帽o, ya todos los animales del hierro andaluz hab铆an muerto, dejando una inmejorable descendencia. Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez hab铆a fallecido en 1914 y ya no gozar铆a esta gran tarde. Piedras Negras segu铆a defendiendo el basti贸n de la ganader铆a n煤mero uno en el pa铆s. Este encierro fue el primero que se lidi贸, en el que todos los toros ten铆an sangre de Saltillo. De los ocho toros, siete fueron brav铆simos, aqu铆 su orden de salida y resultado:

N脷MERO         NOMBRE         PINTA      PREMIO

75     Espa帽ol    C谩rdeno oscuro       

8       Mueganero        C谩rdeno 

27     Zorrillo     C谩rdeno oscuro         Orejas y rabo

58     Calendario        C谩rdeno 

94     Corte帽o    C谩rdeno   Orejas y rabo

71     Ciervo       C谩rdeno 

40     Barrileto   C谩rdeno claro  Orejas y rabo

93     Pambacero        C谩rdeno claro  Orejas y rabo

Al d铆a siguiente, Exc茅lsior public贸 una nota de elogio a aquella tarde:

Rese帽ar para qu茅, dicho est谩 todo en la mejor corrida de la temporada. Solo creemos de justicia dar una felicitaci贸n muy merecida a don Lub铆n Gonz谩lez. Sus toros han sido lo mejor de la temporada. Bravos, nobles y de hermosa presentaci贸n, que se arrancaron de largo sobre los del castore帽o y que jam谩s volvieron la cara, no obstante que se les pic贸 con puyas espa帽olas. Una tarde memorable, en la que Lub铆n Gonz谩lez toc贸 el timbre de la gloria, en la que pese a su modestia, el p煤blico en pleno pidi贸 que saliera al ruedo para dedicarle una estruendosa ovaci贸n.

Lub铆n triunfaba muy fuerte con los Saltillos criados por 茅l, as铆 como Jos茅 Mar铆a lo vivi贸 con la llegada de la sangre Murube. Pero lo de Lub铆n era el despegue definitivo de la ganader铆a con la sangre de origen espa帽ol que dominar铆a el campo mexicano de aqu铆 en adelante. El campo nacional se regar铆a con gran fecundidad y 茅xito desde Tlaxcala, a trav茅s de las casas de los Gonz谩lez con gran lustre, y tambi茅n desde Zacatecas, con los Llaguno, que ya lidiaban toros con esta sangre. Sin adjetivos. Al paso del tiempo, el Encaste Llaguno ser铆a sin duda el m谩s extendido en la ganader铆a mexicana.

A los pocos d铆as, el 6 de febrero, alternaron Rodolfo y Ricardo Anll贸 Nacional, con toros de Lub铆n. En el Exc茅lsior del 24 de octubre de 1921, Don Verdades mencionaba que en el tercero de la tarde:

... lleva la muleta a la izquierda y realiza una gran proeza, una gran proeza, una proeza que largo tiempo no ve铆amos: da un pase natural, templando y mandando divinamente, gira sobre los talones y sin despegar la roja franela de la cara del animal, da otro natural y sigue con otro en la misma forma. Rodolfo dio el verdadero pase en redondo, que el animal debe haber escuchado los latidos del coraz贸n del gran torero.

Se refer铆a a este toreo en redondo, que en largo tiempo no se ve铆a, y cuya sublimaci贸n estaba por venir. Cuatro naturales en redondo, un pinchazo y las orejas y el rabo.

El 5 de noviembre de 1922 se anunci贸 un mano a mano entre Gaona y Silveti. Los toros, de Piedras Negras. La corrida estaba muy bien presentada: Silveti cort贸 orejas en el segundo y el cuarto, mientras que Gaona realiz贸 una faena colosal al tercero, Pavito, n煤mero 31, negro lucero. As铆 lo plasm贸 Verduguillo, de El Universal Taurino, al d铆a siguiente:

Gaona derrocha arte y valor por toneladas. Le vemos tres pases cambi谩ndose de mano la muleta, dos molinetes en la misma cara, un natural, un muletazo rodilla en tierra y tres forzados de pecho colosales.

El primero, Cubeto de nombre, se le hab铆a ido vivo a Gaona.

Con Gaona y Silveti, dando la cara todas las tardes, comenzaba a forjarse un serio nacionalismo. 芦Se帽ores: 隆Que no estamos emplumados!禄, se titula una editorial firmada por Carlos Quir贸s Monosabio, el cr铆tico m谩s influyente en ese momento, en respuesta a unas declaraciones de S谩nchez Mej铆as al regresar a Espa帽a en 1922, despu茅s de haber tenido 茅xito en contra de todo. Ignacio triunf贸, pero nunca fue querido en M茅xico. Gaona se encarg贸 de fustigarlo en la prensa tarde tras tarde. Con toros de esta casa, en esa temporada obtuvo grandes triunfos, tal y como lo hab铆a hecho el a帽o anterior, cuando cort贸 dos rabos la tarde de los famosos c谩rdenos. Dos m谩s cortar铆a la tarde del 18 de diciembre de 1921 a Vanidoso y a Grullo, el 5 de febrero de 1922. La siguiente es una editorial publicada en el mismo medio, que remata el art铆culo del cr铆tico de la semana anterior:

Nosotros desear铆amos que los toreros espa帽oles que nos llegan, trayendo el prejuicio que es muy f谩cil deslumbrarnos, se dieran cuenta de su equivocaci贸n desde la primera corrida que torean. Que no pretendan pues, nuestros visitantes peninsulares 芦darnos camelo禄. Que no crean pues el decir de S谩nchez Mej铆as, sino el de 芦Monosabio禄: Se帽ores: 隆Que no estamos emplumados!

Todav铆a no llegaba Chicuelo, pero ya el p煤blico y la cr铆tica estaban cambiando. Despu茅s de la prohibici贸n se comenzaron a dar orejas en forma continua como premio a la faena y a la estocada del matador. El mismo cr铆tico Carlos Quir贸s hizo un an谩lisis profundo de cu谩ndo y por qu茅 se deben dar estos trofeos, as铆 como su valor:

驴Quer茅is un ejemplo de c贸mo debe darse una oreja? Est谩 muy reciente la que se le dio a Lalanda por la muerte del sexto toro de Atenco. Con la oreja deben premiarse aquellas dos maravillosas series de pases naturales, ligados hasta constituir el toreo en redondo. Y sobre todo premiemos con oreja las faenas que demuestren inequ铆voca maestr铆a y valor portentoso, y mientras m谩s dificultades se presenten al lidiador, tanto mayor que sea el galard贸n que reciba.

El comportamiento de los toros comenzaba a cambiar y cada vez m谩s saltaban a la arena corn煤petas que permit铆an faenas con este nuevo hacer. Gaona lidi贸 una hist贸rica faena a Bordador, de Piedras Negras, el 5 de febrero de 1922; cort贸 el rabo, mismo premio que obtendr铆a esa tarde S谩nchez Mej铆as, sin embargo hay una reflexi贸n interesante de Monosabio, del 1 de enero de 1923.

Salta al ruedo 芦Bordador禄, bravo y nobil铆simo, que lleva pitones en la cabeza, pero que no parece saber hacer uso de ellos, y entonces, cuando el diestro Gaona lo torea primorosamente, con toda la gentileza de que es capaz, derrochando habilidad, confianza, dominio, gracia, no falta qui茅n exclame desde帽osamente: 芦Torear bichos de tan inocente candidez, que carecen de malicia y de poder, no tiene m茅rito alguno禄. 驴Qu茅 prefieren, toros bravos, aun cuando de escaso respeto, o bichos grandulones y con abundantes defensas que no permitan floreos ni clasicismos?

Que el torero sepa chupar los caramelos que le depare su buena suerte, pero que tambi茅n sepa roer los huesos que lo toquen. Y que no confunda la clase, porque entonces no solo demostrar谩 que de toros entiende poco, sino que en el pecado llevar谩 la penitencia.

Este es el encabezado de la cr贸nica de la corrida del 31 de diciembre de 1922:

Ayer fue Domingo de Resurrecci贸n. Rodolfo Gaona tore贸 de capa y de muleta tan estupendamente y banderille贸 tan maravillosamente, que ha reconquistado su airoso puesto de artista m谩ximo de la torer铆a. El torero de Le贸n gan贸 una oreja, perfectamente bien ganada, con 芦Huasteco禄. Marcial Lalanda fue ayer un torero exquisito y con gran dosis de agallas. La bandera de Piedras Negras onde贸 muy alto.

Una semana antes, ambos se hab铆an enfrentado en un encierro de San Diego de los Padres, con fenomenal bronca como resultado.

El 28 de enero de 1923 se anunciaron una vez m谩s los 芦C谩rdenos de Piedras Negras禄. Se buscaba lograr el 茅xito de dos a帽os atr谩s. El empresario Carre帽o quer铆a repetir la misma f贸rmula de 茅xito que 茅l se hab铆a apropiado con la corrida de 1921, repetida en 1922, para la que hizo todo un bombo de su 芦ojo cl铆nico禄 en materia de toros. Ahora presentaba por tercera vez un cartel redondo para la corrida, a beneficio de la Casa de Salud del Periodista. El mejor que se pod铆a presentar en ese momento. Verduguillo escribi贸 una cr贸nica para El Universal Taurino, el 29 de enero de 1923.

Luego de que B茅jar ha dado el toque de reglamento, desfila la comparser铆a al frente de la cual marchan Rodolfo Gaona, de tabaco y oro; Juan Silveti, de rosa y negro; Manuel Garc铆a 芦Maera禄, de azul y oro; y Marcial Lalanda, tambi茅n de azul con adornos en el mismo metal. El ganado de Piedras Negras fue duro para los de a caballo, pero mucho m谩s duro para los de a pie. Fue una corrida nerviosa y de mucho poder, que de haber sido otros diestros los encargados de lidiarla, no pocos disgustos se habr铆an llevado. Muy bravos, segundo, tercero y cuarto. 芦Maera禄 cort贸 dos orejas, Silveti una que nadie le concedi贸, Lalanda se llev贸 el hueso, y Gaona provoc贸 aburrimiento y pitos.

En otra cr贸nica, el resultado en cuanto a trofeos fue as铆: el rabo del tercero, de nombre Nevero, a Maera, y el rabo del s茅ptimo, de nombre Pajarito, a 茅l mismo.

El cuarto toro de esa tarde, Conductor, fue el 煤ltimo hijo de la vaca Conductora 鈥搉煤mero 544 de Saltillo鈥, que hab铆a nacido en 1915 y que estuvo como semental durante tres veranos en las dehesas tlaxcaltecas.

Al embarcar esta corrida en Piedras Negras, don Isaac Morales se encontraba encajonando, cuando repentinamente se le arranc贸 un buey, d谩ndole una terrible cornada en la parte exterior del muslo derecho. Se le hizo la primera curaci贸n en la ganader铆a y fue transportado en tren a la Ciudad de M茅xico, donde fue atendido en el Sanatorio Moderno. Estar铆a ah铆 por quince d铆as, sin embargo, las secuelas del percance le durar铆an toda la vida.

Para finalizar la temporada de 1923-24, el 18 de noviembre recibieron el honor de la vuelta al ruedo Pirinolo, al que le cort贸 el rabo Mariano Montes, y Colch贸n, al que tambi茅n le cort贸 el rabo Diego Mazquiar谩n Fortuna.

El 17 de febrero de 1924, Varetazo firm贸 este encabezado: 芦 驴Qu茅 es una faena cumbre? La de Rodolfo, con "Revenido", en el beneficio de "Nacional II". 驴Cu谩l es el m茅rito? 驴Cu谩les sus defectos? 隆Yo soy el 煤nico amo!禄.

Revenido, n煤mero 34, c谩rdeno oscuro, vuelto de cuerna, no luci贸 demasiado durante el primer tercio. Tom贸 las tres varas de rigor con codicia, pero no tom贸 muy bien el enga帽o. Rodolfo lance贸 sin mayor 茅xito y no luci贸 en las banderillas. Comenz贸 la faena de rodillas, dando un pase por alto que levant贸 al p煤blico. Aqu铆 la rese帽a de El Universal Taurino, el 19 de febrero de 1924:

Ahora va erguido, sereno, elegante, al toro; con pasmosa suavidad, con temple indescriptible, lo pasa ante s铆, y sale majestuosamente paso a paso. Y el toro lo mira ir y se queda inm贸vil, recre谩ndose tambi茅n con aquellos andares de felino aristocr谩tico. Mientras el toro, pasmado, se embriaga de elegancia, el 芦Califa禄 va a las tablas. Se encara con 芦Nacional II禄 y ruge como un tigre golpe谩ndose el pecho: 芦隆隆Yo, yo!! 隆隆Yo soy el 煤nico, el n煤mero uno!! 芦Nacional禄 desde el estribo parece asentir. Ser铆a rid铆culo no rendirse ante la evidencia. Otro muletazo, luego un natural con la derecha y un molinete estupendo. Los pies del torero est谩n juntos y quietos. No hay m谩s que brazos. 隆Qu茅 maravilla! La ovaci贸n es de lo m谩s grande que he o铆do en mi vida. Los m煤sicos ya no tocan, porque los pobres, en el paroxismo del entusiasmo, est谩n aplaudiendo.

Un pinchazo muy aplaudido y un volapi茅 perfecto coronaron la faena por la cual el Indio recibi贸 dos orejas y rabo. Esa tarde, el toro anterior, Veguero, n煤mero 56, negro bragado, as铆 como Tinajero, lidiado en segundo lugar, tambi茅n merecieron el honor de la vuelta al ruedo.

El 7 de diciembre de 1924 se present贸 en M茅xico quien cambiar铆a para siempre la fiesta en M茅xico: Manuel Jim茅nez Chicuelo. Mano a mano con Victoriano Roger Valencia II, estoquearon un encierro de Piedras Negras, del cual destac贸 el sexto, Hortelano, n煤mero 45, berrendo en casta帽o capirote, al que Valencia le cortar铆a, despu茅s de una valiente y emocionante faena, las orejas y el rabo, mereciendo el toro la vuelta al ruedo. Chicuelo no mostr贸 sus credenciales debutando con Aguacate, n煤mero 28 de esta casa. Faltar铆a poco para que este torero recibiera de Gaona las llaves de la puerta del toreo en M茅xico, y con ellas la cerrara por fuera, dejando atr谩s una gran historia, con un hacer distinto, para caminar hacia el inalcanzable horizonte del futuro del toreo en el mundo. La revoluci贸n iniciada por Juan y Jos茅, solo en esbozos vista en M茅xico, ser铆a presentada con un lujo magistral por este sevillano, cuyo mayor triunfo fue el cambio. Con 茅l, en M茅xico, se transform贸 el hacer de los toreros, el entendimiento y la expresi贸n del sentimiento del p煤blico, que pas贸 del grito de guerra brav铆o, a la entrega absoluta ante la nueva expresi贸n art铆stica, pero sobre todo, inici贸 el cambio en el toro. La cr贸nica, el p煤blico y los ganaderos se dieron cuenta de inmediato. No fue un parteaguas visto en retrospectiva, fue un r铆o que cambi贸 de cauce, con todos ellos a bordo de la barca de la tauromaquia mexicana.

El domingo 21 de diciembre mat贸 la corrida de la divisa bolchevique, curioso apelativo que le dio Verduguillo a los colores de Piedras Negras, mano a mano con Gaona, corrida que para el de Le贸n trajo su 煤ltimo gran triunfo con toros de esta casa. Desde el 17 de febrero de 1909, fecha en que mat贸 la primera corrida de esta casa, el Califa nunca dej贸 de pedir los toros de Lub铆n. Triunf贸 con ellos en la capital y en los estados, y en los compromisos clave siempre cont贸 con ellos. Esa tarde cort贸 las orejas y el rabo de Jorobado, n煤mero 8, negro bragado, bien puesto de pitones: 芦Otro par al sesgo por las afueras, que no sabemos qu茅 aplaudir: si el arte o la guapeza del artistazo禄. Escribir铆a Alameda a帽os despu茅s: 芦... te da los palos Jos茅, las banderillas tu suerte; 茅l lo sabe, yo lo s茅, no por competir, por verte禄.

No cesa a煤n la ovaci贸n. Comienza con un pase de pecho con la derecha estatuario, majestuoso; sigue un natural con la misma diestra, luego tres naturales aut茅nticos, superior铆simos, girando el diestro hasta consumar lo que se llama el toreo en redondo. Y de ah铆 en adelante, el leon茅s suelta el repertorio de los d铆as grandes.

Pareciera que quer铆a firmar sus 煤ltimas p谩ginas uniendo las dos formas: la que 茅l se llevaba y la que nac铆a. El 12 de abril de 1925 se despedir铆a de los ruedos matando dos toros de Atenco, dos de San Diego de los Padres y dos de Piedras Negras.

Estaba por comenzar una revoluci贸n taurina en M茅xico. Y al igual que la anterior, sin un general mexicano. Silveti daba la cara y el cuerpo todas las tardes. El Torero de la Regadera pod铆a y pudo con todos. Jam谩s rehuy贸 una pelea en el ruedo ni fuera de 茅l. Era un torero hombre. Basaba su dominio sobre los toros en un valor indomable, en un toreo sin florituras. Pero no ten铆a en sus manos la onza del cambio. Faltaba por llegar el m谩s grande de los toreros de M茅xico: Ferm铆n Espinosa Armillita Chico. En el tiempo de la retirada de Gaona, empezaba su carrera como becerrista, y a los pocos a帽os ser铆a novillero non. Llegar铆a al toreo y a su cima bajo los c谩nones reci茅n establecidos por Chicuelo.

Manuel Jim茅nez tom贸 la alternativa de manos de Juan Belmonte en su natal Sevilla el d铆a 28 de septiembre de 1919, misma que le confirmar铆a Rafael G贸mez el Gallo, el 18 de junio del siguiente a帽o. Art铆stico, elegante y pinturero, poseedor de una gran t茅cnica, fue sin embargo, un torero de muchos altibajos.

Con Lapicero, de San Mateo, en febrero de 1925 puso de cabeza a la plaza. Tres tandas de naturales en redondo, 芦como no hab铆amos visto torear nunca禄. Faltaba Dentista. Octubre de 1925, domingo 25. La corriente del r铆o tomar铆a otro cauce. Ojo, de El Eco Taurino, escribi贸 lo siguiente nota el 27 de octubre de 1925: 芦no contamos los pases, pero hubo momentos en que el diestro giraba lentamente, mientras el toro, embebido en la m谩gica muletilla, describ铆a c铆rculos y m谩s c铆rculos alrededor de la agigantada figura del coloso sevillano禄.

Hab铆a sido una tarde aciaga para San Mateo, dos al corral y este quinto duramente protestado, gracias que no recibi贸 el mismo castigo. En Madrid, el 24 de mayo de 1928 har铆a lo mismo el sevillano con el toro Corcha铆to, de Graciliano P茅rez Tabernero. Dos faenas de 茅poca y de 茅pocas. O m谩s bien, atemporales, eternas, reflejadas en el toreo de hoy.

No era torero de todas las tardes ni de todos los toros. Cuando los toros no le tomaban el trapo a gusto, o no se arrancaban desde el terreno apropiado para dar y ligar naturales, quedaba convertido en un torero fino y vistoso, pero sin gran relieve y a veces ineficaz. Una editorial de El Eco Taurino dice:

Ha recibido en esta temporada una consagraci贸n definitiva. Dicen que en Espa帽a todos lo consideran un gran torero, pero si as铆 no fuera, ser铆amos los mexicanos los que una vez m谩s descubri茅ramos el diamante precioso, elevando a la categor铆a de 铆dolo a un torero grande, a quien ya se mima y consiente con particular cari帽o... y nuestra opini贸n vale: 隆En M茅xico sabemos ver toros!禄.

El 15 de noviembre de ese a帽o triunf贸 rotundamente con Testafuerte, de la rojo y negro. As铆 lo escribi贸 Ojo, de El Eco Taurino, el 17 de noviembre de 1925:

C谩rdeno claro con bragas, ojalao y bien puesto de pitones. Suave como la seda de principio a fin. 隆Qu茅 manera de tomar el capote! Y luego la muleta. Bueno, un toro como para armar el esc谩ndalo. Con el capote no est谩 a la altura pero... Comienza su estupenda labor con el pase de la firma al que sigue uno de costado que se aplaude. Cambia de mano la muleta y torea al natural mejor de lo que jam谩s ha toreado. As铆 como suena. Fueron tres pases monumentales, y de ellos, el primero un asombro por lo ce帽ido. Sigue toreando entre el entusiasmo del concurso. Un pinchazo en buen sitio... y finalmente una entera por todo lo alto. Orejas y rabo.

Remat贸 la cr贸nica Alfonso de Icaza diciendo: 芦La faena de muleta fue un portento por lo valiente y por lo torera. Digna hermana de la de "Dentista", pero hecha ante un toro禄. El astado recibi贸 la vuelta al ruedo.

Piedras Negras segu铆a triunfando y cada vez m谩s saltaban a la plaza toros para las nuevas formas. El 6 de diciembre de 1925, S谩nchez Mej铆as dej贸 ir in茅dito a Hortelano, negro zaino, que fue bravo, noble y boyante, un toro 芦d贸cil, obediente, de seda禄. Vuelta al ruedo para el burel.

Mezcalero, el toro n煤mero 84 de Piedras Negras lidiado en tercer lugar el primer domingo de noviembre de 1926, merece ante la posteridad el prestigio de Revenido, aquel memorable toro con el cual 芦Gaona encorajinado y babeando de rabia, realiz贸 memorable faena... Con 芦Mezcalero禄 se hizo el prodigio de despertar el instinto dormido del torero, del torero de raza y de sangre que sac贸 de s铆 mismo toda la esencia torera de la inspiraci贸n culminante y, con desesperaci贸n, con rabia, con un apetito cordial de dar de s铆 todo lo posible, hizo la faena de prodigio禄. Esto lo escribi贸 Xavier Ozamendi, de El Eco Taurino, el 9 de noviembre de 1926.

Chicuelo hab铆a sido acicateado por Valencia II, como Nacional lo hizo con Gaona. Lo oblig贸 a reivindicar su prestigio, ese que lo llev贸 a torear en la temporada anterior diecis茅is tardes consecutivas en la plaza del Toreo, marca que est谩 ah铆 para la posteridad. Mezcalero, como Revenido en su momento, hizo rugir al monstruo.

Esa tarde, Chicuelo, valeroso torero, dio una c谩tedra en distintos tonos y en varias tauromaquias, la suya y la anterior. Tirando del toro, dando naturales en redondo, molinetes, pases por alto, pero sobre todo con una enjundia que parec铆a alguien que buscaba un hueco en la fiesta. Al final de la faena no hubo trofeos, tan solo porque 茅l no quiso. Se qued贸 sentado en el estribo observando la locura en el tendido. Y quiz谩 el futuro del toreo en M茅xico al que 茅l gallardamente le hab铆a definido el rumbo para siempre.

Con Chicuelo y Mezcalero cerramos esta tercera 茅poca de Piedras Negras en la capital. En estos veintiocho a帽os estuvieron al frente de la ganader铆a nacional, pero ya con otros retos de crianza y selecci贸n y con otros competidores: San Mateo, que ya no se bajar铆a del ring y la reci茅n debutada la Punta, adem谩s con San Diego los Padres, todav铆a pisando fuerte. Grandes tardes con todas las figuras, desde Fuentes hasta Chicuelo. Cornadas muchas, fracasos varios. Un cuarto de siglo triunfal de cabeza a rabo. Una 茅poca que resumo en una frase de Lub铆n Gonz谩lez: 芦Yo cr铆o toros para toreros que sepan torear. Para enfrentar un toro bravo y codicioso como el m铆o, hay que ser torero禄.

3. EL M脡XICO INDEPENDIENTE

Lub铆n fue el primero de los Gonz谩lez que fij贸 residencia en M茅xico. En una elegante casona ubicada en la colonia San Rafael, en Serapio Rend贸n 99, atend铆a los asuntos taurinos durante la temporada. Fumador empedernido, vicio que lo llevar铆a a la tumba, ven铆a con frecuencia a la capital siendo un hombre respetado y querido. Dec铆a el que se hab铆a fumado m谩s de quinientos mil cigarrillos: 芦Menuda publicidad le hubiera hecho yo a las tabacaleras禄. Junto con los se帽ores Barbabosa defendi贸 ante los empresarios los intereses de los ganaderos mexicanos y llev贸 y aplic贸 en Piedras Negras todo el nuevo conocimiento que adquiri贸 de los toreros espa帽oles que invit贸 a la ganader铆a. Fue el gran estratega de este hierro. Con 茅l se cerr贸 este ciclo de consolidaci贸n de la casa tlaxcalteca en las plazas, en las que a partir del a帽o 1921, los toros de Piedras Negras, ahora fortalecidos con la solera de Saltillo, empezaron a cambiar para permitir la ejecuci贸n de las suertes bajo los nuevos c谩nones. Inici贸 la evoluci贸n del toro, que se apreciaba que viniera de largo, boyante, que consent铆a el toreo anterior, el del par贸n, rematado por alto y sin comp谩s entre pase y pase, al toro que con incipientes caracter铆sticas de nobleza permitir铆a el toreo ligado. Comenzaba la aparici贸n de la expresi贸n de la bravura integral del toro, que al tiempo desplazar铆a de su comportamiento la fiereza que brotaba de una bravura que se buscaba, y poco a poco se encontraba, y la cobard铆a violenta emanada del criollo.

La cr铆tica tard贸 en entender este ajuste. Cuando el toro no arrancaba de largo, como era la costumbre, se usaba el calificativo de burriciego. Se atribu铆a a la vista un cambio en la acometida que nada ten铆a que ver con eso. Por otra parte, cuando hubo que empezar a ir por el toro, a dejarle la muleta en la cara para tirar de 茅l, los propios toreros los calificaban como toros de 芦paja禄, sin fondo, sin emotividad. Este ep铆teto se extend铆a a todas las ganader铆as mexicanas.

Lo cercano de la sangre de la tierra en su genealog铆a todav铆a ten铆a un peso grande en su comportamiento. Por eso no dejaban de tentar ning煤n macho, y a煤n as铆, los toros fogueados y los que eran regresados al corral segu铆an abundando en todas las casas. Aun y cuando todav铆a el caballo no era el que paraba al toro, la propia selecci贸n y manejo gen茅tico estaba dando el resultado.

Lub铆n dej贸 el material gen茅tico suficiente en Piedras Negras para poder terminar esta evoluci贸n, misma que a los pocos a帽os culminar铆a en un toro para el toreo moderno, ese que Chicuelo hab铆a dejado el d铆a que, sentado en el estribo, admirado, ve铆a al p煤blico gritar de emoci贸n.

La 茅poca de oro del toreo en M茅xico siempre la hemos ligado con el surgimiento de la primera gran generaci贸n de toreros nacionales. Sin embargo, esta no se hubiera dado si ese oro no hubiera sido sacado tambi茅n de las minas ganaderas. Lub铆n se lo dej贸 a Viliulfo a boca de t煤nel. Y el amo Viliulfo no lo desperdiciar铆a. Viv铆a en Piedras Negras, no obstante que  el casco de La Laguna 鈥揻inca de su abuelo y de su padre鈥 estaba en funcionamiento. Desde 1908 dirig铆a con su padre la ganader铆a hermana con gran 茅xito. Ahora llevar铆a hasta el a帽o de 1941 ambas casas en la misma mano. Como Lub铆n encontr贸 en el camino a Gaona, Viliulfo encontrar铆a en el suyo a la gran figura mexicana, Ferm铆n Espinosa Armillita Chico, el joven genio que har铆a la 芦revoluci贸n taurina mexicana禄. Gaona, figura mundial indiscutible, tore贸 con maestr铆a de la forma como lo hac铆an los genios de su 茅poca, pero no cre贸 ni gest贸 un cambio en M茅xico. Ferm铆n s铆. Ferm铆n se par贸 y par贸 al toro. Y lo que Chicuelo dej贸 como muestra, 茅l lo culmin贸 como tauromaquia, misma que su generaci贸n absorbi贸 con distintas y personal铆simas formas de expresi贸n.

Ferm铆n Espinosa naci贸 el 3 de mayo de 1911 en Saltillo Coahuila, en el seno de una familia de toreros. Ah铆, con su padre y hermanos, recibi贸 la educaci贸n taurina que con el tiempo lo llevar铆a a la cima del toreo. Debut贸 como becerrista en la capital, en el Toreo, el 3 de agosto de 1924. Con el tiempo, el p煤blico lo comenz贸 a nombrar el Ni帽o Sabio, por la innata claridad que ten铆a para resolver el reto que cada novillo le presentaba. Jos茅 Carlos Ar茅valo, en su libro, El secreto de Armillita, lo dice magistralmente:

El don de aquel ni帽o torero ocultaba eso que los aficionados llamamos 芦t茅cnica de torear禄, pues Armillita la ten铆a en tal grado que parec铆a olvidarla, cuando precisamente era todo lo contrario. De tan asumida, le brotaba como de manera inconsciente. Tan pasmosa virtud tuvo para 芦Armillita禄, a lo largo de toda su vida, un alto precio: la superficial consideraci贸n que su toreo era fr铆o.

Se present贸 como novillero en el Toreo el 18 de julio de 1926, alternando con Tato y Juli谩n Pastor, con novillos de San Mateo. El Eco Taurino del 15 de septiembre de 1926 dijo: 芦"Armillita" sabe m谩s de lo que le han ense帽ado. Demostr贸 en sus dos toretes lo que nadie ignora: que en 茅l hay un torero de cabeza禄. En la corrida de la Covadonga, en septiembre de ese a帽o, gan贸 la Oreja de Plata, que estaba en disputa; la nota tambi茅n es del Eco Taurino: 芦Paso a paso, el joven Ferm铆n se va haciendo, 驴lo digo?, el 芦Joselito禄 de M茅xico. Si no, al tiempo禄.

Armillita Chico lleg贸 al toreo en momentos en que la cr铆tica empezaba a exigir toros con trap铆o y poder, cuando todav铆a, con los caballos sin peto, se acusaba a los picadores de romanear en exceso a los toros dej谩ndolos agotados para el 煤ltimo tercio. En el Universal Taurino, el 17 de agosto de 1926 apareci贸 la siguiente nota:

La esencia de la fiesta, cuando estuvo en su pleno esplendor, fue el peligro real y efectivo, superado por el valor, efectivo y real de los lidiadores... iniciada la decadencia. Ha venido a ocupar los primeros puestos en la preferencia de la neo-afici贸n una serie de lances vistosos, pero desprovistos de efectivo riesgo, un c煤mulo de pinturer铆as equ铆vocas, cuya realizaci贸n exige bichos de poco peso y escaso respeto. El p煤blico se va fastidiando de la farsa empalagosa que se le ofrece, en lugar de su espect谩culo favorito. Hay que volver al toro grande, poderoso y con pitones.

El 29 de agosto de 1926, el joven de Saltillo obtuvo su primer gran triunfo con toros todav铆a de Lub铆n. En la novillada, a beneficio del Montep铆o de Toreros de M茅xico, cort贸 el rabo a su primero de esa tarde. Fue un novillo fuerte, con dos pitones imponentes, ante el cual culmin贸 una faena de dominio que convenci贸 a todos. El arte y la sabidur铆a de Ferm铆n se presentaban en M茅xico con una ganader铆a que le deparaba grandes triunfos. Fue el primer rabo que un novillero cortaba en M茅xico.

Tom贸 la alternativa el 23 de octubre de 1927 de manos de Antonio Posada, con Pepe Ortiz en el cartel, estoqueando toros de San Diego de los Padres. Vestido de azul cobalto y oro, brind贸 su segundo toro a Rodolfo Gaona, como pidiendo y recibiendo la estafeta del toreo nacional. De ah铆 en adelante emprender铆a el vuelo a todo el mundo taurino, triunfando a carta cabal en M茅xico y en Espa帽a, de donde lo desterrar铆an en 1936. En su primer a帽o de alternativa mat贸 cincuenta y nueve corridas, las primeras doce en nuestro pa铆s, de las cuales diez ser铆an en la capital. En Espa帽a tore贸 cuarenta y cinco tardes, faltando solo Sevilla en su calendario. El 30 de octubre de 1927 matar铆a su primera corrida de Piedras Negras: 芦Los toros de Piedras Negras que se lidiaron la tarde del domingo 30 tuvieron bravura, tuvieron nobleza, y tuvieron tambi茅n la fuerza y el nervio que debe caracterizar siempre al toro de lidia. Bien por don Lub铆n Gonz谩lez禄. El comentario se public贸 en El Eco Taurino, el 1 de noviembre de 1927. Esa tarde se presentar铆a en M茅xico el valenciano Enrique Torres, quien lleg贸 a ser muy querido y admirado por la afici贸n capitalina. El primero de la tarde, n煤mero 46, negro bragado, de nombre Rex, fue un toro muy bravo que toc贸 en suerte a Fuentes Bejarano, y que cuando fue arrastrado hizo estallar la ovaci贸n clamorosa en honor de don Lub铆n Gonz谩lez, quien 芦sabe criar toros bravos禄.

El an谩lisis y comportamiento de sus toros lo ten铆an muy claro los Gonz谩lez. Lo que pasaba en las plazas no era producto de la casualidad ni del desorden. Era la expresi贸n de un concepto ganadero nunca traicionado en aras de la comercializaci贸n.

芦En defensa del toro禄 es la cabeza de un art铆culo publicado en Toros y Deportes el 2 de enero de 1928. Es una entrevista a los principales ganaderos mexicanos, entre ellos Lub铆n y Viliulfo Gonz谩lez. Dijo Lub铆n:

鈥擫a lidia, como usted sabe, ha evolucionado mucho; hoy se hacen muchas cosas que antes no se hac铆an, y aunque actualmente son los toros m谩s bravos que antes, se les exige much铆simo m谩s. Desde que sale el toro comienzan los toreros a hacerle cosas que tienden a agotarlo; los matadores no se preocupan porque conserven su poder y bravura, y cuando llegan al tercio final, se dedican a torearlos por la cara, diciendo al p煤blico que no pasa. Si el p煤blico no aplaudiera esta tipo de faenas, muy distinta ser铆a la cosa, entonces los matadores no tendr铆an m谩s remedio que meter en cintura a los peones y obligarlos a llevar una lidia ordenada, lo que dar铆a como resultado que el toro llegara al 煤ltimo tercio m谩s entero.

鈥斅縌u茅 est谩 haciendo para mejorar su ganader铆a?

鈥擲elecci贸n minuciosa, que es el 煤nico procedimiento por el cual se logra mejorar la casta. Algunos aficionados hablan de refrescar la sangre: 驴con que? 驴Voy a traer de Espa帽a un semental cualquiera que me descomponga la ganader铆a? Yo tengo en Piedras Negras una punta de vacas de la pura simiente de Saltillo; esta es la familia de donde salen los sementales. Ustedes han visto las tientas en la hacienda, se les pega fuerte, a muchos se les dan hasta veintisiete puyazos, como a aquel 芦Carri贸n禄 que ustedes vieron. A las vacas tambi茅n se les castiga sin piedad. 驴Ustedes han o铆do decir que Saltillo est茅 haciendo alguna cruza? No, se帽or, conserva su sangre pura, pues tan pura como Saltillo, la conservo yo en Piedras Negras; por eso no pienso hacer ninguna cruza ni meter sangre que, aunque aparentemente igual, resulte distinta y se descomponga todo.

A la pregunta de por qu茅 los toros que tienen magn铆ficas notas de tienta no cumplen en el ruedo a su satisfacci贸n, Viliulfo expres贸 los siguientes conceptos:

Este es un asunto delicado, pero hay que decirlo con claridad. La lidia en la mayor铆a de los casos no se lleva como debe ser. Los herraderos, los capotazos sin ton ni son, los recortes y doblones, los lanzazos a donde cae la puya, la entrega y romaneo de los caballos, las salidas en falso de los banderilleros son las que acaban con ellos. El mejor toro sale al ruedo y como los peones se propongan acabar con 茅l, lo acaban, no les quepa la menor duda. La lidia debe ser fija, los capotazos que sean necesarios deben darse en orden, siguiendo un plan determinado. Yo les aseguro que vacas de La Laguna que han hecho magn铆fica pelea en la tienta, donde yo dirijo todos los movimientos y cuido que la faena se lleve en orden, las suelto en la plaza del Toreo y no pelear铆an ni la mitad de lo bien que pelearon all谩. Recientemente tentamos un becerro a campo abierto. Me dej贸 satisfecho, pero no conforme todav铆a con esa prueba, lo encerramos en la plaza para hacerle una lidia formal. Recibi贸 doce puyazos arranc谩ndose, se le hicieron doce quites. Fuentes Bejarano le hizo una gran faena de muleta; lo dejamos que se repusiera un poco y despu茅s le hice yo otra faena larga, de castigo. El becerro fue noble y bravo hasta el 煤ltimo momento; no aprendi贸; nada, no hizo absolutamente nada feo; embisti贸 con suavidad, con temple de principio a fin. Fuentes Bejarano, entusiasmado, me dijo: 芦Este animal en cualquier ganader铆a de Espa帽a no valdr铆a menos de treinta mil pesetas. Este becerro se le echar谩 a las vacas el a帽o entrante y estoy segur铆simo de que me dar谩 magn铆ficos toros.

Las declaraciones  est谩n llenas de actualidad, casi cien a帽os despu茅s.

Rex, Avispo, Zagalito, Yucateco, otro Avispo, Perdig贸n, Carabinero y Trepador, en la temporada de 1927, corroboraron que Piedras Negras a煤n conservaba el envidiable puesto conquistado tres d茅cadas antes. Fue la 煤ltima temporada de Lub铆n al frente de la casa madre tlaxcalteca.

Lub铆n Gonz谩lez falleci贸 el 2 de agosto de 1928, v铆ctima de un enfisema pulmonar, a los 54 a帽os de edad. Del art铆culo publicado en Toros y Deportes extraje las siguientes l铆neas:

Su muerte fue sentid铆sima por la afici贸n, pero en especial por todas las personas que cultivaron una amistad estrecha con el desaparecido, cuya norma, durante su vida, fue la bondad y estar siempre dispuesto a socorrer al necesitado. Caballeroso y amable, dej贸 recuerdos imborrables como ganadero y aficionado. Al adquirir Piedras Negras se hizo el firme prop贸sito de hacer de aquella vacada la mejor de M茅xico, sigui贸 firme en su idea al ver que se cristalizaban sus intenciones, su alegr铆a no tuvo l铆mite. Don Lub铆n ha legado a M茅xico una ganader铆a de abolengo.

Fueron veinticuatro a帽os de trabajo y triunfos y de una incansable labor de selecci贸n y crianza que tuvo la satisfacci贸n de gozar. Lidi贸 setecientos treinta machos en corrida de toros en la Ciudad de M茅xico, cifra que, como ganadero de Piedras Negras, ning煤n Gonz谩lez superar铆a.

En 1913, en El Pa铆s del d铆a 3 de febrero, se public贸 la siguiente nota:

El empresario de la plaza de toros de Madrid, accediendo a los deseos expresados por varios aficionados, ha adquirido dos corridas de toros mejicanos, de Piedras Negras y Tepeyahualco para lidiarlas en esa plaza la temporada pr贸xima.

Esto no sucedi贸, pero Piedras Negras lidiar铆a en Espa帽a en el a帽o de 1929.

El 28 de junio de ese a帽o se public贸 en el diario ABC de Madrid:

San Sebasti谩n. 27, dos tarde. Han llegado a Santander, a bordo del vapor 芦La France禄, los toros mejicanos de Piedras Negras que se lidiar谩n el 21 de julio. Han sido transportados al campo donde permanecer谩n hasta el d铆a de la corrida. La fiesta ha despertado expectaci贸n.

Se anunciaba la corrida hispanoamericana con cuatro toros de Piedras Negras y cuatro de Clairac para Marcial Lalanda Cagancho, Manuel Bienvenida y Heriberto Garc铆a. Ser铆an lidiados en la vieja plaza del Chofre, hoy desaparecida. Se embarcaron en la ganader铆a cinco toros, los cuales se vendieron en quinientos d贸lares, cada uno. El empresario Eduardo Pag茅s comision贸 a Eduardo Margeli para que llevara a cabo todas las actividades necesarias para el embarque, para lo cual le gir贸 tres mil quinientos d贸lares para cubrir, entre otros gastos, los cajones, permisos aduanales, pastura para el viaje, certificados veterinarios y fotograf铆as. El costo total de la operaci贸n ascendi贸 a tres mil cien d贸lares. Esta informaci贸n la obtuve de un documento firmado por Eduardo Margeli, que me comparti贸 Jorge de Haro: 芦Pagos y cobros hechos por cuenta y orden del se帽or Eduardo Pag茅s para la compra y embarque de cinco toros de Piedras Negras, 17 de junio 1929. Eduardo Margeli禄.

La corrida tuvo lugar en la fecha prevista. Los cuatro toros dieron cuatrocientos cincuenta kilos en promedio, resultando bien presentada; sin embargo, el resultado no fue el esperado. Heriberto Garc铆a fue quien tuvo la mejor tarde; en ambos toros pidieron para 茅l la oreja.

El diario ABC dio la cr贸nica detallada de cada toro:

Se lidiaron cuatro toros mejicanos de Piedras Negras que, en general, resultaron sosos y despu茅s otros cuatro de Clairac, bravos y muy finos.

Primero: Marcial da unos lances y Manolo 芦Bienvenida禄 se luce en quites. Toma el bicho, tres varas sin consecuencias y Marcial coloca un par de poder a poder y otro de frente. Coge la muleta y solo y valiente inicia la faena, con algunos pases buenos de cabeza a rabo, deshaci茅ndose de su enemigo de un pinchazo bien se帽alado y media, buena.

Segundo: 芦Cagancho禄 da tres ver贸nicas, embarullado y Heriberto hace un quite oportuno. 芦Cagancho禄 hace una faena valiente, en la que destacan dos pases de pecho, un afarolado y un estatuario; deja un pinchazo y media desprendidilla oyendo palmas.

Tercero: Heriberto veroniquea ce帽ido, cuatro varas sin consecuencias. Heriberto inicia la faena con pases de tir贸n y coloca una atravesada con salida del estoque, sufriendo desarme. Un pinchazo hondo que mata.

Cuarto: Manolito 芦Bienvenida禄 da tres ver贸nicas superiores, y en quites se adorna con un farol, una revolera y la suerte del delantal. Coge los palos y deja un gran par al cambio, otro de frente y otro de dentro a fuera escuchando palmas. Toma la muleta y en los medios con la izquierda da tres pases naturales, otros cambiando la muleta por la espalda, de molinete, de cabeza a rabo, cambiando de mano y de pecho y el p煤blico de pie entusiasmado le ovaciona. Con el estoque despacha con una delanterilla despu茅s de algunos pinchazos. Ovaci贸n, petici贸n de oreja y vuelta al ruedo.

Los toros mexicanos fueron los primeros cuatro de esa tarde.

Javier Gonz谩lez Fischer public贸 en su blog La Aldea de Tauro, estas l铆neas del cr铆tico Juanito Sincero, del diario El Pa铆s Vasco, de San Sebasti谩n:

No ten铆amos esperanza de que los toros de Piedras Negras, tra铆dos de M茅jico para la corrida de anteayer, fuesen buenos. No creemos en los toros de M茅jico, como apenas hemos podido creer en los toreros mejicanos, salvo un caso. Adem谩s, 驴traer toros de M茅jico a la tierra de los toros bravos, a la tierra de donde se los llevan a M茅jico? El p煤blico no tuvo tragaderas como para tolerar 鈥撀ste buen p煤blico donostiarra que jam谩s protesta a los toros!鈥 que de los cuatro bichos, tres resultaran blandos, y sobre todo mansos. Y a los tres los silb贸 furiosamente al ser arrastrados.

Las otras cr贸nicas que encontr茅 coinciden en lo mismo. Qu茅 m谩s hubieran querido Lub铆n, ya fallecido, y Viliulfo, que una tarde triunfal que no se dio. Del quinto toro, no hay informaci贸n de cu谩ndo se lidi贸. Es probable que haya sido estoqueado por el novillero norteamericano Sidney Franklin esa misma tarde como noveno del festejo. Hay una confusi贸n de que se dieron dos corridas, una en Santander y otra en San Sebasti谩n, pero solo se llev贸 a cabo esta segunda. Los toros llegaron a Santander y en los libros de la ganader铆a est谩n anotados como vendidos para esa ciudad; sin embargo, fue en el Chofre donde se lidiaron.

Heriberto Garc铆a, en su 茅poca de novillero, hab铆a triunfado con mucha fuerza con varias novilladas de esta casa. Junto con 茅l ya ven铆an Alberto Balderas, Jes煤s Sol贸rzano y Carmelo P茅rez. El 1 de julio de 1928, al moreliano le toc贸 en suerte el sexto novillo de la tarde en que alternaba con Heriberto y Jos茅 el Negro Mu帽oz:

El sexto fue el tipo de toro que necesitan los buenos toreros para armar el esc谩ndalo. 隆Qu茅 gran toro! 隆Qu茅 enorme toro!, suave, manejable, d贸cil, acudiendo a todas partes con el temperamento necesario para tomar el enga帽o con codicia, pero dejando reponer al torero; pasando derecho sin derrotar, metiendo la cabeza en el enga帽o... un toro ideal. Hay expectaci贸n cuando Sol贸rzano sale con la muleta. El toro pasa divinamente. Cuatro pases naturales con la derecha, perfectamente ligados, templando, mandando, haciendo al toro que describiera un c铆rculo en derredor del torero.

Este era el 煤ltimo gran novillo de Lub铆n, que fallecer铆a a los pocos d铆as.

La aventura europea no pag贸 y la guerra ganadera en M茅xico estaba en su punto m谩s alto.

San Mateo, en manos de Antonio y Juli谩n Llaguno, de entrada, lleg贸 a ocupar un puesto de primac铆a. Desde 1912 con Gaona. Y de ese sitio ya tampoco se bajar铆a nunca. Sin embargo, a los j贸venes Llaguno no les iba a ser f谩cil. San Diego de los Padres, Piedras Negras y La Punta no los dejar铆an pasar con visado gratuito. El toreo cambi贸 con San Mateo, que no tuvo que evolucionar, no tuvo que buscar un toro para el nuevo toreo, naci贸 con 茅l y se acopl贸 de inmediato. Sus toros fueron demandados por todas las figuras del toreo y con ellos se llevaron a cabo faenas hist贸ricas. Lidiaba pr谩cticamente las camadas completas en las plazas de la capital con 茅xitos may煤sculos. Se les criticaba la poca presencia de algunas tardes y con su aparici贸n se parti贸 el mundo taurino nacional. Toreros, empresarios, periodistas tomaron partido. Comenzaba la 茅poca de oro del toreo en M茅xico con una lucha sin cuartel entre dos bandos.

La Asociaci贸n Nacional de Criadores de Toros de Lidia se fund贸 en la Ciudad de M茅xico el 16 de octubre de 1930 como la Uni贸n Nacional de Criadores de Toros de Lidia. En un inicio, su principal objetivo fue reunirse para prevenir y defender problemas agrarios y aumentar su presencia en la fiesta en M茅xico, ya que por esa 茅poca a煤n se importaba gran cantidad de ganado espa帽ol para las corridas de toros. Sus fundadores fueron: Manuel Barbabosa, de Atenco; Juan de Dios Barbabosa, de San Diego de los Padres; Francisco y Jos茅 C. Madrazo, ganaderos de la Punta y Matancillas; Viliulfo Gonz谩lez, de Piedras Negras y La Laguna; Aurelio Carvajal, por Zotoluca, y Edmundo y Jorge Guerrero, por Xajay. Adem谩s, Jorge y Eduardo Jim茅nez del Moral, due帽os de Quiriceo, y Antonio G贸mez Gordoa, de Malpaso. Al poco tiempo se unieron Carlos Hern谩ndez, de Rancho Seco, y Felipe Gonz谩lez, de Coaxamalucan.

Para 1931, la Uni贸n contaba con quince socios, y de muchas formas, har铆a frente a los Llaguno y sus allegados en las plazas y fuera de ellas. La primera acci贸n de la Uni贸n fue firmar con los empresarios un acuerdo por medio del cual se imped铆a que ganader铆as no afiliadas lidiaran donde lo hac铆an los socios de la reci茅n formada agrupaci贸n. Por ejemplo, en la nota de El Eco Taurino del 28 de agosto de 1930 se advierte lo anterior: 芦Puede darse como cierto que durante la temporada pr贸xima no se correr谩n toros de San Mateo y Zacatepec, lo que seguramente causar谩 no poco disgusto a los aficionados禄. Como vimos, la sociedad formada por iniciativa de Viliulfo Gonz谩lez y Jos茅 C. Madrazo se formalizar铆a en octubre de ese a帽o. La novillada de la Oreja de Plata de ese a帽o estaba programada con novillos de San Mateo el domingo 28 de septiembre, sin embargo, en un cambio poco usual, se adquiri贸 una corrida de Piedras Negras, graciosamente cedida por su propietario.

Los hermanos Llaguno no participaron en la Uni贸n, y no lo har铆an nunca.

El 3 de noviembre de 1929 tom贸 la alternativa Carmelo P茅rez, de manos de Cagancho, con toros de esta casa, con Heriberto Garc铆a en el cartel. El toro de la ceremonia fue Granado, n煤mero 40, berrendo en negro. Al sexto de esa tarde, Madrile帽o, n煤mero 60, casta帽o claro, le cort贸 una oreja despu茅s de una faena de valor temerario. Jes煤s Sol贸rzano har铆a lo mismo el 15 de diciembre de 1929, de manos de F茅lix Rodr铆guez, con Heriberto Garc铆a de testigo. Fue una gran tarde de Rodr铆guez, ante Conde y Cafetero, de Piedras Negras, seg煤n lo relat贸 El Eco Taurino, el 17 de diciembre:

... no estuvo mal en su primero, lo que hizo con su segundo no solo borr贸 cuanto esta tarde se hizo en el ruedo, sino que opac贸 cuanto se lleva hecho en la temporada. Sale 芦Cafetero禄 n煤mero 27, c谩rdeno oscuro, morcillo, bragado. Heriberto muy torero y Sol贸rzano hace el gran quite de la tarde embarr谩ndose materialmente el toro a la cintura. Toma F茅lix la muleta y ante nuestros ojos at贸nitos, no incr茅dulos, va desenvolviendo la pel铆cula lenta de un inacabable pase natural, que liga con otro, con otro y con otro, hasta sumar seis que remata con uno de pecho, prodigio de sencillez y de emoci贸n. Y sigue la faena, con el toro brav铆simo que se ha encontrado a un torero... y sigue por naturales. Como un creador que arrojara sobre el tapiz azul del cielo pu帽ados de luceros, as铆 F茅lix Rodr铆guez sigue toreando al natural. 隆De once pases naturales se compuso la segunda parte de esta faena, una de las m谩s grandes y desde luego la m谩s cl谩sica que se ha hecho en la plaza del Toreo. Una estocada atacando de fe, y las dos orejas, el rabo y dos vueltas al ruedo. Ya es matador de toros Chucho Sol贸rzano y en breve ser谩 uno de los mejores toreros que ha producido y hecho M茅xico. Cubano fue el toro de la alternativa en el que recogi贸 sonoras ovaciones dando la vuelta al ruedo.

As铆, entre 1927 y 1931 tomar铆an la alternativa quienes iniciaron la 茅poca dorada, la generaci贸n de la independencia taurina de M茅xico que se dio por un c煤mulo de razones. Armillita en 1927, Heriberto Garc铆a en 1928, Carmelo y Sol贸rzano en 1929, Alberto Balderas en 1930 y Carnicerito en 1931, fueron los primeros seis integrantes de la gran baraja que se estaba formando. Garza y el Soldado la tomar铆an en 1934-35; Silverio en 1938, mismo a帽o para David Liceaga, y el Calesero en 1939. Carlos Arruza lo har铆a en 1940, cerr谩ndose as铆 la docena m谩gica que dio guerra sin cuartel a los toreros espa帽oles aqu铆 y all谩. Juan Silveti y Pepe Ortiz siguieron activos con conceptos propios y distintos a lo que se hizo de 1930 en adelante. Pepe Ortiz, el orfebre tapat铆o, figura, sin duda alguna, de quien Jos茅 Carlos Ar茅valo en su obra citada escribe:

Buscaba en la indome帽able agresividad del toro un resquicio de comp谩s, la apertura de nuevos caminos a la embestida, la conjunci贸n de la quietud y el movimiento, la quietud para provocar la embestida y el movimiento para prolongarla, lo que dio origen a la creaci贸n de ut贸picas suertes. Al principio le interes贸 m谩s el toreo que el toro: la creaci贸n de nuevas suertes y su interpretaci贸n m谩s depurada. Lo ins贸lito de este singular diestro es que ten铆a un enorme valor. Un torero de hierro hijo de su tiempo.

脡l vio nacer a esta pl茅yade de estrellas nacionales, compiti贸 con ellos y form贸 parte fundamental de esta 茅poca, hasta su retirada en 1943, en el apogeo de lo que Armillita Chico inici贸 y todos los dem谩s firmaron con sangre propia. El Eco Taurino del 9 de diciembre de 1930 as铆 los elogi贸:

隆Toreros mexicanos! 隆Toreros de esta tierra bendita de la raza de bronce y la sangre brav铆a! Toreros que hab茅is demostrado aqu铆 y all谩, con triunfos leg铆timos, que M茅xico es la cuna del arte y del valor; la afici贸n mexicana exclama con el coraz贸n lleno de orgullo y alegr铆a: 芦隆隆Arriba los nuestros!!禄.

En las revistas y peri贸dicos tambi茅n hay un cambio en los reportajes gr谩ficos. Normalmente las fotograf铆as que se publicaban eran de los diestros ejecutando lances con el capote, banderilleando o en el momento de la estocada. Eran raras las fotos con la muleta. Aqu铆 tambi茅n hubo un giro importante. A partir de esos a帽os fueron m谩s y m谩s las fotos de naturales con ambas manos donde el toro est谩 rematando el muletazo despu茅s de un recorrido muy largo. Ya hab铆a cambiado tambi茅n la comunicaci贸n y el entendimiento de las faenas.

Para la temporada de 1931, Antonio Llaguno, respaldado por Daniel Mu帽oz, due帽o de Zacatepec, el 10 de febrero de 1931 declar贸 en una entrevista para El Eco Taurino que:

Los toros de las ganader铆as no asociadas costar谩n la mitad de lo que cuestan los de la Asociaci贸n. Hemos acordado ofrecer los nuestros toros en la cantidad de cuatrocientos pesos, la mitad, poco m谩s o menos de lo que cuestan los de la Asociaci贸n. Si la empresa acepta la proposici贸n vendr谩n ocho corridas de los se帽ores Llaguno [Juli谩n debutaba como Torrecilla] y la de Daniel Mu帽oz. Con las ocho corridas y con otras tantas de reses espa帽olas, podr铆a celebrarse tranquilamente la temporada en M茅xico.

Emilio Huerta Corujo y Benjam铆n Padilla, en ese momento empresarios del Toreo, visitaron los ranchos de Tlaxcala; llegaron a un acuerdo con la Uni贸n, representada por Viliulfo Gonz谩lez, en el cual se compromet铆an a adquirir una corrida de cada una de las ganader铆as de Tlaxcala, del Estado de M茅xico y de las de los se帽ores Madrazo, quedando en libertad de repetir la que ellos desearan. Tambi茅n podr铆an lidiar una corrida de San Mateo y una de Zacatepec. Finalmente, San Mateo lidiar铆a tres corridas, y Zacatepec dos. Pero la guerra estaba abierta. Por otra parte, Antonio ya hab铆a puesto la bandera rosa y blanca en el campo tlaxcalteca; Daniel Mu帽oz le hab铆a comprado cuatro sementales, triunfo de orgullo que doli贸, y mucho, en la tierra de los Gonz谩lez.

La guerra se segu铆a paso a paso en la prensa, donde cada grupo ten铆a sus medios de comunicaci贸n. En El Taurino, semanario dirigido por Verduguillo, se public贸 una editorial titulada 芦Los efectos del monopolio禄. Revista af铆n a los Llaguno, hizo un an谩lisis muy fuerte contra Viliulfo Gonz谩lez:

Fuimos los primeros en se帽alar el grave peligro que entra帽aba para la fiesta de toros en M茅xico la formaci贸n de la llamada 芦Sociedad de Criadores de Reses Bravas禄, sobre las bases que desde un principio se le dieron, que no son otras que las de un verdadero monopolio. Ha pretendido convertirse en el 谩rbitro de los destinos de la fiesta, llevando sus pretensiones hasta prohibir que lidien en nuestra plaza toros que procedan de las dehesas cuyos propietarios no han querido doblar la cerviz ante el dictador de asuntos pitonudos. 驴Qu茅 beneficios ha tra铆do al p煤blico? 驴Qu茅 han sacado de ella sus propios miembros? Viliulfo Gonz谩lez ha sido el 煤nico beneficiado, utilizando la fuerza que le dan los dem谩s ganaderos, ha logrado que este a帽o se lidien mayor n煤mero de corridas laguneras que las de todas las ganader铆as juntas. 驴Con qu茅 derecho se impide al aficionado ver lidiar toros como los de San Mateo y Zacatepec? La empresa debe meditar muy seriamente los perjuicios que resentir谩 la afici贸n.

Jos茅 C. Madrazo, presidente de la Uni贸n declar贸 que exist铆an cordiales relaciones con la empresa del Toreo y que hab铆a acuerdos alcanzados para firmar el contrato de condiciones generales para la siguiente temporada. Sin mencionar un veto para nadie, el empresario habl贸 de la libertad que ten铆an para contratar las corridas de San Mateo y Zacatepec. Sin embargo, lo rico de la entrevista 鈥損ublicada en El Eco Taurino el 11 de agosto de 1932鈥 es que la Uni贸n quer铆a extender su control en todos los niveles comerciales.

Al fundarse nuestra Uni贸n, se principiaron las gestiones para ser admitidos como miembros de la Uni贸n de Criadores de Espa帽a: todo indica que lograremos nuestro prop贸sito. Las ventajas ser铆an para los ganaderos espa帽oles, tener la seguridad de que sus reses ser谩n lidiadas y muertas en el ruedo, sin que pudieran quedarse rezagadas con fines ulteriores, la posibilidad de vender sementales y tal vez, m谩s corridas de toros. Para nosotros, la de adquirir simiente sin restricciones, ya que cada ganadero podr谩 comprar de la vacada que m谩s le agrade.

Esto, claro, solo era para los socios, con la supervisi贸n de la Uni贸n. Esta pelea ser铆a sin cuartel y desembocar铆a en el pacto de San Mart铆n Texmelucan ocho a帽os despu茅s.

El 24 de agosto de 1931 se aprob贸 el nuevo reglamento taurino, que sustitu铆a al de 1924. El principal cambio se refer铆a a las alternativas: 煤nicamente ser铆an respetadas las de la Plaza de Madrid. As铆 que de aqu铆 en adelante comenzar铆an las confirmaciones de alternativa en la capital. Los columnistas de la 茅poca siempre pelearon que las alternativas nacionales fueran v谩lidas en Espa帽a, disposici贸n que no se hab铆a podido instaurar, y esta fue la medida en respuesta al desd茅n de los profesionales espa帽oles por nuestra fiesta.

La tarde del 24 de enero de 1932 lidiaron Cagancho, Vicente Barrera y Armillita Chico, seis toros de esta casa. La rese帽a de El Eco Taurino, dos d铆as despu茅s, fue elocuente:

... lo fueron de verdad, por su peso, por su edad, por su resistencia, y toros bravos por su bravura 鈥搗alga la redundancia鈥 y nobleza. Una gran corrida que deja al final de la temporada la divisa rojo y negro a la estimable altura que le corresponde. Ferm铆n tuvo una tarde completa, redonda, absoluta. Sobrio, con la sobriedad que da la maestr铆a, toreando lo justo 鈥搉i m谩s ni menos鈥 Ferm铆n Espinosa demostr贸 una vez m谩s que es un torero completo, maestro en los tres tercios de la lidia.

Esta corrida fue la primera de Piedras Negras que mat贸 Ferm铆n despu茅s del 芦boicot de celos禄 que le fue aplicado por el Califa de Le贸n. En la temporada de 1929-30, Rodolfo Gaona se volvi贸 empresario. Lo ser铆a solo por dos temporadas. La primera contrataci贸n que se complic贸 fue la de Pepe Ortiz, con quien finalmente llegar铆a a un acuerdo de matar cuatro corridas a 芦su dinero禄. Con Ferm铆n no hubo negociaci贸n y al parecer, tampoco intenci贸n de lograrla, por lo que mientras Gaona dirigi贸 la empresa en el Toreo, el de Saltillo emigr贸 a Espa帽a. De marzo de 1929 a noviembre de 1931 solo tore贸 en la Pen铆nsula Ib茅rica. Gaona, ni retirado, quer铆a la m谩s m铆nima sombra a su alrededor.

Alberto Balderas se hab铆a presentado en M茅xico en la temporada de 1930 despu茅s de haber tomado la alternativa en Mor贸n de la Frontera, Sevilla, en Espa帽a. Hab铆a tenido una muy exitosa campa帽a de novillero tanto aqu铆 como all谩, donde en mayo del a帽o de su alternativa cort贸 un rabo a un novillo en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla. Ya habiendo tomado la alternativa entr贸 de lleno a la pelea por los primeros puestos de la torer铆a nacional; lleg贸 a ser un 铆dolo importante y se gan贸 el mote de El Torero de M茅xico. El d铆a de su presentaci贸n, 5 de noviembre de 1930, en el Toreo, el Duque de Veragua escribi贸 en El Eco Taurino:

Con admiraciones y may煤sculas escribimos el nombre de este torero, en quien cre铆mos y en quien confiamos, no ahora, que ha demostrado hasta a los m谩s ciegos que lleva en s铆 el oro de ley de una figura del toreo, sino cuando hace a帽o y pico se present贸; desde entonces lo dijimos. En Balderas no s贸lo hay un torero, hay un gran torero.

22 de enero de 1933. Ferm铆n Espinosa Armillita Chico y Alberto Balderas, mano a mano con seis toros de Piedras Negras. Balderas fue cornado por su primero, Carrocero, al que cort贸 una oreja. La cr贸nica para El Eco Taurino del Duque de Veragua describe la tarde de Ferm铆n:

Tengo para m铆 que entre 芦Armillita Chico禄 y el ganadero don Viliulfo hab铆a un pacto de honor que se liquid贸 con la corrida del 22 de enero. No s茅 por qu茅 me imagino que Ferm铆n Espinosa fue a donde don Viliulfo Gonz谩lez y le dijo: Deseo que en la primera oportunidad me env铆e usted una colecci贸n de toros con distintos estilos de embestir. Deseo un toro extraordinariamente bravo, otro singularmente d贸cil, uno con templado arranque en la embestida, otro que se defienda y tire cornadas, y que no falte el aplomado al que hay que ense帽ar a embestir, para que yo pueda demostrar que lo mismo a uno que a otro, y al pinto de la paloma, le hago lo que me da la gana. Pero oye Ferm铆n 鈥搉os suponemos que contest贸 el ganadero鈥, eso no es tan f谩cil como t煤 crees. Pues usted ve lo que hace, 隆yo quiero demostrar que se puede torear a todos los toros, con tal [de] que embistan un poco! Y don Viliulfo mand贸 una preciosa corrida de la que fueron tres toros brav铆simos y tres con los tres estilos distintos que Ferm铆n deseaba para lucir su escuela larga y eficaz que le permite triunfar con cualquier clase de toros. Y as铆 fue como Ferm铆n Espinosa tore贸 mano a mano con 芦Armillita Chico禄 y cort贸 orejas y sali贸 en hombros. Con el primero, 芦Pesti帽o禄, esta cumbre, y al sexto de la tarde 芦Algarrobo禄 n煤mero 36, le cort贸 las orejas y el rabo, saliendo a hombros de la plaza. 隆芦Armillita Chico禄, vencedor de s铆 mismo!

El siguiente domingo lidiar铆a de nuevo Piedras Negras. La nota nuevamente es de El Eco Taurino, del 29 de enero de 1933:

Solera de ganado bravo, con sangre, genio y temperamento, ganado para toreros que de verdad lo sean. Los toros, arrancaban, embest铆an siempre d谩ndole a la reuni贸n ese sacudimiento emocionante que es el nervio de esta fiesta de peligro, de gracia y de color.

De 1933 a 1942, Ferm铆n Espinosa matar铆a diez y ocho de los veintid贸s encierros que Piedras Negras mand贸 a la plaza de la Condesa en esos a帽os. Una ganader铆a para un torero como 茅l.

Para Alberto Balderas, su primer gran triunfo con esta casa vendr铆a el 26 de noviembre de 1933, cuando cort贸 el rabo al sexto de la tarde, Gre帽udo de nombre, alternando de nuevo mano a mano con Ferm铆n.

Buscando estas cr贸nicas, he de decir que los triunfos grandes de Viliulfo estaban siendo con La Laguna, temporada tras temporada. Por otra parte, Torrecilla, propiedad de Juli谩n Llaguno, cuando Antonio se qued贸 como 煤nico propietario de San Mateo, tambi茅n comenzaba a triunfar muy fuerte y muy seguido. Iron铆as de la fiesta; ambas casas, hermanas directas de las fundacionales, al poco tiempo gozar铆an de mayor cartel entre la torer铆a nacional y extranjera que sus mayores, siendo mucho m谩s solicitadas y dando m谩s tardes triunfales a sus due帽os domingo tras domingo.

En el periodo 1934-1935, Piedras Negras lleg贸 a mil toros lidiados en la capital y plazas vecinas durante las prohibiciones. En treinta y cuatro temporadas lleg贸 a este n煤mero. El toro milenario fue Barquero, n煤mero 42, negro de pinta, al que el maestro de Saltillo cort贸 las orejas y el rabo el a帽o anterior al de su cumbre definitiva en Espa帽a. En mil toros no ha faltado una figura, ni temporada sin triunfo, para la casa tlaxcalteca. Ciento cincuenta y dos reses lidiadas en la 茅poca de Jos茅 Mar铆a, el fundador, setecientos treinta lucieron la divisa roja y negra con Lub铆n, el estratega al frente, y hasta ese momento, ciento dieciocho lidiados bajo el cuidado de Viliulfo, el gran capit谩n. De la mano de las figuras, en primer铆sima fila seguir铆a la casa en la 茅poca de oro del toreo en un M茅xico, ahora, a punto de ser independiente.

El 3 de marzo de 1935, por primera vez se present贸 con toros de Piedras Negras Lorenzo Garza, alternando con Armillita Chico. Mano a mano del torero de don Antonio, con el torero de don Viliulfo. Garza hab铆a tomado la alternativa de manos de Juan Belmonte el 5 de septiembre de 1934 en la plaza de toros de Aranjuez. Destinado a ser quien m谩s pelea plantara a Ferm铆n, con una expresi贸n muy distinta en su toreo, pr谩cticamente alcanz贸 de inmediato la categor铆a de figura y tom贸 el bast贸n de mando en la fiesta nacional. Lorenzo el Magn铆fico, El Ave de las Tempestades, ven铆a de Espa帽a precedido de gran fama. Y faltaba el rabo por Guitarrero en Madrid. Pero ten铆a que enfrentar a Ferm铆n, el gran triunfador de M茅xico y Espa帽a. Tal disputa durar铆a para siempre en las plazas. De esa tarde el 7 de marzo la narr贸 El Eco Taurino:

Garza obtuvo otra tarde triunfal. Ovaciones, orejas, rabos, salida en hombros. No detallemos... pero hablemos de 茅l como s铆ntoma de la fiesta. Belmonte fue el genio creador y revolucionario de la tauromaquia moderna. Al cabo de veinte a帽os, Lorenzo Garza significa el punto culminante de avance de aquella revoluci贸n taurina... Belmonte trajo al toreo moderno el secreto del temple, clave y norma del bien torear. Para 芦templar禄, que precede a 芦mandar禄 en el toro, es necesario 芦parar禄. Lorenzo Garza ha dado al 芦parar禄 un ritmo y una gracia nuevos, un bello motivo art铆stico, porque al cortar el arranque brutal del toro, el mexicano lleva engendrado, iniciado, 芦hecho禄 el lance o el muletazo armonioso, r铆tmico, lento, templado, supremamente art铆stico.

Lorenzo cort贸 el rabo a Regio, n煤mero 5, negro de pinta, mientras que Ferm铆n cort贸 las orejas al que abri贸 plaza, Negro de nombre y pinta, ante el cual

Sali贸 a triunfar y triunf贸. Una faena igualmente grande con el capote, con las banderillas, la muleta y con el acero. 芦Armillita禄, torero largo, torero ancho. 隆Torero! La corrida fue muy bien presentada con dos bravos de magn铆fico estilo: Se帽ores, hay que descubrirse ante este ganadero que en cuantas corridas env铆a, vienen, por partes iguales la nobleza, la bravura y la excelente presentaci贸n.

Comenzaba esta rivalidad y faltaban por llegar el Soldado y Silverio P茅rez.

芦La tercera de la temporada, $94 500 de entrada. Armillita y Garza realizaron el estupendo milagro y dieron, adem谩s, excelente tarde de toros. Muy buenos toros de Piedras Negras禄 es el encabezado de la cr贸nica de la corrida del 1 de diciembre de 1935, en un nuevo mano a mano entre el de Monterrey y el de Saltillo. En El Eco Taurino del 5 de diciembre la rese帽a fue as铆:

隆Se acab贸 el papel! 驴Cu谩ndo antes de ahora dos lidiadores mexicanos hab铆an realizado tan portentoso milagro? Ni en los tiempos m谩s enconados de Segura y Gaona, que era una lucha de clases. Ni en los tiempos de Gaona y Mej铆as, que era un M茅xico y Espa帽a. Nunca antes de ahora. No morir谩 la fiesta taurina en M茅xico, en tanto alienten Armillita y Garza. 隆El papel se agot贸! Lo agotaron Armillita y Garza, los toreros mexicanos que m谩s cobran, los toreros mexicanos m谩s baratos. Una buena corrida de Piedras Negras.

Creo yo que el Duque de Veragua, quien escribe esas l铆neas a煤n no med铆a los a帽os por venir: 芦Armillita es el primer torero de su 茅poca, si su 茅poca se alarga, lo ser谩 todo el tiempo que le d茅 la gana禄. Y se alarg贸 y lo fue. En todo el mundo. La cr贸nica termina diciendo:

Arte, valor y coraje, otra cualidad de Garza. Sale a no dejarse ganar la pelea. Con su segundo empez贸 toreando, muy bien, como el mejor. Como se iba ajustando m谩s en cada pase, ya al tercer muletazo el toro no ten铆a por d贸nde pasar. Y pas贸 gracias a la muleta maravillosa de Garza, en el cuarto, en el quinto y en el sexto. Milagroso.

En menos de un mes, el 2 de enero de 1936, otra tarde de gran triunfo para la rojinegra. Ahora con Ortiz, Cagancho, y Garza. La rese帽a es de El Eco Taurino:

芦Cagancho禄 y Ortiz torearon en forma inenarrable. Ortiz y Garza salieron en hombros. Se lidi贸 el toro de Piedras Negras m谩s bravo que ha salido de las dehesas Tlaxcaltecas. Imposible dar una impresi贸n de lo que con el quinto toro, de nombre 芦Mo帽udo禄, hizo el mejor torero de la 茅poca: 芦Cagancho禄, o lo que cuaj贸 con el sexto, de nombre 芦Argentino禄, el torero m谩s valiente, m谩s espectacular y m谩s artista que ha parido la fiesta taurina. Y luego la gracia sencilla y fina que Pepe Ortiz derram贸 durante toda la corrida. Y todav铆a m谩s, la bravura inolvidable de 芦Argentino禄, el m谩s noble, el de mejor temple que ha lidiado Viliulfo de quince a帽os a la fecha. Toro de alegre codicia, de pegajosa nobleza, de bravura sin par, capaz, 茅l solo, de cubrir de gloria, de hacer historia de una ganader铆a. Gracias, Viliulfo.

Para cerrar la temporada de 1936, Viliulfo mand贸 una corrida cuyo cartel compon铆an Cagancho y Sol贸rzano, que nuevamente narr贸 El Eco Taurino el 2 de abril:

... la corrida m谩s en茅rgica de la temporada. Una corrida como las que se lidiaban todav铆a hace quince a帽os, pero quince a帽os el p煤blico ha cambiado de ideas respecto al toro y ahora lo quieren muy f谩cil, muy noble, muy suave, muy inofensivo. Y de ese estilo no sali贸 ninguno. En cambio, qu茅 peleadores en el primer tercio, tanto que los picadores salieron a tumbo por encuentro. Y esto 隆no pod铆an tolerarlo los de a pie! Porque ahora, apenas un toro derriba, el espanto cunde entre los subalternos, y sin ton ni son, como los del domingo, de los de la segunda fila m谩s y m谩s capotazos por aqu铆, capotazos por all谩, y los de Piedras Negras, m谩s y m谩s bravos y peleadores. Rindieron a una docena de peones, voltearon veintitantos caballos, aporrearon a todos los picadores y murieron 隆pidiendo pelea!, 隆derrochando bravura seca y retadora!

Esa bravura nunca se les fue de las manos a los Gonz谩lez.

Se fue la tropa taurina mexicana al finalizar la temporada, encabezados por Ferm铆n Espinosa. Y vendr铆a el vergonzoso veto impuesto por los toreros espa帽oles, denominado por Belmonte 芦el boicot del miedo禄, y encabezado por Lalanda, Fortuna, Fuentes Bejarano y Ortega. Cosas de la vida, Ferm铆n, que se asil贸 en Espa帽a porque Gaona lo vet贸 en M茅xico, ahora regresar铆a a nuestro pa铆s, porque las figuras del momento lo vetar铆an en Espa帽a. El problema inici贸 en el mes de abril. La prensa espa帽ola lo cubri贸 ampliamente. Aqu铆 transcribo parte de las notas publicadas en El Eco Taurino de la Ciudad de M茅xico:

Madrid, abril 18. Los toreros extranjeros que act煤en en Espa帽a tendr谩n que obtener permisos de trabajo semejantes a los que solicitan los dem谩s extranjeros empleados aqu铆. El Ministro de Trabajo hizo la declaraci贸n despu茅s de recibir una comisi贸n de toreros espa帽oles encabezados por 芦Fortuna禄, comisi贸n que fue a protestar contra la competencia que hacen los extranjeros. Dijo el ministro que el trato dado a los matadores espa帽oles en los pa铆ses extranjeros servir铆a para dictaminar sobre los permisos solicitados por toreros de esos pa铆ses. La limitaci贸n afectar谩 especialmente a los mexicanos, ya que en cada temporada se presentan m谩s de veinte de ellos en cosos espa帽oles.

Madrid, abril 23. En la corrida de beneficencia celebrada aqu铆, el torero mexicano 芦Armillita禄, que estaba contratado, fue sustituido por 芦Curro Caro禄. El p煤blico protest贸 contra la sustituci贸n. Los toreros espa帽oles se negaron a alternar con 芦Armillita禄, no obstante que el mexicano tiene carta de trabajo y ha formado una cuadrilla con una mayor铆a de espa帽oles. 芦Armillita禄 se mostr贸 profundamente disgustado y anunci贸 que regresar谩 a M茅xico en caso de que se le siga tratando como ahora. De esta manera, tendr铆a que renunciar a 78 corridas que ha contratado.

Madrid, abril 23. El embajador mexicano, se帽or Manuel P茅rez Trevi帽o, protest贸 formalmente contra el acto de los toreros espa帽oles en la corrida de hoy. El embajador tiene hoy una cita con el Ministro de la Gobernaci贸n.

Madrid, abril 24. El Ministro de la Gobernaci贸n, Am贸s Salvador, expidi贸 hoy un decreto en virtud del cual se proh铆be a los diestros extranjeros tomar parte en las corridas de toros, a menos que obtengan un permiso de su ministerio para hacerlo durante la actual temporada.

Madrid, abril 25. Los miembros de la embajada mexicana continuaron hoy sus gestiones a fin de celebrar un arreglo.

Por su parte, Eduardo Margeli, gerente de la plaza del Toreo public贸 una carta en la que aclaraba: 芦Este asunto de los toreros mexicanos en Espa帽a es completamente ajeno a la empresa del Toreo禄.

Madrid abril 26. Ni un solo torero mexicano actu贸 en las plazas espa帽olas el d铆a de hoy.

Madrid abril 27. Se constituye la Uni贸n de Aficionados Pro-toreros Mexicanos.

El cr铆tico del prestigiado diario ABC de Madrid dijo:

No entiendo mucho de estos problemas de trabajo, cada vez m谩s arbitrarios y amparadores de la mediocridad. Porque una cosa es el abuso de los innominados, que deben de quedarse en sus pa铆ses a hacer la experiencia y otra la prohibici贸n de los consagrados.

Contin煤a la prensa espa帽ola:

Madrid, mayo 17. 芦Armillita禄 declara despu茅s de la entrevista que con los toreros espa帽oles celebraron los mexicanos: 芦No deseo otra cosa sino que esto se arregle cordialmente, como corresponde a hermanos de raza. Por mi parte, estoy dispuesto a acatar las leyes, siempre y cuando estas sean justas禄.

Madrid, mayo 24. Ferm铆n env铆a un telegrama: 芦Hoy toreaba Madrid. Suspendi茅ronme tercera vez. Urge Gobierno tome medidas. Embajador lleva asunto encauzado. Creo dif铆cil arreglo. Huelga planteada. Abrazos. Ferm铆n禄.

Finalmente, el 31 de mayo de 1936 se emiti贸 el decreto en el cual la cl谩usula m谩s importante, la II inciso c), dec铆a: 芦El tanto por ciento de actuaciones de los toreros extranjeros no ser谩 superior al porcentaje de corridas que los espa帽oles hayan toreado en el pa铆s respectivo en el a帽o precedente禄.

Pues as铆, gestionando con los pol铆ticos, los encabezados por Lalanda lloraron en los despachos, lo que no pudieron defender en la plaza. Veto absoluto. Hay muchos an谩lisis respecto al fondo del asunto. En conclusi贸n, fue la impotencia, capote y muleta en mano, ante una presencia de buenos toreros, que interesaban a las empresas y sobre todo al p煤blico. Hay corridas con solo tres mexicanos en los carteles, y fue una exageraci贸n por parte de los toreros espa帽oles el reclamo respecto al n煤mero de corridas que toreaban los mexicanos. Por desgracia vendr铆a la Guerra Civil Espa帽ola, que hubiera dado un resultado similar para los mexicanos, pero muy distinto para los espa帽oles, que ahora en reciprocidad no podr铆an torear en nuestro pa铆s. Para junio de 1936 regresaron a M茅xico matadores, novilleros y subalternos, encabezados por Ferm铆n. Veinticuatro en total, que llegaron a continuar con m谩s fuerza la 茅poca de oro en M茅xico, y la independencia taurina nacional.

Con Benjam铆n Padilla al frente de la empresa, la temporada de 1936-37 se anunci贸 con Armillita, Balderas, Sol贸rzano, Garza y Luis Castro el Soldado, como 煤nicos toreros contratados. Sobre ellos recaer铆a ese a帽o la responsabilidad de demostrar que la independencia era posible, que pod铆an sostener la temporada sin espa帽oles. Garza actu贸 en once tardes, y Ferm铆n en nueve.

Cinco orejas y un rabo cort贸 Ferm铆n a Gre帽udo, toro de vuelta al ruedo, a Tilapo tercero, y a Castellano, quinto de la tarde, en el mano a mano que tore贸 con el Soldado, el otro gran torero de don Antonio, en la temporada de la Independencia, con toros de Piedras Negras, el 27 de diciembre de 1936. Aqu铆, la rese帽a de Verduguillo para El Universal, al d铆a siguiente:

El Maestro de Saltillo cort贸 otras cinco orejas y un rabo. Luis Castro mantuvo al p煤blico de pie durante sus escalofriantes faenas. Brava corrida de Piedras Negras. Lleno sin precedente. No cab铆a un alfiler. No decay贸 el entusiasmo un solo momento. Tardes grandiosas seguiremos teniendo. Est谩n los ganaderos dispuestos a enviar a nuestra plaza lo mejor de sus dehesas; est谩n los toreros que echan lumbre. Tendremos una gran temporada. 芦Armillita禄 es la aplanadora, el tanque, el cicl贸n que arrasa y tritura lo que a su paso encuentra. Las tardes tibias aquellas en que imperaba la ley del menor esfuerzo pasaron a la historia, y conserv谩ndose Ferm铆n en esa tesitura 驴qui茅n habr谩 que piense en ganarle la pelea? Once orejas, cuatro rabos y una pata, todo esto en dos corridas. A ver qui茅n lo alcanza. 芦Gre帽udo禄 lleg贸 al 煤ltimo tercio embistiendo con alegr铆a, suave, d贸cil y con una nobleza que no le cab铆a en el cuerpo. Y Ferm铆n aprovech贸 esas magn铆ficas condiciones para dibujar, para esculpir una faena art铆stica, vistosa, de perfiles deslumbrantes.

El Soldado se presentaba esa tarde en la Ciudad de M茅xico.

Dos semanas antes, Balderas, mano a mano con Garza, hab铆a cortado el rabo a Caparota, de esta casa. La rese帽a es de Verduguillo para El Universal, el 14 de diciembre de 1936:

Es un fin铆simo animal, c谩rdeno bragado, lucero. Dobla sobre los infantes de una forma deliciosa. Nos frotamos las manos de entusiasmo. Toros que embisten con esta gracia, invitan a cortarles algo y a hacer las grandes faenas. Larga Alberto cinco imponent铆simas ver贸nicas, cargando la suerte, bajando la mano... en lentitud, en aguante, en finura, en clase, nada puede encontrarse que lo aventaje. Pide banderillas. 隆M煤sica, sombreros, flores! Alberto liga tres naturales derechistas, ce帽id铆simos. Entre una lluvia de sombreros, pincha y acaba con media enormemente colocada. El toro abatido por el rayo azota en la arena estrepitosamente. Los seis c谩rdenos de Piedras Negras dieron una brav铆sima pelea, fueron todos nobles y f谩ciles y si los matadores no lucieron lo debido, culpa de ellos fue. Merece el propietario de Piedras Negras un aplauso muy efusivo por esta ejemplar corrida, modelo de bravura y de nobleza.

Ferm铆n hab铆a demostrado en el mano a mano que segu铆a siendo el n煤mero uno, sin embargo, claramente vio que la guerra aqu铆 ven铆a en serio. Con todos. El 14 de febrero de 1937, con una corrida de Piedras Negras, cort贸 otro rabo a Algabe帽o, cuarto de la tarde; sin embargo, la muestra de c贸mo vendr铆an los siguientes a帽os en M茅xico la dio Balderas, quien mat贸 al quinto de la tarde, Malague帽o, n煤mero 56, c谩rdeno de pinta, para el cual el p煤blico exigi贸 el indulto. Alberto no se quer铆a dejar ganar la pelea. 脡l hab铆a estado vetado los a帽os anteriores por la empresa manejada por Margeli y Domingu铆n, y un rabo val铆a m谩s en su lucha con Ferm铆n que un indulto. Se tir贸 a matar, con malos resultados, y el toro mereci贸 la vuelta al ruedo.

Ferm铆n y Balderas alternar铆an juntos por 煤ltima vez con toros de esta casa el 22 de enero de 1939. Manuel Horta escribi贸 para Exc茅lsior el 23 de diciembre de 1939:

Se present贸 Balderas cortando rabos y orejas. 芦Armillita禄 realiz贸 ayer una enorme faena con el tercer bicho de la tarde. El 芦Torero de M茅xico禄 viene matando superiormente, cort贸 seis orejas y tres rabos, saliendo en hombros de sus partidarios. Brav铆simos toros de Piedras Negras. Una corrida brava y con trap铆o vimos ayer. Piedras Negras envi贸 seis buenos mozos, todos hicieron pelea brava, alegre, con temperamento, se arrancaron de largo a los picadores y fueron aplaudidos por su l谩mina impecable. La sangre del Marqu茅s de Saltillo que impera en las dehesas de Tlaxcala surgi贸 ayer con toda su potencia, y la suavidad, temple y estilo de algunos de los bichos dieron margen a los diestros de sacar el repertorio de los grandes d铆as.

En Historia de la plaza el Toreo: 1907-1968 (Imprenta Monterrey, 1970), Guillermo E. Padilla escribi贸:

Balderas tuvo aquella tarde su m谩xima consagraci贸n en el ruedo capitalino, al cortar apote贸sicamente las orejas y el rabo de sus tres toros en medio de un entusiasmo y una emoci贸n indescriptibles. Tore贸 cl谩sicamente con el capote, sent贸 c谩tedra de gran rehiletero, cuaj贸 tres faenones de esc谩ndalo y dio la gran sorpresa revel谩ndose como un gran matador de toros en tres impecables volapi茅s. Los nombres de aquellos tres bureles inmortalizados por 芦el Torero de M茅xico禄 fueron 芦Gallareto禄, 芦Lucerito禄 y 芦Marinero禄. Al final del festejo sali贸 Alberto en hombros de una multitud delirante.

Ser铆a la pen煤ltima actuaci贸n de Balderas con toros de esta casa. Balderas lidi贸 en la Ciudad de M茅xico nueve corridas de Piedras Negras, con triunfos muy fuertes en seis de ellas. A seis toros les cort贸 el rabo, m谩s el de petici贸n de indulto, que tambi茅n le permiti贸 salir en hombros de la plaza. Fue un torero valiente, artista y completo, con mucha personalidad y fuerza dentro y fuera del ruedo. Nunca se dej贸 ganar la pelea y enfrent贸 toros de todas las ganader铆as y dio la cara a figuras nacionales y extranjeras. Con Domingo Ortega, mantuvo una peculiar rivalidad, llevada a los medios escritos, con retos de ambos lados. Balderas ret贸 a Ortega 芦como torero y como hombre禄, a lo que Domingo contest贸 que levanta y enfrenta con gusto el reto en la plaza, pero lo de 'como hombre' no lo estimaba conveniente, ya que 茅l ven铆a contratado 芦exclusivamente禄 para matar toros.

Casi para terminar esa temporada, el 19 de febrero de 1939 se present贸 un mano a mano entre el maestro de Saltillo y el Soldado. En el segundo de la tarde, despu茅s de un lucido primer tercio, Luis Castro recibi贸 una muy grave cornada de Joyero, por lo cual Ferm铆n as铆 se qued贸 con los ocho toros. Esta era la sexta versi贸n del famoso cartel de los 芦Ocho C谩rdenos de Piedras Negras禄 que se hab铆a presentado por 煤ltima ocasi贸n en 1929.

Exc茅lsior public贸 la nota el 20 de febrero 1939:

Un primoroso lote mand贸 D. Viliulfo. Si en una corrida salen dos toros bravos, nobles, claros, se arma el alboroto, pero ayer se cubri贸 de gloria la ganader铆a tlaxcalteca de Piedras Negras. 隆Ocho c谩rdenos brav铆simos, alegres y claros! Desde 芦Rapi帽ero禄, que sali贸 comi茅ndose los capotes y embistiendo los burladeros, hasta 芦Limoncito禄, que se fue al destazadero sin orejas, todos fueron ejemplares de maravilla. Claro, brav铆simo y noble fue 芦Joyero禄. Nos deslumbr贸 Luis Castro con la mejor tanda de ver贸nicas de la temporada, con las manos bajas y la figura majestuosa, parando, templando y mandando cl谩sicamente. Esas ver贸nicas y ese remate merecen una placa de m谩rmol en la catedral del toreo. Despu茅s de la cornada pr谩cticamente Ferm铆n se encerr贸 con ocho toros. Torero mand贸n, lidiador, consumado maestro de maestros, cort贸 rabos (3) y orejas, escuch贸 toda la tarde aplausos y dianas y lleg贸 a la suntuosa residencia en hombros del gent铆o.

Cort贸 los rabos a Capa Rota; Jumao recibi贸 la vuelta al ruedo, que acompa帽贸 Viliulfo, y Limoncito, que cerr贸 plaza. La temporada de 1939-40 se empez贸 a cocinar en los despachos en octubre de 1939 con muchas dificultades. Primero, la Empresa Taurina Mexicana, arrendataria del coso, fue demandada por la anterior, que hab铆a sido liberada de la quiebra por la restituci贸n del contrato de arrendamiento. Sin embargo, logr贸 ganar en los juzgados la posesi贸n y se aboc贸 a la contrataci贸n de los matadores. La primera reacci贸n ante las 芦incre铆bles exigencias de los toreros禄 fue anunciar que abandonaba el negocio de los toros. El gerente Benjam铆n Padilla denunci贸 las sumas fabulosas que no se pod铆an pagar. Por su parte, los ganaderos de la Uni贸n le exigieron que les firmara un m铆nimo de dieciocho corridas de sus agremiados, a lo que la empresa respondi贸 negativamente, acordando que solo dar铆a doce, y cuatro ser铆an de los se帽ores Llaguno. Segu铆a la guerra. Pero ahora ser铆a p煤blica y con m谩s encono. Garza pidi贸 seis corridas por una cantidad de $25 000, por cada una. 芦Armillita禄, siete de $23 000, m谩s $5 000 en las tardes que toreara mano a mano con Garza, adem谩s de que 茅l definir铆a los carteles en los que participara. Balderas solicit贸 cuatro, a $13 500 cada una, y el Soldado, dos por $45 000. Las figuras apretaban en la plaza y en los despachos. Para fin de mes, la empresa aplaz贸 el aviso de su decisi贸n en cuanto a continuar o no adelante. Sin embargo, el domingo 5 de noviembre de 1939, El Redondel public贸 esta nota:

Trascendental pacto entre tres matadores y ganaderos. Sensacional pacto firmaron 芦Armillita禄, Balderas y Sol贸rzano con los ganaderos. Se comprometen a no torear y a no dar toros. 驴Con qu茅 elementos cuenta la empresa de Torres Caballero? El negocio taurino se embrolla m谩s cada d铆a por culpa de quienes no saben manejarlo, ignor谩ndose cuando se inaugure la temporada; en virtud de que el a帽o pasado tuvo notorias preferencias por ciertos diestros y determinados ganaderos, misma pol铆tica que, seg煤n todos los indicios pensaba seguir durante la temporada en puerta. Pero no alteremos el orden cronol贸gico de las cosas. Desde el lunes 煤ltimo corrieron los rumores de que Jes煤s Torres Caballero hab铆a entrado en combinaci贸n con el diestro Lorenzo Garza y con los ganaderos, se帽ores Llaguno, para formar entre todos la empresa de 1939-1940, afirm谩ndose que el espada regiomontano llevar铆a un tanto por ciento de las entradas de sus actuaciones. Despu茅s se dijo que Garza cobrar铆a 18 000 pesos y que ni 茅l ni los Llaguno participar铆an en la empresa. As铆 las cosas, Ferm铆n telegrafi贸 a Alberto Balderas y a Jes煤s Sol贸rzano, que se encontraban en Le贸n, para que vinieran a M茅xico, habiendo celebrado una junta los tres m谩s el representante de Silverio P茅rez, junta en la que acordaron no contratarse con la empresa de Torres Caballero, en virtud de que este obr贸 el a帽o pasado en favor de ciertos elementos, perjudicando a los otros, como lo prueba que a 芦Armillita禄 le acept贸 la rescisi贸n del contrato; de que a Balderas le qued贸 a deber una corrida y de que a Sol贸rzano lo dej贸 fuera de la temporada sin raz贸n alguna para ello. Pero estos tres diestros no pararon ah铆. Reunidos la ma帽ana del viernes 3 con los principales miembros de la Uni贸n de Criadores de Toros de Lidia, firmaron el pacto de que hemos venido hablando y en el cual los ganaderos se comprometen a no vender ni un solo toro ni novillo a la empresa tantas veces citada, la que tambi茅n a varios de ellos les caus贸 perjuicios, puesto que lidiaba sus toros en carteles flojos en tanto que para los de la casa siempre hab铆a 芦manos a manos禄 sensacionales.

Este es el acuerdo que conocemos como el Pacto de San Mart铆n Texmelucan. En esta poblaci贸n, los ganaderos de la Uni贸n se reunieron para tomar el acuerdo. El mando del toreo estaba en juego entre matadores y entre ganaderos.

La temporada se dio partida. Primero, la empresa de Torres Caballero, apoyada por los hermanos Llaguno que lidiaron setenta y tres toros entre los dos, m谩s quince de Garza y Carlos Cuevas. Las presiones en los medios y en los tendidos fueron fuertes. Broncas, reales o dirigidas, se dieron por la presentaci贸n de los toros, y las pasiones por los toreros dentro y fuera del ruedo se desbordaron. El 10 de diciembre dio comienzo la primera parte con la empresa y a partir del 24 de marzo se dieron seis corridas con los miembros del pacto, con Jorge Jim茅nez del Moral al frente. En esa primera tarde, Ferm铆n, Sol贸rzano y Viliulfo triunfaron rotundamente. La rese帽a siguiente es de El Universal, del 25 de marzo de 1940:

El maestro Ferm铆n corta la oreja al quinto toro. Chucho Sol贸rzano fue orejeado por su gran faena al segundo. El ganadero de Piedras Negras fue aclamado por la afici贸n. El p煤blico sali贸 muy complacido. 隆Domingo de Resurrecci贸n!, como en Madrid se ha inaugurado hoy aqu铆 en una fecha que se consideraba muy mala. La plaza se ha visto a reventar como pocas tardes. Viliulfo, ganadero conocedor, consciente de su responsabilidad, envi贸 una corrida, fuerte, gorda, fina, bien armada y sobre todo con muy buen estilo en lo general. Nobleza, bravura derrocharon casi todos los piedrenegrinos, mucha alegr铆a en el primer tercio y luego el asentamiento natural en los toros que pelean duramente con el caballo, que se dejan pegar duramente por los caballeros, que derriban, que romanean, que desbaratan los petos a cornadas. El lote m谩s encastado para Sol贸rzano, el m谩s suave le correspondi贸 a Ferm铆n. Casi todos los toros de don Viliulfo fueron recibidos con aplausos, y tres de ellos despedidos con palmas, adem谩s de haberse tributado el honor m谩ximo a 芦el Breva禄. Enhorabuena se帽or Gonz谩lez.

La guerra taurina continuaba y apareci贸 en escena Alfonso Gaona, el famoso Dr. Gaona, quien llevar铆a los destinos de la fiesta en la Ciudad de M茅xico durante m谩s de cincuenta a帽os. Fue un hombre con gran capacidad de negociaci贸n y experto en limar asperezas. Recuerdo la an茅cdota que contaba don Valent铆n Rivero respecto de una deuda por una corrida que tuvo Gaona con don Chucho Cabrera. Este 煤ltimo, muy molesto, tomaba una copa con varios amigos ganaderos en el bar del Hotel Ritz, en la calle de Madero, ubicado frente a la 贸ptica de Gaona. Don Jes煤s, armado, cruz贸 la calle para exigir el pago de sus toros y un rato despu茅s regres贸 al Ritz. Valent铆n amigablemente le pregunt贸: 芦驴Cobraste, Jes煤s?禄, a lo que respondi贸 apesadumbrado: 芦No, le prest茅 un dinero禄.

Con esa habilidad negociadora de Gaona arranc贸 la temporada 1940-41, asociado con Anarcarsis Peralta, acaudalado industrial muy aficionado a los toros. En la primera corrida, Carlos Arruza recibi贸 la alternativa de manos de Armillita con el toro Oncito de esta casa, del cual cort贸 una oreja, y recibi贸 una cornada al entrar a matar.

Las cornadas son parte de la vida de esta casa. La bravura da 茅xitos y tambi茅n el doloroso trance de ver a un torero en la arena. Desde un principio fueron muchos los que cayeron heridos por las astas de los toros de la corbata, pero la cornada que m谩s marc贸 la vida de Piedras Negras fue la de Balderas, que le caus贸 la muerte. Un matador que triunf贸 fuerte con toros de la casa y que en un accidente un ejemplar que no era de 茅l, Cobijero, lo dej贸 sin vida en el ruedo de la plaza de la Condesa.

La historia de la fiesta est谩 llena de cornadas. Es parte esencial de la misma. Montes, Joselito, S谩nchez Mej铆as, Balderas, Manolete, Paquirri, el Yiyo, Montoliu, entre otros muchos, dejaron su vida en el ruedo como una muestra eterna del peligro que ah铆 existe. Seguro azar del toreo (Salamanca Ed., 1984), t铆tulo de uno de los libros de Alameda, tiene palabras contrastantes que son opuestas en s铆. No hay nada seguro en el azar m谩s que el azar mismo. El juego de la vida y la muerte. La fortuna da vueltas, y viene en los pitones de los toros. Riesgo y peligro no son sin贸nimos; riesgo es la posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufran perjuicio o da帽o; peligro es el riesgo extremo, la contingencia inminente de que suceda, que existe en los toros cuando la bravura est谩 presente. Y como hemos le铆do en las cr贸nicas, con Piedras Negras existi贸 siempre.

Perdonar谩n mis lectores que por esta vez, la rese帽a no se vista de colores fuertes ni de oros brillantes. Con los ojos h煤medos y el pensamiento ensombrecido escribo deshilvanadamente. Contraste de luz y tinieblas es la fiesta. Ayer mismo, a los pocos minutos que el pundonoroso diestro cortaba una oreja y saludaba desde los medios apretando entre sus manos dos manojos de flores rojas, ca铆a herido de muerte, destrozado como un pelele de seda y plata. Aquellos claveles reventones fueron como un s铆mbolo. Alberto Balderas ofrec铆a al p煤blico que tanto lo quer铆a y ovacionaba la sangre de su propio coraz贸n.

As铆 inicia la cr贸nica de Manuel Horta en el peri贸dico Exc茅lsior del lunes 30 de diciembre de 1940.

La tauromaquia moderna ha perdido una de sus figuras m谩s honradas y viriles. De ah铆 su arraigo en los p煤blicos. Jam谩s perdi贸 el sitio, porque jam谩s defraud贸 a sus admiradores. Daba en el ruedo cuanto ten铆a y tanto que hasta la propia vida sacrific贸 en plenitud. Duerma en paz el diestro valeroso, el amigo franco y noble.

Esta es la cr贸nica de la 煤ltima faena de Balderas.

El encierro de Piedras Negras sac贸 bravura, fuerza y alegr铆a. Fue un lote de respeto y trap铆o, especialmente 芦Rayao禄, corrido en segundo lugar. Balderas, 芦el Torero de M茅xico禄, alivia un tumbo con apretadas gaoneras que remata con art铆stica y alegre rebolera. El entusiasmo se enciende y la multitud no se cansa de aplaudir. Alberto ejecuta la mariposa de su predilecci贸n para rematar rodilla en tierra y con un desplante dando la espalda al enemigo; por dos veces clava las banderillas al cambio y termina el adorno del morrillo, igualando un superior cuarteo. Principia su faena con majestuosos ayudados por alto que se corean. Liga valientes derechazos, llev谩ndose al burel entre los vuelos de la franela, templando a ley. Alberto contin煤a su labor cada vez m谩s cerca y tranquilo, se adorna con un molinete excepcional y en cuanto el bicho junta las manos, Balderas se va tras del acero y agarra un estoconazo hasta el pomo que pulveriza al bravo y alegre 芦Rayao禄. Se desencadena la ovaci贸n de la tarde, corta la oreja, da la vuelta al anillo recibiendo flores y devolviendo sombreros y sale a los medios con un ramo de claveles en cada mano. 隆Y la muerte espiaba arteramente al triunfador!

El tercero de la tarde, Cobijero de nombre, n煤mero 53, al que el cronista llama Cortijero a ocho columnas, fue un toro negro, grande, apretado de pitones. Correspond铆a a Carnicerito. Tom贸 las varas de reglamento, una muy buena de Conejo Chico.

Ya hab铆an clavado los zarcillos Mariano Rivera y F茅lix Romero cuando Alberto Balderas, haciendo gala siempre de compa帽erismo, se dio a componer al toro para llevarlo a jurisdicci贸n del matador. Fue la tragedia tan inesperada, tan a traici贸n, que muchos espectadores se fijaban en todas partes menos en lo que suced铆a sobre la arena. Alberto tendi贸 el percal, el toro prob贸 y col谩ndose por el lado izquierdo prendi贸 a Balderas. Dos, tres veces lo zarande贸 en forma espantable, pero sin soltarlo. Entre las astas apretadas, el cuerpo del hombre sufr铆a destrozos internos de muerte. Todav铆a pudo Balderas dar unos pasos hasta la barrera, donde la servidumbre lo llev贸 en hombros hasta la enfermer铆a. Pr谩cticamente Balderas lleg贸 sin vida. Alberto lleg贸 a la mesa de operaci贸n moribundo. La hemorragia era espantosa y el pulso estaba casi perdido. Se le dio respiraci贸n artificial y se le inyectaron sustancias para vigorizar el coraz贸n. Todo in煤til hasta la transfusi贸n de sangre, como recurso desesperado. La vida se escapaba del pecho, y la ciencia era impotente para derrotar al destino.

Las 煤ltimas palabras de Alberto Balderas, momentos antes de morir, fueron dirigidas a su hermano Francisco: 芦Me siento muy mal禄. Jer贸nimo Merch谩n, gran amigo de Balderas, nos proporcion贸 algunos informes acerca de los 煤ltimos momentos del matador.

En cuanto ocurri贸 la cogida, corr铆 a la enfermer铆a. No me permitieron entrar, pero me qued茅 escuchando tras de la puerta, porque comprend铆 que el percance era grave. Se est谩 muriendo, escuch茅 que dec铆a un m茅dico. Y en seguida comprend铆, porque conoc铆 铆ntimamente a Balderas, que era mi deber llevarle un sacerdote. Corr铆 a la Coronaci贸n y el vicario de este templo me hizo el favor de acompa帽arme. No obstante que no se permit铆a la entrada a nadie a la enfermer铆a, en cuanto el se帽or Sordo Noriega, que acompa帽aba al amigo en sus 煤ltimos momentos, se enter贸 de la presencia del sacerdote, orden贸 que se le franqueara la entrada. Alberto no pod铆a hablar, pero a se帽as se confes贸; el sacerdote cumpli贸 su ministerio, absolvi贸 al moribundo y le administr贸 los santos oleos.

La cornada fue perfectamente certera, ya que de acuerdo al parte m茅dico no fue grande:

Herida por cuerno de toro, de cinco cent铆metros de extensi贸n, en el noveno espacio intercostal del hemit贸rax derecho, en la intersecci贸n con la l铆nea axilar anterior, fracturando el octavo, noveno y d茅cimo cart铆lagos costales. Penetr贸 en la cavidad abdominal desgarrando el h铆gado. Intensa hemorragia con cuadro de muerte aparente. Segunda herida, por cuerno de toro, en el hueco axilar derecho, de tres cent铆metros de extensi贸n por cuatro de profundidad. Inmediatamente que entr贸 a la enfermer铆a se le aplic贸 inyecci贸n intracardiaca de adrenalina, vendaje compresivo de extremidades, inyecciones cardiot贸nicas subcut谩neas con canfoesparte铆na y transfusi贸n de 300 cc. Trasladado a su lecho, entr贸 en agon铆a r谩pida y muri贸 a las 17 horas 43 minutos. Dr. Xavier Ibarra, Dr. Rojo de la Vega.

Una ambulancia recogi贸 el cuerpo y lo traslad贸 al domicilio de la familia, en Copenhague 23, donde varios toreros, aficionados y familiares hicieron guardia junto al f茅retro. As铆 muri贸 Balderas, de quien Gaona alguna vez dijo: 芦Balderas es un torero de mucha clase y el d铆a que agarre el sitio ser谩 el amo禄. La cobertura del desgraciado suceso fue muy amplia en los medios impresos, de donde rescato como fin de este relato una de frase de Alberto: 芦Yo era un torero muy fino, y decid铆 cambiar las formas. Ya lo ves, antes era yo muy fino, pero apenas viv铆a. Ahora dicen que estoy loco, que soy un suicida, pero tengo autom贸vil y muy buenos pesos en el banco禄. Sin embargo, muri贸 sin fortuna. Todos sus bienes eran su casa y su autom贸vil.

Por fin se atemperaron los 谩nimos, que no la rivalidad, entre los dos grupos en la fiesta, y toreros y ganaderos lograron llevar la fiesta en M茅xico a su punto m谩s alto en la historia. Toreros de Antonio con toros de Viliulfo y viceversa dieron grandiosas tardes en el coso de la Condesa.

Sin embargo, ya solo dos corridas m谩s de la rojinegra ver铆a Viliulfo en la Ciudad de M茅xico. La 煤ltima, curiosamente formada por un lote de seis colorados en distintas variantes. La pinta que tanto se hab铆a esmerado en quitar ser铆a la 煤nica en su 煤ltima corrida al frente de la casa de Jos茅 Mar铆a y Lub铆n. La nota es de Verduguillo para El Universal:

30 de marzo de 1941. El Maestro obtuvo un gran triunfo con el toro 芦Rondero禄. La corrida de Piedras Negras muy bien presentada. Tres toros sacaron muy buen estilo. Ocho toros, entre ellos los seis llamados 芦colorados禄 para Conchita Cintr贸n, 芦Armillita禄 y Sol贸rzano. Conchita y el maestro, que sali贸 muy bien vestido de verde obscuro y oro, fueron muy ovacionados en el paseo. Tambi茅n hubo palmas para Sol贸rzano, que sac贸 un trajecito de color indefinido, pobre de presentaci贸n y rico en manchas. Caprichos de los toreros, vestirse mal de vez en cuando.

Doscientos cincuenta y cinco toros embarc贸 Viliulfo a la Ciudad de M茅xico. El 煤ltimo fue el 111, casta帽o aldinegro, Mandar铆n de nombre, estoqueado por Jes煤s Sol贸rzano. Curiosamente Piedras Negras solo lidiar铆a dos toros m谩s de esa pinta en los siguientes cincuenta a帽os en las plazas de la capital. Pareciera que Viliulfo se la llev贸 con 茅l. Esa fue la 煤ltima tarde de este gran criador de toros bravos, carism谩tico l铆der ganadero, impresionante negociador y quiz谩 lo m谩s admirable: rival de s铆 mismo. Triunf贸 con ambas casas y supo llevar un equilibrio comercial de manera envidiable. Su casa original fue La Laguna y durante veinte a帽os, junto con su padre, la manej贸 de forma distinta de la que Lub铆n manejaba Piedras Negras, logrando una personalidad y una calidad muy apetecidas por los toreros. 脡l y su hijo Rom谩rico 鈥揜a煤l era muy peque帽o鈥 buscaron de todas las formas posibles acercar el comportamiento de los piedrenegrinos al de los laguneros, sin embargo, Lub铆n la hab铆a dejado perfectamente bien encastada. La Laguna tambi茅n, en el canon del bravo, ten铆a una calidad fuera de serie y durante los trece a帽os que llev贸 ambas casas fue sin duda la principal rival de Piedras Negras. A Rom谩rico, su hijo, le tocar铆a cosechar innumerables tardes triunfales en los cosos de la capital durante veinticinco a帽os en que estuvo al frente antes de su venta, en 1966. Rom谩rico, el Amo Maco, fue el ganadero Gonz谩lez que, llevando ambas casas juntas, m谩s 茅xito logr贸 en las plazas. Con la rojinegra y la tabaco y rojo dio gran cantidad de vueltas al ruedo y vio arrastrar con lentitud, o recorrer el anillo, a muchos de sus toros.

Con escasos 21 a帽os quedar铆a al frente de las dos casas de los Gonz谩lez. Era el primero en l铆nea recta en recibir Piedras Negras. Jos茅 Mar铆a la vendi贸 a su sobrino Lub铆n, quien la hered贸 a su sobrino Viliulfo, y ahora Maco la recibir铆a de su padre.

As铆 relat贸 Ernesto Carrasco Zanini, de El Universal, el deceso, el 22 de agosto de 1941:

D. Viliulfo Gonz谩lez, due帽o de las ganader铆as de Piedras Negras y La Laguna, muri贸 ayer accidentalmente en un coleadero. Con frecuencia se reun铆a en Piedras Negras un grupo de amigos del finado Don Viliulfo, con objeto de dedicarse a la charrer铆a, ya sea dibujando manganas, tirando piales, coleando reses, etc茅tera, en cuyas faenas ten铆a gran habilidad el extinto ganadero, quien tambi茅n conoc铆a y practicaba todas las suertes del toreo. Ayer por la ma帽ana se efectuaba una de esas frecuentes fiestas charras en el lienzo para colear de la hacienda de Piedras Negras, en donde estaban reunidos y muy bien montados, Viliulfo, en su primorosa yegua que 茅l llamaba 芦Golondrina禄, retinta golondrina, y sus amigos, los se帽ores Rub茅n Carvajal, ganadero de Zotoluca, Filem贸n Guevara, Gonzalo Iturbe, Lauro S谩nchez y Miguel Zamora, y adem谩s, los caporales de la hacienda. Poco despu茅s de las once horas soltaron un toro para que don Viliulfo lo coleara y cuando la briosa yegua lleg贸 encarrerada para pasar la res, esta se le 芦vare贸禄 haciendo que tropezara 芦Golondrina禄 y cayera dando una voltereta con todo y jinete, quien qued贸 debajo del animal; este se levant贸 r谩pidamente, dada su clase, dejando a don Viliulfo tirado y privado de sentido. Inmediatamente bajaron de sus caballos los se帽ores Don Rub茅n Carvajal y Filem贸n Guevara, quienes al acercarse al ca铆do advirtieron que sangraba abundantemente por boca, nariz y o铆dos; sin p茅rdida de tiempo lo levantaron y lo subieron a un autom贸vil que los llev贸 a la poblaci贸n de Apizaco, en donde los esperaba el doctor Ram铆rez Flores, que fue avisado por tel茅fono. El citado facultativo procedi贸 a inyectar al herido con aceite alcanforado para reanimarlo, pero todo fue in煤til, don Viliulfo dej贸 de existir durante las primeras atenciones m茅dicas que le fueron impartidas. En aquellos angustiosos momentos se encontraban ah铆 la esposa del finado se帽or Gonz谩lez, Do帽a Delfina Gonz谩lez de Gonz谩lez, y sus hijas Marta y Magdalena, y los se帽ores a que hemos hecho referencia y que tomaban parte en el 芦jaripeo禄. Se acord贸 regresar con el cad谩ver de don Viliulfo a Piedras Negras, lugar de su residencia. En la sala de la casa, se instal贸 una capilla ardiente donde est谩 siendo velado el cad谩ver. La infausta noticia le fue comunicada por la v铆a telef贸nica a los hijos e hija del extinto se帽or Gonz谩lez; Rom谩rico, Javier, Ra煤l y Susana, quienes a bordo de un auto salieron de esta capital violentamente para la citada finca. Los funerales se realizar谩n en el pante贸n de la hacienda, donde reposan los ascendientes de los se帽ores Gonz谩lez, hoy a las cuatro de la tarde.

4. EL FIN DE LA 脡POCA DE ORO. RUMBO AL TOREO MODERNO

Ahora comienzan los a帽os del Amo Maco, el triunfador. La estrategia y el mando ya lo hab铆an desarrollado los Gonz谩lez. A Maco le tocaba cosechar lo sembrado as铆 como mantener y mejorar ambas casas. Hab铆a en el campo cuatro camadas de machos por lidiar, herradas por su padre, y una todav铆a por nacer, de sus propios empadres. A partir de la nacencia de 1942 hasta la de 1953, 茅l fue el responsable de Piedras Negras. El primer triunfo de Rom谩rico fue la tarde del 22 de febrero en que Silverio P茅rez cort贸 el rabo a Pescador, n煤mero 68, primer toro de esta casa que mataba el Fara贸n de Texcoco. Recurro de nuevo a la prosa sin par de mi amigo Jos茅 Carlos Ar茅valo:

En aquellos a帽os grandes del maestro (Ferm铆n), le apasionaba lo que el novillero Silverio P茅rez tra铆a entre manos. Una utop铆a. La de su hermano, el malogrado Carmelo. M谩s que el par贸n, el toreo parado, sostenido, reunido y ligado. Y una inspiraci贸n de origen belmontino, trasvasada por el arte de retumbantes sonidos negros, que as铆 era el arte de los gitanos abelmontados. Y ligando las suertes en redondo o de pit贸n a pit贸n. Y llorando con un quejido hondo, el del sentir que aparentemente desconoce la t茅cnica de torear o sufre porque la olvida y porque el toro mata.

El gran 芦Compadre禄, azteca y espa帽ol, dec铆a Lara, el torero con la expresi贸n absoluta del sentimiento de la fiesta en M茅xico. Porque siempre hemos sido distintos, y con Silverio esta diferencia se hac铆a m谩s clara. El ol茅 cantado tan nuestro, los saltos del p煤blico en el tendido el volar de los sombreros al ruedo, el vibrar de la plaza, parecen interminables en los trasteos que podemos admirar en las pel铆culas. Su forma de torear tanto en el toreo al natural, recostando la cabeza sobre su hombro en pases interminables, como en el toreo cambiado, cuando metiendo la barbilla en el pecho emerg铆a cual volc谩n el trincherazo m谩s sonoro de la torer铆a nacional, provocaron el grito: "隆Asilveriarse o morir隆".

 Manuel Horta, en el Exc茅lsior, del 23 de febrero escribe:

芦Armillita禄 se hizo aplaudir durante toda la corrida de ayer. Tuvo una tarde redonda el diestro de Texcoco, consagrado ya como un muletero emotivo y de clase. Decir c谩rdenos de Piedras Negras y acordarse de tardes triunfales para la vacada de Tlaxcala es la misma cosa. Parece que los de esa pinta se han encargado de mantener con orgullo los fueros de la divisa que tanto cuid贸 Viliulfo Gonz谩lez. Ayer sin ir muy lejos hemos visto casta, alegr铆a y estilo. 芦Andaluz禄, que correspondi贸 a Pepe Ortiz, toro de bandera, fue ovacionado largamente en el arrastre. Fue uno de esos ejemplares que rara vez salen de los chiqueros. Bravos y claros fueron 芦Hortelano禄 y 芦Sand铆o禄. La corrida de ayer debe de tener satisfecho al joven ganadero Rom谩rico Gonz谩lez, encargado de velar por los prestigios de la dehesa. El tercero, 芦Pescador禄, c谩rdeno, de respeto, bien armado, sac贸 un lado derecho peligroso. Con un toro de temperamento y fuerza, Silverio P茅rez cuaj贸 en un palmo de terreno una faena memorable. Aprovechando a maravilla el lado toreable, se ajust贸 en forma tan honrada, templ贸 tan soberanamente, expuso con tan di谩fano valor que no pecamos de hip茅rbole al asegurar que ha sido la faena cumbre de la temporada. Faena de hondura y de mando. De temple y valor innegables. Dramatismo, saber, sello propio. Con media delantera fulmin贸 al bovino y cort贸 la oreja y el rabo y dio tres vueltas al redondel.

En la temporada de novilladas del siguiente a帽o ser铆a indultado por Luis Procuna el novillo de nombre Arriero. El 9 de febrero de 1943, la tarde en que alternaba con Felipe Gonz谩lez, Tacho Campos y Conchita Cintr贸n, novillada a beneficio de la Uni贸n de Matadores, la relat贸 Exc茅lsior:

Los toros que envi贸 ayer Piedras Negras han vuelto por los fueros del enemigo poderoso, encastado, y de trap铆o que sirve mucho m谩s a los toreros para hacerse de una personalidad, que los becerros y utreros que restan emoci贸n a las corridas. Los sucesores de Viliulfo Gonz谩lez han alcanzado ayer un triunfo sonado. Hac铆a muchos a帽os que el p煤blico en masa no indultaba un toro de bandera. Y ese honor fue para 芦Arriero禄, ideal en bravura, en estilo, en alegr铆a, en nobleza, que aprovech贸 Luis Procuna para afianzarse en un sitio que iba perdiendo a ojos vistas. 隆Qu茅 emocionante ese par茅ntesis cuando veinte mil espectadores hicieron flamear los pa帽uelos para pedir la salvaci贸n de ese c谩rdeno fin铆simo! El amo tlaxcalteca, aficionado ejemplar, hubiera llorado de alegr铆a, y su hijo Rom谩rico, al dar la vuelta al redondel, debi贸 pensar sin duda en el hombre fuerte y sincero que le arrebat贸 la muerte en un accidente tr谩gico. El resto del lote merec铆a un cap铆tulo largo, si tuvi茅ramos espacio para escribirlo. 芦Canalejo禄 y 芦Cig眉e帽o禄 fueron dignos hermanos de 芦Arriero禄, cuyo nombre ha recogido ya la historia de la tauromaquia en la plaza m谩s m谩xima de Am茅rica禄.

Arriero hab铆a nacido en abril de 1938, por lo que para la fecha de su lidia rebasaba ya los cinco a帽os. Era hijo del semental Barrileto, nieto de Jarocho, que mencionamos en el cap铆tulo anterior. La madre era de origen Saltillo, sin embargo, no de la 芦simiente禄, por lo que al toro, aunque padre贸 tanto en Piedras Negras como en La Laguna, no se le sigui贸 un solo hijo como semental.

La 煤ltima gran tarde en la plaza donde m谩s triunf贸 esta casa fue la del 11 de febrero de 1945, despu茅s de haber lidiado cerca de mil toros, y que en breve ser铆a derribada. La casa de Piedras Negras.

Despu茅s de seis a帽os, el conflicto con los toreros espa帽oles se arregl贸, en mucho por la intervenci贸n de Antonio Algara, empresario y ganadero que ten铆a la firme intenci贸n de traer a Manolete a M茅xico.

Pepe Luis V谩zquez, Rafael Ortega y Luis Procuna alternaban esa tarde. Procuna hab铆a triunfado el a帽o anterior al cortarle el rabo a Meloncito en una faena llena de color y valent铆a, y ese a帽o volv铆a a tratar de refrendar su triunfo con la rojinegra. Pepe Luis no hab铆a triunfado todav铆a en la capital mexicana. La cr贸nica del T铆o Carlos, del 12 de febrero en El Universal dice:

Piedras Negras envi贸 la mejor corrida de la temporada. El sevillano Pepe Luis cort贸 su primera oreja en 芦el Toreo禄 haciendo un faen贸n por naturales. Luis Procuna cort贸 oreja y rabo al sexto por un trasteo superior. 芦Gallito禄 bien en su primero, y fatal en su segundo, oyendo avisos. Una corrida pareja y brava de los Gonz谩lez.

[...]

Sobre el ruedo, azotado por la borrasca, se volcaron impetuosamente dos faenas. Era un aire fren茅tico de febrero empe帽ado en llevarse entre un torbellino la tarde de toros; pero el arte 鈥揺n una de sus raras paradojas鈥 hab铆a decretado que este segundo domingo del mes loco ser铆a su fecha de asombros. Y no hubo viento capaz de impedir que las dos muletillas rojas avanzaran, como ondeantes banderas de gloria de cara al temporal... De rasgos cl谩sicos la una, de l铆ricos arranques la otra, las dos faenas tuvieron en com煤n los mismos fervores de haza帽a. Porque Pepe Luis V谩zquez y Luis Procuna pusieron en sus toros la vida de por medio. 隆Solo diez muletazos! Lo digo con positivo asombro: solo diez muletazos bastaron a Pepe Luis V谩zquez para cuajar lo m谩s esencialmente torero que llevamos visto en la temporada. No lo m谩s pinturero, ni lo m谩s bonito, ni lo m谩s dram谩tico: no. Lo m谩s esencial, enti茅ndase bien. Solo diez muletazos. Pero es que en esa decena de pases se fundieron toda la recia y eterna verdad del toreo con la izquierda y toda la 铆ntima esencia alquitarada de la sevillan铆a; todo el valor impetuoso de un torero en trance de vida o de muerte, y toda la diamantina finura inmortal de lo castizo. Labrado de gracia impalpable sobre la dura cantera fundamental de los pases naturales. Le dieron la oreja. Con esta faena inolvidable de 芦Anillito禄, de Piedras Negras, ha venido a confirmar lo que hemos sostenido, que es un gran torero. Procuna es el heredero de Silverio P茅rez. Dentro de la l铆nea torera del texcocano que junta los pies y quiebra la cintura para alargar el pase y lograr la m谩xima cercan铆a de los cuerpos, se encuentra Luis. Un torero en el que se rompe la cl谩sica pureza para descomponerse en el barroco de la angustia 鈥揝ilverio鈥 o en el barroco de la gracia 鈥揚rocuna鈥; un torero deslumbrante como retablo de templo colonial; caprichoso y lleno de fulgores como un 芦castillo禄 de feria provinciana. As铆 fueron los pases por alto, las innovaciones del lasernista que Procuna ha tra铆do, las manoletinas, los giros, los afarolados. Y junto a ese derroche de multicolor coheter铆a, los derechazos terribles jugando a la muerte y los pases de la firma, graciosamente imperiosos. Tal la faena de Luis Procuna a 芦Peregrino禄 de Piedras Negras. Oreja y rabo, siendo paseado en hombros por las calles. 隆Vaya una corrida que nos ha llegado de Tlaxcala!, s铆, del calumniado Tlaxcala. Y precisamente de la m谩s a帽eja de sus ganader铆as. La corrida m谩s pareja en presentaci贸n y bravura de esta temporada ha sido la que ayer envi贸 la decano Piedras Negras al Toreo. Y en esta tarde, la linajuda ganader铆a ha vuelto totalmente por largos prestigios. Los seis toros fueron bravos. Con cierto sentido el primero, nobil铆simo aunque d茅bil el segundo, bravo el tercero, y extraordinarios cuarto y sexto, sin olvidar el quinto. Duramente y con codicia, pelearon en varas y llegaron al tercio final muy propicios. Cuando la multitud fue al palco del ganadero y levant贸 en hombros al joven heredero de don Viliulfo Gonz谩lez, se izaba sobre el coso, para una nueva 茅poca la bandera triunfal de los toros de Piedras Negras.

Mejor dicho, imposible lo escrito por Carlos Septi茅n Garc铆a.

La 煤ltima corrida de esta casa en el Toreo fue el 24 de marzo de 1946, alternando David Liceaga, Carlos Vera Ca帽itas, Juan Estrada y Angelete. Fueron siete toros c谩rdenos y un negro el octavo de la tarde, n煤mero 95, Zafre帽o de nombre, con el que se cerr贸 el exitos铆simo andar de la divisa roja y negra en la catedral del toreo en Am茅rica. Se acababa una 茅poca pol铆tica y social en el pa铆s. La jam谩s terminada plaza de Fern谩ndez del Castillo cerraba sus puertas, y junto con ello todo el ambiente que la rodeaba. Los paseos por las avenidas Durango y 脕lvaro Obreg贸n, las tertulias con Pepe el Catal谩n, la visita a la Casa de la Bandida que estaba a dos cuadras, quedaban ya en el ba煤l de los recuerdos. Vendr铆a ahora la modernidad. Los militares dejaban el poder y M茅xico iniciaba su gran etapa de desarrollo econ贸mico. Y el toreo tambi茅n dar铆a un giro. Hab铆a sido mucha la alegr铆a, la explosi贸n y la expresi贸n de los 煤ltimos veinte a帽os con Ferm铆n y Garza al frente. Vendr铆an los a帽os de la monumental Plaza de Toros M茅xico, de los cuales el primero fue iluminado por Manolete y por los 煤ltimos jalones de nuestra docena m谩gica. Poco a poco, estos astros, glorias del toreo nacional, ir铆an disminuyendo su luminosidad y llegar铆an otros muy buenos toreros. Pero estos a帽os de la Independencia, los de la 茅poca de oro del toreo en M茅xico, ser铆an irrepetibles.

Neguib Sim贸n inaugur贸 la plaza M茅xico el 5 de febrero de 1946, con Luis Castro el Soldado, Manuel Rodr铆guez Manolete y Luis Procuna en el cartel, para matar una corrida de San Mateo. Piedras Negras debut贸 hasta la siguiente temporada, el d铆a 15 de diciembre de 1946, alternando Armillita, Manolete y Alfonso Ram铆rez el Calesero. La empresa hab铆a anunciado un lote de Zacatepec, pero dificultades de 煤ltima hora obligaron a Tono Algara a marchar precipitadamente a las dehesas de Rom谩rico Gonz谩lez.

Los de Piedras Negras pelearon con los de a煤pa; fue un encierro disparejo en presentaci贸n, tama帽o y bravura. Sobresali贸 el primero por su bravura y nobleza, y el quinto tambi茅n por su bravura, aunque desarroll贸 casta. Era la tarde de Nacarillo y Ferm铆n. La faena con la cual le dar铆a las gracias el maestro de Saltillo a la casa de los Gonz谩lez. Con esta gran tarde cerrar铆a una incre铆ble cadena de triunfos de una sociedad que fue muy fruct铆fera y que dej贸 en el recuerdo del p煤blico y las p谩ginas de la historia memorias y letras inscritas para siempre en el muro de la bravura mexicana. No de la torer铆a ni de la fiesta. De la bravura que esta casa le entreg贸 a Ferm铆n y que 茅l transform贸 en letra y ley, forma y fondo. Sobre ella ciment贸 el nacimiento del toreo mexicano como hoy lo conocemos. Forjador, base y columna del toreo, Ferm铆n Espinosa Armillita Chico.

Nacarillo, n煤mero 37, c谩rdeno oscuro, un poco bizco del pit贸n izquierdo, fue un toro soso, y hasta muy soso, en los dos primeros tercios; tardo en la acometida, aplomado, lleg贸 al tercio final punteando y gazapeando; y en este 煤ltimo sufri贸 notable transformaci贸n, a tal grado que despu茅s embisti贸, suave, noble y francamente. El T铆o Carlos, escribi贸 la siguiente rese帽a para El Universal, el 16 de diciembre de 1946:

Estamos ante la faena perfecta. Y no nos atrevemos a tocarla. Ser铆a un desacato rozar siquiera el contorno venerable de sus m谩rmoles. Ser铆a una mancha el querer reducir a yerta medida la armon铆a de su arquitectura serena y triunfal. Y ser铆a un atentado el querer desmontar el ensamble prodigioso de sus partes para someterlas a un estudio prosaico y vulgar. Mejor ve谩mosla as铆, tal como la vimos desde el grader铆o sobrecogido de belleza, de clamor y de respeto. Mir茅mosla en toda su deslumbrante simetr铆a; faena de arco y columna. Arco de pase natural, columna cl谩sica. Arco que apenas muere, hace 鈥揹e su misma muerte鈥 brotar otro m谩s gallardo y airoso, m谩s limpio y audaz. Columna cubierta de oro, refulgente de espadas que lanza y soporta a la vez la gracia y el peso de su cl谩sica arquer铆a. Y mir茅mosla con toda la fuerza de su genuino valer. Ve谩mosla hecha de los m谩s puros y firmes elementos que la tauromaquia ha creado en siglos de lucha, de dolor y de triunfo contra los toros bravos; admir茅mosla como expresi贸n s贸lida, cabal, perfecta, de la m谩s rancia y la m谩s limpia doctrina torera; esa que formaran y probaran en mil tardes de sol y de hachazos, los Romeros, los Paquiros y los Guerras; esa que sellaran con su sangre los Tatos y los Esparteros; esa que mantuvo en luchas de decenios a los Frascuelos y los Lagartijos. Esa que 鈥揺n fin鈥 hace hoy de Ferm铆n Espinosa, como entonces de aquellos definidores de la tauromaquia, el torero en el que se depositan la mayor ciencia y la m谩s ilustre escuela. Y gust茅mosla tambi茅n, en su profunda y exquisita suavidad. Sabore茅mosla en esa delicadeza, en ese tacto, en esa gentileza con que arrop贸 al endeble torillo de Piedras Negras que 鈥搉acido para seis naturales y una estocada鈥 tom贸 d贸cilmente, transformando como una obra de cera calentada a fuego, el milagro eslabonado de esos 21 naturales inmortales. Gocemos de ese temple magistral y cuidadoso, exigente y esmerado con el que el torero fue 芦educando禄 al toro, mostr谩ndole el camino del pase natural, ense帽谩ndole a embestir y a tomar con af谩n encendido la roja muleta, a repetir sobre ella el empuje, a graduar su marcha y su arrojo. Saci茅monos en el aroma y en el sabor de este negro racimo soleado que es el fruto de un mejor Ferm铆n Espinosa en la cumbre de su madurez. Y no toquemos la faena perfecta. Dej茅mosla all铆. Y rompamos el asombro enmudecido para gritar a su autor con toda la pasi贸n de aficionados sacudidos hasta la m茅dula: 芦Torero, Torero, Torero禄. Torero, s铆. Torero inmortal este Ferm铆n Espinosa, de Saltillo, con el que M茅xico se incrusta triunfalmente en la historia del toreo universal.

Y ser铆a el 煤ltimo, junto con Carlos Arruza, quien tendr铆a a帽os de grandes triunfos y se insertar铆a al lado "Manolete" y Domingo Ortega, en la c煤spide del toreo espa帽ol en la d茅cada de los cuarenta, con sitio y condiciones de figura del toreo. Como lo fue tambi茅n en M茅xico. Con el tiempo, Juan Silveti, Jos茅 Huerta, Manolo Mart铆nez, Curro Rivera y Eloy Cavazos tendr铆an temporadas y triunfos importantes, pero sin constancia ni duraci贸n. Jam谩s se lograron incrustar en la fiesta espa帽ola. El M茅xico independiente cre贸 una fiesta puramente nacional, atractiva y rentable. Las ganader铆as se multiplicaron y el mercado sudamericano ser铆a nuestro durante muchos a帽os. Pero la universalizaci贸n se detuvo y nos quedamos en casa, recibiendo a las figuras espa帽olas, plant谩ndoles cara y peleando las palmas tarde a tarde. Pero all谩 ya no. M茅xico fue para los mexicanos y algunos espa帽oles. Y con esto, el toro cambi贸. Se busc贸 el toro del arte, el toro f谩cil, de docilidad extrema, que llev贸 la ruta de la bravura por otro lado.

Piedras Negras sigui贸 lidiando hasta 1970 en la M茅xico, pero ya no con la frecuencia ni en la cantidad con que lo hizo en el Toreo. De la inauguraci贸n en 1946, a 1995 que lidi贸 hasta hoy su 煤ltima corrida, mand贸 tan solo ciento noventa y un toros; pero de 1971 a 1981, as铆 como de 1984 a 1994, no envi贸 ninguno. De 1971 a 1995 tan solo lidi贸 cinco encierros. El desd茅n de los empresarios por el toro encastado lo pag贸 Piedras Negras, en manos de Ra煤l, como tambi茅n lo pagaron San Mateo y La Punta. 脡l se mantuvo firme en su concepto y lidi贸 con 茅xito en provincia y en el extranjero, como lo veremos m谩s adelante. Pero el cambio en los gustos de los toreros hizo que el p煤blico no pudiera volver a apreciar el espect谩culo del toro bravo, que expresa su bravura con el peligro manifiesto que da la casta, con las dificultades que esto implica. Pero regresemos al final de la d茅cada de los a帽os cuarenta a revivir las 煤ltimas grandes tardes de la casa madre en la Ciudad de M茅xico. Veinte a帽os m谩s de triunfos.

Los integrantes de la docena m谩gica se fueron retirando poco a poco y surgi贸 un nuevo grupo que constituir铆a el puente de la 茅poca de oro a la modernidad. Antonio Vel谩zquez, Luis Procuna, primero, y posteriormente Rafael Rodr铆guez, Manuel Capetillo, Juan Silveti y Jorge Aguilar el Ranchero, para terminar con Joselito Huerta, ser铆a la generaci贸n de toreros que enfrentar铆an los toros de la rojinegra en sus tardes de triunfo en la monumental M茅xico.

El 28 de febrero de 1947, Antonio Vel谩zquez arranc贸 un rabo a un Piedras Negras en una faena todo valor. De nuevo, apelamos a la pluma del T铆o Carlos, en El Universal, del siguiente d铆a de la corrida:

De las fuentes oscuras de la raza; de all谩 donde lo m谩gico palpita sorprendentemente bajo la sombra espesa de la selva y donde la mirada silenciosa del nativo es luz trenzada en tiniebla, arranca el destino misterioso de nuestros grandes toreros tr谩gicos. 隆Qu茅 bien se vio ayer esta estampa del arte mestizo de torear en la prieta figura de Antonio Vel谩zquez! 隆Qu茅 fatalismo de indio en sacrificio y qu茅 谩gil dominio de occidental en triunfo! 隆Qu茅 humilde entrega del propio coraz贸n y qu茅 gallarda burla de la asechanza de la bestia! 隆Qu茅 tiniebla en la entrega racial de cada cite y qu茅 luz en la victoria de cada remate!... Selva y planicie; magia y ciencia; caverna y luz; natura y cultura. Y en la espuma del dramaturgo hervor de esta lucha, una figura que viene a situar su desgarbo, su borrasca y su coraz贸n entre los grandes tr谩gicos de nuestra tauromaquia: Antonio Vel谩zquez 芦Coraz贸n de Le贸n禄.

Amapolo se llam贸 el cuarto, n煤mero 62, de 426 kilos, c谩rdeno oscuro, vuelto de pitones. Orejas y rabo; cuatro vueltas al ruedo. Y la plaza era un grito inacabable de emoci贸n, de alivio, de retribuci贸n a quien hab铆a sabido entregarse en cada muletazo. No transcribo la cr贸nica puntual porque con lo escrito por Carlos Septi茅n queda claro lo que sucedi贸 en el ruedo. Un rabo cortado en la lucha por figurar y ser el n煤mero uno, sin importar la condici贸n de un toro que vino a menos y vendi贸 cara su vida. Sin embargo, la emoci贸n de la faena ah铆 qued贸 en una tarde donde los dos mejores toros, segundo y sexto 鈥搒obre todo este, que correspondi贸 a Procuna鈥 fueron alegres, nobles y suaves para los de a pie.

Vel谩zquez cortar铆a otro rabo a un Piedras Negras el 6 de febrero de 1949, fecha en la que altern贸 con Armillita, y 煤ltima tarde del maestro con esta casa en la capital; y Jes煤s C贸rdoba, quien se llev贸 una dur铆sima cornada. El T铆o Carlos dej贸 plasmados los hechos:

Antonio Vel谩zquez, torero toda la tarde, triunf贸 con sus dos enemigos cuajando un faen贸n al quinto. A ese toro le hizo una faena muy grande; tanto que con ella borr贸 el cuento de que el toreo actual s贸lo es posible en terreno corto y anulando el primer tiempo de los pases. El torero cit贸 de largo, adelant贸 la muleta, como hace mucho no se ve adelantarla a los toreros formados dentro de lo tradicional, lo cual quiere decir que marc贸 notablemente el primer tiempo del muletazo; empap贸 al animal en el trapo, lo hizo pasar templadamente en el segundo tiempo y lo despidi贸 magistralmente en el tercero y 煤ltimo tiempo que el toro tuvo empuje suficiente para seguir el trazo de la muleta... Y esto repiti贸 Vel谩zquez una y otra vez, siempre con el mismo aguante de que hace gala cuando torea en corto y erigiendo en el tercio una soberana naturalidad y un espl茅ndido saber hacer con fluidez y soltura. La oreja y el rabo, y todo lo que ustedes quieran, que con ello o sin ello, aqu铆 est谩 Antonio Vel谩zquez, el mejor torero de hoy.

El toro fue Bandido, n煤mero 32, de 460 kilos, c谩rdeno oscuro. Astado muy bravo, muy noble, acab贸 sus d铆as acusando suprema suavidad, no obstante que al salir de los toriles salt贸 al callej贸n y se astill贸 ambos pitones.

El 15 de marzo de 1954, es otra gran tarde para la ganader铆a tlaxcalteca, En El Universal, Josene escribe la siguiente cr贸nica.

Rodr铆guez y Aparicio triunfaron con orejas, rabos y en hombros. El torerazo de Aguascalientes lleg贸 a la cumbre de su carrera, con una tarde redonda en la que cort贸 oreja en un toro y todos los ap茅ndices 鈥搊torgados por primera vez en esta temporada鈥 en el otro, despu茅s de hacerle una gran faena con derroche de valor y de maestr铆a. Aparicio dio estupendos naturales y arm贸 un esc谩ndalo con ellos, aunque tambi茅n con sus desplantes ante el toro y ante el p煤blico. 芦El Ranchero禄 tore贸 bien a un noble Zotoluca de regalo, pero durante toda la tarde anduvo totalmente falto de 谩nimo. Fue bravo en general el encierro de Piedras Negras; el primer toro se escap贸 al ruedo cinco minutos antes de la corrida, con la consiguiente expectaci贸n y sobresalto entre los pobladores del callej贸n. 隆Bravo, as铆 se triunfa, Rodr铆guez! La base de los 茅xitos de Rafael, a lo largo de toda su historia taurina, ha sido su f茅rrea voluntad, su ind贸mito af谩n de vencer, su inquebrantable energ铆a; algo tan seguro y tan firme como un camino llano, absolutamente recto; como una l铆nea horizontal trazada a nivel; al nivel de la gigantesca decisi贸n de un esp铆ritu que quiere, tensamente, llegar a la meta... 隆Queda hoy cerrado, concluido, perfecto, el tri谩ngulo de la voluntad, el valor y la maestr铆a de Rafael Rodr铆guez隆 隆Qued贸 hoy plenamente trazada su figura de inmenso torero!

Queden ah铆 estas l铆neas de quien fue un inmenso torero, un torero macho, triunfador, que le pudo a todos y con todo. Los toros fueron Morcillero, el de Rafael, y Ratero, el de Aparicio, y fue la primera tarde triunfal de Ra煤l Gonz谩lez al frente de su casa, en una tarde que su gran amigo Jorge Aguilar dijo no.

El 27 de enero de 1956 salieron en hombros C茅sar Gir贸n y Joselito Huerta. Escribi贸 Manuel Horta en el Exc茅lsior el d铆a siguiente:

El poblano cort贸 rabo y orejas oyendo ovaciones. Bronca, pitos y un ap茅ndice para el diestro venezolano. Un lleno hasta el reloj, una competencia caballerosa en el ruedo, la consagraci贸n de una figura nuestra, la revancha de C茅sar que hab铆a tenido una actuaci贸n infortunada. En resumen: todas las emociones de la m谩s bella de nuestras fiestas. Joselito Huerta, arrollador, con desbordada afici贸n, ya tiene un sitio envidiable. Mete贸rica ha sido su carrera. Desde los surcos de Tetela de Ocampo salt贸 a la plaza de la Maestranza, donde gan贸 el doctorado. Piedras Negras mand贸 un lote fino de trap铆o, con los ri帽ones bien cubiertos, brav铆simo y fuerte. Todos acudieron fieramente al castigo, prodigaron porrazos a los del castore帽o y llegaron a la muerte desarrollando genio. Magn铆ficos por su estilo y claridad fueron 芦Talism谩n禄, para el que se pidi贸 con insistencia la vuelta al redondel, y 芦Comodino禄, obsequiado por C茅sar Gir贸n, nombre que enriquecer谩 la historia de esa prestigiada cantera de Tlaxcala. Ovacionados en el arrastre fueron 芦Luminoso禄 y 芦Pirrimpl铆n禄. El sitio que ha conquistado C茅sar Gir贸n en la fiesta tiene gran responsabilidad. La gente se meti贸 duro con 茅l. El panorama se ensombreci贸 con 芦Pirrimpl铆n禄, quinto de la tarde. Le llovieron almohadillas, lo increparon con gesto aterrador los inconformes. La bronca tom贸 caracteres inquietantes hasta que el diestro regal贸 un s茅ptimo bovino de la misma ganader铆a. Lance贸 a pies juntos, seguido de ver贸nicas perfectas, cargando la suerte, abriendo el comp谩s, dejando que los pitones rozaran su ropa tabaco y oro. Ya con el p煤blico en el bolsillo, brind贸 al m煤sico poeta naturales largos, cl谩sicos, sentidos y pases de vuelta entera que dibujaron c铆rculos rojos sobre el ocre de la arena. Dos pinchazos y una estocada con traves铆a y media en buen lugar, cortando una oreja, recibiendo una ovaci贸n inolvidable y saliendo en hombros al lado de Joselito Huerta, revelaci贸n de 1956. Pero la consagraci贸n vino con el sexto, 芦Talism谩n禄, de 462 kilos, enlutado de pelaje, muy bravo, alegre y noble. 隆Cu谩nta emoci贸n puso en su quite por ver贸nicas, fundi茅ndose al enemigo codicioso! Brind贸 a toda la plaza, ligando un trasteo para las antolog铆as. Cl谩sico, profundo, de incre铆ble maestr铆a. Ayudados por abajo and谩ndole al burel en forma indescriptible. Largos derechazos y naturales de cadencia insospechada. Molinetes entre los pu帽ales, rematando tandas con la zurda. Siempre mandando sobre el bovino, pisando sombreros y entre sonoras ovaciones. 隆Torero! 隆Torero! Un natural de vuelta entera y otro, y uno m谩s, provocaron la locura de la multitud.

Estocada, las orejas y el rabo.

En abril de 1956, Juan Silveti cort贸 dos orejas a Guerrista en una faena de mucha calidad, con la fineza que siempre tuvo. Toreo de la casa, del carril y gran amigo de Rom谩rico. Amistad recordada y apreciada a la fecha, cuando al preguntarle por 茅l, vi claramente c贸mo se le iluminaban los ojos la ma帽ana que a puerta cerrada vimos por primera vez a Diego, su nieto, vestido de luces, matar un novillo de Jorge de Haro en la plaza de Juriquilla.

Ahora toca el turno a la tarde de Litri y Capetillo. El 4 de febrero de 1957, Manuel Horta, escribi贸 para Exc茅lsior:

Grandes faenas de Litri y Capetillo premiadas con ap茅ndices. Ayer por fin, hemos visto a Miguel B谩ez 芦Litri禄 en todas sus dimensiones. Como un chaval llor贸 ante cuarenta mil espectadores, mostrando la oreja que hab铆a cortado por una faena del m谩s puro arte y transparente clasicismo. 芦Dancero禄 se llam贸 el segundo bicho de la divisa tlaxcalteca rojinegra, pesaba 436 kilos y era c谩rdeno de pinta. El de Huelva brind贸 a todo el p煤blico, clav贸 los pies en la arena y sin enmendarse un mil铆metro, se pas贸 al de Piedras Negras en escult贸ricos ayudados por alto. Cit贸 de largo, de tercio a tercio, se le arranc贸 芦Dancero禄 y lo aguant贸 a ley para correr la mano en cuatro naturales. Otra vez cit贸 de lejos, torn贸 a ligar portentosos pases con la zurda y barri贸 el lomo del enemigo en interminable forzado. Entonces se encendi贸 la locura en el grader铆o. Entre ol茅s y gritos se engolosin贸 el hombre, ligando derechazos perfectos y manoletinas viendo al tendido... y cuando complet贸 la magistral arquitectura que a mi juicio ha sido la mejor de lo que va de la temporada, se volc贸 sobre el morrillo, cal贸 al astado. Volvi贸 a herir dejando una estocada hasta la gamuza, una oreja. Hab铆a triunfado en M茅xico, pero en forma rotunda y arrolladora. Los despojos del alegre bicho fueron aplaudidos en el arrastre lento. La perita en dulce sali贸 en cuarto lugar. 芦Recluta禄 pes贸 452 kilos en la b谩scula. Cort贸, Manuel, dos orejas, dio vueltas al ruedo y sac贸 al ganadero. El entusiasmo tricolor ped铆a una corona de tabachines para el de Guadalajara.

Con el sexto, Guardacostas, Jorge Aguilar logr贸 una faena muy emotiva, con largos, profundos y dram谩ticos derechazos, enrosc谩ndose al burel entre las piernas... naturales torer铆simos, fue despedido entre fuertes aplausos. El Ranchero, el torero de Piedras Negras, casa en la que naci贸 a la vida y la tauromaquia, nunca tuvo suerte con la rojinegra en M茅xico. Trasteos emotivos los tuvo por su propia forma de torear, llena del sentimiento que tanto gusta aqu铆, sin embargo, triunf贸 con toros de otras casas, La Laguna entre ellas. Torero de todas las casas de su tierra, derribador consumado, amigo y querido por todos, no fue su casa madre la que le dar铆a los triunfos en la capital. Muri贸 tentando en Coaxamalucan, en su casa, con su sangre, con su gente. Hoy su leyenda vive y crece todos los d铆as, con cada vaca y cada toro que se lidia de esa tierra brava.

Con Capetillo mandar铆a Ra煤l una muy buena corrida en febrero de 1959; esta faena cumbre la brind贸 a sus detractores; el primero de la tarde fue Sonajero, un toro de estilo espl茅ndido, de muy clara embestida y gran alegr铆a, que acudi贸 de lejos y tom贸 el enga帽o con admirable nobleza. Lo pinch贸 el de Guadalajara en una de sus muchas grandes tardes en la M茅xico.

El 5 de abril de ese mismo 1959, un cartel que se hab铆a presentado treinta y dos a帽os antes el 31 de noviembre de 1937 en el Toreo: Lorenzo Garza y Luis Castro el Soldado, mano a mano con toros de Piedras Negras. Los toreros de don Antonio, ahora en su ocaso, con los toros de don Viliulfo, ya con Ra煤l. 驴Qu茅 les habr谩 hecho matar esa corrida? 驴Por qu茅 no una de los Llaguno, de los descendientes de Juli谩n, que estaban en la cima de la ganader铆a nacional, de Torrecilla, la n煤mero uno en ese momento? 驴De Jos茅 Juli谩n, de Valpara铆so? No lo sabemos. A Cupletero, cuarto de la tarde, Luis le cort贸 una oreja, y al quinto, Pajarito, Lorenzo le hizo una muy buena faena, aunque pasando despu茅s a la enfermer铆a con un puntazo. Ambos toros recibieron el arrastre lento. El Exc茅lsior del d铆a siguiente public贸 que:

... adem谩s de bravos y enjundiosos en su pelea con los montados, con el celo peculiar de su casta, los pupilos de don Ra煤l Gonz谩lez denotaron condiciones magn铆ficas, sobresaliendo su estilo claro, sin problemas, que se acentu贸 en cuatro de los estupendos ejemplares que ayer salieron al ruedo de Insurgentes.

El celo peculiar de su casta, 芦el Sobresaliente禄, firm贸 la cr贸nica. Celo tan importante para la fiesta y su validez. Faltaba muy poco para que fuera desplazado por la graciosa entrega y la apasionada huida de muchos de los toros de nuestro pa铆s. Disculpar谩 usted, maestro Alameda, el uso inverso de su frase.

Al a帽o siguiente, el 1 de mayo, se dio la corrida por el noventa aniversario de la fundaci贸n de la ganader铆a. As铆 la rese帽贸 Exc茅lsior:

Brillante faena de Joselito fue premiada con una oreja. Grandes trasteos de Dos Santos pasaron incomprendidos. 芦El Ranchero禄 Aguilar dio una vuelta al ruedo en su primero. Justamente ayer se celebraron los noventa a帽os del nacimiento de tan ilustre vacada. Ayer, todos embistieron con fuerza. Por su calidad, nobleza y gran estilo fue ovacionado en el arrastre el cuarto 芦Campeador禄 y fue muy bueno el sexto 芦Campi帽o禄, con el que realiz贸 alegre y pl谩stica faena el poblano Huerta.

Las dos 煤ltimas tardes triunfales antes del exilio de Piedras Negras de la gran cazuela, tuvieron nueve a帽os de distancia entre s铆: el 5 de junio de 1960 y el 11 de abril de 1969. En la primera alternaron Procuna, Rodr铆guez y Huerta; Rafael cort贸 dos orejas al segundo de la tarde:

芦Caminante禄, negro, con 440 kilos, al cual le sac贸 芦derechazos primorosos y apretados que fren茅ticamente premi贸 la multitud. Rafael dibuj贸 naturales eternos en c谩mara lenta, haciendo el c铆rculo, con un aguante y una pupila que encendieron el c铆rculo del fuego de la admiraci贸n en el grader铆o. 芦Joselito禄, muy tranquilo, muy puesto y vertical da derechazos mandones, aguantando las fuertes embestidas del tlaxcalteca que se revuelve en un palmo de terreno. Entre m煤sica y ol茅s sigue 芦Joselito禄 por naturales, adornos del mejor gusto. El rabo.

Procuna se llev贸 una fuerte cornada: 芦el Berrendito de San Juan禄 no es un alba帽il del toreo, ni un bur贸crata rutinario y puntual. Como Rafael G贸mez, como 芦Cagancho禄, como 芦Curro Puya禄, no es un torero de receta, sino artista que no puede modelar la obra si no le viene la inspiraci贸n indispensable. Marchoso como un gitano, supersticioso como un 芦cal茅禄 puede cuando menos se piensa, volver al pedestal o salir de la plaza bajo una lluvia de almohadillas. Ayer se colg贸 de los pitones y, a los gritos de 隆torero!, 隆torero!, fue llevado a la enfermer铆a con las carnes desgarradas por los pitones de 芦Plateado禄 de Piedras Negras.

Ambas rese帽as son de Manuel Horta para Exc茅lsior, el 6 de junio de 1960.

La 煤ltima tarde de Piedras Negras en el Toreo 鈥揳hora, de Cuatro Caminos鈥 fue el 6 de marzo de 1966, con tres toros de La Laguna; estando en el cartel : Juan Ca帽edo, a caballo y a pie, el Estudiante, Jos茅 Fuentes, y Paco Pallar茅s. La ocasi贸n fue de triunfo para estos dos. Fuentes cort贸 la oreja a Danzante, al que tore贸 con suavidad, cadencia y arte. La 煤ltima oreja de Piedras Negras en su plaza.

La 煤ltima gran tarde de Ra煤l en M茅xico es de la mano de Curro Rivera. El Exc茅lsior, del 21 de abril de 1969 se detalla la tarde:

Orejas, rabo y estoque de oro para 芦Curro禄 Rivera. Mauro Liceaga se llev贸 dos ap茅ndices, y 芦Armillita禄 otro. Los toros de Piedras Negras propiciaron el 茅xito. Aunque los dos primeros toros manifestaron debilidad de remos y acabaron con poco gas, en general, el encierro de Piedras Negras propici贸 el 茅xito que alcanz贸 esta corrida y don Ra煤l Gonz谩lez merece los parabienes de los aficionados. Present贸 un lote fino, parejo, de buen peso y precioso. Seis ejemplares c谩rdenos, de la misma pinta de aquellos ocho memorables piedrenegrinos, de los que se sigue hablando despu茅s de m谩s de nueve lustros. Todos los que vimos ayer fueron bravos, empujaron con codicia en varas y en su mayor铆a, resultaron nobles en el tercio final, destacando el tercero, 芦Abejorro禄, el encastado 芦Pescador禄, que ocup贸 el quinto lugar, y especialmente el sexto, bautizado como 芦Soy de Seda禄, extraordinario por su bravura, alegr铆a y estilo, siendo premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Con el cuarto de la tarde, 芦Alamar禄 de nombre, se anot贸 un nuevo triunfo Manolo Espinosa. Entendi贸 a su enemigo y lo tore贸 con tacto, con notable acierto, para conservarlo y poder sacarle el mayor partido posible. Lig贸 los derechazos que fueron en creciente tono de brillantez y calidad. Hubo mando, limpieza y hondura en sus naturales que hicieron caer sombreros a la arena. Los repiti贸 citando de frente. Pincha a un tiempo y una estocada hasta la gamuza, enmedio de una algarab铆a indescriptible. Con 芦Soy de Seda禄, el magn铆fico y noble sexto ejemplar de Piedras Negras, 芦Curro禄 Rivera se convirti贸 en el ganador del trofeo en disputa... Una faena de esc谩ndalo, con cites de largo, con adornos de los suyos, con muletazos prolongados, sentidos, saturados de juvenil alegr铆a, de personalidad, de contagioso entusiasmo. Derechazos enrosc谩ndose al toro, el trincherazo, naturales a ritmo lento y prolongado, cambio por la espalda. Arte, pinturer铆a y gracia. Dos orejas y rabo. Y el ganadero de Piedras Negras, don Ra煤l Gonz谩lez, particip贸 merecidamente del triunfo, dando la vuelta al ruedo.

El toro fue premiado por la casa Domecq como el mejor de la temporada. Con la tecnolog铆a actual es muy f谩cil acceder a videos de muchas faenas hist贸ricas. Yo vi a Soy de Seda. Faena exacta, sin un pase de m谩s ni de menos, minutos muy intensos y el 煤ltimo gran triunfo de Ra煤l y la ganader铆a en la capital.

En enero de 1970 matar铆an en mano a mano 脕ngel Teruel y Curro la 煤ltima de esta casa, antes del primer gran par茅ntesis.

5. EL EXILIO

Veamos primero un poco de n煤meros de la plaza M茅xico, gracias al an谩lisis de Antonio Villanueva Lagar, publicado por Bibli贸filos Taurinos de M茅xico en su Colecci贸n de Lecturas Taurinas, La trayectoria ganadera en la Plaza M茅xico (1946-1999). En ese periodo, Piedras Negras lidi贸 ciento noventa y un toros, y fue la s茅ptima ganader铆a que m谩s bovinos envi贸 al coso de Insurgentes. La Laguna ostenta el tercer lugar, con doscientos sesenta y tres toros lidiados, y Torrecilla el primero, con trescientos uno. Si reducimos el periodo de an谩lisis haciendo un corte en el a帽o de 1972, La Laguna es la que m谩s lidi贸, seguida por Torrecilla, Tequisquiapan, Coaxamalucan, y Piedras Negras est谩 en quinto lugar. En los a帽os que lidi贸 con constancia en la M茅xico, solo la superaron en orejas cortadas Torrecilla que es la n煤mero uno con 78 orejas y Tequisquiapan con 51. En cuanto a rabos es la tercera en la historia de la plaza con 8 rabos, rengl贸n que encabeza de nuevo Torrecilla con 15 seguida de Pastej茅, que lidi贸 muy poco, con 9. En toros de vuelta al ruedo San Mateo es la l铆der de aquellos a帽os con 6, seguida de Torrecilla con 5 y Piedras Negras con 4. En arrastres lentos, de nuevo en los a帽os que lidi贸 continuamente, es la n煤mero uno con 11, seguida de Torrecilla con 7 y San Mateo con 6. 驴Qu茅 pas贸 en los siguientes a帽os? Desde mi punto de vista, la fiesta pas贸 de una pel铆cula a colores, con matices, emociones, calidez y variedad, a una filmaci贸n en blanco y negro. Semejante, llana, sin diferencias, que olvid贸 su pasado heroico y tr谩gico, para convertirse en una igualdad pasmosa. Un blanco y negro, luminoso en muchas tardes, pero gris en muchas otras. Mon贸tono. El toro que pidieron las figuras en la modernidad de la fiesta nos llev贸 a este extremo, y la independencia real, absoluta, que hab铆amos logrado, conquistada por toreros diferentes y toros de distinto comportamiento, tuvo como consecuencia la tiran铆a de la homogeneidad. Hab铆an desaparecido las ganader铆as de encaste Parlad茅-Murube. La Punta y Pastej茅 dejaron de existir ante la exigencia de bajar la casta y la edad de los toros. Paco Madrazo prefiri贸 matarlos que traicionar su concepto. Piedras Negras y la propia San Mateo se quedaron solas en el mar de la bravura. Cada una con su forma, concepto y comportamiento. El mismo que hab铆an tenido siempre y que las hizo distintas aun proviniendo de la misma sangre: Saltillo. En las plazas se distingu铆an sin duda una de la otra, e incre铆blemente tambi茅n de sus hermanas, Torrecilla y La Laguna. La selecci贸n de cada casa era con notoriedad perceptible en el ruedo. Los toreros lo sab铆an y escog铆an sus preferidas. La similitud quit贸 la variedad y la emoci贸n distinta que permit铆a triunfos al valor y la genialidad, al poder y al arte, dejando las posibilidades de 茅xito 煤nicamente a quienes 鈥揼anader铆as y toreros鈥 cab铆an en la simetr铆a de las faenas modernas. No hab铆a conciliaci贸n posible. Igualarse o morir. O buscar mantener por sobre el valor comercial y la sanidad financiera de las ganader铆as un concepto vivo en ahora ya tres siglos: la bravura. Piedras Negras lo mantuvo y se aisl贸. San Mateo sigui贸 siendo fuente de bravura para otras casas, sin embargo, su presencia en las plazas disminuy贸.

La faena de Mariano Ramos a Timbalero de Piedras Negras el 21 de marzo de 1982 representa hoy una faena de culto; si hubiera sido todav铆a en la d茅cada de los cincuenta no tendr铆a la relevancia hist贸rica que tiene hoy. 驴Qu茅 pas贸 esa tarde? Piedras Negras ten铆a m谩s de diez a帽os de no lidiar en M茅xico, a excepci贸n de la tarde del 11 de enero de 1981, en la que Pepe Luis Vargas cort贸 una oreja al toro de su confirmaci贸n por una muy buena estocada, y Curro Rivera y Mariano Ramos desorejaron al tercero y al cuarto. Esa tarde, la de Timbalero 鈥揹ice Francisco Lazo, cronista del diario Esto鈥: Mariano 芦uni贸 de manera brillante el toreo de ayer y hoy. Una lidia a sangre y fuego. Un toreo temerario pero lleno de belleza y emoci贸n禄. Eso fue lo que pas贸. Timbalero logr贸 llevar a la plaza no solo la belleza que sin duda hab铆a en el blanco y negro nacional, sino el color de la emoci贸n que da el peligro, el peligro que emana de la bravura cuando esta no se va solo por el camino de la nobleza. Cuando se manifiestan la fiereza, la casta que adem谩s, debe tener la bravura como expresi贸n m谩xima de las dos cualidades juntas. Nobleza y acometividad constante, con la latencia inequ铆voca de la tragedia, si el lidiador, el torero, el artista, no resuelve el misterio adecuadamente. Contin煤a Lazo:

芦Timbalero禄 ten铆a mucho sentido y poder, que le daba su edad, lo que fue incrementando mientras avanzaba la faena. Bravo pele贸 en la caballer铆a, queri茅ndose ir en el primer puyazo, pero volviendo pronto a pegarse al peto, a empujar a despecho de la herida. Arremeti贸 con fuerza a los capotes y Mariano le lig贸 siete lances entre ver贸nicas y mandiles, para rematar en el centro del anillo. Con la muleta desarroll贸 pronto sentido, mucho, ligado a la aspereza natural de su temperamento. Probaba y buscaba embistiendo, que no es lo mismo que pasando solamente.

La gente ve铆a, despu茅s de muchos a帽os y para algunos por primera vez, un toro con muchos defectos, pero embistiendo, atacando, acometiendo, no dejando en la est茅tica del torero toda la responsabilidad de la creaci贸n de la obra. Esos toros del blanco y negro tambi茅n tienen la capacidad de descubrir a quienes no tienen la solvencia para resolver el problema que plantea la monoton铆a.

Luego se quedaba por las espinillas y tiraba el derrote o se iba de plano sobre el torero, ignorando la muleta. Era un mal p谩jaro para lidiar y matar r谩pidamente adem谩s. Mariano le dio primeramente pases para medir el viaje. Le pas贸 luego en ayudados y al tercero ten铆a por el cuello los pitones de 芦Timbalero禄. Se dobl贸 entonces, tres, cuatro veces en breve lidia para no quebrantarlo del todo y con tal maestr铆a que corrigi贸 uno de los peores defectos que no fue resuelto en la puya: el alzar la cabeza constantemente. De ah铆 pas贸 Mariano a ligar una serie de naturales con mucho temple y de tal ejecuci贸n que resultaron art铆sticos, solo que no se entregaba el toro y volv铆a a las andanzas, prob贸n.

No he querido quitar una palabra a la cr贸nica, porque de estas faenas, de los setenta para ac谩, hay muy pocas. Al p煤blico se le priv贸 de este espect谩culo y del que tambi茅n dieron los toros de esta casa cuando sal铆an con todas las cualidades propias de su selecci贸n y encaste, no solo con la cantidad completa de defectos que tuvo Timbalero.

Nuevos muletazos de castigo para volverle a sacar ayudados tersos, en series de dos o tres emocionantes por el peligro constante de la res que se revolv铆a y peleaba descompuesta. Y todo eso entre el tercio y los medios, all铆 donde 芦Timbalero禄 se sent铆a m谩s a gusto y donde Mariano hac铆a alarde de valor dando mayor relieve a su faena. En el centro del ruedo entr贸 a herir, dejando tres cuartos de acero en todo lo alto que hizo bambolear de inmediato al toro, que se aferraba a la vida y a煤n busc贸 al hombre vestido de luces para caer espectacularmente. L贸pez Anaya otorg贸 una oreja. La deposit贸 Mariano en la arena.

Esta faena la recuerdo v铆vidamente, fue la primera en mi vida de aficionado en la que vi un hacer distinto. La bronca al juez no la comprend铆a. 芦Si no tore贸 bonito, si no tore贸 como siempre 鈥損ensaba yo y lo comentaba con Oscar Meade, con quien disfrut茅 esa y muchas tardes鈥, 隆no entienden nada, ni el juez, ni el p煤blico! 隆La faena es hist贸rica! 鈥揹ec铆a molesto mi gran amigo despu茅s de la corrida禄. Y as铆 fue, mi querido Oscar, hoy se cantan las historias de Timbalero y Mariano, porque son las que m谩s cerca quedan de esas tardes, donde la emoci贸n, la t茅cnica y el valor ten铆an la misma relevancia que la simetr铆a exacta y mon贸tona de la fiesta en blanco y negro.

En 1983, Ra煤l lidi贸 una corrida m谩s. Y no volvi贸 sino hasta 1995 con dos corridas, las 煤ltimas que llevar铆a a la plaza grande.

David Silveti y Miguel Espinosa Armillita, decidieron matar una corrida de Piedras Negras en un gesto de honor a sus apellidos, a sus dinast铆as.

Los toros de Piedras Negras provocaron expectaci贸n, de eso no hay duda; no se comieron a nadie. Sin embargo, el inter茅s en volver a ver esta famosa divisa tlaxcalteca, con colores rojo y negro y propiedad de Ra煤l Gonz谩lez, queda [de] manifiesto en el casi lleno que registr贸 el coso de Insurgentes. La memoria colectiva no olvida. El grueso del p煤blico nos dio la impresi贸n, llevaba otra idea en la mente de que los bureles se iban a comer a los toreros. No fue as铆, reiteramos.

As铆 inicia la cr贸nica de Guillermo Salas para El Universal, de la corrida del d铆a 15 de enero de 1995. Oscar Higares, que completaba el cartel, cort贸 una oreja por una estocada y el p煤blico estuvo en extremo duro con los mexicanos. Recuerdo que la corrida camin贸 toda, con poca emoci贸n, sin la dureza esperada y esto puso a la plaza en contra de David y Miguel, quienes pagaron el costo de la 芦igualidad禄 de tantos a帽os. La gente quer铆a guerra y emoci贸n, y seguro estoy de que ellos dos la hubieran dado, pero esta tarde los piedras dijeron: 芦no hay禄.

Dos meses despu茅s se lidiaron los hermanos de camada de estos, solo que m谩s hechos, m谩s ofensivos y con otro comportamiento. Cosas de la vida o de los veedores. Humberto Flores, Eulalio L贸pez Zotoluco y Rafael Ortega, con Eduardo Funtanet, por delante, conformaron el 煤ltimo cartel de Piedras Negras en la M茅xico el 5 de marzo de 1995. Flores cort贸 la oreja de Flor de N谩car, lidiado en cuarto lugar, toro muy en tipo de la casa y el mejor de la tarde.

Con Arturo Gilio y Reportero, toro de regalo, se cerr贸 el brillante historial de esta casa en la M茅xico. El de Torre贸n hizo una faena alegre, con muletazos estupendos, y cort贸 una oreja.

Este es el recorrido, de Nacarillo a Reportero. Ciento noventa y un toros lidiados en la gran plaza, a donde la rojinegra no va desde ese a帽o, hace ya diecinueve.

Me he concentrado en las cr贸nicas de la Ciudad de M茅xico, y me qued茅 con muchas cosas en el archivo. Sin embargo quisiera tan solo recordar la tarde de gran 茅xito en Colombia, la tarde que all谩 llamaron 芦la corrida del siglo禄. La cr贸nica, que transcribo, casi 铆ntegra, es de Jos茅 Arturo D铆az Reyes:

Ca帽averalejo, 1潞 de enero de 1972, sol, calor y lleno. Siete toros mexicanos de Piedras Negras; 7潞 regalo, en Saltillo, nobles y bravos todos; indultados 1潞 y 6潞, 芦Postinero禄 y 芦Pluma Blanca禄, vuelta para 3潞 y 4潞, los otros tres ovacionados. Pepe C谩ceres, dos orejas y dos orejas simb贸licas. Palomo Linares, oreja, palmas y dos orejas en el de regalo. Eloy Cavazos, oreja, con fuerte petici贸n de otra, y dos orejas simb贸licas.

Pepe C谩ceres. No brind贸. Al p煤blico se le hab铆a ido pasando el rencor, pero al parecer a 茅l no. Sin pre谩mbulos, en el tercio, de frente se cruz贸 con el toro, erguido, lo cit贸 de una vez por naturales, nada de pases de tanteo, con la espada en la derecha, tras el cuerpo y la izquierda por delante balanceando el estaquillador en la punta de los dedos, estremeci贸 el trapo y el animal se arranc贸 tras 茅l a galope, y lo sigui贸, y lo sigui贸, y lo sigui贸 codicioso, pero sin tocarlo. Solo girando sobre su pie derecho clavado a la arena como la punta de un comp谩s, Pepe dio veinti煤n naturales bajos, cargados, lentos, largos, majestuosos, ligados en tres tandas de siete, sin enmendar el terreno y todas tres rematadas con el forzado de pecho pa'dentro. Despu茅s de la primera, casi todo el p煤blico olvid贸 los agravios, la bronca, el pasado y la sinraz贸n. La banda de m煤sicos, alebrestada, suspendi贸 el pasodoble y sopl贸, a todo pulm贸n, el 芦Bunde tolimense禄.

Sol general pel贸 el cobre del nacionalismo y la plaza vibr贸, tras cada pase, con ol茅s retumbantes. Pepe no levant贸 la mirada, no sonri贸, solos el toro y 茅l se trenzaron en una brega en la que uno no paraba de embestir y el otro no paraba de cargar las suertes de su largo repertorio. La faena sigui贸, 芦in crescendo禄, m谩s all谩 del reglamento. El p煤blico comenz贸 a pedir indulto, la cosa continuaba, la petici贸n se generaliz贸, discusiones en el palco presidencial; 驴perd贸n o aviso? Apremios en el callej贸n y en el tendido, pa帽uelos blancos, griter铆o. El indulto para 芦Postinero禄. S铆. Apoteosis. Las dos orejas simb贸licas, la locura del p煤blico. Entre clamor y m煤sica, 茅l, camin贸 ceremonioso, frente a la barrera se inclin贸, recogi贸 mi sombrero, y sigui贸 con 茅l en la mano, dando la vuelta despacito, en medio de aplausos, flores, prendas, y gritos de 隆torero! 隆torero! Sin alardes, sin concesiones, tan enfurru帽ado como sus recalcitrantes detractores que rumiaban amargura objetando el triunfo.

Con el cuarto, 芦Soy de seda禄, Pepe arras贸 a sus malquerientes, crecido, tore贸 m谩s y m谩s, para s铆, soberbio y jaleado mostrando la casta del animal. Repiti贸 su apoteosis del primero y aunque no hubo indulto, con capa y muleta, esculpi贸 una obra de arte, en esa piedra del clasicismo sobre la que hab铆a levantado el credo 芦cacerista禄. Remat贸 con estocada perfecta, como pocas veces, que le vali贸 las dos orejas y dos vueltas al ruedo. Pero ni as铆 se content贸 con sus malquerientes.

Eloy Cavazos, diminuto con su toreo barroco, alegre y tan mejicano, puso la plaza pata arriba, hizo sonar los corridos rancheros, en medio de furiosa petici贸n de dos orejas recibi贸 solo una, que tir贸 al suelo, y arranc贸 ruidosa vuelta al ruedo por el otro lado.

Euf贸rico, se super贸 a s铆 mismo con el quinto, 芦Pluma Banca禄, brav铆simo, motivando su indulto para recibir trofeos simb贸licos en medio del delirio, los sones de 芦Adelita禄 y el coro 隆M茅jico! 隆M茅jico!

Palomo Linares, capaz de cualquier cosa por no dejarse ganar, arm贸 un esc谩ndalo con su toreo valiente, tremendista, de rodillas, de desplantes, pero con la espada malogr贸 la faena del tercero. El 铆dolo de la grey palomista, que tantos feligreses apacienta en Cali, picado, vehemente al ver que en un cartel trinacional, Espa帽a, representada por 茅l, quedaba en minusval铆a, se arrim贸 como un poseso y arriesg贸 todo en el sexto, para terminar, otra vez, tardando con el estoque y recibir solo una oreja. Con desesperaci贸n pide otra oportunidad y permiso para lidiar el sobrero que, fiero, parte plaza y remata contra el burladero arranc谩ndose el pit贸n derecho por la cepa.

Frustraci贸n y rabia. Definitivamente no estaba de suerte Sebasti谩n. En gesto de hombr铆a hace toda la faena a mil铆metros del indemne pit贸n izquierdo, el trasteo es impecable, pero la estampa del toro, con la cara y el mu帽贸n del cuerno ensangrentados, impide que haya emoci贸n diferente a la compasi贸n por el animal. Mata en sitio, y recibe dos orejas del maltrecho.

De los siete c谩rdenos Piedras Negras que abrieron el a帽o, tres fueron aplaudidos en el arrastre, dos dieron la vuelta al ruedo y dos se fueron indultados. Como en los viejos carteles: 7 toro bravos, 7.

Cavazos fue poco afecto a matar toros de la rojinegra. En toda su vida de torero tan solo mat贸 veintisiete toros entre los m谩s de dos mil que lleg贸 a estoquear. Al lado de Manolo Mart铆nez, quien en su carrera mat贸 treinta y nueve ejemplares de esta casa, y de Curro Rivera, que 煤nicamente mat贸 doce, fueron factor principal del exilio de la casa de las principales plazas. Los tres baluartes de la 茅poca moderna del toreo en M茅xico.

6. LOS 脷LTIMOS A脩OS Y EL FUTURO

Hemos llegado al final del viaje a trav茅s de los carteles y las cr贸nicas con corridas de esta casa que ha estado viva y en manos de los Gonz谩lez al paso de tres siglos. En ellas hemos podido leer el desarrollo de la fiesta en M茅xico, de la cual Piedras Negras ha sido integrante fundamental. Hemos hablado de todas las figuras de cada 茅poca; encontramos descripciones maravillosas que claramente reflejan los distintos momentos del toreo, su ejecuci贸n y la valoraci贸n del toro.

La ausencia de Piedras Negras en las plazas de la capital en los 煤ltimos veinte a帽os no la podemos obviar. Los toreros mexicanos de la 茅poca moderna marcaron con claridad gustos y preferencias, adem谩s de que la independencia taurina lograda en los a帽os treinta, y sostenida hasta la retirada de Manolo Mart铆nez, se fue perdiendo poco a poco, siendo los toreros espa帽oles una necesidad imperiosa para llenar la plaza o al menos para generar una buena entrada. La figura espa帽ola no viene ya a hacer temporada. Se contrata por una o dos corridas en la M茅xico y, excepcionalmente, algunos matadores de gran im谩n taquillero firman algunas tardes en cosos de importancia en el pa铆s. No existe una rivalidad cara a cara con ellos, pues no hemos tenido quien tenga la fuerza en los despachos, que emana de la taquilla, para tratar de imponer alguna condici贸n en los enfrentamientos. Y los espa帽oles ni tienen por qu茅, ni quieren buscar en el campo un toro con un comportamiento distinto que brinde otro tipo de espect谩culo; y los mexicanos, a su sombra, se han ido acomodando. Hoy, Joselito Adame, Arturo Sald铆var, Diego Silveti, Juan Pablo S谩nchez, integrantes de nuestra nueva generaci贸n de toreros, est谩n haciendo alg煤n intento por lidiar corridas de ganader铆as de encaste Parlad茅, que volvi贸 a M茅xico a finales de los a帽os noventa, como un contrapeso o como una gesta para diferenciarse de quienes hoy mandan en M茅xico. Pero tampoco ellos han volteado al encaste de Piedras Negras. 驴Tendr铆a alg煤n sentido? 隆Claro que s铆! Las 煤ltimas dos corridas lidiadas por Ra煤l en 1995 demostraron en la taquilla que hay inter茅s por ver este tipo de toros. Los triunfos logrados en provincia en los 煤ltimos a帽os lo justifican. El nombre y la historia no se olvidan. El p煤blico los ver铆a con gusto, y admirar铆a sin duda a nuestra primera l铆nea, si los enfrentara en la gran plaza. Sin embargo, la leyenda entre los toreros sigue pesando y estos no la piden. Ya no existen vetos derivados de luchas entre ganaderos, eso se perdi贸 hace muchos a帽os con la multiplicaci贸n de las ganader铆as, donde en muchos casos, el objetivo puramente arrogante es, para algunos ganaderos, lidiar en M茅xico con una figura espa帽ola en el cartel, en b煤squeda de obtener, como dir铆a mi amigo Ramiro Alatorre Rivero, 芦una importancia muy mediocre禄.

En los a帽os de Marco Antonio Gonz谩lez ha habido tardes muy importantes en Guadalajara. De la del 16 de marzo de 1997, apunta el estricto cr铆tico Francisco Baruqui lo siguiente:

Piedras Negras ha venido a Guadalajara con una corrida de toros; y entre estos toros, los de m谩s peso, sobrepasando todos los 500 kilos, acusaron condiciones de excepci贸n para brindar la posibilidad de triunfo. Encierro que cumpli贸 en caballos, metiendo los ri帽ones y empujando con enjundia al penco, cuando severamente castigados, hay que ver la sangre que se les hizo, llegaron al 煤ltimo tercio con nobleza, clase y recorrido y estilo de primera. Destaco por sobre todos los 煤ltimos cuatro, y por sobre de ellos ese extraordinario quinto, un toro de vacas que por su fijeza y bravura recibi贸 los honores del arrastre lento. Mi enhorabuena al criador de la divisa rojo y negra que con una tradici贸n hist贸rica y en una plaza del fuste de la tapat铆a vuelve por sus fueros, y a reverdecer viejas glorias... 隆Hay figurillas que repudian los piedrenegrinos acostumbrados al becerrote afeitado! Pepe Murillo, Arturo D铆az 芦el Coyo禄 y Carlos Alberto Barbosa alternaron esa tarde, cuya cr贸nica se titula: 芦Piedras Negras por sus fueros禄.

Baruqui lo anota exacto. Simplemente el toro de Piedras Negras no estaba en el camino de los toreros de ese momento.

Tres a帽os despu茅s, con el indulto de Forjador, de manos de Rafael Ortega, el 5 de noviembre del a帽o 2000, Piedras Negras volvi贸 a triunfar en el coso construido por Leodegario Hern谩ndez. Faena de la que Baruqui escribi贸 en El Informador:

El piedrenegrino tuvo nobleza, calidad, fijeza y buen estilo, estando muy por encima de su toreador, que no matador, pero sin entregarse a fondo en el caballo, llegando a la muleta por un solo lado, el derecho, cuando por el izquierdo no se empleaba, habr铆a sido justo reconocimiento a sus condiciones un arrastre lento y hasta extremosamente la vuelta al ruedo, pero de eso a indultar...

Estos 茅xitos no tuvieron repercusi贸n. En los a帽os recientes, triunfos inobjetables en Tlaxcala con toros verdaderamente bravos adecuados a las faenas de hoy no han sido suficientes para que nuestra torer铆a los pida. Hace unos d铆as vi en Santa Ana Chiautempan el indulto de Joronguito, un toro bravo y noble que formaba parte de un lote que hubiera sido de triunfo en cualquier plaza del pa铆s, por su trap铆o, edad y comportamiento, como lo fue tambi茅n el de hace dos a帽os en San Francisco Ixtacamaxtitl谩n. Pero esas plazas no son la M茅xico.

Al paso de tres siglos, desde el a帽o de 1882 en que encontr茅 la primera corrida anunciada en el 谩rea de la capital, Piedras Negras mand贸 a las plazas de la Ciudad de M茅xico: mil cuatrocientos cincuenta y cuatro toros y seiscientos ochenta novillos; dos mil ciento treinta y cuatro machos, cantidad que, creo, ninguna otra casa alcanzar谩 en la historia. De los toros lidiados tengo en mi archivo las fechas, los carteles y casi todas las cr贸nicas. El dato de los novillos lo obtuve de la mejor investigaci贸n que existe respecto sobre la historia del toreo en M茅xico, que es la de don Heriberto Lanfranchi; maestro a quien se le debe un gran homenaje. Desde aqu铆 mi agradecimiento y admiraci贸n.

Piedras Negras es una ganader铆a muy corta, muy seleccionada, como lo son las otras pocas que mantienen en pureza la sangre original: De Haro, Xalmonto, Tepeyahualco, Gonzalo Iturbe, Javier Iturbe y Tenexac. Y si revisamos los resultados de las 煤ltimas corridas de estas ganader铆as, confirmar铆amos que el encaste est谩 vivo y a la altura de cualquiera otra. Sin embargo, la bravura complica todo. Transcribo parte de una conferencia de Antonio de Haro en el a帽o 2013, en la ciudad de Puebla, donde quedan claros varios conceptos que se integran o complementan perfectamente con los expresados por Lub铆n y por su abuelo, Viliulfo, ochenta a帽os atr谩s:

En la actualidad y por parad贸jico que parezca, el verdadero toro bravo se ha convertido en el principal enemigo de la fiesta brava, porque cuando este aparece en las plazas se acaba el actual negocio en el que se encuentra soterrada la tauromaquia nacional. La bravura es el 煤nico elemento que debe prevalecer intacto en la tauromaquia del pa铆s.

Por desgracia, en la fiesta taurina en M茅xico, esa caracter铆stica de la bravura en el principal actor del toreo se ha reducido a su m铆nima expresi贸n y ello tiene dos motivos y una simple justificaci贸n: el negocio y la comodidad, que llevan a desembocar en las ganancias econ贸micas. Cuando sale el toro verdaderamente bravo se acaba todo, incluso el torero, porque algunos toros bravos han acabado por retirar a uno que otro torero. Mientras el toro es m谩s bravo tambi茅n el caballo es m谩s grande, el peto es m谩s gordo y la puya m谩s larga y gruesa, las trampas de los picadores se pulen. El toro bravo es un mal para la fiesta, porque ojal谩 saliera el toro mansito que con un pellizco est谩 listo para ser lidiado, pero eso no es la esencia de la fiesta, no hay emoci贸n. A lo largo de los 煤ltimos a帽os, los empresarios y la gente del toro han llevado a reducir al m铆nimo la bravura de los toros, con la finalidad de que les redit煤e mayores dividendos, porque, cuando hay un astado bravo, los m茅dicos trabajan m谩s, se necesitan pagar m谩s p贸lizas de seguros, necesitan asegurar la existencia de quir贸fanos, y eso es dinero. Pero tambi茅n los profesionales, o mejor dicho los que viven de la fiesta brava, cuando el toro bravo aparece en las arenas, la pasan mal, ya que las cuadrillas (subalternos, picadores, monosabios) sufren m谩s, y lidian peor; cuando est谩n con novilleros o j贸venes que apenas empiezan, los peones transmiten pavor, la pasan mal. Entonces el toro bravo se convierte en un mal para la fiesta, hasta maldicen: 隆pinche bravura! Mientras m谩s bravo es el toro hay menos orejas, hay menos triunfos, pero cuando los hay, son contundentes y de lanzallamas. La bravura desgasta. Por ello, la bravura es un mal para la fiesta, porque no hay negocio, hay m谩s exigencia. Es preferible la bravura y la integridad de los astados por encima de lo comercial, aunque eso represente no vender, no vivir de esto y que nos cueste mucho dinero, pero esto es un gusto, una vocaci贸n.

Sin embargo, no todo est谩 perdido y en ese t煤nel de la monoton铆a del toro que se le ha llegado a etiquetar como 芦manso menso禄, hay una luz, centrada en esa esencia llamada bravura.

No hemos perdido la batalla, porque si bien la bravura en el toro es un mal para la fiesta, este mal es necesario, porque es esencial para su subsistencia.

Lo m谩s importante en una plaza es la transmisi贸n y la emoci贸n y eso lo da la bravura; cuando hay la sensaci贸n en el ruedo de que algo importante va a pasar, la gente queda impregnada y regresa, lo que no ocurre en otro espect谩culo. Por eso hay que regresar a la esencia de la fiesta del toro que es la emoci贸n, y esa s贸lo la da la bravura, aunque con ello acabemos con las carreras de algunos toreros o personajes que viven de esto.

Pocos se atreven a expresarlo as铆, adem谩s de respaldarlo con el comportamiento de sus toros en la plaza. El resultado de esta verdad son los largos a帽os en que estas casas no han ido a la Ciudad de M茅xico. Parece que los vientos cambian y los triunfos reiterados en provincia est谩n haciendo que los toreros y las empresas volteen hacia ac谩. Y tambi茅n la necesidad de los j贸venes de obtener un triunfo resonante que valdr铆a oro con toros de un encaste que mantiene su autenticidad original. Ya veremos...

Rematemos ahora la faena con el concepto de la bravura, que est谩 presente en todas las cr贸nicas que le铆mos, con distinta expresi贸n en cada 茅poca. Ese concepto que aqu铆 no se perdi贸 y se sigue conservando. El del toro de Piedras Negras. Vamos a analizar la frase que hoy en d铆a es bandera y ruta de Marco Antonio Gonz谩lez: 芦隆La bravura por delante!禄.

IV. 芦 隆LA BRAVURA POR DELANTE!禄

A lo largo de estas l铆neas hemos le铆do cr贸nicas de un periodo de m谩s de cien a帽os, y en ellas podemos distinguir claramente el cambio en la apreciaci贸n de la bravura en la medida en que el toreo ha evolucionado. Piedras Negras particip贸 como actor principal en este cambio vivo y continuado, descrito en las cr贸nicas de las corridas en las que se lidiaron toros criados por los Gonz谩lez en la capital de la Rep煤blica.

Comenzamos con la fiesta donde en la suerte de varas se le exig铆a al toro la acometividad suficiente para acudir al cite ocho o diez veces, en las cuales recib铆a infinidad de lanzazos, sin recargar en ninguno de ellos. Se apreciaba la boyant铆a del toro para ir una y otra vez a los montados, cuya mayor habilidad era la de ser buen jinete y saber apretar el brazo para defender la cabalgadura, no siempre con 茅xito. El tercio de varas ten铆a una duraci贸n desproporcionada respecto al total de la lidia. Imaginemos el tiempo que se tardaban en llevar al caballo al burel, sacarlo, hacerle un quite o dos en algunas ocasiones, volverlo a poner, y as铆 hasta diez veces en ciertos casos. Pero siempre, al menos en tres. Con la cantidad de caballos que mor铆an se requer铆a ir a los patios a montarse en otro jamelgo y volver a salir. La mayor parte de la lidia del toro se concentraba en este tercio. A continuaci贸n ven铆a el tercio de banderillas en el cual casi todos los toreros eran h谩biles y art铆sticos exponentes y ante quienes el toro ten铆a que seguir acometiendo. La faena de muleta era exclusivamente un momento para parar el toro y poder volcarse sobre 茅l. Del torero: destreza, valor e inteligencia; del toro: pujanza y fiereza eran las cualidades m谩s apreciadas. En nuestro pa铆s, en el toro poco aparec铆an estas cualidades. Los criadores, todos, buscaron en sus hatos de ganado criollo aquellas reses que mostraran alg煤n intento por atacar, pero al tiempo se dieron cuenta de que esto no iba a ser suficiente. Que la bravura, sin importar la 茅poca en la que nos situemos, no es una condici贸n natural. El instinto de ataque o la capacidad de defensa de cualquier animal dura hasta que se ve avasallado por su contrincante y el resultado final, al que se llega muy pronto, es la huida.

Hab铆a que buscar y encontrar el elemento que evitara la fuga del animal de la pelea que se le planteaba para lograr mantener la emoci贸n a lo largo del espect谩culo. Y esto se hac铆a cada vez m谩s necesario, en la medida en que, de acuerdo a la evoluci贸n de las distintas tauromaquias, se dejaban de usar los pies y burlar al toro, para ahora usar los brazos para parar y templar la embestida.

En su primera etapa, Piedras Negras incorpor贸 toros espa帽oles a la ganader铆a con el af谩n de buscar el poder y la constancia que da la casta. Y lo logr贸 casi de inmediato en un entorno donde la mansedumbre abundaba. Sin embargo, lo importante de este paso para Piedras Negras fue fijar un concepto propio: el toro ten铆a que ser bravo para el caballo, parte central del espect谩culo en la plaza. Y Jos茅 Mar铆a lo inici贸 y lo logr贸 en los primeros veinte a帽os de cruza con ganado espa帽ol. Como vimos, tom贸 mucho tiempo, pero consigui贸 fijar esta condici贸n. La bravura en los toros de la divisa de los Gonz谩lez fue reconocida de inmediato por la cr铆tica, el p煤blico y los matadores, por lo que en esos a帽os iniciales, esta ganader铆a fue sin duda la primera en el pa铆s.

La evoluci贸n en la ganader铆a nacional no se detuvo, y la influencia de los toreros espa帽oles, al entrar el siglo veinte, fue fundamental. Guerrita, que no vino a M茅xico, impuso en su tierra condiciones a los ganaderos, mismas que en mayor o menor medida se empezaron a aplicar en M茅xico, respecto a trap铆o, encornadura, peso, edad y sobre todo, comportamiento. Pasamos de la etapa en que el toro determinaba las formas del toreo a la nueva, en la cual ser谩 el toreo el que obligue la selecci贸n del toro y su desarrollo futuro. La adaptaci贸n inmediata y el buen manejo de la sangre de Saltillo, tanto en Zacatecas como en Tlaxcala, permiti贸 que la b煤squeda de la bravura demandada por la propia fiesta, surgiera con relativa velocidad.

A mediados de los a帽os veinte, que es cuando se dio la transformaci贸n de la lidia en nuestro pa铆s, los ganaderos mexicanos ya estaban listos para presentar el toro que el toreo necesitaba. Comenzaba la selecci贸n de ejemplares para faenas m谩s largas, m谩s duras para el propio toro, que en poco tiempo, con la aparici贸n del peto, tendr铆a que pelear de firme durante toda la lidia, ya no tan solo acometer a los cites en m煤ltiples ocasiones y sin mayor entrega.

Pepe Alameda cita en su libro La Historia Verdadera de la Evoluci贸n del Toreo un texto del Dr. Gregorio Mara帽on: "A medida que se van formando y perfeccionando las ganader铆as especiales de toros de lidia, el misterioso influjo de la especializaci贸n se infiltra en los fen贸menos de la herencia, y los toros y las vacas, toreados en los tentaderos seg煤n un arte a trav茅s de generaciones, empiezan a engendrar cuadr煤pedos astados, todav铆a peligrosos, pero con reflejos previstos y, por lo tanto colaboradores con el diestro. Este proceso de colaboraci贸n, ya no de pelea, culmina en la 茅poca actual...Es posible 鈥 es seguro 鈥 que la belleza de los lances sea ahora mayor que nunca. Pero que una corrida de toros es ahora profundamente distinta de lo que antes era, no se puede dudar. El toro sabe ya su papel y ello disminuye, no solo el peligro, sino el rapto, la posibilidad de inspiraci贸n del lidiador. Es un problema biol贸gico, como el de las naranjas sin pepitas"

Piedras Negras mantuvo el concepto de la selecci贸n con una base primordial en el comportamiento en el caballo. Lub铆n se apeg贸 al concepto planteado por Jos茅 Mar铆a, y aunque ya su hato ten铆a en cantidad suficiente la casta y calidad que desarroll贸 Saltillo, 茅l no afloj贸 en cuanto al concepto de bravura. No le cambia al toro la forma de ejecutar su papel, y deja la naranja con semillas. En el cap铆tulo de la ganader铆a hice una reflexi贸n respecto a c贸mo Lub铆n no toreaba; quiz谩 por eso no quiso cambiar en un 谩pice el concepto de la fuerza y la acometividad con el caballo, argumento que se sustenta con la clara diferencia que hab铆a con La Laguna, propiedad de su hermano Rom谩rico, en donde tanto 茅l como sus hijos Viliulfo y Manuel fueron muy buenos toreros. No encuentro una raz贸n de peso para que dos ganader铆as fundadas casi con la misma sangre pudieran tener aristas tan distintas en la expresi贸n art铆stica de los toros, que no sea la selecci贸n. Gonzalo Iturbe me hac铆a hincapi茅 que tambi茅n podr铆a ser la influencia de los toros de Murube en Piedras Negras, como una infusi贸n adicional de bravura, la cual se dio de forma diferente en Tepeyahualco, donde padrearon en ese tiempo toros de Saltillo e Ibarra. No he incluido cr贸nicas de corridas de La Laguna, pero la diferencia es clara, y emana de la selecci贸n que se llev贸 a cabo en ambas casas, la cual se hizo desde un principio. Cuando Viliulfo qued贸 al frente de las dos, busc贸 y seleccion贸 el toro que pudiera romper con m谩s nobleza en ambas casas. Con la emoci贸n que da la casta. Con Piedras Negras tambi茅n logr贸 reses de bravura integral. Ah铆 est谩n las descripciones de los cronistas de toros que permitieron faenas hist贸ricas, que no se hubieran dado si el principal protagonista no hubiera participado de acuerdo a los c谩nones vigentes en cada 茅poca. Su mano se notar铆a claramente en los siguientes a帽os.

Buenos toreros, que adem谩s hayan sido ganaderos exitosos, hay muy pocos. Jos茅 Miguel Arroyo Joselito, en su libro autobiogr谩fico "Joselito El Verdadero" (Espasa, 2012), expresa varios conceptos muy interesantes sobre la bravura:

Mi experiencia al torear me ha servido para apreciar matices que se les suelen escapar a otros ganaderos, esos que solo sabe ver quien est谩 delante de un animal. Aunque tambi茅n tengo que decir que los toreros, por la propia tensi贸n de la lidia, muchas veces no sabemos apreciar el conjunto de la esencia del toro. Por eso, como ya conozco lo que se siente en la l铆nea de fuego, ahora no toreo ninguna becerra en mis tentaderos. Desde fuera calibro mejor los ingredientes que necesito para el coctel de bravura que quiero conseguir. Mi toro ideal debe tener fijeza, es decir, concentrarse en la pelea, en el hombre y el trapo que tiene delante. Tiene que entregarse en las embestidas, descolgar su cuello, empujar con los ri帽ones y no parar de acometer. Y, sobre todo, debe tener un metro m谩s de recorrido al salir de cada pase. Ese es el toro que a m铆 me gustaba torear y el que me gustar铆a conseguir como ganadero. Pero tambi茅n busco que tenga un punto de fiereza, mayor agresividad de lo habitual. El toro enrazado, cuando obedece y embiste, ayuda a que con veinte muletazos el torero pueda formar un alboroto en la plaza. Para eso hay que estar muy seguro y muy firme, hacerle todas las cosas muy bien, pero en un espacio de tiempo muy ajustado.

Me parece que esta definici贸n de Jos茅 Miguel resume a la perfecci贸n el cap铆tulo de las cr贸nicas de Piedras Negras en la plaza. Podr铆amos haberla sacado del comportamiento de los piedrenegrinos, descrito por los periodistas. Con veinte muletazos al toro enrazado de esta casa, se lograron triunfos hist贸ricos. Y contin煤a el maestro diciendo:

En cambio, a ese otro toro que no molesta, como decimos los toreros, tienes que darle cincuenta pases y necesitas estar mucho m谩s tiempo jug谩ndotela con 茅l para llegar a emocionar y cortarle una oreja como m谩ximo, o dos, si eres un artista excelente. Me gusta el toro noble y colaborador, pero siempre que sea enrazado, porque esa condici贸n evita la demoledora sensaci贸n en el espectador de que 茅l mismo ser铆a capaz de bajar al ruedo. El toro bravo de verdad aumenta la admiraci贸n por el torero que imprime ese car谩cter y esa emoci贸n que nunca han de perderse en este espect谩culo.

Todos estos son conceptos muy completos que se apreciaban desde tiempo atr谩s.

Para los a帽os treinta, el toro ten铆a que ser observado en los tres tercios de la lidia y cumplir, yendo a m谩s en todos ellos. De ah铆 en adelante, la base del concepto de Viliulfo y sus descendientes al frente de Piedras Negras era que el toro embistiera. Podemos rebuscarnos en conceptos filos贸ficos y literarios complejos, pero al final, el toro tiene que embestir, que no es sin贸nimo de pasar. El toro que anda, deambula, circula, no es el que embiste, el que con bravura acomete. El toro necesita otra aportaci贸n: la que da la casta. El curso de la fiesta contin煤a, y con 茅l la transformaci贸n del toro.

A partir de los a帽os cincuenta, retirados Armillita y Ortega, la fiesta dio un giro de ciento ochenta grados. Del interminable primer tercio, se pas贸 ahora a su casi extinci贸n. Los reglamentos cambiaron y el tercio de varas comenz贸 su rumbo al mono puyazo actual. Los tumbos, hasta ese momento frecuentes, se dan ya muy poco; el toro, mejor criado, mejor preparado para la lucha tanto gen茅tica como f铆sicamente, pierde poder. Aunque crece en su volumen, pierde la fuerza que le daba una casta m谩s concentrada. Entonces, la selecci贸n cambi贸 al toro orientado hacia el 煤ltimo tercio de la lidia y en la lidia misma se cuida para este: hacia el concepto de bravura al que se refiere Jos茅 Miguel Arroyo. Por lo mismo, los quites dejaron de serlo, y se transformaron en art铆sticas ejecuciones de los lances de anta帽o, desapareciendo poco a poco la mayor铆a de ellos. De la infinidad creativa de los diestros y la importancia f铆sica con riesgo de un quite, el primer tercio se ancl贸 en muy pocas suertes. El tercio de banderillas, 煤nica suerte sin cambio en toda la historia del toreo, pas贸 a ser ejecutado cada vez m谩s por las cuadrillas, de forma normalmente ineficiente. Siguieron naciendo grandes toreros que banderilleaban, pero ya no lo hac铆an todos. As铆, el primer tercio, largo y variado, con muchos puyazos, quites y lucimiento en banderillas, se redujo en tiempo y en riqueza taurina, por lo que ahora, de ser m谩s de la mitad de la faena del toro, se volvi贸, si mucho, en una quinta parte.

El centro de la fiesta es ahora la faena de muleta, por lo que el toro suave es el que piden los toreros y buscan muchos ganaderos, con el riesgo de que el animal siempre est茅 a dos pasos de perder la bravura. A cinco minutos. Las casas ganaderas que cuentan con profundidad, con selecci贸n, con simiente cuidado y variado, pueden mantenerse cerca de este peligroso abismo sin caer en 茅l; sin embargo, la multiplicaci贸n de las ganader铆as hizo que muchas se fueran al barranco de la mansedumbre. A partir de los a帽os ochenta, este es el toro que en nuestro pa铆s se cr铆a cada vez m谩s y m谩s.

En su libro, La m煤sica callada del toreo (Turner, 1994), escribe Jos茅 Bergam铆n:

Es indudable que si los toros no embistieran no habr铆a toreo posible y que todo el arte de torear no hubiera existido. Sin embargo, ahora vemos salir al ruedo con tanta frecuencia, que casi dir铆amos que no vemos otros, toros que no embisten. En cambio, vemos en la mayor铆a de esos toros que no embisten, toros que pasan, es decir, que siguen f谩cilmente el enga帽o de la muleta o la capa con tanta docilidad como si estuvieran amaestrados. Nos parece entender que esa diferencia que decimos entre un toro y otro, uno que embiste, otro que pasa, que sigue el trapo con una embestida tan d茅bil, tan suave, tan d贸cil, que ya no nos parece una embestida, es la que separa a un toro bravo de otro que no lo es

Esa es la bravura que se busc贸 en la evoluci贸n en Piedras Negras despu茅s de Lub铆n, la del toro que terminara la embestida por la fuerza de la propia casta, que acometiera con emoci贸n y celo durante toda la lidia, cualidad que ya era necesaria para seguir triunfando. Y no es que en tiempos de Lub铆n no lo fuera, simplemente la lidia de los primeros veinticinco a帽os del siglo se concentraba, como ya explicamos, en el primer tercio.

Gregorio Corrochano, en su libro, Teor铆a de las corridas de toros (Espasa, 1991), escribe:

驴Qu茅 es un toro bravo? La bravura, cuyo origen y medida desconocemos, ha sido considerada como un car谩cter del instinto, con lo que se ha cre铆do darle una definici贸n. Si juzgamos por lo que vemos con el toro en el campo, tranquilo, en libertad, donde convive con el hombre y con el caballo, y por lo que ocurre en la plaza donde no tolera la presencia del hombre ni la del caballo, podemos sospechar que la bravura es un temor defensivo. Cuando el toro pisa el ruedo, busca una salida. Como no la encuentra, se para. El hombre lo reta tir谩ndole un capote o avanzando hacia 茅l con un caballo, y el toro acomete. 驴Por qu茅? No lo hace por comerse al hombre ni al caballo. Lo hace por defenderse del hombre, que lo hostiga, que lo hiere, y a quien le teme. La bravura es un instinto de defensa, de un grano parecido con el valor del torero. Ese acoplamiento de bravura y valor, al enfrentarse y temerse, hace posible la maravilla del toreo. La bravura no tiene medida si no es en la lidia, pero est谩 condicionada al torero, que no siempre es buen lidiador.

De ambas redacciones vemos que el toro tiene que acometer, que embestir, pero tambi茅n, tiene que ser bien lidiado para desplegar con todo rigor la bravura que ha buscado el criador. Un toro bravo no siempre corre con la suerte de encontrarse con un buen lidiador o con un torero dispuesto a no regresar a casa.

Juan Pedro Domecq define la bravura como 芦la capacidad del toro para luchar hasta su muerte 鈥搚 aclara a帽adiendo鈥: Soy totalmente opuesto a que el equivalente de la bravura de los astados se termine en la suerte de varas禄. En su libro, que hemos citado, Del toreo a la bravura, remata diciendo: 芦Ya tenemos una nueva concepci贸n de la bravura, la acometividad en todo el conjunto de suertes que conforman la lidia禄.

Esta bravura integral es lo que ha logrado la estabilidad de la fiesta en los 煤ltimos setenta a帽os, pero llegar a ella es un proceso complejo, dada la cantidad de caracteres por seleccionar. Pero la pelea en el caballo, la acometividad, la fijeza y la entrega deben de estar siempre presentes.

Corrochano hizo una reflexi贸n que a帽os despu茅s Juan Pedro analiz贸 y demostr贸: 芦Aun y cuando la tienta y la herencia son las bases para la evoluci贸n de las ganader铆as, los resultados de estas son insuficientes禄. La mayor铆a de las veces, el producto conseguido no corresponde al buscado. No llega al cuarenta por ciento. M谩s de la mitad de las veces, los criadores se equivocan, sin embargo, el fondo de cada ganader铆a es lo que las saca a flote tarde tras tarde. La solera que est谩 presente en las grandes casas y que fortifica siempre su sangre brava.

La bravura es un pez que f谩cilmente se escapa de la mano, por eso es muy riesgoso ponerle l铆mite a la expresi贸n de la casta en aras de la comodidad comercial y beneficio del torero. Piedras Negras no tom贸 el camino del toro en cuanto a que pareciera bravo y no lo fuera. Dentro del concepto original siguieron respetando la casta como elemento esencial, con un contenido de nobleza suficiente para hacer lucir la bravura. Y cuando esto se daba, los triunfos eran de gran peso; el toro acometiendo, empujando, atacando, con el son y la clase necesarios para las grandes tardes. V茅anse las cr贸nicas. Sin embargo, cuando, como resultado de la selecci贸n, la casta prevalece sobre la nobleza de forma desequilibrada, y por lo tanto lo deseado no se logra, resulta un toro con defectos antiguos, de dif铆cil soluci贸n; cuando estos emanan, con la lidia adecuada ofrecen la posibilidad de un espect谩culo que mantenga el peligro como base de la fiesta. Donde el valor y la t茅cnica del torero, ante la falta de alguna cualidad que permita la gran faena, complementen para el p煤blico el espect谩culo con una expresi贸n art铆stica diferente. Y esto, el toro que solo pasa, que no acomete, que no transmite, lo hace imposible, para comodidad del torero. La fiesta en blanco y negro. La muerte segura de s铆 misma.

Por eso, el manejo en Piedras Negras fue y es escrupuloso y complejo. Una ganader铆a peque帽a, sin concesiones en las tientas, concentra mucho m谩s lo que se busca, lo cual da grandes cualidades, pero tambi茅n, los defectos correspondientes. La entrega de un toro bravo en esta casa es espectacular, la casta lo provoca, pero si el toro no se entrega del todo, la dificultad es alta y pone las faenas al rojo vivo. As铆 se busca y se acepta la bravura en esta casa. En una entrevista para la televisi贸n despu茅s de una corrida en Madrid, dec铆a Victorino Mart铆n: 芦Prefiero que salgan demonios a que nos salga el toro bobo y tonto. La gente con corridas como esta [la corrida hab铆a salido muy encastada] va a respetar a los toreros mucho m谩s. Me debo al p煤blico, que es mi cliente, y mi cliente ha salido contento禄.

Continuemos con Corrochano:

La bravura tiene una escala. Tan dif铆cil es sujetar la bravura y tan variable, 芦que parezca bravo y no lo sea禄, porque el bravo es molesto y peligroso; 芦que sea pastue帽o, pero que no llegue a la mansedumbre que le ronda禄. Esa f贸rmula de equilibrio es inestable; la ca铆da es segura. Esa distinci贸n, muy de moda, del toro bueno para el torero o el toro bueno para el ganadero, es la m谩s dislocada concepci贸n de la bravura; es una forma nueva de aceptar la mansedumbre. Toro que no sea bueno para el ganadero, no es bravo, y no debe ser bueno para nadie, aunque parezca circunstancial y econ贸micamente bueno para el torero. Esperemos que la moda pase como pasan todas las modas. Insistimos, el ganadero no es due帽o de la bravura del toro.

En esa moda se qued贸 la fiesta del M茅xico moderno. Algunas ganader铆as no quisieron ser parte de ella, de privilegiar al toro para la faena bonita, insulsa, sin peligro y finalmente sin valor trascendental. Sin el elemento de bravura integral presente en las plazas. 芦La bravura es el valor del toro. Un valor que se crece al castigo, se manifiesta con prontitud, sin la menor reserva, se enciende con celo al reto del cite, con casta, y se entrega con fijeza en la embestida, lo que se traduce en nobleza hasta el final de la suerte禄. Cumpliendo con este concepto de Ar茅valo, vimos varios toros de esta casa hace poco menos de un mes, en agosto de 2014. El problema est谩 en que cumplieron con esta definici贸n y todav铆a no llega el momento de que en M茅xico se valore o, en muchos casos, que siquiera exista. Porque, analizando la frase de Jos茅 Carlos: 芦crecerse al castigo禄 presupone que el toro est谩 谩vido de recibirlo, que quiere pelear, no recibir un s铆mil de puyazo para no acabar con 茅l; 芦manifestarse con prontitud, sin la menor reserva禄 supone la presencia en el ruedo de un animal dispuesto a atacar, a embestir, no tan solo a pasar; 芦que se enciende con celo al reto del cite禄 se traduce en que el burel acepte el reto y lo tome con 芦valor y entrega en la embestida禄, que como suma de estas cualidades 芦se transformar谩 en nobleza hasta el final de la suerte禄, esto no es el corn煤peta que solo cuenta con una particular nobleza de obedecer sin protestar, sin siquiera cuestionarse a d贸nde va. S茅, porque he platicado largo con Jos茅 Carlos Ar茅valo, que su definici贸n es universal, para cualquier toro. 脡l mantiene que 芦la bravura es noble y la mansedumbre es resabiada禄, destacando que 芦la casta es la agresividad ofensiva de la bravura, y el genio es la agresividad defensiva de la mansedumbre禄. Conclusi贸n correcta, pero le falt贸 la interpretaci贸n inversa de la primera parte de su corolario, la falta de casta es la pastue帽a, desabrida, aburrida manifestaci贸n de la nobleza extrema, mansedumbre tambi茅n en s铆 misma, porque no integra ninguna de las otras cualidades de su muy claro concepto. Quiz谩 en Espa帽a vea menos toros con esta condici贸n, seguro muchos menos de los que vemos aqu铆. Por otra parte, la equivocada confusi贸n de bravura por genio, que se puede dar entre los aficionados cuando este defecto aparece, curiosamente genera la emoci贸n que el descaste inhibe. No es deseable ni plausible, y la emoci贸n no la produce la bravura, pero es mejor para el toreo, para la fiesta y para el p煤blico.

Si grafic谩ramos la bravura y sus componentes en un reloj, si la nobleza est谩 a las tres y la casta a las nueve, la adici贸n perfecta de ambas estar铆a a las doce: la bravura integral. Por el contrario la inexistencia de ambas nos da como resultado la mansedumbre, que estar铆a a las seis. El cuadrante entre las tres y las seis, en el cual abunda el toro nacional, es la tumba del espect谩culo. Es el toro que va pero no acomete, que obedece y pasa pero no vuelve, que jam谩s se encela. Que carece de codicia. Que no es absolutamente manso porque es capaz de pasar muchas veces frente al torero, pero sin generar emoci贸n, sin bravura. Que es aparentemente noble, pero tambi茅n de esto carece. El pasar como viendo al infinito no es nobleza, no es hidalgu铆a, no es la expresi贸n del valor del toro. Es la corrupci贸n m谩s grande de la bravura.

El toro que no tiene entre sus cualidades casta y nobleza combinadas de muchas formas, como las busque cada criador, no puede ser bravo. En este reloj imaginario abarcar铆a toda la zona entre las nueve y las tres, en la parte superior del reloj. Con distintas combinaciones y expresiones en la plaza, pero bravo. El manso es aquel que carece de las dos. El que pasa sin nobleza, caminando, sin acometer una y cien veces sin codicia; aquel sobre el cual el torero se da cuenta y sabe que 茅l tiene que hacer todo y que el peligro est谩 casi ausente. El que al final, que llega de inmediato, recula, se refugia en las tablas; huye y se queda parado esperando la muerte. El que se acobarda.

Hace mucho tiempo el concepto de bravura en M茅xico se dividi贸. Por una parte las ganader铆as con fondo gen茅tico y trabajo sostenido por a帽os, que mantuvieron el toro con una bravura con un muy alto contenido de nobleza. Por otro lado aquellos que se adecuaron a peticiones e imposiciones de las figuras del momento. O simplemente sucumbieron ante su propia vanidad, sin importar que el toro estuviera vac铆o. Y finalmente, los menos, quienes siguieron su camino original. Asumiendo las consecuencias. Y persistieron en su apuesta por la incontrolable bravura encastada, que revienta en nobleza en su m谩xima expresi贸n. Siguieron buscando lo pocas veces alcanzable: el toro bravo. Intentaron mantener encastada la nobleza nacional. Arriesgando tambi茅n obtener la dureza de la casta, el genio no deseado. Avanzaron sin abusar de la sangre, sin lucrar con su comercializaci贸n. Continuaron sin concesiones en las tientas. Y siguieron pensando en sentir en las plazas la embestida de sus toros. Mantuvieron viva la ilusi贸n de ver un toro romper a bravo, rematar en los burladeros, crecerse al castigo, culminar la faena con entrega y lucha. Apostaron por seguir teniendo un animal que atacara siempre. No voltearon la cara al riesgo que representa criar toros bravos, en todos los sentidos. Y hoy, aqu铆 siguen. Listos a responder al reto de la bravura. Al final, el toro bravo premia a quien ha descubierto el misterio y se ha entregado a la soluci贸n. Pero mientras se valore el toro en el cual el tercio de varas pr谩cticamente ha desaparecido y la emoci贸n que da la casta es casi inexistente, donde el riesgo radica en el error por confianza de los toreros, no en la existencia de la casta, quienes busquen, encuentren y mantengan otro concepto, seguir谩n relegados hasta que se geste y culmine un cambio. Este deber谩 llegar de la mano de los toreros, porque el p煤blico siempre lo ha valorado. La tarde de diciembre de 2013 en la M茅xico, de la ganader铆a de De Haro lo demuestra. El milagro de la bravura conjunt贸 una tarde triunfal.

Casta, prontitud, celo, acometividad, fijeza, movilidad, codicia, son constantes en las definiciones que hemos transcrito aqu铆. La suma de estas: emoci贸n. Si no est谩n presentes, no hay bravura, no hay fiesta. Y estas cualidades las hay de sobra en Piedras Negras, y son base de su concepto.

En 茅pocas de cambio, como hemos visto, el toro remata la evoluci贸n. Quiz谩 estemos ante un momento hist贸rico donde quienes han apostado y mantenido encapsulada la bravura tengan ahora la responsabilidad de empujar el cambio en la fiesta. De todas las casas, porque esta condici贸n no es exclusiva de Piedras Negras ni de su encaste. Pero Piedras Negras debe buscar y tener un sitio especial. La historia se lo exige.

 Llegamos al final de este esfuerzo por conocer la memoria de un encaste que llen贸 de orgullo a sus amos en cada 茅poca. A cada quien le toc贸 aportar al futuro y disfrutar su momento: La fundaci贸n con Jos茅 Mar铆a, la estrategia con Lub铆n, el mando con Viliulfo, los triunfos con Rom谩rico, la continuidad con Ra煤l y la garant铆a del porvenir con Marco Antonio, son resultados del manejo en sus h谩biles manos durante 145 a帽os y los que faltan por venir bajo el cuidado de Marco Antonio y de Patricio.

La tradici贸n dicta las reglas, pero la ilusi贸n, la vida. Se plantearon las normas, se respetaron las costumbres y se buscaron siempre nuevas rutas. Muchas horas dedique a encontrar en archivos, peri贸dicos y recuerdos de conversaciones, la sustancia de una casa en la que est谩 escrito el curso de nuestra historia. Tierra, gente, toros, plazas, historia. Triunfos y fracasos unidos en la rojo y negro. Y encontr茅 pasajes y personajes muy ricos que nos permitieron navegar con los Gonz谩lez, al paso de tres siglos, el mar de la bravura, en un barco con las velas llenas de la fuerza del viento, con los capitanes manteniendo el tim贸n firme orientado siempre hacia el mismo puerto: el formar y mantener a la vanguardia una de las ganader铆as bravas m谩s importantes de nuestro pa铆s.

隆La Bravura por Delante隆 Marco Antonio: Estoy seguro que en Piedras Negras la custodia de esa riqueza esencia y forma de tu casa, seguir谩 siendo fuente de vida de la fiesta y base 煤nica del concepto del Encaste Piedras Negras. Las modas pasan, pero lo aut茅ntico perdura.

Piedras Negras, sitio, vida y memoria.

V.- GRACIAS A USTEDES

La vida y los toros son dos fiestas, con expresiones, pasiones y entendimientos muy diversos, fondo de su riqueza. Son caminos que se cruzan gracias al gozo, la alegr铆a, el honor, la entrega y la honradez con las que se disfrutan y se comparten con los dem谩s. He tenido la suerte de conocer a muchos de los protagonistas de nuestra historia taurina y recibir de ellos un c煤mulo de experiencias para m铆 invaluable, que atesoro en forma de recuerdos, documentos, apuntes y referencias, a las cuales recurro cada vez que necesito analizar, comentar o entender alg煤n aspecto de la fiesta de los toros. Y de la vida.

芦Ser ganadero de toros de lidia no es una diversi贸n, no es un negocio; es una forma de vida禄, dec铆a don Jos茅 Luis G贸mez; pues, don Pepe, ten铆a usted raz贸n. Esa forma de vida han sabido transmitirla de diversas maneras todos los ganaderos, a quienes aqu铆 agradezco. Y no solo a m铆. La riqueza intelectual, personal y moral de todos ellos ha dejado honda huella en la fiesta nacional.

De la misma forma, quienes son aficionados, matadores de toros, o intelectuales dedicados a crear la memoria hist贸rica de este viejo arte, me han compartido su sentimiento y sapiencia para poder profundizar, desde distintos 谩ngulos, el entendimiento del toreo y sobre todo del toro.

A todos, Gracias.

A ustedes, los que ya se fueron, ganaderos todos, por su invaluable amistad y por haberme compartido desinteresadamente su conocimiento y conceptos:

Jos茅 Luis G贸mez L贸pez

Manuel de Haro Caso

Valent铆n Rivero Azc谩rraga

Jorge Mart铆nez G贸mez del Campo

Javier Garfias de los Santos

Luis Barroso Barona

Pablo Labastida Aguirre

Manuel de Haro Gonz谩lez

Chafick Handam Amad

A los ganaderos Gonz谩lez, herederos de esta historia:

Los de Coaxamalucan:

Felipe Gonz谩lez P茅rez +

Rafael Gonz谩lez P茅rez +

Manuel Gonz谩lez Garc铆a Moreno

Hugo Garc铆a M茅ndez Gonz谩lez

Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez P茅rez

Juan Antonio Gonz谩lez P茅rez

Los de Rancho Seco:

Carlos Hern谩ndez Gonz谩lez

Sergio Hern谩ndez Gonz谩lez

Sergio Hern谩ndez Weber

Los de Zacatepec:

Mariano Mu帽oz Reynaud

Bernardo Mu帽oz Reynaud

Alejandro Mu帽oz Reynaud

Juan Pablo Mu帽oz Reynaud

Los de Piedras Negras y La Laguna:

Vicente De Haro Gonz谩lez

Ignacio De Haro Gonz谩lez

Pablo De Haro Gonz谩lez

Javier Iturbe Gonz谩lez

Gonzalo Iturbe Rosas

A los ganaderos, con quienes tantas ma帽anas de campo y tardes de buena pl谩tica he disfrutado, y con quienes muchos conceptos aqu铆 escritos, he aprendido y discutido:

Jos茅 Juli谩n Llaguno Ibarg眉engoytia

Jorge Barbachano Ponce

Ramiro Alatorre C贸rdoba

Rodolfo V谩zquez Padilla

Jos茅 Marr贸n Cajiga

Alejandro Mart铆nez Vertiz Riquelme

Jorge Mart铆nez Lambarry

Ramiro Alatorre Rivero

Francisco Cordero Mart铆nez Vertiz

Ignacio Garc铆a Villase帽or

Sabino Yano Bret贸n

Salvador G贸mez Mart铆nez

A mis amigos con quienes he compartido conceptos, pasi贸n y cari帽o por esta fiesta:

Adolfo Mart铆nez G贸mez del Campo+

Javier Creixell del Moral+

Oscar Meade Bustamante+

Manolo V谩zquez Garc茅s+

Jos茅 Laris Iturbide+

Carlos Abella Mart铆n

V铆ctor Jos茅 L贸pez Vito

Jes煤s Sol贸rzano Pesado

Alejandro Mart铆nez Vertiz Barbachano

Deogracias Yarza Chousal

Rafael Vallejo D铆az

Fernando Llaguno Gurza

Jos茅 Gonz谩lez Rond贸n

Pablo Carrillo Lavat

Y muy en especial, mi agradecimiento a:

Ra煤l Gonz谩lez Gonz谩lez, don Ra煤l, el cari帽o me queda para toda la vida.

Francisco Madrazo Sol贸rzano, viejo, lo recuerdo siempre. Cada letra de esta ilusi贸n viene acompa帽ada de una bocanada de su ocote.

Jorge de Haro Gonz谩lez, por tantos a帽os de fraternal amistad. Gracias a ti, conoc铆 y aprend铆 a entender y a querer este encaste.

Gonzalo Iturbe Gonz谩lez, mi querido Goncha, por tantas nociones claras y sencillas que he recibido de ti en muchas tardes de pl谩tica y plazas de tienta. La herencia te qued贸 impregnada.

Antonio de Haro Gonz谩lez, creo que o铆ste este libro m谩s de cien veces. Gracias por los consejos y conceptos, y sobre todo por una amistad para toda la vida.

Marco Antonio Gonz谩lez Villa, contigo me ha tocado vivir parte de esta historia. Gracias por permitirme entrar a tu casa por la puerta grande y gozarla como hasta hoy lo hemos hecho. 隆La bravura por delante!

Gracias a todos.

Carlos Casta帽eda G贸mez del Campo

Agosto, 2014.

AP脡NDICE 1

Descendientes  de:

Manuel Mariano Gil Gonz谩lez de Silva

Mar铆a Ignacia Fern谩ndez de la Horta

1.      Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez. Primer Gonz谩lez en Piedras Negras. Casa con Mar铆a Cresencia Mu帽oz de Cote y Quiroz y tienen doce hijos de apellidos Gonz谩lez Mu帽oz. Llega a Piedras Negras al final de 1835. Sus hijos son:

1. Mar铆a de la Luz.  Nace el 25 de junio de 1831 en Santa Clara de Ozumba. Fallece en Puebla a los 89 a帽os. Sin casarse, tiene una hija, Micaela, que casa con Manuel Moreno. Le arrienda a su t铆o Bernardo la tienda de la hacienda de La Concepci贸n 芦La Noria禄.

2. Manuel. Nace el 12 de diciembre de 1832 en Santa Clara de Ozumba. Fallece de 90 a帽os. Casa con Trinidad Gonz谩lez, su prima hermana,  hija de Jos茅 Mariano Gonz谩lez de Silva. Sus hijos son dos: Rom谩rico, quien en Puebla cursa estudios superiores, torea de luces, recibe de su padre la hacienda de La Laguna, de la cual hab铆a sido arrendatario desde 1890. Fallece en 1918 a consecuencia de una herida cerca de un ojo causada por una becerra. Estuvo casado con su prima hermana Beatriz Carvajal Gonz谩lez; sus hijos fueron Viliulfo, quien hereda de su padre y de su t铆o Lub铆n, La Laguna y Piedras Negras; Beatriz, que funda Rancho Seco en parte de los terrenos de Zotoluca; Cristina, que forma Zacatepec; y Manuel, matador de toros que muere muy joven por una mala operaci贸n. El segundo hijo es Lub铆n quien casa con su prima Eudoxia, hija de Jos茅 Mar铆a. Cursa la carrera de Ingenier铆a Civil. Adquiere Piedras Negras de su padre y de su t铆o Jos茅 Mar铆a, misma que leg贸 a su sobrino Viliulfo y a sus hermanas. Manuel, por parte de su esposa, Trinidad, fue due帽o del rancho El Infiernillo y adquiri贸 San Jos茅 de Piedras Negras, mismos que hereda a帽os despu茅s Viliulfo.

3. Josefa+

4.      Bernardo. Nace el 18 de septiembre de 1835. Es el 煤ltimo de los hijos originario de Santa Clara de Ozumba. Muere de diabetes a los 66 a帽os, en 1901. Sin casarse, con Te贸fila Gonz谩lez, sin parentesco, tiene a Delfina Gonz谩lez quien casar铆a con Viliulfo, sobrino de ella. Fue el albacea de la herencia de su padre y due帽o de la propiedad por veinte a帽os. En 1897 adquiere Zotoluca como parte del haber de la familia.

5. Felipe.  Nace en Piedras Negras el 26 de mayo de 1837. Fallece el 24 de noviembre de 1900. Cas贸 con Dolores Pedraza con quien tuvo cinco hijos. Muri贸 de diabetes. Explotaba en lo individual La Troje, la cual hereda a su sobrino Gonzalo S谩nchez Gonz谩lez, hijo de su hermana Micaela.

6. Guadalupe.  Nace en Piedras Negras en 1839 y muere en mayo de 1922, a los 83 a帽os. Casa con Cirilo S谩nchez de la Vega, viudo de su hermana Micaela con quien tiene tres hijos. Hered贸 Ahuatepec y sus ranchos, que eran la tercera parte de Piedras Negras, los cuales despu茅s pasar铆an a ser propiedad de su hija Lucrecia S谩nchez Gonz谩lez. En 1917, esta propiedad fue afectada casi en su totalidad.

7.      Jos茅 Mar铆a. Naci贸 en Piedras Negras en 1842 y fallece el 4 de abril de 1915. Sin contraer matrimonio, tuvo dos hijas, Eudoxia y Trinidad. La primera cas贸 con su sobrino Lub铆n y la segunda con su tambi茅n sobrino Aurelio Carvajal Gonz谩lez, hijo de Ignacia. Al morir su hermano Bernardo intestado, es nombrado albacea. Explotaba para el Tenopala. Fundador de la ganader铆a de Piedras Negras. Gran hombre de campo, charro completo.

8.      Miguel + El gigante. Muri贸 cerca de los 18 a帽os. Sufr铆a retraso mental.

9.      Micaela. Nace en Piedras Negras en 1844. Fallece  en 1866 de tifo, dejando a dos hijos al cuidado de su hermana Guadalupe, quien casar铆a despu茅s con su viudo Cirilo S谩nchez de la Vega. Sus hijos fueron Gonzalo, quien hereda La Troje y parte de La Noria, y Enrique, quien recibe parte de San Antonio Zoapila propiedad que seguir铆a en la familia hasta 1973.

10. Ignacio. Nace en Piedras Negras en 1845 y falleci贸 de cinco a帽os en 1850 a consecuencia de una ca铆da.

11. Carlos.  Nace en Piedras Negras el 4 de abril de 1846. Fallece el 11 de noviembre de 1917 a los 71 a帽os. Cas贸 viudo con Juana Gonz谩lez, con quien tuvo ocho hijos, de quienes desciende gran cantidad de ganaderos. Adem谩s tuvo a Ignacia, madre del Ranchero Aguilar. Individualmente explotaba el Rancho G贸mez. Hered贸 Coaxamalucan la cual, despu茅s de ceder la mitad, lega en partes iguales a sus hijos e hijas.

12. Ignacia.  Nace en Piedras Negras cerca de 1847.  Casa en 1871 con Blas Carvajal. Tienen dos hijos y una hija: Aurelio, Leopoldo y Beatriz, que cas贸 con su primo Rom谩rico y son padres de Viliulfo, Cristina y Beatriz. Explotaba individualmente Zocac, rancho que escritura a nombre de su hijo Leopoldo, el hombre mayor. Recibe como herencia tambi茅n Zotoluca; queda el 50% a nombre de su hijo  menor Aurelio y el otro 50% a nombre de su hija Beatriz, quien a su vez heredar铆a a su hija Beatriz Gonz谩lez Carvajal para formar Rancho Seco. Aurelio cas贸 en dos ocasiones, pero no hubo descendientes. Hered贸 Zotoluca a sus sobrinos nietos descendientes de su hermano. Adicionalmente, Tenopala la hereda tambi茅n a sus sobrinos. Cristina por su parte recibe Zacatepec.

13. Rafael. Nace en Piedras Negras el 19 de mayo de 1853 y muere el 21 de noviembre de 1900, a los 47 a帽os. Estudi贸 la licenciatura en Derecho. Explota individualmente el rancho El Ocote.

2   Mar铆a Antonia Gonz谩lez Fern谩ndez. Nace en Santa Clara de Ozumba el 25 de octubre de 1808. Casa con Jos茅 Guadalupe Mu帽oz de Cote y Quiroz, quien al lado de su padre fue administrador de las haciendas de El Rosario, Mazaquiahuac, Mimiahuapam, San Jos茅 de las Delicias, San Andr茅s Buenavista, Tezoyo y, en el estado de Hidalgo, de San Juan Ixtilmaco, Malayerba, La Laguna, Mara帽贸n, Acopinalco y Chimalpa.

3   Mar铆a Dolores Gonz谩lez Fern谩ndez. Naci贸 en Santa Clara de Ozumba el 8 de Octubre de 1814. Casa con Jos茅 Mar铆a Galindo. Fallece de 46 a帽os.

4       Jos茅 Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez.  Nace en Santa Clara de Ozumba el 23 de julio de 1820. Casa con Rosa L贸pez. Fue due帽o de las Haciendas de Tlalcoyotla, La Noria y parte de San Antonio Zoapila, que hereda a sus hijos: Trinidad, quien casar铆a con su primo Manuel; Rosendo, quien vender铆a su parte a su primo Bernardo, y Soledad. Los tres menores de edad al fallecer 茅l, quedan al cuidado de su hermano Mariano.

5       Mar铆a de la Luz Gonz谩lez Fern谩ndez. Nace en la hacienda de Santa Clara el 9 de febrero de 1822. Casa con Francisco Merch谩n en 1853, tienen dos hijas y un hijo. La mayor casa con Jos茅 Mar铆a Gonz谩lez Pav贸n. Eran due帽os de la Hacienda de San Jos茅 Tepeyahualco, y por parte de los Merch谩n, de San Antonio Huexotitlan, hacienda vecina.

AP脡NDICE 2

PROPIEDADES

Para mayor facilidad en la informaci贸n se dividieron las propiedades seg煤n fueron adquiridas por la Orden de los Betlemitas. Las que compraron posteriormente los Gonz谩lez se listan adicionalmente.

1.      San Mateo Huiscolotepec.

 80 caballer铆as de tierra equivalentes a 3 452 ha.

PROPIETARIOS      A脩O

Jer贸nimo de Cervantes     ca. 1580

Pedro Tenorio de la Banda y Catalina de Mota       

Luis Garc铆a Becerra y Mar铆a Fern谩ndez de Soria   

Luisa de Soria y Becerra ca. 1633

Fernando Ni帽o de C贸rdoba    

Fernando Ni帽o de Castro 1672

Sebasti谩n de Estomba       1698

Orden de los Betlemitas    1701

Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda  1793

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (arrendamiento)         1835

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (compra)   1856

Herederos de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez      1881

Lub铆n Gonz谩lez Gonz谩lez 1907

Viliulfo Gonz谩lez Carvajal        1928

Dotaci贸n de ejidos    1938

Herederos de Viliulfo Gonz谩lez Carvajal 1941

Dotaci贸n de ejidos    1963

Dotaci贸n de ejidos    1973

Ra煤l Gonz谩lez Gonz谩lez   1973

Marco Antonio Gonz谩lez Villa 1997

2.      San Lucas Coaxamalucan.

72 caballer铆as de tierra equivalentes a 3 030 ha.

PROPIETARIOS      A脩O

Juan L贸pez Maldonado  

Mart铆n Palacios       

Orden de los Betlemitas    1711

Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda  1793

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (arrendamiento)         1835

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (compra)   1856

Herederos de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez      1881

Carlos Gonz谩lez Mu帽oz   1907

Herederos de Carlos Gonz谩lez Mu帽oz      1917

3.      Ahuatepec.

 50 caballer铆as de tierra equivalentes a 2 105 ha.

Bartolom茅 de Calva y Catalina Cort茅s de Soria       

Mar铆a, Mariana y Teresa Cort茅s de Calva       

Juan Mart铆n Osorno

Orden de los Betlemitas    1740

Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda  1793

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (arrendamiento)         1835

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (compra)   1856

Herederos de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez      1881

Guadalupe y Micaela Gonz谩lez Mu帽oz     1903

Dotaci贸n de ejidos    1917

4.      Asunci贸n de Piedras Negras y San Nicol谩s.

12 caballer铆as de tierra equivalentes a 505 ha.

PROPIETARIOS      A脩O

Juan Escudero

Pedro Mart铆n Castellanos

Lorenzo Garc铆a       

Mar铆a Mill谩n  

Francisco P茅rez Mu帽iz y Osorio      

Juan G贸mez de Yglesias 

Orden de los Betlemitas    1736

Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda  1793

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (arrendamiento)         1835

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (compra)   1856

Herederos de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez      1881

5.      Atenco.

10 caballer铆as de tierra equivalentes a 420 ha.

PROPIETARIOS      A脩O

Francisco Maldonado     

Diego L贸pez Arro帽ez y Ana de Bargas    

Hijas de Ana de Bargas  

Jos茅 V谩zquez Gastelu      

Esteban V谩zquez Gastelu del Rey y Figueroa 

Miguel Mart铆n Osorno    

Ger贸nimo Calder贸n Becerra   

Miguel 脕lvarez de Luna 

Luis Pliego y Peregrina   

Mariano Barrientos y Montoya       

Orden de los Betlemitas    1756

Miguel y Jos茅 Ventura de Miranda  1793

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (arrendamiento)         1835

Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez (compra)   1856

Herederos de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez      1881

Dotaci贸n de ejidos    1917

PROPIEDADES ADQUIRIDAS POSTERIORMENTE

LA CONCEPCI脫N LA NORIA        3 136 has.

LA LAGUNA   2 420 has.

EL INFIERNILLO   1 100 has.

SAN JOS脡 DE PIEDRAS NEGRAS 1 400 has.

LA TROJE       534 has.

SAN ANTONIO ZOAPILA       1 662 has.

ZOCAC    675has.

ZOTOLUCA    2 984 has.

LAS SIERPE Y CA脩ADA DEL TORO    988 has.

ZACATEPEC   1 351 has.

Como anotaci贸n, Miguel Mariano Gonz谩lez de Silva, quien estuvo casado con Ana Mar铆a de la Calle, abuelo de Mariano Gonz谩lez Fern谩ndez, primer propietario de Piedras Negras, fue due帽o o arrendatario cerca del a帽o de 1785 de las haciendas de San Andr茅s de Buenavista en Tlaxco y de Santiago Tetlepayan en Apan, las cuales entraron en litigio a su muerte ya que su viuda quiso disponer de ellas al contraer segundas nupcias, siendo demandada por sus hijos. La herencia estaba valuada en $180,000. (AGN, Tierras, contenedor 1239, vol. 2939, exp. 4, fojas 138-445).

FUENTES CONSULTADAS

BIBLIOGR脕FICAS

Ar茅valo,  Jos茅 Carlos, El secreto de Armillita, Fundaci贸n Marr贸n, Imprimex, Espa帽a, 2011.

Bergam铆n, Jos茅, La m煤sica callada del toreo, Ediciones Turner, abril de 1994.

Bl谩zquez Dom铆nguez, Carmen, Veracruz-Perote: Contrata de postas (1800-1840).

Buve, Raymond, El movimiento revolucionario en Tlaxcala, Universidad Iberoamericana, 1994.

Cano L贸pez, Ignacio Eduardo, La arrier铆a y el transporte de mercanc铆as en la ruta M茅xico-Veracruz. Primera mitad del siglo XIX. Tesis para obtener la licenciatura en Historia.

Cano Sordo, V铆ctor, Historia de la hacienda de La Laja.

Chevallier, Francois, La formaci贸n de los latifundios en M茅xico, Fondo de Cultura Econ贸mica, 1982.

Corona, Emilio, Prontuario del 谩rbol geneal贸gico de Dn. Manuel Mariano Gil Gonz谩lez de Silva y D帽a. Mar铆a Ignacia Fern谩ndez de la Horta, M茅xico, 1975.

Domecq, Juan Pedro, Del toreo a la bravura, Alianza Editorial, Madrid, 2009.

Dupuy, Pierre, La ganader铆a Saltillo. Heurs et malheurs d'une grande race de toros bravos, Editions Toros, 2007.

Ertinger Parker, Angelika, San Mateo Huiscolotepec a Piedras Negras. Historia de una Hacienda Tlaxcalteca 1580-1979, Costa Amic Editores, 1979.

Fajardo Ortiz,  Guillermo, 芦Historia de la medicina. Algo sobre los betlemitas y sus hospitales en Hispanoam茅rica禄, Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, vol. 45, n.o 8, nov-dic 2012.

Fundaci贸n por las almas, Resumen hist贸rico de los betlemitas.

Gamboa Ojeda, Leticia,  Los empresarios de ayer, el grupo dominante en la industria textil de Puebla 1906-1929, Editorial Universidad Aut贸noma de Puebla, 1985.

Gibson, Charles,  Tlaxcala in the Sixteenth Century, Stanford University Press, 1952.

Gonz谩lez Fisher, Javier, La Aldea del Tauro. Blogspot, Aguascalientes.

Gonz谩lez S谩nchez, Isabel, Haciendas y ranchos de Tlaxcala, Instituto Nacional de Antropolog铆a e Historia, M茅xico, 1969.

Hern谩ndez Gonz谩lez, Carlos, La legendaria hacienda de Piedras Negras. Su gente y sus toros, Instituto Tlaxcalteca de Cultura, 2012.

J. Nickel, Herbert, El peonaje en las haciendas mexicanas, Universidad Iberoamericana, 1997.

鈥 Morfolog铆a social de la hacienda mexicana, Fondo de Cultura Econ贸mica, 1996.

鈥 J. Nickel, Herbert, Relaciones de trabajo en las haciendas de Puebla y Tlaxcala (1740-1914), Universidad Iberoamericana, 1987.

Lanfranchi, Heriberto, La fiesta brava en M茅xico y Espa帽a, tomos 1 y 2.

Leal, Juan Felipe; Rountree, Mario Huacuja, Econom铆a y sistema de haciendas en M茅xico. La hacienda pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, Ediciones ERA, 1982.

Mart铆nez Carmona, Gabriel, Revoluci贸n y reparto agrario en Tlaxcala 1910-1916, Editorial Acad茅mica Espa帽ola.

Meyer, Jean, 芦Haciendas y ranchos, peones y campesinos en el Porfiriato. Algunas falacias estad铆sticas禄, Historia Mexicana, vol. 35, n.o 3 (Ene-Mar, 1986), El Colegio de M茅xico.

Monterrubio, Lorenzo de, La hacienda pulquera de Mexico.

Necochea y Agueros de Gonz谩lez, Marcela Virginia, Reflejos del pasado, Instituto Tlaxcalteca de Cultura, 2000.

Ni帽o de Rivera, Luis, Sangre de Llaguno. La raz贸n de ser del toro bravo mexicano,

Santillana Ediciones Generales, M茅xico, 2013.

Ontiveros Ruiz, Guillermo, Historia del comercio de M茅xico con los Estados Unidos durante los primero 25 a帽os de vida independiente (1821-1846).

Ortiz Herrera, Sergio, Caminos y transportes mexicanos al comenzar el siglo XIX.

Padilla,  Guillermo E., Historia de la plaza El Toreo, tomos 1 y 2.

Peimbert Fr铆as, Guillermo An铆bal, El caso de Caminos y Puentes Federales de Ingresos y Servicios Conexos.

Ram铆rez Ranca帽o, Mario, Ignacio Torres Adalid y la industria pulquera.

鈥 芦La oligarqu铆a agraria en los a帽os setenta禄, Revista Mexicana de Sociolog铆a, vol. 50, n.o 1 (Ene-Mar, 1988), Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico.

Su谩rez Arg眉ello, Clara Elena, De caminos convoyes y peajes.

Rend贸n Garcini, Ricardo, Dos haciendas pulqueras en Tlaxcala, M茅xico, 1990.

Revueltas Gonz谩lez, Manuel, Finanzas y poes铆a: M茅xico y Palencia a trav茅s de la familia Mier y Pesado.

Santos Flores,  Alberto, 芦Rodolfo Gaona, consumador de la independencia taurina en M茅xico禄, El Peri贸dico de Saltillo, marzo de 2011.

Schwaller, John Frederick, Tres familias mexicanas del siglo XVI, Florida Atlantic University.

Valad茅s, Jos茅 C.; Acosta Romero, Oscar Javier, El juicio de la historia: escritos sobre el siglo XIX, Anuario de Legislaci贸n, M茅xico 1897.

Vargas Mat铆as, Sergio Arturo, El Camino Real M茅xico-Veracruz: pasado, presente y futuro.

Vargas P茅rez, Juan; Ortiz D铆az, Edith; Ballesteros C茅sar, Claudia, Historia del hospital de betlemitas de la Ciudad de M茅xico.

Yarza Chousal, Deogracias, Familia Bernal, Edici贸n Privada.

HEMEROGR脕FICAS

Gaceta (Gazeta) de M茅xico, 23 de octubre de 1787.

Peri贸dico Oficial del Estado de Tlaxcala, 23 de abril de 1941, tomo XXVI, n.o 17.

Peri贸dicos (Ciudad de M茅xico, 1841 a 1918)

El Imparcial

Diario del Hogar

The Mexican Herald

El Correo Espa帽ol (M茅xico 1936-1996)

Exc茅lsior

El Universal (microfilms)

Revistas (1921-1936)

 El Universal Taurino

Toros y Deportes

El Eco Taurino

FONDOS

Archivo General de la Naci贸n, Ramo 芦Tierras禄, vol. 1891, exp. 1, Ciudad de M茅xico.

Archivo General Agrario, 芦Documentos relativos al intestado de Bernardo Gonz谩lez

Santa Mar铆a Texcalac, Tlaxcala禄, 1907.

Comit茅 de planeaci贸n para el desarrollo del Estado de Tlaxcala. Atlangatepec, Apizaco, Tetla, Tlaxco.

FUENTES ELECTR脫NICAS

Archivo General de Indias, 芦Patronato 62, R, 4禄, ficha en internet.

www.bisabuelos.com

芦M茅xico independiente y las primeras diligencias禄, en Edumed.net Enciclopedia Virtual.

芦Los l铆mites del reparto agrario禄, Sedatu.gob.mx

芦Reparto agrario despu茅s de la Independencia de M茅xico禄, Derecho Agrario, Agrarioune.blogspot.mx

Hemeroteca Nacional, HNDM, Hemeroteca Digital.

INDICE

PROLOGO                                                                                   3

INTRODUCCION                                                                                4

I.- SAN  MATEO HUISCOLOTEPEC

         1.- Tlaxcala a la llegada de los espa帽oles                                         7

         2.- La Hacienda                                                                             12

         3.- El crecimiento en el siglo XVIII                                                                    17

         4.- Los Miranda                                                                                                       24

         5.- Piedras Negras y los Gonz谩lez                                                         31

         6.- La Herencia                                                                            43

II.- LA GANADERIA

         1.- Los primeros a帽os                                                                66

         2.- Manuel Fern谩ndez del Castillo y Mier                                       77

         3.- Saltillo en Piedras Negras                                                   81

         4.- Las faenas de campo                                                            98

III.- LA PLAZA

         1.- El inicio                                                                                   112

         2.- El principio del siglo XX                                                               122

         3.- El M茅xico Independiente                                                     155

         4.- El fin de la 茅poca de oro. Rumbo al toreo moderno                         187

         5.- El Exilio                                                                                  202

         6.- Los 煤ltimos a帽os y el futuro                                               208

IV.- 隆LA BRAVURA POR DELANTE!                                                             213

V.- GRACIAS A USTEDES                                                                        225

APENDICE 1. Descendientes de Mariano Gonz谩lez de Silva                          229

      APENDICE 2. Propiedades                                                         233

      FUENTES CONSULTADAS                                                                235 

FIN...

A/A DE PEDRO JULIO( AGUASCALIENTES) Y ATENCI脫N A JUAN MU脩OZ CREADOR DE NUESTRPJAEN.COM Y DIRECTOR PERPETUO.


Leer m谩s...

___________________________________________________________________

ESPA脩A ;SE APLAZAN LOS PASEOS TAURINOS ALBACETE . SEVILLA,TOLEDO, JEREZ, BADAJOZ, ETC LLEGA LA HORA DE LA DEFENSA DEL TORO Y LA FIESTA

18 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 concentracion toros

000a100 concentracion albacete

LLEGA LA HORA DE LA DEFENSA DEL TORO Y LA FIESTA, ALBACETE, SEVILLA, JEREZ, BADAJOZ ETC EN HORARIOS PARECIDOS

Como si estuviera aletargada, m谩s bien diaria sumida en el que  va a pasar y durmiendo en el malestar del confinamiento y esperando el ojo de los podemitas y dem谩s hierbas, menos mal que aparecen por incre铆ble que sea los aragoneses para poner un alto grado de cordura y poder convencer a los detractores de la fiesta, llev谩ndolos al huerto que m谩s interesa defender la caba帽a brava en esa regi贸n de Espa帽a, este gran notici贸n desembarca en las pr贸ximas reclamaciones por las ciudades m谩s taurinas de Espa帽a, el pr贸ximo d铆a 24 a las 12,30 horas una concentraci贸n en Sevilla  y a las 20,15 horas en Albacete seg煤n nos hizo saber Antonio Mart铆nez Iniesta, es buen punto de partida, ojala y sumen otras con la rapidez tan seria que requiere el asunto, animo taurinos, llega nuestra hora.

Cumpliendo las normas de uso de mascarilla y distanciamiento. S贸lo defendemos la tauromaquia.

Redacci贸n; nuestrojaen.com. I.Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

LOS TOROS SEG脷N RAM脫N CELMA ESCU脥N

15 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 villaseca ejemplar de la quinta

LOS TOROS SEG脷N RAM脫N CELMA ESCU脥N

Son d铆as de mucha tristeza de p茅simas y luctuosas noticias a veces se encoje el coraz贸n ante tanta desgracia que nos abruma y nos aflige de tal forma, que en mi caso cuasi me hace retroceder en lo que tienes en mente. Pero hoy d铆a de San Isidro Patr贸n de agricultores y de tantos pueblos de Espa帽a me quedo con Madrid por aquello del toro y de tantos festejos Isidriles a los que por suerte pude asistir y si Dios me lo permite seguir茅 asistiendo, dicho esto mire usted por donde recibo en este d铆a varios wasap y me encuentro uno de mi amigo Antonio Mart铆nez Iniesta en referencia a la actuaci贸n en su parlamento del diputado Ram贸n Celma Escu铆n en el parlamento de Arag贸n en la que defiende a los toros con una dial茅ctica sencilla, hermosa y enriquecedora de la Tauromaquia por la que no tengo a menos que agradecerte Antonio tu env铆o y darle curso a la misma por aquello de que se enteren los Podemitas y destructores de nuestra fiesta y lo enriquecedor del Diputado que dicho sea de paso deber铆a sacarlo en hombros del coso de la Misericordia, muchas gracias y un ejemplo que deber铆an de seguir en otras partes de nuestra querida Espa帽a

Ignacio Rubio; Dejo el enlace del cideo porque merece muy mucho la pena escuchar.

Antonio Martinez
1 h

鈻讹笍 Gran discurso compa帽ero Ramon Celma Escuin, impecable. Enhorabuena!鈥

鈥狢omo dir铆a Juncal 鈥溌omen nota!鈥濃

???? Ante la imposibilidad de generar ingresos, por la #CrisisSanitaria, la situaci贸n podr铆a desembocar en la p茅rdida de muchas ganader铆as y en una situaci贸n econ贸mica cr铆tica para los profesionales taurinos.

 
 

https://www.facebook.com/ramon.escuin/videos/10163584191045113/UzpfSTE1NTI2MDQwMDQ6MTAyMjE2MjQwNTAwMjEyMTU/?epa=SEARCH_BOX



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

BOLA脩OS; EL MILAGRO DEL CAPOTILLO DE LA VIRGEN DEL MONTE A SU HERMANO MAYOR. Sacramento abandona la UCI tras 18 d铆as

09 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

 


000a100 virgen del monte de luto 2020

BOLA脩OS; EL MILAGRO DEL CAPOTILLO DE LA VIRGEN DEL MONTE A SU HERMANO MAYOR.

Sacramento abandona la UCI tras 18 d铆as

Cuando se van a cumplir casi tres semanas del desgraciado accidente sufrido por Sacramento Fern谩ndez Montes, la incertidumbre el pesimismo y a la vez las grandes esperanzas, empiezan a dar sus frutos. Desde aquella ma帽ana del veintiuno de abril en que la noticia corri贸 como la p贸lvora la sucesi贸n de hechos consumados se multiplicaron en multitud de versiones en querer saber de su estado y por supuesto en desearle lo mejor.

Desde ese momento tan solo hab铆a cosas muy claras y duras tanto para familiares, obreros, amigos, Hermandad de la Virgen del Monte y bola帽egos de bien. Una craneotom铆a de urgencia para evacuar un hematoma subdural, respiraci贸n asistida y posterior sangrado a dios gracias resuelto, pasaron los d铆as y las noticias siempre eran las mismas y l贸gicas en su estado, la situaci贸n es 鈥渆stable鈥 dentro de la gravedad, mantenemos las esperanzas, eran las palabras de su familia en el m谩s alto grado de esperanzas, en la ciencia en la fuerza de Sacramento y como no en su Sant铆sima Virgen del Monte a la que en los 煤ltimos a帽os ha dedicado horas y horas y otros menesteres, siempre para dar la mejor imagen de la Patrona.

Pues bien anoche por fin saltaba el primer milagro despu茅s del gran pesimismo y la gravedad, Sacramento abandonaba la Unidad de Cuidados Intensivos para pasar a planta entre la alegr铆a que todos aquellos que le quieren, reconociendo a los suyos y dando muestras de cordura en principio, magnifica se帽al, en respuesta a los facultativos 驴 que si era de Ballesteros de Calatrava?, respond铆a que 鈥渘o鈥 que 茅l era de Bola帽os signo m谩s que evidente de razonamiento y cordura, ahora acompa帽ado de su esposa Julia el tiempo empieza a jugar a su favor sin prisas, esas mismas que 茅l mismo refer铆a el a帽o 2012 cuando pronuncio el preg贸n de la feria y con unas gotas de lluvia le hicieron acelerar en su final, ahora tienes todo el tiempo para recuperarte que es lo que en realidad importa. Enhorabuena a ti y todos los tuyos.

Ignacio Rubio

000a100 sacramento ferdz  montes



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

ALBACETE ; ALBERTO NEVADO PROMUEVE LA CAMPA脩A 鈥 COTOLENGO TOREA COVID-19 .

07 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

ALBERTO NEVADO PROMUEVE LA CAMPA脩A 鈥 COTOLENGO TOREA COVID-19 .

 

Ponemos en marcha la campa帽a #CotolengoToreaCovid19 con la finalidad de ayudar a la Instituci贸n del Sagrado Coraz贸n de Jes煤s, m谩s conocida como 鈥淐otolengo鈥, en estos dif铆ciles momentos, y dado que va a ser complicado que se celebre el festival con el que Albacete se vuelca, a帽o tras a帽o. 

000a100 cotolengo antonio

000a100 cotolengo 2

Deferancia Antonio Mart铆nez Iniesta



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

Los toreros ya pueden solicitar una prestaci贸n econ贸mica ante la pandemia por la Covid-19.

07 Mayo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 espaa toros

Los toreros ya pueden solicitar una prestaci贸n econ贸mica ante la pandemia por la Covid-19.

 

 

Pese a la ambig眉edad inicial del Real Decreto-ley 17/2020, los profesionales taurinos est谩n recogidos dentro del 谩mbito de artistas en espect谩culos p煤blicos que pueden optar a estas ayudas

Era la principal demanda que ven铆an realizando los profesionales taurinos desde el inicio del estado de alarma y el consiguiente par贸n sine d铆e de su actividad. Reclamaban protecci贸n estatal tras iniciarse esta pandemia justo cuando comenzaba su temporada, despu茅s de estar desde finales del pasado verano sin recibir ning煤n tipo de ingreso ni derecho a prestaci贸n.

El Gobierno no quiso mencionar a los toreros cuando present贸 el pasado martes un nuevo Real Decreto-ley destinado a 芦apoyar y defender禄 al sector cultural ante la pandemia por la Covid-19. No era de extra帽ar esta omisi贸n de la portavoz Mar铆a Jes煤s Montero: cabe recordar que una de las peticiones de Unidas Podemos para formalizar su coalici贸n era la puesta en funcionamiento de una 芦Ley de Bienestar Animal禄 en la que 芦se eliminar谩n las ayudas y subvenciones relacionadas con la tauromaquia禄.

A煤n as铆, los toreros comenzar谩n a partir de este jueves a tramitar las prestaciones econ贸micas extraordinarias que anunci贸 el Gobierno. Seg煤n ha explicado a ABC de Sevilla el asesor jur铆dico de la Uni贸n de Picadores y Banderilleros, Antonio Jos茅 Mart铆nez, 芦el Real Decreto 1435/1985 incluye las actuaciones de los profesionales taurinos dentro el 谩mbito de artistas en espect谩culos p煤blicos禄.

 

El abogado asegur贸 que 芦con la Ley en la mano, estamos dentro de este paquete de ayudas. Es evidente que el Gobierno no quiere mencionar a los toreros, pero hay indicios anteriores que nos incluyen en ellas禄. Mart铆nez explic贸 que tanto su uni贸n como las de Toreros y Mozos de Espadas llevaban trabajando por ello desde el pasado 20 de marzo.

 

La UNPBE mand贸 ayer una nota de urgencia a sus afiliados en la que les inform贸 de que a partir del d铆a de ma帽ana jueves ya pueden tramitar la solicitud de la prestaci贸n, teniendo como requisito que estar inscritos como desempleados y aportando su declaraci贸n anual de 2019 que certifique sus actuaciones en festejos taurinos.

 

Seg煤n informa la propia Uni贸n de Picadores y Banderilleros a sus afiliados, el contenido de esta prestaci贸n tendr谩 una duraci贸n de 120 d铆as si tienen cotizados en 2019 entre 738,89 euros y 2.031,94 euroso de 180 d铆as si tienen cotizados en 2019 m谩s de 2.031,94 euros.

Aunque los representantes de las diferentes asociaciones ya sab铆an de su inclusi贸n dentro del paquete de ayudas que present贸 el pasado martes el Gobierno, ped铆an prudencia entre sus compa帽eros para que no se echaran atr谩s ante posibles presiones animalistas. Es m谩s, el mismo martes apareci贸 una nota de prensa que firmaban numerosos colectivos antitaurinos para que el sector no recibiera ning煤n tipo de ayuda porque 芦el empleo de la tauromaquia es escaso, temporal y endog谩mico禄; cifrando en 385 los profesionales fijos durante la temporada 2019 (este n煤mero corresponde 煤nicamente a las cuadrillas que adquieren una exclusividad con su jefe de filas por superar una cantidad m铆nima de festejos, pero no representa a la totalidad de toreros que viven exclusivamente de la profesi贸n, y cuya cifra se disparar铆a por miles).

Ministerio de Cultura

El ministro de Cultura y Deporte, Jos茅 Manuel Rodr铆guez Uribes, se帽al贸 el pasado martes que se trata de un 芦decreto muy pensado que es justo禄 y que 芦tiene todas las dimensiones que debe tener para proteger a un sector fundamental禄 del pa铆s, 芦no solo desde punto de vista industrial, sino desde los valores y el significado que tiene en el estado social y de derecho禄.

Este Real Decreto-ley contempla alrededor de 76 millones de euros en ayudas para el sector cultural y la financiaci贸n de las empresas culturales, as铆 como medidas fiscales, el acceso extraordinario a la prestaci贸n por desempleo, cambios en los requisitos para las pel铆culas que optan a ayudas, que podr谩n estrenarse en plataformas, o el incremento del porcentaje de derechos de autor para la acci贸n asistencial, entre otros aspectos.

En concreto, tal y como ha se帽alado el ministro, este Real Decreto-ley est谩 formado por siete grandes bloques, que incluye en primer lugar una dotaci贸n de 20 millones de euros a la Sociedad de Garant铆a Rec铆proca CREA SGR, que permitir谩 avalar hasta 780 millones de euros para todos los sectores.

Asimismo, Rodr铆guez Uribes ha destacado que este paquete de medidas incluye la protecci贸n al desempleo de los trabajadores, que se trata de 芦una vieja demanda禄 que se ha visto 芦agravada en el contexto del coronavirus禄. En este sentido, ha se帽alado que el Ministerio de Trabajo ha colaborado para 芦resolver禄 las situaciones de trabajadores de la cultura que se encuentran en situaci贸n de 芦intermitencia禄.

Tambi茅n, la norma aprobada por el Gobierno incluye el apoyo del 芦tejido empresarial y asociativo禄, con el fin de 芦paliar禄 los efectos del coronavirus en un setor 芦especialmente da帽ado, que depende del p煤blico禄, al tiempo que aborda el 芦horizonte de la desescalada禄 con ayudas que permitan avanzar en las 芦distintas fases禄.

Adem谩s, Rodr铆guez Uribes ha avanzado que este Real Decreto-ley incluye 芦elementos de flexibilidad en ayudas, tiempos y plazos禄, como es el caso de los estrenos comerciales de cine, que podr谩n tener su estreno en plataformas, o 芦anticipos禄, para evitar que se cancelen los eventos culturales.

Por otro lado, estas medidas tambi茅n contemplan 芦incentivos fiscales muy meditados y pensados, y oportunos para este momento禄, en 谩reas como las producciones y rodajes de cine y audiovisual que, seg煤n ha destacado, se suman a la bajada del IVA del libro electr贸nico del 21 al cuatro por ciento aprobada hace unas semanas.

En el 谩mbito del mecenazgo, 芦otra de las demandas hist贸ricas de los sectores culturales禄, este decreto introduce un cinco por ciento de aumento de deduci贸n de los porcentajes por mecenazgo. 芦En este contexto es fundamental para favorecer la solidaridad privadade las grandes fortunas y no tan grandesen el 谩mbito cultural禄, ha se帽alado el ministro, que afirma que esta deducci贸n se produce en todos los sectores del 谩mbito del mecenazgo.

ABC SEVILLA


 



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

TELEVISI脫N ; Im谩s TV, la televisi贸n que apoya los toros, incrementa considerablemente su audiencia

28 Abril 2020, NUESTRO JA脡N

almodovar 2018 ignacio y rober000a100 roberto ignacio yemilio

TELEVISI脫N;

Im谩s TV, la televisi贸n que apoya los toros, incrementa considerablemente su audiencia.

Dentro de su parrilla de programaci贸n destaca el programa taurino 鈥淩uedo Im谩s鈥, que desde el a帽o 2013 no ha fallado a su cita con los aficionados.

La televisi贸n provincial de Ciudad Real, Im谩s Tv, ha visto incrementada considerablemente su audiencia durante los meses de febrero y marzo , que  seg煤n el 煤ltimo estudio realizado por Infort茅cnica (www.audiencia.org), revela que Im谩s Televisi贸n es seguida diariamente por 169.694 personas, lo que supone que en estos 煤ltimos meses han crecido en 7000 personas la audiencia de su canal de televisi贸n, con el 4,3 de Share, y un GRP de 18.724 personas; lo que la convierten en uno de los medios locales referentes de nuestro Pa铆s, y reconocida como una de las televisiones con m谩s horas de producci贸n propia.

Dentro de su parrilla de programaci贸n, donde destaca el constante respaldo a los municipios de esta provincia manchega, tambi茅n cuenta con un espacio semanal de informaci贸n taurina denominado "Ruedo Im谩s".

El programa que presenta y edita nuestro compa帽ero Roberto Garc铆a-Minguill谩n, comenz贸 su andadura en la temporada de 2013 y, de manera ininterrumpida, se emite todos los jueves a las 17,00 y a las 20,30 horas,  con redifusiones los fines de semana. Siendo uno de los programas m谩s seguidos y con mayor atractivo para los aficionados al mundo del toro, por la manera tan did谩ctica y amena de difundir la cultura taurina, destinada tanto a los aficionados como al p煤blico en general.

Una muestra m谩s que evidente de que apoyar la fiesta de los toros tiene su recompensa y gratitud por parte de los telespectadores. 隆Enhorabuena!

Sin lugar a dudas Roberto alma mater de Ruedo y M谩s junto a la Empresa por defender la fiesta.

Cultoro.



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

BOLA脩OS; EL CAPOTILLO DE LA VIRGEN DEL MONTE A SU PRESIDENTE

22 Abril 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 sacramento ferd montes parros

 

 

BOLA脩OS; EL CAPOTILLO DE LA VIRGEN DEL MONTE A SU PRESIDENTE

Bola帽os se despert贸 hoy con una noticia de un tr谩gico accidente en la Empresa local de mas auge en la localidad PARR脫S S.L. al caer de una maquinaria de obra al parecer una plancha de acero , caus谩ndole lesiones de gravedad a su propietario Sacramento Fern谩ndez Montes, un traumatismo cr谩neo encef谩lico junto a otras lesiones en principio estas de menor importancia, Sacramento se encuentra en la UCI del Hospital General recibiendo los tratamientos de urgencia pertinentes y a la espera de la evoluci贸n de los mismos.

Bola帽os casi en v铆speras de su d铆a mas grande le desea al Presidente de la Hermandad una pronta recuperaci贸n y que la Sant铆sima Virgen del Monte interceda en su pronta y buena mejor铆a, seria sin lugar a dudas una gran noticia para el pueblo, as铆 como para la familia, Hermandad y trabajadores de su Empresa, los que lo conocemos y sabemos de su lucha, constancia y buen hacer le deseamos lo mejor.

Ignacio Rubio


000a100 virgen del monte bolaos



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

MANZANARES; FALLECE 鈥淭ETE鈥 DEL HOTEL SAGA

26 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 tete en hotel saga junto a ignacio rubi  el cordobes y su nieto y jesus vazquez

fOTO; Tete primero por la derecha junto a su nieto Rafa, Ignacio Rubio, El Cordobes y Jes煤s Vazquez en su rinc贸n preferido del Hotel Saga.

MANZANARES; FALLECE 鈥淭ETE鈥 DEL HOTEL SAGA

Cuando un amigo se va, y lo hace por la puerta m谩s r谩pida, sin avisar y sin poder despedirse queda una congoja, que no la puede llenar la llegada de otro amigo dice la canci贸n. Es el caso de 鈥淭ETE鈥 Dionisio P茅rez del Hotel Saga de Manzanares al que tantas veces elogie desde esta tribuna en el anonimato, por la amistad con mi padre, por la uni贸n de sus hijos, esposa y toda la familia de un hombre que vivi贸 en la alegr铆a y con el mucho cari帽o de los suyos, atr谩s quedaran recuerdos y muchos momentos vividos de una intensidad y una riqueza en el dialogo y en el trato personal, sin tapujos, llenos de verdad y cari帽o, mi humilde contribuci贸n a enriquecer su gran Museo Taurino, legado para siempre desde la coleta de 鈥淪谩nchez Mej铆as鈥 a carteles de Yesteras y muchos llenos ya, de historia, porque Tete la engrandeciste mientras pudiste y ahora que marchaste por la v铆a r谩pida y de la soledad, seguro all铆 donde has llegado te esperaban con ansiada esperanza, esa misma que tus hijos y nietos, hermanos y tu gran esposa  Gloria lloran ahora en silencio, recibir vosotros el p茅same de quien os quiere y otros muchos que se enteraran con el paso de estos d铆as tan crueles que estamos viviendo. Descansa en Paz amigo Tete te echaremos muy mucho de menos y a ti Rafa, Victoria y Diego no tengo m谩s palabras que deciros va un beso para vuestra madre.

Tu amigo Ignacio Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

Antonio Mart铆nez Iniesta agradece la muestra de solidaridad de 脕lvaro Lorenzo

25 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a719 alvaro lorenzo toledo

Antonio Mart铆nez Iniesta agradece la muestra de solidaridad de 脕lvaro Lorenzo

Lleno de orgullo, hoy, m谩s que nunca, de ser castellano manchego viendo la muestra de responsabilidad, solidaridad, resistencia y lucha que est谩n dando ante la crisis sanitaria #Covid_19 todos mis paisanos.
鈥狤jemplo de ello 
脕lvaro Lorenzo que ha iniciado en sus redes sociales una campa帽a de recaudaci贸n de fondos destinada 铆ntegramente a 鈥渁dquirir recursos b谩sicos para hospitales y residencias鈥 de Toledo ????????????????????????
#EsteVirusLoParamosUnidos

Antonio Mart铆nez Iniesta es asesor de la Plaza de toros de Albacete



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

PARA LOS BOLA脩EGOS Y LOS QUE CORRESPONDAN EN ELLO

22 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 virgen monte 2 Pasan los dias en el confinamiento de obligado cumplimiento, pero a la vez la tristeza cada d铆a, cada hora la mente y la situaci贸n te lleva a reestructurar el pensamiento, ver la situaci贸n de la calle de tus vecinos de tus paisanos, de la lucha de tus compa帽eros por sacar esto adelante y en ese mismo impase ver a tus conocidos, positivos en soledad maniatados y llenos de incertidumbre ante tanta miseria y devastaci贸n.

Por el contrario, casi sin moverte sales a la puerta de la calle por ver la luz y ves tantas cosas incongruentes, donde va esos coches de rumanos repletos unos y otros, sudamericanos en las mismas condiciones, alg煤n que otro local en las mismas condiciones, cuando otros estamos sin movernos, guardando las m谩s estrictas medidas de confinamiento, por intentar mantenerte a salvo del contagio personal y de los que nos rodean. Basta de ya de medidas disuasorias de consejos y orientaciones y pasen a las sanciones 贸 detenciones de esta gentuza que nos pone a todos en riesgo, Bola帽os pueblo dif铆cil por su diversidad y pluralismo por la extranjer铆a, no debe ser impedimento para sancionar puro y duro, no dejar pasar como parece ser la norma de este pueblecito, nos la estamos jugando todos y el pasotismo de esta gentuza que no se les puede llamar de otra manera nos pone en riesgo a todos. Soy incapaz de seguir escribiendo por impotencia de poner tantas y tantas injusticias a diario, me despido pero s茅 que tendr茅 que seguir, mi apoyo a las fuerzas del orden a mis compa帽eros que no descansan y se la juegan a diario por todos con un af谩n y un entusiasmo desmesurado en definitiva una situaci贸n de caos en la que los bola帽egos depositamos nuestra fe en nuestra Sant铆sima Virgen del Monte y nuestro Cristo, animo paisanos y luchar cumpliendo todas las normas minimas del confinamiento.

Bola帽egos denunciar a estos grupos que podais ver a los agentes de la autoridad, es por el bien de todos, sabemos m谩s 贸 menos donde se encuentran, calles, Murillo, Reyes Catolicos, Cristo, Cardenal Cisneros etc. suerte a todos

I.Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

OBITUARIO; Fallece Manuel Hierro Pereira, padre de Marco A. Hierro Director de CULTORO.

20 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 padre marco cultoro

Fallece Manuel Hierro Pereira, padre de Marco A. Hierro Director de CULTORO.

En la tarde del jueves, 19 de marzo, falleci贸 en Salamanca a los 68 a帽os de edad Manuel Hierro Pereira, padre del director, Marco A. Hierro, que llevaba desde el mes de junio de 2019 luchando contra una enfermedad. 

Por las circunstancias actuales que vive el pa铆s, sumido en pleno Estado de Alarma, Manuel Hierro tuvo que ser incinerado anoche. 

Desde la redacci贸n de Nuestrojaen .com mandamos nuestro m谩s sincero p茅same a nuestro compa帽ero y amigo Marco Antonio , a su madre, familiares y amigos de Manuel Hierro, que fue un gran aficionado a la tauromaquia y defensor a ultranza de nuestra forma de vida. D.E.P.

I.Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

SANITARIOS DE TODA INDOLE, FUERZA A TODOS

17 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 sanitarios vela

FUERZA Y SABIDURIA PARA TODOS AQUELLOS QUE LUCHAN POR NOSOTROS SIN DESCANSO

I.RUBIO



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

VIVA LA TAUROMAQUIA MUCHA FUERZA

13 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 madrid sanchez vara

Escribir de solidaridad es tan f谩cil y a la vez tan complicado, miro a mi alrededor y todo son cautelas y prevenciones de toda 铆ndole y formas, a la vez miro a la web de toros y me pongo a lagrimear sin consuelo alguno, quien se pone a pensar en estos momentos de victorias de futbol de mi Atleti, sin acordarme de los toreros, ganaderos, empresarios taurinos, empleados de plazas, veterinarios y un largo etc, ll谩mese, picadores, banderilleros, ayudas, mozos y as铆 un sinf铆n de ellos, mayorales, empresarios del sector alimenticio para animales, en resumen una debacle como nadie pod铆a presagiar, estaremos de acuerdo que cada uno hace de su problema el m谩s profundo, casi sin pensar en el de al lado, pero el toro y con las fechas que se avecinan, pasara sin duda el momento m谩s cr铆tico de los siglos de existencia, sin duda alguna.

Por mucho que se escriba y se cuente el drama est谩 servido, pero tambi茅n la fuerza necesaria para la lucha por la subsistencia tambi茅n estar谩 servida, ahora animalistas y due帽os de mascotas, no pensaran para nada en todas esas camadas de animales que tanto sudor cuesta llevarlos arriba, ser谩n felices de alguna manera, pero no olviden que este colectivo es de una fuerza como la del toro, animo taurinos.

Ignacio Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

VA POR LOS SANITARIOS DE TODA INDOLE, ANIMO ESTAMOS CON VOSOTROS

13 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 sanitarios

La solidaridad y la profesionalidad se muestra a diario, pero en estos momentos tan delicados y donde los errores de confianza de gobiernos como si a ellos no les fuera a tocar, ahora nos traen riesgos y grandes, sufrimientos, alejamientos de los nuestros en distancia, sin mas historias que recurrir abastecerse de lo que se pueda de buena manera sin abusos ni exageraciones etc, etc. Pero hay un colectivo que son los sanitarios a todos los niveles desde la especializada y la rural, M茅dicos, Enfermer铆a, auxiliares, t茅cnicos de distinta 铆ndole, laboratorio, personal de limpieza, administrativo y todos aquellos que de una u otra manera participan en esta cadena humana para luchar contra este virus devastador que nos enviaron con el fin de destruir vidas, no tiene otro calificativo, ayudemos a nuestros profesionales en todo lo posible. Animo compa帽eros lo superaremos.

Ignacio Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

ALBACETE ; PACO CAMINO Y ANTONIO MART脥NEZ CON SABOR TAURINO

04 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 antonio albacete con paco camino y cristina

Son muchas las publicaciones por el premio recibido por Paco Camino, pero sin lugar a dudas mas all谩 de las publicadas por los grandes medios, me hace especial ilusi贸n y relevancia la de este albacete帽o amante de la tauromaquia y en sus m谩s diversas formas, como plasma el placer de acompa帽ar y posar con el maestro de Camas, somos muchos los que podemos pasar envidia Antonio, pero el lujo que has podido saborear no est谩 al alcance de cualquiera, yo tan solo guardo en mis maltrechas retinas las tardes con mi Calatrave帽o del alma, ojala y Dios lo pueda mantener mucho tiempo entre nosotros y disfrutar de esa sapiencia y ese talante inigualable que marco una 茅poca en el toreo.

Enhorabuena Antonio Mart铆nez  Iniesta que a su vez ocupa el cargo de Asesor de la Plaza de toros de Albacete

Ignacio Rubio

000a100 antonio albacete



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

CAMAS; Esa煤 salda con cuatro y un rabo una encerrona digna y brillante

02 Marzo 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 camas esau encerrona

CAMAS;

Esa煤 salda con cuatro y un rabo una encerrona digna y brillante

Un gran toro de El Pilar y una gran faena al de La Ventana del Puerto pusieron el c茅nit a una tarde de No hay billetes para C谩ritas. Varios miembros de las pe帽as taurinas de Valdepe帽as tanto de la Pe帽a el Burladero como de la Ciudad del Vino asistieron al festejo, por acompa帽ar al torero y contribuir a tan bonita causa.

 

SANTIAGO ROM脕N

Llegaba la gran cita de este inicio de temporada para Esa煤 Fern谩ndez, quien se enfrentaba en solitario a toros de distintas ganader铆as ante sus paisanos.

Y no comenz贸 mal el festejo para el camero, porque termin贸 paseando una oreja de un toro carente de clase y de humillaci贸n en una faena de soltar los nervios, con pasajes de cierta reuni贸n. La estocada se le fue desprendida antes de pasear el ap茅ndice.

M谩s entonado estuvo Esa煤 con el de Buenavista, llevando el comp谩s de la embestida del gordo segundo. Un toro de m谩s a muy a menos, de mejor inicio de embestida que remate. Estoconazo. Una oreja.

Muy aplaudida fue la salida del astifino Victorino. Brindis a Padilla. Esa煤 no permiti贸 ninguna concesi贸n ante una embestida gazapona y andarina. Por momentos anduvo templado el sevillano. Sin suerte con el acero. Aplausos.

M谩s alegre fue la salida del cuarto en el recibimiento capotero. El del Pilar le permiti贸 un quite por ver贸nicas humillando mucho y desliz谩ndose en la tela.Entregado anduvo con la muleta en la labor del manejable colorao, con las fuerzas justas para mantenerse en pie. Acab贸 entre pitones y le dej贸 un soberbio volapi茅 para cortar las dos orejas y el rabo.

A portagayola recibi贸 al quinto de la Ventana del Puerto Esa煤, y le puso variedad el camero a la lidia banderilleando 茅l mismo al ejemplar... Brind贸 a El Almendro, Salvador Cort茅s, Espartaco padre, Antonio Mu帽oz y Tom谩s Campuzano, y bajo los sones de Calidad del Guadalquivir vino lo m谩s destacado de la tarde. Astado de mejor condici贸n, noble y encelada embestida al que Esa煤 templ贸 y con el que se gust贸. Mal a espadas, el 煤nico premio fueron aplausos al arrastre y al torero.

Cerr贸 plaza el del Daniel Ruiz, que pronto se vio lastimado. Brind贸 la faena a todos los ganaderos que colaboraron en el festival. en una lidia sosa y aburrida, sin transmisi贸n alguna con un astado mermado f铆sicamente, por lo que abrevi贸 la faena. Estocada trasera y descabello. Para escuchar una ovaci贸n de despedida.

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Camas, Sevilla. Corrida de toros a beneficio de C谩ritas Camas. No hay billetes.

Toros de Victorino Mart铆n, El Puerto de San Lorenzo, Daniel Ruiz, Baltasar Ib谩n, El Pilar y Buenavista.

Esa煤 Fern谩ndez en solitario: oreja, oreja, ovaci贸n, dos orejas y rabo, ovaci贸n y ovaci贸n. 

Cultoro /Ignacio Rubio

 



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

FERIA DEL SOL DE M脡RIDA. Las dehesas de Los Ar谩nguez se condimentan gracias al indulto de JE Colombo / por Eduardo Ravell

25 Febrero 2020, NUESTRO JA脡N

Ha sido una tarde pa' la historia dentro de la celebraci贸n de las bodas de oro del 煤nico Carnaval Taurino de Am茅rica: ligar un indulto ante un encaste duro con sello de Santacoloma es m谩s que una proeza. Lo ha logrado la m谩xima figura nacional m谩s importante, cerrando esta segunda d茅cada del nuevo milenio, siglo XXI.000a100 colombo-brindis-juan-lamarca

Colombo brind贸 su 煤ltimo astado a directivos del C铆rculo Taurino amigos de la Dinast铆a Bienvenida, representado por Don Juan Lamarca L贸pez, Dr. Javier Morales, Don Mario Alonso y Fernando Herrero. Foto An铆bal Garc铆a Soteldo.

000a100 colombo brindis lamarca dinastia

Un detalle por parte de Colombo hacia un grupo que desarrolla la Cultura en la tauromaquia y la defiende a capa y espada. Enhorabuena a las partes. I.Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

ESTRELLA MORENTE CANTA A LA LIBERTAD EN OPERACI脫N TRIUNFO

24 Febrero 2020, NUESTRO JA脡N

000a100 povedilla estrella morente e ignacio 5-10-2014

Estrella Morente e Ignacio Rubio en el festival de Povedilla 2014

ESTRELLA MORENTE CANTA A LA LIBERTAD EN OPERACI脫N TRIUNFO

La tauromaquia fue protagonista en la gala de la noche de este domingo del programa de m煤sica emitido en Televisi贸n Espa帽ola, "Operaci贸n Triunfo". Y lo fue por la valent铆a de una artista de verdad como la gran Estrella Morente que, jugando con el efecto sorpresa, se atrevi贸 a introducir unos versos en defensa de la tauromaquia al inicio de su interpretaci贸n de la canci贸n "Volver", banda sonora de la pel铆cula de Pedro Almod贸var, dejando as铆 at贸nitos a concursantes, miembros del jurado y p煤blico. No eran s贸lo unos versos en defensa de la tauromaquia, era una respuesta de todos los taurinos del mundo emitida desde el altavoz de la voz de Estrella Morente despu茅s de que una concursante de este programa, oriunda de Pamplona, vertiera unas abominables declaraciones faltando el respeto a todos los aficionados taurinos llam谩ndonos "nazis, psic贸patas y gilipollas".

Estrella fue una artista valiente porque cant贸 a la libertad. Con ella cant谩bamos todos para defendernos, para reivindicarnos, para pedir respeto. Empuj谩bamos con el alma desde el sof谩 de nuestras casas mientras nos emocionaba como alguien daba la cara por nosotros. Respondi贸 la hija de Enrique Morente como mejor hacemos saber los taurinos, con arte y con respeto. La diferencia entre el insulto y el saber hacer las cosas bien. Con torer铆a. Y adem谩s Estrella fue artista con todas las letras porque se atrevi贸 a romper los moldes. Porque demostr贸 que la tauromaquia es transgresora y que ning煤n tipo de censura va a poder con ella. Y nos record贸 a los artistas de punk y de rock que un d铆a tuvieron que saltarse los preceptos moralistas de la televisi贸n para defender la libertad mientras muchos rabiaban y no daban cr茅dito al presenciar semejante espect谩culo.

La artista granadina nos puso voz a todos los aficionados, y, por ende, a todos los defensores de la libertad. Con ella, todos juntos gritamos 隆basta ya!, con ella dijimos que ya estamos cansados de tanto insulto y desprecio gratuito, con ella expresamos al mundo que la tauromaquia responde, que no permanece callada ni sumisa ante los constantes atropellos de una parte de la sociedad en constante crisis de valores motivada por el desconocimiento y la ignorancia. Con la voz de Estrella la tauromaquia quiso hacer ver que est谩 m谩s viva que nunca, que ni la m谩s salvaje de las censuras podr谩 con ella y que la libertad siempre triunfa. Ya se lo dijo Don Quijote a su fiel escudero, "la libertad, amigo Sancho, es uno de los m谩s preciosos dones que a los hombres dieron los cielos".

 

Texto; Javier Espada . Foto ; Ignacio Rubio



Leer m谩s...

___________________________________________________________________

P谩gina 3 de 1185

bolanos 18 SEPTIEMBRE

 

Calendario de festejos taurinos

Septiembre 2020
LunMarMieJueVieSabDom
123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930
contador de visitas
contador de visitas